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martes, 7 de enero de 2014

Sentir de Belén





SENTIR DE BELÉN


Columna escrita por el P. Miguel Cruzado SJ, Provincial del Perú, y

publicada en el diario La República (19 de diciembre 2013).



La Iglesia Católica vive tiempos de reforma y renovación cuyo alcance histórico no podemos medir aún. El papa Francisco, siguiendo el espíritu del Cónclave que lo eligió, está revisando el gobierno de la Iglesia, su gestión de recursos, la formación de sus pastores y la manera en que asumimos y corregimos errores, la pastoral de familia se revisará en el próximo sínodo y todo ello puede traer cambios en el derecho de la Iglesia. Sin embargo, junto con las estructuras institucionales, el Papa insiste en la importancia de una renovación interior, que signifique una real transformación de la sensibilidad de los creyentes y devenga un signo para toda la humanidad: “Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo… costumbres, estilos, horarios, lenguajes”, dice Francisco.

La sensibilidad –aquel sentir profundo que se hace virtud natural– no se orienta por decreto o pura voluntad, supone discernimiento y disposición para dejar ser y fundar en nosotros aquello que consideramos valioso y verdadero. En este caminar hay experiencias y momentos que especialmente pueden formarnos y transformarnos. El tiempo de Navidad es para los creyentes uno de ellos, probablemente porque en el acontecimiento de Belén el mensaje cristiano se muestra límpido y el sentir evangélico se hace evidente y sobrecogedor.

Belén es el lugar de la sencillez y la autenticidad. En Belén todo es simple y verdadero, no hay artificio ninguno. Dios se revela bella y sencillamente: un niño envuelto en pañales, un pesebre, una estrella. El Hijo de Dios, Dios mismo, nos ha nacido y es un bebé en un pesebre. La Verdad se revela transparente, sin mantos ni oropeles, en pañales y a la luz de las estrellas.

Belén tendría que desarrollar en nosotros una sensibilidad por lo auténtico y lo sencillo; desde la que naturalmente preguntarnos si no es posible celebrar y alegrarnos con menos cosas y darnos más tiempo para conocernos y reconocernos de verdad. La Iglesia, en palabras del Papa, nos previene del vacío de las cosas y de una religiosidad de las apariencias. Es tiempo para “recuperar la frescura original del Evangelio”.

Belén es también escuela de confianza y acogida. El Salvador del mundo es un bebé ofrecido al mundo, todo acogida y posibilidad. El niño que no encuentra posada donde nacer, recibe a la intemperie a pastores y mercaderes, no se encierra ni se protege. En el acontecimiento de Belén no hay muros de defensa. Belén es “la casa abierta del Padre”.




La sensibilidad de Belén nos tendría que llevar a “construir puentes y no muros” en la relación con otros. Tendría que ayudar a liberarnos de la violencia y el desprecio con que podemos tratarnos entre peruanos. Llevarnos como Iglesia a ser más comunidad –menos preocupados de requisitos y partidas–, tratando siempre de amar más y juzgar menos. Una “Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle”, tratando de atender a otros, a quienes más necesiten de nosotros.

Es tiempo propicio para profundizar en una sensibilidad de lo auténtico; aunque no siempre sea fácil acoger nuestras historias, pero humana y espiritualmente no se puede crecer sin ser. Tiempo para profundizar en lo sencillo que puede brillar tenuemente, pero nunca oculta lo bello y siempre previene de vínculos falsos y esperanzas vacías. Tiempo para una sensibilidad de la confianza y la acogida que “en contacto con la existencia concreta de los otros” nos muestre “la fuerza de la ternura”, haga que lo injusto nos resulte insoportable y la reconciliación devenga posible.

Ojalá éste sentir de Belén impregnase mucho más nuestro modo cristiano de ser, enriqueciese nuestras éticas con criterios de autenticidad, sencillez de vida, cuidado del otro e influyese en la manera en que organizamos la vida común. De modo que, como piden los villancicos, todo el año pueda ser Navidad.


P. Miguel Cruzado SJ, Provincial del Perú

http://www.jesuitas.pe/novedades/espiritualidad/229-sentir-de-belen#.UrciivTuKSl