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PAPA Robert : LEON XIV y ESCUDO Pontificio 2025

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martes, 4 de mayo de 2010

Fotos del Santo Sudario o Sindone




CANTEMUS DOMINO GLORIOSE ENIM MAGNIFICATUS EST

Benedicto XVI visita a los enfermos en Turin




Benedicto XVI visita a los enfermos en Turín y manifiesta que el sufrimiento, el mal, la muerte no tienen la última palabra, “porque de la muerte y del sufrimiento, la vida puede resurgir”

Domingo, 2 may (RV).- El último encuentro del Santo Padre ha sido con los enfermos, que ha visitado en la en la Pequeña casa de la Divina Providencia, fundada por san José Benito Cottolengo, en los suburbios de Turín en 1832. “Es un encuentro el nuestro -ha dicho el Papa- que entona muy bien con mi peregrinación al Sagrado Sudario, porque podemos leer todo el drama del sufrimiento, pero también, a la luz de la Resurrección de Cristo, el pleno significado que ésta asume para la redención del mundo”.

Recordando su última Audiencia General el pasado miércoles, donde habló del fundador de la “Casa de la Divina Providencia”, el Pontífice ha afirmado que José Benito Cottolengo “fue un auténtico campeón de la caridad” cuyas iniciativas a favor de los más necesitados han florecido en todo el mundo. “Nacidas para sanar la plaza de pobreza que afligía la ciudad de Turín, el santo que dio una respuesta a esta situación acogiendo a personas en dificultad y privilegiando las que eran rechazadas y no eran curadas por los demás”.

“Lo guiaba una convicción profunda: los pobres son Jesús -decía. No son una imagen de Él. Son Jesús en persona y como tales es necesario servir. Todos los pobres son nuestros dueños”.

San José Cottolengo sintió que debía comprometerse con Dios y para el hombre, movido en lo profundo de su corazón por las palabras del apóstol Pablo: “la caridad de Cristo no deja escapatoria”. Su obra a favor de los más pequeños y olvidados -ha dicho el Papa- fue desde el inicio un ejercicio de caridad cristiana que le permitió reconocer en cada hombre, aunque estuviera al margen de la sociedad, una gran dignidad. Había comprendido que el que sufre y es rechazado tiende a aislarse y manifiesta desconfianza hacia la vida misma. Por eso hacerse cargo de tantos sufrimiento significaba crear profundas relaciones de cercanía espontánea dando vida a estructuras que parecieran verdaderas familias.

¡Recuperar la dignidad personal para san José Benito Cottolengo quería decir restablecer y valorizar todo lo humano: de las necesidades fundamentales psicosociales, a las morales y espirituales, de la rehabilitación de las funciones físicas a la búsqueda de un sentido de la vida.

“Queridos enfermos -ha terminado diciendo Benedicto XVI- vosotros desempeñáis una obra importante: viviendo vuestros sufrimientos en unión con Cristo crucificado y resucitado, participáis en el misterio de su sufrimiento para la salvación del mundo”. “Esta Casa es uno de los frutos maduros nacidos de la Cruz y de la Resurrección de Cristo y manifiesta que el sufrimiento, el mal, la muerte no tienen la última palabra. Porque de la muerte y del sufrimiento, la vida puede resurgir”.
http://www.radiovaticana.org/spa/Articolo.asp?c=376906
http://www.youtube.com/watch?v=jeLhmkz5pLM&feature=channel



CANTEMUS DOMINO GLORIOSE ENIM MAGNIFICATUS EST

lunes, 3 de mayo de 2010

Mensaje a los Jovenes de Turin por el Papa Benedicto XVI




Benedicto XVI a los jóvenes: “¡Responded con generosidad al Señor!”
Discurso a los jóvenes de Turín y Piamonte
TURÍN, lunes 3 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el discurso que el Papa dirigió ayer, en la Plaza San Carlos de Turín, a los jóvenes de esta ciudad y de las localidades y regiones vecinas, reunidos con motivo de la visita papal a la Ostensión de la Sábana Santa.
* * * * *
Queridos jóvenes de Turín,
Queridos jóvenes que venís de Piamonte y de las regiones cercanas.
Estoy verdaderamente contento de estar con vosotros, en esta visita mía a Turín para venerar la Sagrada Síndone. Os saludo a todos con gran afecto y os doy las gracias por la acogida y el entusiasmo de vuestra fe. A través vuestra saludo a toda la juventud de Turín y de las diócesis de Piamonte, con una oración especial por los jóvenes que viven situaciones de sufrimiento, de dificultad y de extravío. Un pensamiento particular y un fuerte ánimo dirijo a cuantos entre vosotros están recorriendo el camino hacia el sacerdocio, la vida consagrada, o también hacia elecciones generosas de servicio a los últimos. Agradezco a vuestro Pastor, el cardenal Severino Poletto, por las cordiales palabras que me ha dirigido y doy las gracias a vuestros representantes, que me han manifestado los propósitos, las problemáticas y las expectativas de la juventud de esta ciudad y de esta región.
Hace veinticinco años, con ocasión del Año Internacional de la Juventud, el venerable y amado Juan Pablo II dirigió una Carta apostólica a los jóvenes y a las jóvenes del mundo, centrada en el encuentro de Jesús con el joven rico del que nos habla el Evangelio (Carta a los jóvenes, 31 de marzo de 1985). Partiendo precisamente de esta página (cfr Mc 10,17-22; Mt 19,16-22), que ha sido también objeto de reflexión también en mi Mensaje de este año para la Jornada Mundial de la Juventud, quisiera ofreceros algunos pensamientos que espero que os puedan ayudar en vuestro crecimiento espiritual y en vuestra misión dentro de la Iglesia y en el mundo.
El joven del Evangelio – lo sabemos – pregunta a Jesús: "¿Qué tengo que hacer para tener la vida eterna?". Hoy no es fácil hablar de vida eterna y de realidades eternas, porque la mentalidad de nuestro tiempo nos dice que no existe nada definitivo: todo cambia, y también muy rápidamente. “Cambiar” se ha convertido, en muchos casos, en la contraseña, el ejercicio más exaltante de la libertad, y de esta forma también vosotros, los jóvenes, sois llevados muchas veces a pensar que sea imposible realizar elecciones definitivas, que comprometan toda la vida. Pero ¿es esta la forma correcta de usar la libertad? ¿Es realmente cierto que para ser felices debemos contentarnos con pequeñas y fugaces alegrías momentáneas, las cuales, una vez terminadas, dejan amargura en el corazón? Queridos jóvenes, esta no es la verdadera libertad, la felicidad no se alcanza así. Cada uno de nosotros ha sido creado no para realizar elecciones provisionales y revocables, sino elecciones definitivas e irrevocables, que dan sentido pleno a la existencia. Lo vemos en nuestra vida: toda experiencia bella, que nos llena de felicidad, quisiéramos que no terminase nunca. Dios nos ha creado en vista del “para siempre”, ha puesto en el corazón de cada uno de nosotros la semilla de una vida que lleve a cabo algo bello y grande. ¡Tened el valor de hacer elecciones definitivas y de vivirlas con fidelidad! El Señor podrá llamaros al matrimonio, al sacerdocio, a la vida consagrada, a un don particular de vosotros mismos: ¡respondedle con generosidad!
En el diálogo con el joven, que poseía muchas riquezas, Jesús indica cuál es la riqueza más importante y más grande de la vida: el amor. Amar a Dios y amar a los demás con todo uno mismo. La palabra amor – lo sabemos – se presta a varias interpretaciones y tiene distintos significados: nosotros necesitamos un Maestro, Cristo, que nos indique su sentido más auténtico y más profundo, que nos guíe a la fuente del amor y de la vida. Amor es el nombre propio de Dios. El apóstol Juan nos lo recuerda: “Dios es amor”, y añade que “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo”. Y “si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros” (1Jn 4,8.10.11). En el encuentro con Cristo y en el amor mutuo experimentamos en nosotros la vida misma de Dios, que permanece en nosotros con su amor perfecto, total, eterno (cfr 1 Jn 4, 12). No hay nada, por tanto, más grand para el hombre, un ser mortal y limitado, que participar en la vida de amor de Dios. Hoy vivimos en un contexto cultural que no favorece relaciones humanas profundas y desinteresadas, sino, al contrario, induce a menudo a cerrarse en sí mismo, al individualismo, a dejar prevalecer el egoísmo que hay en el hombre. Pero el corazón de un joven es por naturaleza sensible a amor verdadero. Por ello me dirijo con gran confianza a cada uno de vosotros y os digo: no es fácil hacer de vuestra vida algo bello y grande, es comprometido, ¡pero con Cristo todo es posible!
En la mirada de Jesús que mira – como dice el Evangelio – con amor al joven, advertimos todo el deseo de Dios de estar con nosotros, de sernos cercano; hay un deseo de Dios de nuestro sí, de nuestro amor. Sí, queridos jóvenes, Jesús quiere ser vuestro amigo, vuestro hermano en la vida, el maestro que os indica el camino a recorrer para alcanzar la felicidad. Él os ama por lo que sois, en vuestra fragilidad y debilidad, para que, tocados por su amor, podáis ser transformados. Vivid este encuentro con el amor de Cristo en una relación personal con Él; vividlo en la Iglesia, ante todo en los Sacramentos. Vividlo en la Eucaristía, en la que se hace presente su Sacrificio: Él realmente entrega su Cuerpo y su Sangre por nosotros, para redimir os pecados de la humanidad, para que lleguemos a ser una sola cosa con Él, para que aprendamos también nosotros la lógica del donarse. Vividlo en la Confesión, donde, ofreciéndonos su perdón, Jesús nos acoge con todas nuestras limitaciones para darnos un corazón nuevo, capaz de amar como Él. Aprended a tener familiaridad con la Palabra de Dios, a meditarla, especialmente en la lectio divina, la lectura espiritual de la Biblia. Finalmente, sabed encontrar el amor de Cristo en el testimonio d caridad de la Iglesia. Turín os ofrece, en su historia, espléndidos ejemplos: seguidos, viviendo concretamente la gratuidad del servicio. Todo en la comunidad eclesial debe estar dirigido a hacer tocar con la mano a los hombres la infinita caridad de Dios.
Queridos amigos, el amor de Cristo por el joven del Evangelio es el mismo que tiene por cada uno de nosotros. No es un amor confinado en el pasado, no es una ilusión, no está reservado a pocos. Encontraréis este amor y experimentaréis toda su fecundidad si buscáis con sinceridad y si vivís con empeño vuestra participación en la vida de la comunidad cristiana. Que cada uno se sienta "parte viva" de la Iglesia, implicado en la tarea de la evangelización, sin miedo, en un espíritu de sincera armonía con los hermanos en la fe y en comunión con los pastores, saliendo de una tendencia individualista también en vivir la fe, para respirar a pleno pulmón la belleza de formar parte del gran mosaico de la Iglesia de Cristo.
Esta noche no puedo dejar de señalaros como modelo a un joven de vuestra ciudad, el beato Piergiorgio Frassati, del que este año se cumple el vigésimo aniversario de la beatificación. Su existencia fue envuelta totalmente por la gracia y por el amor de Dios y se consumió, con serenidad y alegría, en el servicio apasionado a Cristo y a los hermanos. Joven como vosotros, vivió con gran empeño su formación cristiana y dio su testimonio de fe, sencillo y eficaz. Un muchacho fascinado por la belleza del Evangelio de las Bienaventuranzas, que experimentó toda la alegría de ser amigo d Cristo, de seguirle, de sentirse de modo vivo parte de la Iglesia. Queridos jóvenes, ¡tened el valor d elegir lo que es esencial en la vida! "Vivir y no vivaquear" repetía el beato Piergiorgio Frassati. Como él, descubrid que vale la pena comprometerse por Dios y con Dios, responder a su llamada en las elecciones fundamentales y en las cotidianas, ¡también cuando cuesta!
El recorrido espiritual del beato Piergiorgio Frassati recuerda que el camino de los discípulos de Cristo requiere el valor de salir de sí mismos, para seguir el camino del Evangelio. Este camino exigente del Espíritu lo vivís en las parroquias y en las demás realidades eclesiales; lo vivís también en la peregrinación de las Jornadas Mundiales de la Juventud, cita siempre esperada. Sé que os estáis preparando para la próxima gran reunión, programada en Madrid en agosto de 2011. Auguro de corazón que este extraordinario acontecimiento, en el que espero que podáis participar en gran número, contribuya a hacer crecer en cada uno el entusiasmo y la fidelidad en seguir a Cristo y en acoger con alegría su mensaje, fuente de vida nueva.
¡Jóvenes Turín y de Piamonte, sed testigos de Cristo en este tiempo nuestro! Que la sagrada Síndone sea particularmente para vosotros una invitación a imprimir en vuestro espíritu el rostro del amor de Dios, para ser vosotros mismos, en vuestros ambientes, con vuestros coetáneos, una expresión creíble del rostro de Cristo. Que María, a la que veneráis en vuestros Santuarios marianos, y san Juan Bosco, patrono de la juventud, os ayuden a seguir a Cristo sin cansaros nunca. Y que os acompañen siempre mi oración y mi Bendición, que os doy con gran afecto. ¡Gracias por vuestra atención!
[Traducción del original italiano por Inma Álvarez
©Libreria Editrice Vaticana]..........http://zenit.org/article-35207?l=spanish




CANTEMUS DOMINO GLORIOSE ENIM MAGNIFICATUS EST

El Papa con los jovenes en Turin



El Papa alienta a los jóvenes en Turín a vivir, no vegetar

Junto a la Sábana Santa, les da cita en agosto de 2011 en Madrid

TURÍN, domingo, 2 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- Junto a la Sábana Santa de Turín, Benedicto XVI mantuvo un encuentro festivo con los jóvenes de esa ciudad y de la región en el que les alentó a vivir la vida plenamente, y no simplemente vegetar.
"¡Sed testigos de Cristo en nuestro tiempo!", les exhortó, bajo la lluvia, en una Plaza de San Carlos salpicada por los multicolores paraguas de los miles de chicos y chicas presentes.
Pocos minutos antes de ir a venerar el lienzo que, según la tradición envolvió el cuerpo de Cristo tras ser crucificado, les dijo: "Que la Sábana Santa sea de manera totalmente particular para vosotros una invitación a imprimir en vuestro espíritu el rostro del amor de Dios, para ser vosotros mismos, en vuestros ambientes, con los de vuestra edad, una expresión creíble del rostro de Cristo".
"Santo Rostro de los rostros" era el título del himno que cantaban los jóvenes y que fue compuesto para esta ocasión.
El Papa dio cita a los muchachos en agosto de 2011 en Madrid, donde tendrá lugar la próxima edición de las Jornadas Mundiales de la Juventud.
"Deseo de corazón que ese acontecimiento extraordinario, en el que espero que podáis participar en gran número, contribuya a hacer crecer en cada uno el entusiasmo y la fidelidad en el seguimiento de Cristo y en la acogida con alegría de su mensaje, fuente de vida nueva", reconoció el pontífice.
Y, como modelo, les presentó a un joven de Turín, Piergiorgio Frassati, estudiante, miembro de la Tercera Orden Dominica y de la Acción Católica, fallecido a los 24 años, (1901-1925), beatificado hace 20 años por Juan Pablo II.
"Su existencia quedó rodeada totalmente por la gracia y el amor de Dios y se consumó con serenidad y alegría, en el servicio apasionado a Cristo y a los hermanos", recordó el pontífice.
"Joven como vosotros, vivió con gran compromiso su formación cristiana y dio su testimonio de fe, sencillo y eficaz. Fue un muchacho fascinado por la belleza del Evangelio de las Bienaventuranzas, que experimentó toda la alegría de ser amigo de Cristo, de seguirle, de sentirse de manera viva parte de la Iglesia", añadió.
A la luz de su testimonio, el Papa alentó a los chicos y chicas a tener "el valor para escoger lo que es esencia en la vida".
"Vivir y no vegetar" repetía Piergiorio Frassati.
"Como él, ¡descubrid que vale la pena comprometerse por Dios y con Dios, responder a su llamada en las opciones fundamentales y en las cotidianas, incluso cuando cuesta!", concluyó.
http://zenit.org/article-35197?l=spanish




CANTEMUS DOMINO GLORIOSE ENIM MAGNIFICATUS EST

02.05 Visita a Turin de S.S.Benedicto XVI












En Turín, Benedicto XVI dice que Cristo afrontó la cruz para poner un dique al mal; para anticipar el momento en el que toda lágrima será enjugada y no habrá más muerte, ni luto, ni angustia

Domingo, 2 may (RV).- Benedicto XVI ha llegado esta mañana en vista apostólica a Turín en ocasión de la Ostensión de la Sábana Santa. La capital piamontesa le ha tributado una gran acogida. Más de 50 mil fieles han participado a la solemne ceremonia eucarística, que el Papa ha concelebrado en la plaza de San Carlo y que ha podido ser seguida también en los alrededores a través de pantallas gigantes. El escenario donde se ha celebrado la Misa ha estado erigido entre las dos iglesias gemelas de la plaza: la de san Carlo y la de santa Cristina. La llegada del Santo Padre en papamóvil ha sido saludada por una gran aclamación de la multitud. El arzobispo de Turín, cardenal Severino Poletto ha dicho que la llegada del Papa “es un evento especial de gracia para la Iglesia piamontesa”. El Papa en su homilía ha recordado que “estamos en el tiempo pascual, que es el tiempo de la glorificación de Jesús. En el misterio pascual pasión y glorificación están estrechamente ligadas entre sí”, ha dicho. Juan lo hace comprender claramente: señalando que la glorificación de Jesús inició con su pasión. “Su gloria, es la gloria del amor, que dona todo de sí mismo”. Pero la pasión es solo el inicio. Por eso Jesús afirma que su glorificación será también futura. Y anuncia un “mandamiento nuevo”. “Como yo os he amado, así amaos los uno a los otros”. Lo que es nuevo es precisamente eso “amar como Jesús amó”. El Antiguo Testamento no presentaba ningún modelo de amor, sino que formulaba solo el precepto de amar. Jesús, en cambio, se nos ha dado él mismo como modelo y fuente de amor. El Papa ha hablado de la rica tradición de santidad en los siglos pasados de la Iglesia de Turín, que ha conocido un generoso servicio a los hermanos gracias a la obra de celosos sacerdotes, religiosos y fieles laicos. Y ha dicho que “dándonos el mandamiento nuevo, Jesús nos pide vivir su mismo amor”. Y aunque “hay siempre en nosotros una resistencia al amor y son muchas las dificultades que provocan divisiones, rencores y resentimientos”, el Señor nos ha prometido que si estamos unidos a Cristo, podemos amar a este mundo”. Amar a los demás como Jesús nos ha amado es posible sólo con aquella fuerza que nos es comunicada en la relación con Él, especialmente en la Eucaristía, en el que se hace presente de un modo real su Sacrificio de amor que genera amor.Tras ofrecer una palabra de estímulo a todos los sacerdotes y religiosos de esta Iglesia, que se dedican con generosidad al trabajo pastoral, el Pontífice ha aludido a las muchas tribulaciones de la vida cotidiana. “La vida cristiana, queridos hermanos y hermanas, no es fácil” ha dicho. En Turín no faltan las dificultades, los problemas, las preocupaciones. “Pero es precisamente la certeza que nos viene de la fe -ha explicado el Santo Padre-, la certeza de que no estamos solos, que hace posible afrontar, vivir y superar la fatiga de los problemas cotidianos”. “Fue el amor universal de Cristo resucitado el que impulsó a los apóstoles a salir de sí mismos, a difundir la palabra de Dios, a consumirse sin reservas por los otros, con coraje, alegría y serenidad”. Benedicto XVI ha exhortado a las familias a vivir la dimensión cristiana del amor en las sencillas acciones cotidianas, en las relaciones familiares superando las divisiones e incomprensiones, cultivando la fe que hace más fuerte la comunión. También ha pedido que no falten testimonios del amor evangélico en el mundo de la Universidad, de la cultura y en el de la administración pública:La colaboración para perseguir el bien común y hacer que la Ciudad sea más humana y vivible, es un signo de que el pensamiento cristiano sobre el hombre no está nunca contra su libertad, sino que favorece una mayor plenitud que solo en una “civilización del amor” encuentra su realización. “A todos, en particular a los jóvenes, quiero decir que no pierdan nunca la esperanza, aquella que viene de Cristo”, ha subrayado el Santo Padre, que ha añadido que “Aquél que estuvo crucificado, que compartió nuestros sufrimientos, como nos recuerda también, de manera elocuente, la Sábana Santa, es aquél que está resucitado y nos quiere reunir a todos en su amor.¿La Sábana Santa no comunica el mismo mensaje? En ella vemos, como reflejados, nuestros padecimientos en los sufrimientos de Cristo: “Passio Christi. Passio hominis”. Precisamente por eso, ella es un signo de esperanza: Cristo ha afrontado la cruz para poner un dique al mal; para hacernos ver, en su Pascua, la anticipación de aquel momento en el que también para nosotros, toda lágrima será enjugada y no habrá más muerte, ni luto, ni lamento, ni afanes. “La primera cosa absolutamente nueva realizada por Dios fue la resurrección de Jesús, su glorificación celestial”. Ella es el inicio de toda una serie de “cosas nuevas”, ha terminado diciendo el Papa.“Cosas nuevas” son un mundo lleno de alegría, en que no haya más sufrimientos y atropellos, no más rencores y odios, sino solo el amor que viene de Dios y que transforma todo. Antes de concluir esta solemne celebración, el Santo Padre dirigiéndose, en el rezo del Regina Coeli a María Santísima, venerada en Turín como Patrona principal, a Ella ha confiado la ciudad y todos sus habitantes. La Virgen María es aquella que más que cualquiera ha contemplado a Dios en el rostro humano de Jesús. Lo ha visto apenas nacido, mientras, envuelto en pañales, era colocado en un pesebre; lo ha visto apenas muerto, cuando, depuesto de la cruz, lo envolvieron en una sábana y lo llevaron al sepulcro. Dentro de ella se imprimió la imagen de su Hijo martirizado; pero esta imagen ha sido después transfigurada por la luz de la Resurrección. Así, en el corazón de María, está custodiado el misterio del rostro de Cristo, misterio de muerte y de gloria. De ella podemos aprender siempre a mirar a Jesús con mirada de amor y de fe, a reconocer en aquel rostro humano el Rostro de Dios.Con gratitud el Papa ha encomendado a la Virgen todos los que han trabajado en la realización esta su Visita, y para la Ostensión de la Sábana Santa. La breve visita papal de apenas 10 horas, ha proseguido después con un almuerzo del Papa con los obispos de Piamonte. Por la tarde, Benedicto XVI encontrará a los jóvenes, sucesivamente rezará ante el Santo Sudario, y visitará a los enfermos en la Pequeña casa de la Divina Providencia fundada por san José Benito Cottolengo, en los suburbios de Turín en 1832. http://www.radiovaticana.org/spa/Articolo.asp?c=376855



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