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PAPA Robert : LEON XIV y ESCUDO Pontificio 2025

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sábado, 1 de enero de 2011

Homilia: Epifania del Señor




LOS REYES, ¿QUÉ REGALOS TRAEN?
Escrito por: Padre Javier San Martin sj

Mateo 2, 1-12
Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.» AL oír esto, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel. Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.
COMENTARIO A LA FIESTA DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR - ciclo A


Estimados amigos,

Bienvenidos a nuestra cita dominical. Hoy la Iglesia, con gran alegría, celebra la Fiesta de la Epifanía del Señor. Esta fiesta nació en las iglesias de Oriente en la segunda mitad del siglo IV para celebrar el nacimiento y el bautismo de Jesucristo. Pero cuando pasó a la Iglesia de occidente se celebraba en esta fiesta la venida de los reyes magos como primicia de los gentiles, es decir de los que no pertenecían al pueblo escogido.


Es pues la fiesta para manifestar que los gentiles son también coherederos del reino, miembros del mismo cuerpo, y partícipes de la promesa en Jesucristo por el Evangelio.

El Santo Padre ha escogido esta fiesta para conferir al Ordenación episcopal a algunos obispos y arzobispos recientemente elegidos. Ellos son los encargados de manera particular en la Iglesia para hacer que la revelación de Cristo llegue a todos los rincones de la tierra. En este sentido quisiéramos compartir con Uds. una bella reflexión hecha por un obispo en uno de los rincones de los Andes Peruanos, Mons. José María Izuzquiza, s.j., con motivo de la ordenación episcopal de su sucesor Mons. Pedro Barreto, S.J. Es un bello testimonio de lo que significa ser Obispo hoy.

De una manera especial me dirijo a ti, querido Pedro, hermano y continuador en la labor apostólica en el Vicariato de Jaén. No te voy a dar doctrina sobre lo que es un obispo en la Iglesia de Dios. Tenemos muchos y valiosísimos documentos de la Iglesia que nos hablan de ello. Piensa en el reciente Sínodo celebrado en Roma. Por otra parle, ni yo sabría hacerlo, ni creo que tú esperes que lo haga. Simplemente, voy a pretender brevemente darte ánimos para ser Obispo.

Sí, darte ánimos. Muchos te habrán felicitado porque has sido distinguido con la dignidad episcopal. No te lo creas. Has sido elegido para ser sucesor de los apóstoles. Y los apóstoles no fueron distinguidos con ninguna dignidad, porque Jesucristo no vino a distribuir dignidades, sino cruces. Cruces que tenemos que cargar para seguir al maestro. Las dignidades las hemos inventado los hombres, no Jesucristo.Cuando dos de los primeros apóstoles, sin saber lo que pedían, pretendieron obtener un privilegio en el reino de los cielos, Jesucristo les recordó la condición para escalar puestos de honor en su Reino: beber el cáliz de amargura que El iba a beber.

Los puestos altos nos gustan a todos, pero beber el cáliz ya no tanto. La primera cruz que te pone hoy el Señor es la cruz de ser PASTOR. Cruz disfrazada de honores, no muy evangélicos, pero cruz. Procura con todas tus fuerzas que el disfraz no esconda la Cruz. Vas a recibir la plenitud del sacerdocio. Eso significa que vas a recibir la plena responsabilidad como pastor y hermano de tus ovejas. Y recuerda: el Buen Pastor da la vida por sus ovejas. Por esas ovejas que son atacadas y están en peligro, por esa parte de tu rebaño que no lo forman precisamente los fuertes y poderosos de este mundo, sino los pobres y débiles a quienes muchos fuertes y poderosos quieren avasallar.

Y de esa clase de ovejas vas a tener cualquier cantidad. Aquí tienes una representación de ellas. Han hecho un largo camino para estar contigo en este momento y sentir así tu cercanía y que tú sientas la suya. No han querido esperar para poder conocer y escuchar a su pastor. Si algo hay de reconfortante en el hecho de ser pastor en tu nueva parcela dentro de la viña del Señor, es sentirte apoyado, acompañado, estimulado, evangelizado por el ejemplo de aquellos mismos que a ti te toca evangelizar. Aquí están los representantes de más de mil quinientos catequistas que llevan el peso de la pastoral campesina del Vicariato. Todos saben que ellos han sido mi orgullo desde mucho antes de ser Obispo.

El Apostolado de la Oración. Esa multitud de hombres y mujeres que practican con fe lo que Cristo recomienda que hagamos ante la escasez de obreros en la mies del Señor.Orar, orar para que el Dueño de la mies envíe quien trabaje en ella. Aquí están los representantes de los muchísimos grupos juveniles dispersos por toda la extensión del Vicariato que, como jóvenes, son el porvenir de la Iglesia local. La Legión de María, comprometida en extender la devoción a Nuestra Madre, la Virgen María. El movimiento Juan XXIII, relativamente reciente, pero de gran vitalidad apostólica. Los promotores Campesinos de Salud que ponen en práctica la tarea de llevar vida a sus hermanos partiendo de la Palabra de Dios.

Están aquí también miembros de las Rondas Campesinas y Urbanas que tanto y tan valientemente luchan por la justicia y la defensa de los débiles; tan incomprendidas por algunos sectores de la sociedad que, por oficio, deberían apoyarlas en la lucha contra la delincuencia y la corrupción, esa lacra tan extendida en nuestro mundo y particularmente en el Vicariato. Muy especialmente quiero hacer mención de la presencia de nuestros hermanos Nativos de la zona de selva del Vicariato. Ellos son la razón para que el Vicariato sea Vicariato. Ellos representan aquí el esfuerzo de los agentes pastorales, tanto nativos como religiosas y religiosos, que llevan a cabo un trabajo abnegado y eficaz en una zona tan dura como alejada.

Estoy seguro que, como a mí, te servirán de ejemplo y estímulo en tu trabajo de pastor.Esta es tu grey. Cuentan que, cuando a San Lorenzo le pidieron sus verdugos que entregara los bienes de la Iglesia que él administraba, presentó a los pobres y desamparados que él socorría: “Estos son el tesoro de la Iglesia” dijo a los que le perseguían. Estos, y otros muchos como ellos, son el tesoro que Dios pone en tus manos para que extiendas el Reino de Dios entre lo tuyos.

Dije al principio que te quería dar ánimos para cargar con tu cruz de buen pastor. Ellos te darán esos ánimos con su ejemplo, valentía y entrega. Jesucristo dijo: “Dichosos serán Uds. cuando les injurien y persigan, y digan contra ustedes toda clase de calumnias por causa mía. Alégrense y regocíjense, porque será grande su recompensa en los cielos.” Podrás tener persecuciones y calumnias, pero Jesucristo nos dice que eso puede ser motivo de alegría y regocijo. Y, créeme; podrás tener cualquier clase de dificultades, pero el sentirte apoyado, estimulado, defendido por los que están más golpeados de lo que tú puedas estar, te causará una alegría y un regocijo que compensará con creces todo lo que puedas tener que soportar.

También te dije al principio que con tu consagración no recibías ninguna dignidad. No es exacto. Sí vas a ser distinguido con una dignidad. La misma que la de los Apóstoles después de Pentecostés: Se sintieron alegres y contentos de haber sido juzgados dignos de padecer algo por Nuestro Señor Jesucristo.Y no vas a estar sólo. Tendrás como colaboradores inmediatos a los sacerdotes diocesanos algunos de los cuales están aquí presentes, y que, en numero creciente, van siendo el fundamento de lo que esperamos sea pronto una Iglesia local plenamente establecida.

Sentirás el apoyo esperanzador del Seminario, de sus formadores y de los seminaristas. Los sacerdotes y hermanos religiosos estarán en todo momento contigo. Las religiosas que, en número relativamente grande, cumplen una tarea insustituible en la evangelización de la zona. Las religiosas de vida contemplativa, que no solo con su ayuda material en la marcha del seminario, sino, sobre todo, con su constante oración, te harán sentirte seguro por contar con el apoyo espiritual más valioso que es la oración. Que el Señor te dé su Fuerza y su alegría al sentirte digno de padecer algo por El en tus hermanos y con tus hermanos.

Por su parte, Mons. Pedro Barreto, en su respuesta entre otras cosas dijo:

Unas palabras finales para esbozar lo que con la gracia de Dios y la ayuda de mis hermanos y hermanas del Vicariato Apostólico de San Francisco Javier pretendo realizar en mi servicio pastoral. Asumo de corazón y como propuesta de vida, el perfil del Pastor como “servidor del Evangelio para la esperanza del mundo” que nos ofrece el mensaje final del reciente Sínodo de Obispos (Roma, 29 de septiembre al 27 de octubre 2001):

1. Todos somos llamados a la santidad por nuestro Bautismo. A partir del próximo 6 de enero, como Obispo del Vicariato estoy dispuesto a crecer en santidad en el ejercicio de mi servicio apostólico, con la “humildad y la fuerza” del Buen Pastor (N0 14). Todos somos llamados a luchar contra la pobreza con un corazón de pobre. Pobres ante el Padre, como Jesús en su oración, sus palabras y sus actos. Pobres con María, en la memoria de las maravillas de Dios. Como Obispo seré el padre y el hermano de los pobres. Por eso no dudaré cuando sea necesario ser portavoz de los que no tienen voz para que sus derechos sean reconocidos y respetados, intentando seguir los pasos de mi predecesor. Procederé de tal modo y animaré a los agentes pastorales para que “en todas las comunidades cristianas, los pobres se sientan como en su propia casa” (Novo Millenio Ineunte, 50 - Juan Pablo II; N0 15 Mensaje Sínodo Obispos).3.

Quiero hacer de la Iglesia un hogar y una escuela de “comunión” donde el fervor de las comunidades parroquiales, junto a los párrocos, renueven el impulso misionero: dar testimonio, en medio del mundo, de la feliz esperanza que reside en Jesucristo, nuestro único Salvador (N0 19).


Pero lo más importante es leer el Evangelio del dia.

Y bien amigos, así terminamos nuestro breve comentario a la Fiesta de la Epifanía del Señor. Agradecemos a Mons José María Izuzquiza, S.J. por dejarnos compartir sus palabras tenidas en la ordenación de episcopal de Mons. Pedro Barreto, S.J.

Un cordial abrazo y mi bendición para ti y tu familia, y sera hasta la próxima semana.
Escrito por Padre Javier San Martin sj

sábado, 25 de diciembre de 2010

Homilia: Sagrada Familia - A

26 12 2010

¡QUÉ FAMILIA!
Escrito por: Padre Javier San Martin SJ
COMENTARIO A LA FIESTA DE
LA SAGRADA FAMILIA, ciclo A
Mateo 2, 13 al 15; 19 al 23


Estimados amigos,

Bienvenidos a nuestra cita dominical para celebrar juntos el día del Señor. Hoy la Iglesia con gran alegría, celebra la Fiesta de la Sagrada Familia de Jesús María y José. Esta es una fiesta de gozo, pero al mismo tiempo de dolor porque nos hace comprender el riesgo y la responsabilidad que supone la presencia de Jesús en medio de nosotros. No han pasado sino pocos días del nacimiento de Jesús, y ya empiezan las dificultades y problemas . San Mateo en le capítulo 2, las describe diciendo:


«El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
“Levántate, huye a Egipto, porque Herodes quiere matar al Niño. José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche y se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Cuando murió Herodes el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José y le dijo: Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel. Ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño. José se levantó, cogió al niño y a su madre y volvió a Israel»


Aquí estoy, diría José, me levanté inmediatamente porque comprendí que esa era mi misión. Sentía la fuerza del Espíritu Santo que me movía a levantarme. Sí, no cabe duda, es él, el espíritu Santo. No comprendo muchas cosas de las que están pasando en estos días, pero se que detrás de ellas esta Él. Se que en medio de la turbación, hay una verdad, hay un Dios que ha planificado todo esto, y por eso voy allí, al lejano Egipto. Y es allí en donde pude comprender todo, y en lugar del miedo y la desconfianza fue brotando en mi corazón un solo deseo: Agradar a Dios.
Las otras cosas que habían contado tanto en mí, fueron pasando a un segundo plano. Ahora fue brotando en mí el deseo de no contar más que con Dios, sentía cada vez con más fuerza en mi corazón que solo una cosa cuenta de verdad, y esa es Dios. Y, al mismo tiempo, empecé a sentirme yo mismo absolutamente pobre, nada delante de Dios que lo es todo. Estos sentimientos cuantas veces los compartí con María. Veíamos cómo Dios no busca grandes personalidades sino almas pequeñas, como las nuestras, y esto es lo que nos daba una gran paz a pesar del peligro en que vivíamos.


Nuestro corazón irrumpía cuantas veces diciéndole al Señor:
CANCIÓN: “SE SIENTE UNA PAZ TAN GRANDE”


Cuando murió Herodes, se me apareció de nuevo el ángel y me dijo que regresara a Israel de donde habíamos partido hacía ya tiempo. Ahora, ya mi vida había cambiado, Los temores habían ido desapareciendo porque al contemplar a Jesús que iba creciendo me iba fortaleciendo en mi sentimiento de que algo más que lo humano estaba ocurriendo con nosotros, Día a día ocurría un hecho especial, iban desapareciendo los deseos humanos, y en su lugar iba apareciendo cada vez con más fuerza el deseo de amar a Jesús, pero amarlo con verdadera locura, Y así fui comprobando que todos los otros deseos aspiraciones, sueños iban pasando a un segundo lugar. El deseo de amar, de amar mucho, al niño nuestro, Jesús, era lo único que tenía fuerza en nosotros. Sus ojos nos hablaban de algo sobrenatural. Cuando regresamos a Israel, estaba reinando Arquelao, el Hijo de Herodes que había buscado al niño para matarlo, y por eso me retiré a Galilea y nos establecimos en el pueblito de Nazaret. Allí pasaron nuestros días, y más de una vez meditamos el pasaje de los profetas que anunciaban que al Mesías lo llamaría el Nazareno. Y al ver a nuestro hijo fuimos comprendiendo que El seria algo más de lo que nosotros, su madre y yo, podíamos pensar.
En las tardes de oración, cuantas veces brotó de nuestros labios esta canción


Pero ahora viene lo más importante:
Y bien amigos, así terminamos nuestro breve comentario a la Fiesta de la Sagrada Familia. Pero ahora te toca a ti. Te invito a que tomes tú mismo el texto del evangelio, en San Mateo capitulo 2, versos del 13 al 15 y del 19 al 23. Recibe un cordial abrazo y mi bendición para ti y tu familia, y nos estamos escuchando la próxima semana.

Escrito por: Padre Javier San Martin SJ

http://faculty.shc.edu/jsanmartin/2010/12/25/%c2%a1que-familia/#more-920



* * *


Evangelio según San Mateo 2,13-15.19-23.
Después de la partida de los magos, el Angel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo".
José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto.
Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta: Desde Egipto llamé a mi hijo.
Cuando murió Herodes, el Angel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto,
y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño".
José se levantó, tomó al niño y a su madre, y entró en la tierra de Israel.
Pero al saber que Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, advertido en sueños, se retiró a la región de Galilea,
donde se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo que había sido anunciado por los profetas: Será llamado Nazareno.


Que nuestro hogar sea la cuna de Jesús