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PAPA Robert : LEON XIV y ESCUDO Pontificio 2025

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sábado, 5 de mayo de 2012

Homilia del V Domingo de Pascua - B - 2012

Alrededor de tu mesa brota la alegría

V Domingo de Pascua - B 

" Con Dios todo es posible, sin Él, nada "

Escrito por: Padre Javier San Martin SJ

Domingo 06 de mayo 2012 San Juan 15, 1 al 8

Estimados amigos: Bienvenidos a nuestra cita dominical.Que la Paz del Señor sea con todos Ustedes.

Hoy la Iglesia celebra el quinto domingo de Pascua y presenta para nuestra reflexión y comentario una de las enseñanzas centrales de la misión pastoral: “Sin mí no podéis hacer nada” dice el Señor.

Este es el gran desafío de la vida apostólica que no siempre se tiene en cuenta.

* Quinto Domingo de Pascua: Porque cuando uno se compromete al servicio de la Iglesia, siente el deseo de realizar muchas cosas, especialmente cuando se trata de personas imaginativas y creativas. 

Los planes y proyectos se sobreponen unos a otros. Y cuando uno lleva adelante un proyecto, pone en él gran parte de su vida. Podemos decir que se pone él mismo en el proyecto, y por tanto lo considera como algo propio. Y por eso muchas veces, de una manera espontánea y aun inconsciente, exige la alabanza y el aplauso por el trabajo que realiza. Miren, esta es mi obra, yo la he hecho. Y en cada aplauso a la obra, él siente que lo están aplaudiendo a él mismo. Busca ser aplaudido, reconocido por la gente. Sin mi, piensa, esto no se hubiera hecho. Sí, en parte es verdad, porque lo que cada uno hace, es prácticamente irrepetible, nadie lo haría como yo. Pero en los trabajos de pastoral, en los que el objetivo es hacer que la gente viva el evangelio, la cosa es diferente. Ya que no podemos atribuirnos a nosotros mismos el éxito de esos trabajos. “Sin mi nada podéis hacer” dice el Señor. Sin la actuación directa del Espíritu Santo, ¿quién podría hacer que una persona se convierta, que una vida se encamine por las sendas difíciles del Evangelio? Por más perfecto y preparado que uno sea, de nada servirá mi trabajo si Dios no actúa en él.

Debemos, pues, tener bien claro, que en el trabajo de pastoral nada se puede realizar sin la intervención de Dios. Y esto, lejos de disminuir el mérito al agente de pastoral, es su gran consuelo. Porque el objetivo que se pretende es muy grande. Es decir, no se buscan metas comerciales o ideológicas. No queremos que la gente beba esta bebida o esta otra, o que se inscriba a este partido o a este otro. Buscamos que en cada persona, en cada pueblo, brille la luz del evangelio, que la persona reoriente su propia vida y la encamine por la estrecha senda de su salvación.

Y, qué cosa más grande puede haber que colaborar para este fin, bien sabiendo que por más malabares que hagamos, por más perfecta que sea nuestra obra, nosotros solos, jamás lo lograremos.

De aquí, entonces, que es un error gloriarnos de nuestros trabajos y esfuerzos personales. Pero con qué dolor veo muchas veces en la Iglesia a agentes pastorales que se creen los héroes, que se miran a sí mismos y piensan que están haciendo maravillas y miran con cierto desdén a los otros a quienes consideran de menor categoría, y que no poseen las cualidades que él posee. Son personas tan centradas en sí mismas que cuando uno se acerca a ellas se siente el olor de su arrogancia y vanidad pero, lamentablemente, no se siente el aroma de Dios.

Son personas con cualidades, pero sin Dios. Qué pena, que una persona así, aun consagrada en la Iglesia, haya olvidado, o no tenga en cuenta, la palabra del Señor: “Sin mi, nada podéis hacer”.

Son personas que no están unidas a la fuente, sino a sí mismos, y por eso necesitan que se les alabe, se les mire, se les reconozca como gente importante. Necesitan que la gente admire las grandes cualidades que ellos creen poseer. Y esto lo vemos y sentimos en no pocos casos, personales y grupales.

Hay organizaciones en la IGLESIA que se vuelven estériles, porque los que la conducen están colmados de sí mismos y vacíos de Dios. Qué responsabilidad tan grande hacer que una estructura para dar gloria a Dios, este vacía de Dios.

Amigos, el éxito de nuestro trabajo pastoral no es un éxito personal, sino un éxito de Dios. No es causa de alabanza personal, sino de alabanza a Dios.

Amigos, Dejemos que Dios actúe a través de nuestras pobres estructuras y personas. No seamos ingenuos de venir a la Iglesia para lucirnos y exigir ser reconocidos y aplaudidos.

Venimos a la Iglesia para encender los corazones en el amor del Señor, para hacer brillar su amor. Si queremos que nuestras personas brillen, nos hemos equivocado de lugar. “Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pedirán lo que deseen y se realizará.” Esta es la manera de llegar a ser eficaz y de hacer maravillas en la Iglesia y en el mundo.

Por eso Señor, hoy te pido que hagas de nosotros canales, mediadores que hagamos llegar a ti los dolores y súplicas de los hombres, y a ellos tus bendiciones y milagros.
Sabemos Señor, que tu estas deseando hacer milagros en medio de nosotros como los hiciste en tu tiempo.
Pero no queremos ser obstáculo con nuestra arrogancia.
Queremos actuar convencidos que sin ti nada podremos hacer.

Este es el desafío que nos presenta el evangelio de esta semana.

Y ahora viene lo más importante

Y así terminamos la breve reflexión sobre el Evangelio del Domingo.

Pero ahora viene lo más importante: tu encuentro personal con el Señor Jesús.

 Toma el evangelio en tus manos, San Juan Capitulo 15 versículos 1 al 8 y escucha lo que el mismo Señor te quiere comunicar. Quédate pues ahora a solas con El. ¡Y nos despedimos hasta el próximo domingo.

Y que empiece a la brotar la alegria alrededor de tu mesa. Por que continuamos en Tiempo de Pascua.

Escrito por: Padre Javier San Martin SJ http://faculty.shc.edu/jsanmartin//-quinto-domingo-de-pascua-con-dios-todo-es-posible-sin-el-nada/
Vea tambien la Etiqueta: 50 años Canonizacion de San Martin de Porres

domingo, 15 de mayo de 2011

Homilia del IV Domingo de Pascua 2011


Jesús es la Puerta y siempre está abierta

COMENTARIO AL CUARTO DOMINGO DE PASCUA – A
Escrito por Padre Javier San Martín SJ
Mateo 3, 1 al 12.
15 DE MAYO 2011


Gracias por dejarnos entrar una vez más en su hogar. Que la PAZ del Señor sea contigo. Hoy, celebramos el CUARTO DOMINGO DE PASCUA, el domingo conocido como del buen pastor. San Juan nos narra una de las más sabrosas parábolas salidas de la boca del Señor Jesús en donde apreciamos, no solo su capacidad de narración sino la plasticidad de su imaginación que pone en un marco concreto su misión y su relación con nosotros. Jesús decía:
«En verdad les digo: El que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino que salta por algún otro lado, es un ladrón y un salteador. [2] El que entra por la puerta ese es el pastor de las ovejas. [3] El llama por su nombre a cada una, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz.”


Cuanto me agrada, Señor, escucharte hablar así, de una manera, tan simple y clara. Tu hablar es nada complicado sino transparente, y, ¿sabes?, cuando te oigo hablar así me siento transportada a ese lugar en el que te reunías con tus discípulos y te pasabas las horas contándoles estas parábolas. Qué interesante me resulta cuando tú nos dices que tus ovejas, tus seguidores conocen tu voz porque tu manera de hablar es característica. Pero yo reconozco que aún no estoy preparada para darme cuenta que esa voz que escucho es la tuya y para reconocerte cuando te acercas a mí.

Quisiera aprender cada día a reconocer tu voz y tu manera de actuar en las circunstancias de mi vida. Poder distinguir cuándo es tu voz y cuando la del ladrón y engañador. Así podré alegrarme cuando reconozca que tú eres el que me has hablado, y así también podré estar prevenida para no caer en el engaño de tantos falsos pastores. ¿Y cómo hacerlo? Se que aprender reconocer tu voz no es solo fruto de muchos estudios sino especialmente el mucho corazón. El que ama intuye la voz del amado. Por eso te pido Señor que me des tu gracia para que mi corazón aprenda a reconocer tu voz y a amarte de verdad.

“[6] Jesús usó esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir. [7] Tomó, pues, la palabra de nuevo y les dijo: En verdad les digo que yo soy la puerta de las ovejas. [8] Todos los que han venido eran ladrones y malhechores, y las ovejas no les hicieron caso. [9] Yo soy la puerta: el que entre por mí estará a salvo [10] El ladrón sólo viene a robar, matar y destruir.”





Jesús pone pues una clara diferencia entre sus intenciones y las intenciones de tantos que han prometido y prometen tantas cosas pero que no buscan otra cosa sino solo su interés personal y no el bien de las personas.
Al escucharte, Señor, me pongo a recordar a tantas personas que han pasado por mi vida. Pero, hoy me pregunto, ¿cuántos se han interesado verdaderamente por mi vida? Cuando escucho ahora en las Iglesias, cómo en las diversas religiones, tanta palabrería, tantas diversas maneras de pensar, se me abren los ojos y entiendo lo que tu haz dicho, que hay muchos ladrones y malhechores, muchos impostores que pretenden tener una verdad y un camino y de hecho solo buscan su beneficio personal… Con que fuerzan resuenan tus palabras tan definidas: “Yo soy la puerta: el que entre por mí encontrará la salvación. En medio de opiniones tan diversas, esta palabra tuya me da una gran confianza. Gracias, Señor.
¿Cuál es el motivo de la venida de Jesús al mundo? ¿Para qué ha venido? El mismo nos dice: “Yo he venido para que Ustedes tengan vida y la tengan en plenitud.” No es pues por un motivo egoísta sino altruista. No ha venido para que Él tenga vida, sino para que cada hombre, cada ser en la creación pueda vivir, y pueda llegar a la culminación de su carrera en esta vida.
Te confieso, Señor, que lo único que quiero en esta vida es llegar a la meta de mis ilusiones y sueños. Pero puede ser que esta meta deseada sea un sueño equivocado. Por eso, hoy cuando tú nos revelas el por qué de tu venida me siento reconfortada: “para que tenga vida y la tenga en abundancia”. Estas palabras son para mí un gran aliento, y hacen brotar de lo más hondo de mi vida, un Sí, confío en ti. Tú me quieres más que nadie y más que lo que yo me quiero a mi misma. Gracias Señor por tu gran interés por mi vida, y por darnos esta gran promesa de la plenitud de vida. Esto hace, Señor, que valga la pena vivir.

Pero lo más importante es
Y bien amigos, así terminamos la primera parte de nuestra cita dominical.
Pero ahora viene la más importante: tratar de sentir lo que el mismo Señor Jesús te quiere comunicar.
Toma el texto del evangelio en tus manos, San Juan, Capítulo 10,versículos del 1 al 10.
Y te dejamos ahora a solas con el Señor.
Cuenta con nuestras oraciones.
Cecilia Mutual, y Javier San Martín, agradecemos muy sinceramente tu compañía, y nos despedimos…
¡Hasta el próximo domingo!.
Escrito por Padre Javier San Martín SJ

http://faculty.shc.edu/jsanmartin/2011/05/13/%c2%bfcomo-reconocer-al-buen-pastor/#more-992

sábado, 7 de mayo de 2011

Homilia del III Domingo de Pascua 2011


Te reconocemos al partir el pan

COMENTARIO AL TERCER DOMINGO DE PASCUA - A
Escrito por el Padre Javier San Martín SJ
Lucas 24,13 al 35.
Mayo 8, 2011
Un cordial saludo a todos nuestros amables oyentes. Gracias por dejarnos entrar una vez más en su hogar. Que la PAZ del Señor sea contigo. Hoy, celebramos el TERCER DOMINGO DE PASCUA.
San Lucas cuenta que dos discípulos de Jesús se dirigían a Emaús. Iban conversando sobre lo que había ocurrido con Jesús y parecían muy desanimados.

[15] Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se les acercó y se puso a caminar con ellos, [16] pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. [17] El les dijo: «¿De qué van discutiendo por el camino?» [18],«¿Cómo? ¿Eres tú el único peregrino en Jerusalén que no está enterado de lo que ha pasado aquí estos días?» [19] «¿Qué pasó?», les preguntó. «¡Todo el asunto de Jesús Nazareno!» Era un profeta poderoso en obras y palabras, [20] Pero nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo hicieron condenar a muerte y clavar en la cruz.




Gente desilusionada, porque tenía mayores expectativas. Desilusionada porque no ocurren las cosas como han pensado. Desilusionada porque no han logrado realizar sus proyectos ya que hay tantas cosas que se lo impiden. Gente frustrada, desilusionada, cansada de seguir caminando, ¿Por qué? Simplemente porque no encuentran el apoyo y porque es mal interpretada.
Yo esa mañana estuve acompañando a los discípulos de Emaús. Llevaba, como ellos, el corazón cansado, caído, porque mis proyectos, mis ilusiones de la vida parece que se habían nublado. Cuántas veces me siento como tratando de pasar por un muro impasable, y no se qué hacer para que ese muro desaparezca y pueda así realizar mis sueños. ¿qué puedo hacer para que pueda lograr mis objetivos.
Hoy me siento cansada, pero lo más curioso, ¿sabes? Es que no me he dado aún cuenta que eres tú quien esta caminando a mi lado. ¡Porque al lado del que se siente desilusionado, golpeado frustrado por la vida estas siempre tú. Pero, ¿por qué caminas de incógnito?. Tu eres el amigo escondido que nunca faltas cuando uno va caminando mirando al suelo, como desilusionado de la vida.
Entonces él les dijo:


« ¡Qué poco entienden ustedes, y qué lentos son sus corazones para creer todo lo que anunciaron los profetas! [26] ¿No tenía que ser así y que el Mesías padeciera para entrar en su gloria?» [27] Y les interpretó lo que se decía de él en todas las Escrituras, comenzando por Moisés y luego todos los profetas. Y al llegar cerca de Emaús, hizo ademán de seguir pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, ya está cayendo la tarde y se termina el día.»

Qué duras me resultan estas palabras: Así tenia que suceder. Así estaba escrito. ¿Quiere decir que cada uno tiene ya su destino escrito y que no hay manera de cambiarlo? Me parece estar frente a un determinismo que me quita la libertad de actuar. Sí, siento duras, muy duras, estas palabras. Pero también pienso que todo destino esta escrito con amor, porque eres tú mi Dios quien lo ha escrito para que lleguemos a la felicidad. Por eso los pasos de nuestra vida, aunque no sean muy comprensibles, están pensados por ti para que logremos la meta de nuestros deseos más profundos. En fin son tantas cosas, pero solo me queda pedirte Señor, que pueda estar convencida que tus caminos no son nuestros caminos y que en cada camino estas tú presente.

Y mientras estaba en la mesa con ellos, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, [31] y en ese momento se les abrieron los ojos a los discípulos de Emaús y lo reconocieron.
Era la revelación de lo que estaba oculto. Lo sobrenatural se manifestaba a los ojos de lo natural, en el momento que Dios quiere. Puede permanecer ignorado por mucho tiempo pero Dios concede momentos de luz.




¡Cómo quisiera, Señor, vivir estos momentos de luz para descubrir en medio de mis incertidumbres, tu rostro de amigo y de consuelo. ¡Cómo quisiera Señor, que el mundo que me rodea descubra tu rostro en medio de la penumbra en la que estamos viviendo. ¡cómo quisiera Señor, que en nuestros hospitales, en nuestros cárceles, en los hogares difíciles, puedan en el día menos pensado, ver tu rostro en medio de ellos. Es lo que hoy te pido con toda humildad.

Pero lo más importante es
Y bien amigos, así terminamos la primera parte de nuestra cita dominical. Pero ahora viene la segunda que es la más importante. Toma el texto del evangelio en tus manos, y trata de sentir lo que el mismo Señor Jesús te quiere decir: Lucas, Capítulo 24, versículos del 13 al 35.
Cecilia Mutual y Javier San Martín agradecemos muy sinceramente tu compañía, y te dejamos ahora a solas con el Señor. Cuenta con nuestras oraciones, y… ¡hasta el próximo domingo!.

Escrito por el Padre Javier San Martín SJ
http://faculty.shc.edu/jsanmartin/2011/05/06/un-incognito-en-mi-camino/#more-981

lunes, 2 de mayo de 2011

II Domingo de Pascua 2011 - Dia de la Misericordia





Queridos hermanos en Cristo, Nuestro Señor y en María, Nuestra, la “Totus Tuus”, del recién Beato Juan Pablo II. Hoy es un día de gozo y festejo, de alegría, el Señor Resucitado se ha aparecido a sus discípulos y les ha dicho “Paz a ustedes”, esa paz que sonaba con fuerza en su santidad Benedicto XVI al empezar la Eucaristía de Beatificación de Juan Pablo II. Hoy, Dios se ha mostrado Misericordioso con todos nosotros su pueblo, no sólo por dejar que toquemos sus manos y su costado, sino que experimentemos su amor en la sencillez de un hombre que Él quiso hacer grande: “a los humildes los ensalzó”.
El Beato Juan Pablo II muchas veces, viendo y haciendo suyo las palabras de la Sagrada Escritura nos habló del testimonio de la unidad y del ejemplo de vivencia en la primera comunidad cristiana. El Beato fue un gran impulsor en la Iglesia, del sentido más radical del evangelio: la Solidaridad y el amor que debe existir entre nosotros, estilo de vida que impresionaba a los paganos y los llevaba a la conversión.
Todo esto, lo hacían “unidos en la oración”, los llevaba a perseverar en la Iglesia. La unidad, la fracción del pan y la oración distinguían la vida cristiana. Sin embargo, la Iglesia pronto tendría que enfrentar la adversidad de los discípulos de Cristo Señor.
Fue a la comunidad, reunida donde Jesús se apareció y Tomás no estaba con ellos y no creyó. El Señor se aparece a la Comunidad reunida y no a cada apóstol por separado, que importante es vivir nuestra fe en la comunidad, es allí donde Jesús se hace presente.
Al no estar en la Comunidad, el apóstol Tomás aparece como un incrédulo, que en Tomás podríamos traducir como alguien que tiene desconfianza. Tomás había dicho: “vayamos y muramos con Él”, y en el momento de la verdad huyó, como todos los demás. Cómo curar un corazón destrozado y lleno de desconfianza, y encima lo que Tomás vive es lo mismo que siente los demás antes de ver a Jesús otra vez, porque en todos ellos: “estaban con las puertas cerradas”.
Cuando nuestra vida se llena de tantas noticias malas, uno se vuelve muy desconfiando de las noticias buenas. Tomás no era un hombre perverso, Tomás no era un criminal, Tomás era un hombre hundido las noticias malas de su época y como los demás discípulos, un hombre que se sentía asustado, que se sentía desvalido, y por eso la “paz a ustedes” en boca del Señor, reconfortan, dan ánimo y dan esperanza.
Cuánto sufrimos tú yo cuando nos llegan malas noticias: que decirle a aquella familia que sigue buscando a su hijo en las montañas de Arequipa, familia peruana que sufre, como muchas en nuestra patria de modos diferentes; que decir a aquellas mamás que han perdido a su hijo tan querido y esperado, que decirte a ti cuando tienes malas noticias: Mira a Tomás, hundido por las malas noticias de su vida; pero reconfortado por Jesús Misericordioso.
Los Apóstoles se sentían amenazados, sentían que no tenían a nadie, y el terror se había apoderado de todos ellos. En este día que es día de misericordia del Señor, le pedimos a Jesús que nos dé ánimo nuestros corazones con su sola Palabra, la que fortaleció el corazón de sus discípulos asustados, angustiados y desconfiados.
Jesús corrige a Tomás, pero no lo trata con dureza, no lo humilla, no lo maltrata. Jesús “entiende” el drama de este hombre que le cuesta creer, comprende a este hombre que en su vida se ha llenado de tantas noticias malas.
Quiero decirles a todos los que se sientan triste hoy, nerviosos, escépticos, quiero decirles a todos los que se puedan sentir así, Jesús les ofrece hoy la señal de su amor, la señal de su misericordia.
Jesús entiende tu desconfianza, Jesús entiende tu dolor, Jesús entiende tu escepticismo, Jesús no te va a maltratar si te cuesta trabajo creer. En este día en que nuestra Iglesia celebra al SEÑOR DE LA MISERICORDIA, y nos ha regalado un Beato como Juan Pablo II, que tuvo un gran respeto por el ser humano, quiero decirte que Jesús con todas estas cosas alegres que vive la Iglesia se une al misterio del dolor que puedas estar pasando, y te vuelvo a decir Jesús, es la Buena Noticia.
El alma atribulada de Tomás que no encontraba en que apoyarse, en que sostenerse, sintió firmeza y encontró un cimiento al estar al lado de su Señor, de su Amigo, de su Dios y por eso dijo: “Señor mío y Dios mío”.
La vida cristiana es una vida construida sobre la esperanza, sobre una esperanza que no defrauda y que asegura el caminar por la vida.
Retomo las palabras de Cristo: “Paz a ustedes”, para dirigirme con cariño a todos los hogares cristianos. Nuestro hogar es el lugar de las relaciones interpersonales, el lugar en el que se cultiva el amor y la entrega sincera de sí a los demás. Pero también sabemos que nuestros hogares están asechados por muchos enemigos de dentro y de fuera. Las malas noticias también entran dentro de ellas.
Los enemigos de dentro nos llevan a las incomprensiones en las relaciones familiares: del esposo con la esposa, del padre con los hijos, de los hermanos entre sí. A veces, se trata de situaciones coyunturales: una desgracia, una riña, un malentendido que dan lugar a que se enfríen las relaciones familiares y a que se rompa la paz.
Sin embargo, somos conscientes de que la paz del hogar es un valor que debe salvaguardarse. La paz del hogar se logra con la aportación de todos, con el sacrificio de todos, con el perdón de todos. Sin perdón no puede haber paz.
En realidad, el perdón es ante todo una decisión personal, una opción del corazón que va contra el instinto espontáneo de devolver mal por mal. Dicha opción tiene su punto de referencia en el amor de Dios, que por medio de Jesús, perdonó a Tomás, a Pedro y a todos y los trato con mucho cariño y los comprendió a todos. Así pues, el perdón tiene una raíz y una dimensión divinas. Sepamos en nuestros hogares dar y recibir el perdón y veremos que crecerá la paz y que caminaremos por sendas de gozo y alegría, quizá, hasta entonces desconocidas.
Este mundo no sabe de misericordia, pero necesita misericordia, Jesús, sabe como está el mundo, le pedimos por medio de su Santísima Madre, la Totus Tuus, que nos lleve a la misericordia que sólo Él es capaz de dar y de transformar nuestra tierra, a Él la gloria por los siglos amén.

P. Richard Vélez Campos.