Refrescando el Verano del Peru

PAPA Robert : LEON XIV y ESCUDO Pontificio 2025

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jueves, 18 de diciembre de 2014

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO - B





P.Javier san Martin, S.J.
DOMINGO IV de Adviento. – B


Sí, María, has hallado gracia delante de Dios

San Lucas 1, 26-38

Estimados amigos, Bienvenidos a nuestra cita dominical
Que la Paz del señor sea con Ustedes
Hoy por fin llegamos al último domingo de adviento, un domingo en el que las antiguas promesas hechas al pueblo escogido vuelven a resonar con voz fuerte y cercana. Hacían ya siglos que estaba en el ambiente la promesa de que un liberador nacería en el seno del pueblo escogido.



El rey David, siglos antes, se había planteado delante de Dios esta pregunta : -¿Cómo es posible que yo tenga una casa, un palacio, mientras que Dios, el Dios de Israel, no tenga una casa propia, y el Arca de Dios haya de permanecer en una tienda de campaña? ¡Esto no puede ser!…
Así pensaba David, pero se le presentó el profeta Natán y le dijo: - tú no construirás un templo. Eso lo va a hacer un hijo tuyo. Pero Dios promete a tu descendencia un trono, sobre el que se sentará un descendiente tuyo, para el que Dios será un padre, y él será para él un hijo. Su casa y Su trono serán firmes, porque tu trono permanecerá para siempre.
Estas palabras proféticas permanecieron latentes en el pueblo judío y con frecuencia se preguntaban -¿Cuándo Dios cumplirá su promesa? Tantos imperios han pasado por encima de nosotros y nos han mandado fuera de nuestras tierras. Los romanos ahora nos aplastan.
Pero el Mesías prometido, no llegaba. ¿Como y cuándo Dios cumplirá la promesa hecha a David? ¿por dónde vendrá el Mesías? Dios tenía que dar su respuesta pero lo hace de una manara sorprendente. Fija su mirada en un pequeño pueblo de la Galilea, en una muchachita de Nazaret, desposada, con un joven descendiente de la familia de David. Cierto día ella recibe la visita que esperaba el pueblo, y el visitante, con palabras desconcertantes, la saluda:

“Llena de gracia! ¡El Señor está contigo!
¡Bendita tú eres entre todas las mujeres!

Sí, María, has hallado gracia delante de Dios.
Vas a concebir y dar a luz un hijo, al que pondrás por nombre Jesús.

Será grande, y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David su antecesor,


Por fin la antigua promesa llegaba a su cumplimiento y la promesa recae sobre una mujer humilde del pueblo. María siente en su corazón que una pesada carga se le echa encima. Podría muy bien rechazar esta invitación pero acostumbrada a saborear con frecuencia la Palabra de Dios, la acoge no solo con docilidad plena, sino que acepta la misión que Dios le encarga: “Yo soy la esclava del Señor. Que se cumpla en mi toda su santa voluntad”. María, en ese momento, se convierte en el Templo del Espíritu Santo, en el Arca de la Alianza,…
El Dios de Israel ya no morará más en una tienda de campaña, ni en el templo de Jerusalén, si no que desde este momento empezará a morar en el templo inmaculado de María.
Esta casa, este trono, humilde y sublime fue preparado por Dios, con amor y sabiduría desde la eternidad. María no ha sido un robot, una autómata, o una mujer sin personalidad. Ella ha prestado su colaboración a la obra de Dios, ha contribuido libremente a la realización de la promesa de Dios hecha en David.
Pero la aceptación de esta promesa no es algo que se realizó en un único momento, sino que es un proceso que se viene realizando cada día. La aceptación de la promesa sigue adelante cuando la invitación de Dios encuentra respuestas positivas como la de Maria. Cada “Si” que digan los hombres y mujeres de cualquier tiempo y de cualquier lugar, hará posible que la promesa de salvación hecha a David y realizada en Maria siga adelante en su dinámica de salvación es por eso que los hombres y mujeres del si que imitan a Maria, son los únicos que hacen posible el deseo que Dios tiene de salvar la humanidad.
David soñó en una casa espléndida para Dios. ¿Pero se pudo imaginar la casa que Dios se preparaba?…La historia nos cuenta de tantos casos en los que Dios ha encontrado una casa para desde ella salvar al hombre. Estos son los Santos. Cada Santo tiene una palabra muy profunda donde Dios actúa y desde donde vive. Es la misma palabra que salió de Maria: “Sí”. Cada vez que Dios encuentra un corazón que diga si a su voluntad se está realizando el proceso de la promesa de salvación.

Es por eso que hoy quisiera pedirte, Señor, la gracia para que podamos convertirnos en ese ambiente que tú buscas, rico o pobre, pero que respire con amor la hermosa palabra que escuchaste de los labios de aquella humilde mujer: “que se haga en mi tu voluntad”.

Y ahora viene lo más importante

Y bien amigos, así terminamos este breve comentario sobre el evangelio del domingo.
Pero ahora viene lo más importante: tu encuentro personal con el Señor Jesús. Toma, pues, el evangelio en tus manos, San Lucas Capitulo 1 versículos del 26 al 38 y trata de sentir lo que el Señor te quiere comunicar.
Quédate pues ahora a solas con El y cuenta con nuestras oraciones.
Te agradecemos muy sinceramente el haber estado con nosotros.

¡Y te esperamos a celebrar el 24 en la noche el Nacimiento de nuestro Redentor !

Padre Javier San Martin sj

Suplicar a San Nicolás de Bari, 
que acreciente la fe de los católicos ,
dejen de usar la fantasiosa 
y comercial imagen del Papa Noel, 
y se adhieran más al Niño Dios.


Carpintero Fino - Villancico Peruno


Villancico Carpintero fino. Villancico Peruano. 
Intérpretes: Niños de la Asociación Cultural "Canto" de Cusco. (Texto:)

Señor San José, carpintero fino
Hazme una cunita, para el niño lindo.

Azucena kamchu
Clavelina kamchu
Niñucha wajampí
upillachi naipa

Corran, corran, todos los pastores.
A traer pañales para el niño lindo.

Azucena kamchu
Clavelina kamchu
Niñucha wajampí
upillachi naipa

Señor San José, carpintero fino
Hazme una cunita, para el niño lindo. 

“Con Jesús la alegría está en casa"

lunes, 15 de diciembre de 2014

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO - B





P.Javier san Martin, S.J.
DOMINGO III de Adviento. – B

¡Alégrense siempre en el Señor! 

Os lo repito: 

¡Alégrense!


Juan. 1, 6-28    DOMINGO DE LA ALEGRIA



Estimados amigos, Bienvenidos a nuestra cita dominical
Hoy la Iglesia se viste de color morado para celebrar el Tercer Domingo de Adviento del ciclo B.
Pero, ¿por qué están aquí tan alegres?, preguntó un periodista al entrar en el gimnasio donde los muchachos y muchachas de una importante Organización no Gubernamental. Y recibió una respuesta para él inesperada del todo:
- ¿Y cómo no vamos a estar alegres si Jesucristo está en medio de nosotros?
Una respuesta semejante es el mejor comentario al Evangelio de este domingo, en el que la Iglesia, por otra parte, abre la celebración con estas palabras
- ¡Alégrense siempre en el Señor! Os lo repito: ¡Alégrense! Palabras de Pablo que son un eco de las otras de María, también repetidas hoy por todos: -Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador. Alegría que nos impulsa a hacer lo de Isaías: -Dios me ha mandado a llevar la alegre y buena noticia a los pobres. Estos son los sentimientos con que escuchamos el Evangelio de hoy y son también la fuerza que nos mueve a actuar decididamente por la causa de Jesucristo.
Las autoridades del pueblo judío, preocupadas por el fenómeno que están viendo a las orillas del Jordán, le preguntan a Juan el Bautista:
Pero, ¿quién eres tú? Juan comenzaba a brillar como un astro refulgente. Hacía varios siglos que no aparecía en Israel un profeta, y ahora viene este austero solitario que predica, que bautiza, que exige conversión, que pretende reformar las costumbres, y que, por otra parte, no pide nada, pues vive muy pobremente y come sólo langostas y miel silvestre…
El diálogo se desarrolla vivaz:
- Yo no soy el que ustedes piensan. Uds. se imaginan que yo soy el Cristo que esperan. Y yo no soy el Cristo.
- Entonces, ¿eres tú Elías, el que subió al cielo en carro de fuego y que ha de volver?
- Yo no soy Elías.
- ¿Eres acaso el Profeta, el nuevo Moisés que ha de guiar al pueblo?
- No, tampoco soy el Profeta.
- Entonces, ¿quién eres tú?
Juan hace una confesión tan humilde como sincera:
- Yo soy la voz de uno que grita en el desierto: Preparad los caminos del Señor! Yo bautizo sólo con agua. Pero en medio de ustedes está uno a quien no conocen, uno que viene detrás de mí, y a quien yo no soy digno de desatar ni la correa de sus sandalias…
Ese desconocido por el pueblo es Jesucristo. Igual que por los simpáticos muchachos de la reunión, que creen en la presencia de Jesús en medio de ellos y que se aprestan a llevar la buena noticia a todos.
¡Creer en la presencia de Jesús en medio de nosotros! He aquí el secreto de la vida cristiana. Si no sabemos descubrir a Jesucristo que nos acompaña en todas partes, a nuestro cristianismo y a nuestra vida espiritual entera le falta lo esencial. Nuestra religión se parecería a la de tantos pueblos que creen en un dios, incluso en el Dios único y verdadero, pero creen un Dios lejano, morador de las estrellas, desentendido de nosotros…
Para nosotros, nuestro Dios es un Dios que se ha hecho presente en Jesucristo y al que descubren con facilidad los ojos inocentes y puros. El que tiene fe y conserva limpio el corazón encuentra a Jesucristo en todas partes. El mismo pecador, que en medio de su debilidad es sincero consigo mismo y con Dios, descubre sin velos en su conciencia a Jesucristo, que se le presenta ofreciéndole el perdón y la salvación.
La presencia de Jesús se hace ostensible de modo especial en la Eucaristía. Teniendo bien claras en el Evangelio y en Pablo las palabras del Señor:
- Esto es mi Cuerpo, esta es mi Sangre,
El cristiano está convencido que Dios está allí: Mis sentidos no ven a Jesucristo, pero lo cree mi fe. Lo veo en el Altar. Lo percibo realmente en la Comunión. Lo adoro escondido en el Sagrario. Como el testarudo Tomás, confieso con fe inconmovible: ¡Señor mío y Dios mío!…
En nuestros días, y como un signo providencial de los tiempos, la presencia de Jesucristo está siendo descubierta por la Iglesia en los pobres, en los enfermos, en los detenidos, en los marginados de la sociedad… A Jesucristo, aunque quiera jugar al escondite, lo hallamos oculto con disimulo en medio de los más necesitados, ya que Él mismo quiso identificarse especialmente con ellos.

¡Señor Jesucristo! Quien no nos conoce puede extrañarse de nuestra alegría. Nosotros, convencidos de tu presencia, vivimos con la alegría más íntima en el alma. Nuestra felicidad estalla en nuestras reuniones, especialmente en la Misa dominical.

La parte más importante

Y bien amigos, así terminamos este breve comentario sobre el evangelio del Domingo. Pero ahora viene lo más importante: tu encuentro personal con el Señor Jesús. Toma, pues, el evangelio en tus manos, San Juan, Capítulo 1, versículos del 6 al 28 y trata de sentir lo que el Señor te quiere decir.
Quédate pues ahora a solas con El y cuenta con nuestras oraciones.

Te agradecemos muy sinceramente el haber estado con nosotros, Recibe nuestra bendición para ti y tu familia.
¡Y te esperamos el próximo IV Domingo de Adviento !.

 Padre Javier san Martin sj
http://faculty.shc.edu/


PEDIR a San Nicolás de Bari, 
que acreciente la fe de los  católicos 
y dejen de usar la fantasiosa y comercial imagen del Papa Noel, 
y se adhieran más al Niño Dios.

Villancico peruano


Cha`ska Ñawi Niñucha Villancico Cusqueño, Perú


domingo, 7 de diciembre de 2014

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO - B




P.Javier san Martin, S.J.
DOMINGO II
de Adviento. – B
           

¿Quién es aquel que viene y para qué viene?


             
Marcos. 1, 1-8

Hoy la Iglesia se viste de color morado para celebrar el Segundo Domingo de Adviento del ciclo B. En este domingo nos podemos preguntar: ¿Por qué quiere Jesús venir al mundo en la próxima Navidad? Vemos que el mundo se ha alejado de Dios. El pecado, las luchas entre hermanos, las explosiones y miserias resuenan por todas partes, y ante estas noticias casi diarias ya nos volvemos casi indiferentes y brotan solo lamentos de los corazones más afectados. Y todos, de una u otra manera se interrogan: ¿No habrá salvación posible? ¿Llegará un día en que acabe toda esta desolación y odio?

Hoy viene San Marcos a darnos con las primeras palabras de su Evangelio una esperanza cierta. Él viene a decirnos que con toda seguridad no hay lugar para nuestra desesperación, porque Dios nos quiere salvar. Y comienza así su escrito encantador, repitiendo las palabras de Pedro, de quien es discípulo y secretario:

“- Principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”.

Soy el mensajero que viene a preparar el camino del Señor. ¡Conviértanse para que vuestros pecados sean perdonados! El que viene detrás de mí es más fuerte que yo, que os bautizo con agua, pero Él os va a bautizar con Espíritu Santo.

Este es el papel de Juan: anunciar a Jesús que llega, y con Él la salvación de Israel y del mundo entero. En las primeras palabras de San Marcos y en las de San Juan podemos ver, con gran gozo, sintetizado todo el proyecto de amor que Dios tiene para nuestra salvación. ¡Principio!, nos dice Marcos. Es decir, todo lo anterior ya ha pasado. Ahora, debemos poner nuestros ojos en lo que viene. Y esto que dice al mundo es un santo y señal para todo creyente. Al judío de su tiempo le venía a decir que se dejase ya de la ley antigua, que no era sino una preparación para lo que tenía que venir. Igual que le dice hoy al cristiano:

-¡A dejarse de todo lo anterior, que no te ha traído más que angustia! ¿Qué ha sido tu vida pasada? ¿Dolor? ¿Pecado? ¿Miedo de Dios?… ¡Empieza a levantar los ojos a la esperanza!

Porque te comunico la Buena Noticia, y una noticia buena es siempre causa de gran alegría. ¡Buena Noticia! Esto significa la palabra Evangelio, el Evangelio que yo te voy a enseñar. ¿Y como no va a ser Buena Noticia, si este Evangelio es Jesucristo? Jesús, el Cristo, es el Evangelio, el Evangelizado y el Evangelizador. La Persona de Cristo encarna el Evangelio. Porque Él es la Palabra de Dios, la Verdad de Dios, el gran mensaje de Dios. Con Jesucristo nos ha dicho Dios todo, y ya no tiene nada más que comunicarnos. Jesucristo es la última palabra que Dios ha podido dirigir al mundo. Entonces, no busquen nada más que a Jesucristo, pues todo el que venga detrás arrogándose el título de Maestro y Salvador, es un mentiroso.

Este su Evangelio te lo va a enseñar el mismo Jesús. Porque sólo Jesucristo es capaz de conocerse y de revelarnos quién es El. Después, nosotros iremos repitiendo lo que El nos enseñó de su Persona, de su misión y de sus enseñanzas. El Evangelizador primero es el mismo Jesucristo.

Del mismo modo, Jesucristo es también Evangelizado. Como Pablo, nos gloriamos de no conocer más que a Jesucristo y de anunciar a Jesucristo solo. ¿Cómo podría ser de otra manera, si Jesucristo es el Hijo de Dios? Y en el mundo de hoy, por desgracia, son muchos los que despojan a Jesús de su primera prerrogativa. Lo quieren un superhombre, un revolucionario social, un ejemplar dechado de toda perfección. Pero, eso de que sea Dios ya es otra cosa. Esto, ya no lo pueden aceptar. Contra esa tendencia tan peligrosa y tan perniciosa, nosotros alzamos vigorosamente nuestra voz y proclamamos: -¡Jesucristo es Dios, Hijo del Padre, Dios verdadero de Dios verdadero!

Siendo esto así, nosotros queremos ser como Juan el Bautista: unos anunciadores que van siempre proclamando y testificando el Evangelio, que es el mismo Jesús. Como Juan, señalamos con el dedo a Jesús ante todos los que nos ven y nos oyen, y les decimos:

Queremos una vida nueva, digna de Jesucristo, el Rey y Salvador que nos viene.

Jesucristo, el Hijo de Dios, es la cifra de nuestros ideales. En Jesucristo lo tenemos todo: el Camino que nos lleva seguros hasta el fin, sin desviarnos ni a la derecha ni a la izquierda y sin pérdida posible hasta dar con la frontera de la Patria.

Y ahora viene lo más importante:

 

Y bien amigos, así terminamos este breve comentario sobre el evangelio del domingo.
Pero ahora viene lo más importante: tu encuentro personal con el Señor Jesús.
Quédate pues ahora a solas con El y cuenta con nuestras oraciones.
¡Y te esperamos el próximo domingo!.

Padre Javier san Martin sj







Sihuar Situy - Villancico peruano en quechua

Suplicar a San Nicolás de Bari, que acreciente la fe de los  católicos y dejen de usar la fantasiosa y comercial imagen del Papa Noel, y se adhieran más al Niño Dios.

jueves, 4 de diciembre de 2014

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO – B





Se inicia el Adviento
PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO – B


P. Adolfo Franco, S.J.
DOMINGO I
de Adviento.
                
Mc. 13, 33-37

Con este domingo 30 noviembre, comenzó el Adviento y comienza el nuevo año litúrgico (Ciclo B).
El Adviento es tiempo de espera y por eso tiempo de sembrar esperanza.



En este párrafo del evangelio se repite con insistencia, y se nos advierte casi como una advertencia: estén alerta, vigilen, estén en vela. Y con esta exhortación la liturgia nos introduce en este hermoso tiempo del Adviento.

La vigilancia es una actitud cristiana importantísima. Vigilar es lo contrario del abandono, del estar adormilados. Vigilar es poner todas las facultades de la persona en alerta y en acción, tomar conciencia de que algo importante está por ocurrir. La actitud contraria a la vigilancia es el descuido, la pereza.

¿Y por qué se nos dice que debemos vigilar? Por la certeza de que el Señor está para llegar, y se merece que lo estemos esperando; y que le estemos esperando siempre, porque además no sabemos cuándo vendrá.

La venida del Señor, la espera, la vigilancia, la alegría de esta venida es el contenido del mensaje que nos trae este hermoso tiempo del Adviento. El Adviento es un tiempo de preparación para la llegada del Señor.

Pero el Adviento tiene además otros significados: litúrgicamente es el tiempo anterior a la Navidad: para recibir bien la Navidad, hay que pasar por el Adviento, o sea el Adviento en este caso es una preparación interior para celebrar la Navidad como cristianos. Y en este sentido sus reflexiones tienen dos contenidos: la penitencia que nos ayude a crecer espiritualmente, y la alegría por anticipar el encuentro hermoso con Jesús que nacerá como un niño.

Pero también el Adviento significa la espera de la segunda venida del Señor. Todo el tiempo de la historia, después de que Cristo subió al cielo, es un Adviento. En este caso el Adviento le da sentido a todos los acontecimientos, sucesos e historia del ser humano. La historia adquiere significado, porque apunta a la segunda venida de Cristo. La historia es una flecha que apunta a Cristo: esto es también el Adviento. Y como consecuencia el Adviento nos dice que como cristianos, debemos tener esa actitud firme y llena de paz que es la esperanza sobrenatural. Nuestras vidas personales, la historia que es el conjunto de las vidas de todos, no es un río que se precipita en una catarata, en el abismo; sino que nuestras vidas y la historia se apresuran caminando al encuentro de Aquel que nos ama y nos busca. Este es otro sentido del Adviento, que también debemos recordar.

Pero además el Adviento es un tiempo para recordar y gozar el acontecimiento más hermoso que conviene recordar: el Nacimiento de Jesús en nuestro mundo. Este hecho que ocurrió, y del que depende nuestra salvación, lo recordamos y lo festejamos, porque es el encuentro de Dios con los hombres en nuestro pequeño mundo, en el portal de Belén. Es un misterio de amor, de ternura, de grandeza y de pequeñez (simultáneamente): no hay nada más grande que Dios, y es un gesto de una grandeza increíble el que haya querido venir a nuestro mundo. Y por otra parte nos señala la pequeñez, la infancia como signo de Dios.

Estos sentidos tiene el Adviento, que se abre con este domingo. Y esta debe ser la tónica de nuestras celebraciones, y de nuestras reflexiones. Por eso el Adviento es un tiempo de alegría pero aún no completa, aún le falta algo, porque aún no ha nacido Dios. Es un tiempo de penitencia, pero la penitencia de alguien que se está preparando para una fiesta.


Y en el Adviento no podemos dejar de pensar en la Virgen. Ella es la protagonista de esta espera. La que esperó la primera Navidad es María, que vivió un Adviento de nueve meses. El Adviento debe tener todas las ilusiones y alegrías que tenía María en su corazón sabiendo que llevaba consigo al Salvador.


...

Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.

http://formacionpastoralparalaicos.blogspot.com/2014/11/se-inicia-el-adviento.html


http://mariaconlosdesamparados.blogspot.com/2014/12/conciertos-y-actividades-navidenas-en.html

NAVIDAD ES JESUS