Refrescando el Verano del Peru

PAPA Robert : LEON XIV y ESCUDO Pontificio 2025

PAPA Robert : LEON XIV y ESCUDO Pontificio 2025
PAPA Robert: LEON XIV y ESCUDO Pontificio 2025
Mostrando entradas con la etiqueta Homilia de Corpus Christi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Homilia de Corpus Christi. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de junio de 2012

Homilia de Corpus Christi 2012


Domingo 10 de Junio de 2012
El Arzobispo propone ante la crisis una "economía de comunión" y "romper el egoísmo del sálvese quien pueda"
En su homilía del Corpus Christi, llama a actualizar la forma de compartir de los primeros cristianos

VALENCIA, 10 JUN. (AVAN).- El arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, ha propuesto hoy ante la crisis económica, emprender “una economía de comunión” , que actualice la forma de compartir los bienes de las primeras comunidades cristianas, y ha llamado a “romper el egoísmo del `sálvese quien pueda´”.

Durante su homilía en la misa que ha presidido en la Catedral de Valencia con motivo de la solemnidad del Corpus Christi, Día de la Caridad, monseñor Osoro ha asegurado que “esta crisis sólo se puede resolver con el amor de Jesucristo” y ha subrayado que la “economía de comunión no son unas palabras más, ni es un proyecto que sale de las mentes de los hombres sino que surge de cuando entra Jesucristo en su corazón y lo transforma”.

El titular de la archidiócesis de Valencia ha expresado que “nuestro mundo está roto, tiene heridas y tiene deseos inmensos de salidas nuevas, como estamos viendo también en Europa y en España”. Pero frente a las “diferentes alternativas” que se ofrecen, “yo os propongo una distinta: transformad vuestros corazones, como el de Jesucristo, romped los egoísmos que llevan siempre a decir `sálvese quien pueda´” .

En otro momento de su homilía, monseñor Osoro ha preguntado a los fieles que llenaban la Catedral “¿queremos hacer algo por este mundo, por los que peor lo están pasando ahora mismo?”. A continuación, ha propuesto el proyecto de “economía de comunión”, que ha descrito como “una actualización de la vida de las primeras comunidades descrita en los Hechos de los Apóstoles, al inicio mismo de la Iglesia, cuando los cristianos vendían sus bienes y ponían en común parte de lo que tenían en la comunidad para repartirlo a los que más lo necesitaban”, según ha indicado. El Arzobispo ha recordado que “esto no surgía por una imposición, sino por la comunión viva con Jesucristo”.

Monseñor Osoro ha detallado que la “economía de comunión” consiste en la “realización de redes personales para dar de lo que tengo a quien no tiene”. De esta manera se pueden constituir “redes de las familias como nos dice el Papa en el reciente Encuentro Mundial de las Familias en Milán, en las que una familia es capaz de sostener a otra que se ha quedado sin nada; también redes educativas donde al no poder pagar unos padres el comedor de sus hijos hay otros que se lo pagan”.

Al término de su homilía, el Arzobispo ha asegurado que “es Dios mismo quien nos desafía a buscar hoy un lugar en la mesa para todos”,

Con monseñor Osoro han concelebrado en la misa su obispo auxiliar, monseñor Enrique Benavent y el cabildo de la Catedral.

En la eucaristía han participado, entre otras personalidades, el presidente de les Corts Valencianes, Juan Cotino, el vicepresidente del Consell José Ciscar, el conseller de Justicia, Jorge Cabré, la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, con concejales de su equipo de gobierno, así como el presidente y miembros de la Asociación Amics del Corpus.

(Fotos: Javier Peiró / AVAN.)


Procesion-Corpus 2012
 

Publicado el 11/06/2012 por archivalencia Procesion-Corpus 2012, RTVV

domingo, 10 de junio de 2012

Homilia del Domingo del Corpus Christi


062012

FIESTA DEL CUERPO Y SANGRE DE CRISTO, “B”

Escrito por Padre Javier San martin SJ :

Se firmó el pacto de amistad entre Dios y el hombre

Marcos 14, 12 y 16, 22 al 26.
Domingo 1o de Junio del 2012
Hoy la Iglesia celebra la FIESTA DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO, y ofrece para nuestra consideración y reflexión, el capítulo 14 del evangelista San MATEO. Los discípulos le preguntaron a Jesús: “¿dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?. Era como si un grupo de amigos se ponen de acuerdo para escoger en qué restaurante van a ir para celebrar un acontecimiento importante. Había que escoger uno bueno. Se celebraba la fiesta de la Pascua judía, pero esta pascua seria para Jesús y los discípulos de excepcional trascendencia, ya que quedaría grabada para siempre en la historia de la humanidad. Era el inicio de una nueva pascua en que Jesús sería la víctima.
icon for podpress Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo: Hide Player | Play in Popup | Download

Ir a una cena de Pascua con Jesús, solo ellos y en un lugar escogido por el mismo Jesús. No ocurría frecuentemente. Cuántas veces comían en la casa de Pedro, ó en alguna casa que los invitaban, ó de camino. Pero esta vez, el Señor quería dar a esta cena un marco solemne y, al mismo tiempo, más íntimo ya que en ella se daría la muestra de amor más grande: Jesús ofrecería libremente su vida para que los amigos pudieran vivir eternamente con El. Pero, ¿por qué Jesús escogió ese lugar? ¿Qué veía en él de adecuado? No cabe duda que el lugar ofrecía cierta comodidad para tener una cena ya que como dice el evangelio, tenía divanes. Pero la comodidad no era lo mas importante, sino el hecho de estar en el corazón de Jerusalén, ciudad en la que el Señor, al siguiente día de la cena, derramaría su sangre. El deseo del maestro era que en ese corazón de la ciudad, que en ese momento se convertía en el corazón del mundo, resonara con eco eterno la entrega de su vida por la salvación a la humanidad entera.

Pero estas palabras, aunque suenan a despedida, son motivo de gran alegría para toda la creación que se sentía frustrada, caminaba sin meta, sin sentido, sin horizonte. Pero cuando Jesús dio esa orden tan sencilla de preparar la ultima cena, la humanidad, toda la creación, sintió que por fin el momento esperado por siglos estaba por llegar. El pacto de amistad entre Dios y el hombre, se iba ya a firmar en forma definitiva y a él, iban a asistir solo los amigos más cercanos de Jesús. Pero, nos podríamos preguntar, ¿por qué? ¿Por que no preparo Jesús un encuentro en donde estuvieran presentes las principales autoridades, los teólogos, los sabios, el pueblo? ¿Por qué solo los discípulos?, ¿Por qué no escogió el templo de Jerusalén, el lugar religioso mas importante, y prefirió un lugar que ni siquiera era religioso, ni consagrado para tener actividades religiosas, como sería una sinagoga. Escoge un lugar común, la sala de una casa, destinada sin duda para recibir a las visitas que querían tener un momento de cordialidad con los dueños de casa. ¿Por que?
Porque era eso, precisamente, lo que Jesús pretendía. Él, quería un ambiente social que respirara amistad, para allí dejar a sus amigos y a la humanidad, su herencia antes de partir. El lugar no podía ser mejor. Allí les ofrecería la salvación, en un ambiente natural, social horizontal, de la vida diaria. De hecho, recordemos, que en las apariciones de la Virgen, ella escogió también lugares de la vida diaria: el campo, el río, el lugar de trabajo, el monte. No son los templos los escogidos para este tipo de encuentros, sino, los ordinarios de la vida diaria y normal.
Jesús, que escogió una cueva de animales para venir al mundo, ahora, para despedirse de sus amigos escoge un salón de una familia de Jerusalén. En ninguno de estos dos momentos tan trascendentales Jesús escogió lugares notorios. ¿Qué nos indica esto? ¿No nos esta indicando que es en la vida simple, familiar, de la vida diaria, en donde el Señor se hace presente? ¿No nos esta indicando que es precisamente en los lugares menos esperados, en los de paso, o en los de paseo, en donde Jesús quiere encontrarse con cada persona para sellar su amistad? Cuando vemos a un grupo de amigos, ¿no podemos pensar que el Señor esta allí, para celebrar su salvación? Jesús ama lo normal, lo cotidiano. Allí la trascendencia se hace transparente.

 

Gracias Señor, porque escogiste ese lugar simple, en ese segundo piso de una casa en Jerusalén para hacer entrega de tu cuerpo y sangre. Te dabas todo tú, y por eso querías estar en la intimidad, sin el rumor de curiosos, sino solo con los que amabas y sentías que te amaban. Solo estando allí, en el cenáculo, podemos comprender que quiere decir la entrega de tu cuerpo y sangre. Entregabas tu cuerpo, no palabras, ni promesas. Y solo un amigo podía comprenderlo. Por eso, antes de terminar, amigo, te pregunto, ¿has preparado un cenáculo en tu vida para que Cristo entregue su vida por tu salvación?

Y ahora viene lo más importante

Así, amigos, terminamos esta breve reflexión dominical. Pero ahora viene lo más importante: tu respuesta personal al Señor Jesús.
Toma pues, este bello texto del evangelio en tus manos y escucha lo que el Señor te quiere comunicar y pedir: San Marcos, Capítulo 14, versículo 12 y capítulo 16 verso del 22 al 26. Cecilia Mutual,
y el Padre Javier San Martín agradecemos muy sinceramente tu presencia,
y nos despedimos hasta el próximo domingo


http://faculty.shc.edu/jsanmartin/

martes, 28 de junio de 2011

Homilia Domingo de Corpus Christi 2011



CORPUS CHRISTI

P. Adolfo Franco, S.J.

Juan 6, 51-58
La fiesta del Corpus Christi que celebramos nos hace meditar en Cristo también como expresión física de la divinidad tan oculta a nuestros ojos; y por eso Dios quiso hacerse visible en Cristo, o sea, a través de su Cuerpo.


La realidad de la Humanidad de Cristo es central dentro del plan de salvación de Dios. El Invisible quiso acercarse a nosotros de una forma sorprendente. Quiso acercarse en la forma real de Jesús, que siendo Dios es verdadero hombre. Así en toda su vida manifiesta de innumerables formas el hecho de que es un hombre, semejante en todo a nosotros menos en el pecado. Y es hombre para manifestarnos a Dios, para convertirse en revelación, descubrimiento de lo que es Dios: Dios se ha ido manifestando desde los orígenes, se comunicaba con algunos de manera especial, y cuando llegó la plenitud de los tiempos se nos manifestó en Jesús, en forma ya plena. Todo el plan de salvación de Dios comienza por la encarnación del Hijo de Dios. Dios se hizo hombre de verdad, tuvo cuerpo. Por eso San Juan en su evangelio subraya esto, diciendo de la encarnación: el Verbo se hizo carne.

Naturalmente lo más visible del hombre es su cuerpo, aunque también el espíritu se asoma por las ventanas del cuerpo. Y para dejarnos esta enseñanza muy clara, hoy día la Iglesia nos hace una fiesta para celebrar la realidad del Cuerpo de Cristo.

Este cuerpo real que tuvo Cristo era lenguaje por el cual Dios hablaba. Fue elemento esencial para manifestar el encargo que Cristo venía a traer. Cada uno de los miembros de su cuerpo eran mensaje de Dios. Por eso El mismo dirá: quien me ha visto a mí, ha visto al Padre.

Toda la fuerza de Dios salía hacia fuera en cada una de las acciones de Jesús a través de su Cuerpo, a través de su voz, de sus manos, de su mirada.

Cuando los ojos de Jesús miraban a alguien, a Pedro, a la pecadora, a los niños, era la luz de Dios mismo la que llegaba en esa mirada. De sus ojos debía salir una irradiación que llenaba al amigo de gozo, de certeza, de luz. Debía ser algo inefable sentirse mirado por Cristo. Y a través de esa mirada se podría llegar hasta el fondo de su ser, que era como un lago tranquilo, profundo, lleno de aliento, de esperanza, un mensaje de salvación.

Cuando Cristo tocaba a alguien (o era tocado) la energía de Dios se transmitía al afortunado que recibía ese contacto: La Magdalena, los leprosos, debieron sentir a través de las manos de Cristo una corriente de salud, de afecto. La ternura de Dios comunicada por el contacto de Cristo. Que unas veces limpiaba de la lepra y del miedo, otras veces limpiaba de la vergüenza de ser pecador. A algunos los levantaba resucitados, porque su contacto era fuerza de vida.

Sus palabras, los sonidos, salían de su propio corazón. Y de allí tomaban toda la fuerza que Dios puede llegar a poner en las palabras inventadas por los hombres, para darles un significado nuevo. Palabras de Cristo que salían con la marca de lo auténtico, de lo genuino. Palabras de aliento, para curar temores; palabras de bienaventuranza, para preferir a los pobres; palabras del Reino, para darle a la cosecha, a la pesca, al tesoro, a la perla, la trascendencia de la vida eterna. Por eso la gente que le oía decía: sólo tú tienes palabras de vida eterna; y también decían: nadie ha hablado como este hombre.

Su figura toda emanaba autoridad, firmeza, bondad, energía, cercanía. Era todo El la certeza de Dios entre los hombres, el cumplimiento de todas las promesas y de todos los mejores sueños que los hombres habían tenido desde el principio del mundo. El tuvo un cuerpo real, para enseñarnos a nosotros a vivir, para poder convertirse en nuestro camino, y en el ideal al que podemos aspirar.

Este Cuerpo de Cristo, una vez aparecido en el mundo cuando llegó la “hora” de Dios, se hizo para siempre imprescindible. Y El antes de irse, nos lo dejó como Sacramento. Así cumple su promesa: yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Y esta Eucaristía, Cuerpo de Cristo, es el centro de la vida de todo cristiano. No se puede vivir la fe, sin recibir el mensaje que emana del Cuerpo de Cristo en la Eucaristía. De ese Cuerpo de Cristo llega a nosotros la luz de sus ojos, la fuerza de sus manos, la presencia de Dios, la participación de su vida. No se ha acabado la presencia hasta física de Dios en nuestro mundo. Y toda esa presencia está en la Eucaristía. El Cuerpo de Cristo sigue siendo para nosotros la manifestación real de Dios: “El es imagen visible del Dios invisible” (Col 1, 15). El que come este Pan vivirá para siempre.

...

Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.

26.06 Solemne Procesion del Corpus Christi en Lima 2011


Solemnidad del Corpus Christi - Atrio Catedral de Lima




Lima(26.06.2011)"Somos un pueblo grandioso, bueno y pacífico. No lo hagamos violento, no envenenemos a la gente con ideologías de pequeños grupos que pretenden distorsionar el matrimonio entre un hombre con una mujer, el derecho a la vida desde su concepción y el derecho a una familia", manifestó el Cardenal Juan Luis Cipriani en una multitudinaria Santa Misa que presidió por la Solemnidad del Corpus Christi en el atrio de la Basílica Catedral de Lima.
www.Arzobispado de Lima

viernes, 24 de junio de 2011

Homilia Domingo de Corpus Christi 2011

Tu pan nos lleva a la vida


¿JESUCRISTO EN LA EUCARISTÍA?

COMENTARIO A LA FIESTA DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO - A
Juan 6, 51 al 58.
26 de junio, 2011

Hoy celebramos la fiesta del Corpus Christi, una fiesta que comenzó a celebrarse el año 1246 en la ciudad de Lieja en Bélgica y que el Papa Urbano IV la extendió a toda la Iglesia el año 1246. Su finalidad es proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la eucaristía.

Presencia permanente y substancial, más allá de la celebración de la Misa, presencia continua y real de Dios en medio de su pueblo, en una forma sorprendente, que jamás la mente humana hubiera podido imaginar: en un pedazo de pan y un poco de vino, Jesús permanece para dar fuerza y vida a los hombres. Una presencia de amor. El mismo Jesús nos dice:


“”51] Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. El pan que yo daré es mi carne, y lo daré para la vida del mundo»
Disculpa Señor, pero ¿qué significa que ese pan que tú nos dejaste es para la vida del mundo? ¿significa que va llegar la paz, el bienestar, la armonía, las comodidades necesarias?, ¿Dar vida al mundo significará que van a desaparecer los odios, las venganzas, las violencias que producen tantas muertes? ¿significa que habrá lazos de comprensión, de confianza, que no habrán extraños, sino amigos de verdad?. Señor, esta noche te pregunto, ¿Este pan que nos has dejado va algún día a dar todo esto que te pido? ¿Es esta una ilusión o algún día todo esto será realidad? Yo siento en tu respuesta un reproche. Creo que lo que nos falta es la fe en este pan que tu nos dejaste. Esta noche reconozco Señor, que me falta fe en el pan de vida. Yo creo que la vida vendrá a través de otros medios pero no a través del pan que tú nos has dejado. Siento que esta es una buena ocasión para pedirte que me ayudes a tener fe en la eucaristía, a comprender el valor inmenso del pan de vida. Señor ayúdame a tener hambre de este pan.
La comprensión del pan de vida no es fácil. Ya desde el principio trajo no pocos problemas. San Juan nos cuenta
” que los judíos discutían entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Pero Jesús no se había equivocado en lo que decía, y con mucha claridad les insistía





“Escuchen: si no
comen la carne del
Hijo del hombre y no
beben su sangre, no
tendrán vida en
ustedes. Porque [54]
El que come mi carne
y bebe mi sangre
tendrá la vida eterna,
y yo lo resucitaré en el
último día.”





Estas palabras eran sin duda nada fáciles de tragar. Según ellas, la vida, no solo en la actualidad, sino aun en el más allá dependía de comer el cuerpo del maestro de Nazareth, y beber su sangre. ¿no era esto un poco demasiado?
Sí, estas palabras las siento demasiado para mí. No puedo comprender qué sentido tiene el que debo comer tu cuerpo y beber tu sangre para tener la vida. Pero aunque sinceramente no las entiendo, si logro intuir un deseo, una estrategia, de tu parte, Señor. Algo que no se cómo definirlo pero lo siento maravilloso. Tu proyecto es poder entrar en lo más íntimo y profundo de mi vida, transformarte en mi, y al mismo tiempo, hacer posible que nosotros podamos transformarnos en ti. Verdaderamente que esto es algo grandioso y me entusiasma. Quiero, pues, que la fusión de tu vida con la mía se haga una realidad, ahora sí que comprendo, cómo este pan me dará la vida.
No cabe duda que la eucaristía más que comprenderla se la intuye con el corazón. Por eso el lenguaje de Jesús es real y al mismo tiempo simbólico. El repetía


” Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. [56] El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. [57] Como el Padre, que es vida, me envió y yo vivo por el Padre, así quien me come vivirá por mí. [58] “


Es un discurso extraño pero verdaderamente revolucionario. No se trata de quitar la vida sino de darla, no se trata de eliminar al otro sino hacer que él viva. Es un darse completamente a sí mismo para la vida del otro. Es hacerme alimento para que el otro se alimente, crezca y viva.
En verdad, Señor, un amor mayor no puede existir. Es un amor increíble, hermoso. Un auténtico amor. En estas palabras que hoy nos has dicho, he podido comprender como nunca, el amor inmenso que tú tienes por nosotros. El pan de vida que nos has dejado es una prueba palpable de ese amor. Jamás me lo hubiera podido imaginar. Y ahora, ¿sabes Señor? comprendo que no hay amor más grande que la transformación mutua de dos amigos que se aman.

Pero lo más importante es
Y bien amigos, así terminamos nuestra cita dominical.
Pero ahora viene lo más importante. Toma el evangelio y trata de sentir lo que el mismo Señor Jesús te quiere decir, San Juan, Capítulo 6, versículos del 51 al 58.
Por Cecilia Mutual y Javier San Martín, quienes agradecemos muy sinceramente tu compañía,
¡ Y nos volveremos a encontrar el próximo domingo!.


http://faculty.shc.edu/jsanmartin/2011/06/25/%c2%bfjesucristo-en-la-eucaristia/