Aprovechemos las innumerables gracias que Dios concede a quienes desagravian el Sagrado Corazón de María los primeros sábados de mes.
Fue solicitado por la Virgen en Fátima (donde el día profetizado para la aparición, el sol bailó ante la mirada de miles de personas incluyendo ateos que odiaban la Religión y donde Juan Pablo II puso en la corona de la Virgen, la bala destinada a asesinarlo, milagrosamente desviada por la mano maternal de María):
1. Confesarse ANTES (máximo 8 días) con la intención de reparación al Inmaculado Corazón de María (si uno se olvidó de la intención, y no está en pecado mortal, puede confesarse después del sábado pero lo antes posible, recordándola). La confesión requiere dolor de los pecados, conversión de corazón y propósito de enmienda.
2. Comulgar en estado de Gracia (si se está en pecado mortal, por ejemplo, por faltar a la Misa dominical, para recuperarlo, basta confesarse antes de comulgar)
3. Rezar una corona del Rosario (5 decenas) con ternura por nuestra Madre Inmaculada.
4. Rezarle a la Virgen 15 minutos adicionales meditando los misterios del Rosario (por lo menos Gozosos, Dolorosos y Gloriosos) con la intención de reparar.
Aclaraciones:
La Virgen prometió asistencia a la hora de la muerte pero esto no significa que debamos aprovecharnos de la generosidad de Jesús y dejar de luchar por la máxima santidad posible en cada momento de nuestra vida.
Recordar que seremos recompensados proporcional e infinitamente por cada acto de amor en cada momento.
Aún si hicimos la reparación durante 5 sábados, no quita que no podamos tener la intención de reparar en otros momentos las cinco formas en que es ofendido su Inmaculado Corazón:
1. Ataques contra la Inmaculada Concepción de María.
2. Ataques a su Perpetua Virginidad.
3. Ataques a su Divina Maternidad y el rechazo de aceptarla como la Madre de toda la humanidad.
4. Por aquellos que tratan públicamente de implantar en los niños indiferencia, desprecio y aun odio por esta Madre Inmaculada.
5. Por aquellos que la insultan directamente en sus imágenes sagradas.
Historia
Esta devoción fue revelada por la Virgen María en Fátima a la Hermana Lucía el 10 de Diciembre de 1925 mientras estaba arrodillada en la capilla del Convento.
Nuestra Señora se le apareció con el Niño Jesús quien le dijo:
"Ten compasión del corazón de tu Santísima Madre. Éste está cubierto con espinas, con las cuales hombres ingratos lo hieren en cada momento y no hay nadie que las remueva con un acto de reparación."
Nuestra Señora se mostró también sosteniendo un corazón rodeado con espinas agudas y le dijo:
"Mira, mi Corazón rodeado de espinas que los hombres ingratos, a cada momento, me clavan con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, haz algo por consolarme y dí, en mi nombre, que a todos aquéllos que durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la sagrada comunión, recen el rosario y me acompañen quince minutos meditando sus misterios con el fin de desagravarme, yo prometo asistirlos en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para su salvación".
Lucía le habló (a Jesús) de la confesión para los primeros sábados y preguntó si valía hacerla en los ocho días. Jesús contestó: "Sí; todavía con más tiempo, con tal que me reciban en estado de gracia y tengan intención de desagraviar al Inmaculado Corazón de María".
"He aquí hija mía, por que ante este Inmaculado Corazón ultrajado, se movió mi misericordia a pedir esta pequeña reparación, y, en atención a Ella, a conceder el perdón a las almas que tuvieran la desgracia de ofender a mi Madre. En cuanto a ti procura incesantemente con tus oraciones y sacrificios moverme a misericordia para con esas almas".
La intención de hacer esta reparación al Inmaculado Corazón de María puede ponerse al principio.
Carta de la HermanaLucía explicando esta devoción (1 Noviembre de 1927 a Doña María Miranda, su Madrina)
"Yo no se si tu ya sabes acerca de la devoción reparatoria de los cinco primeros Sábados al Inmaculado Corazón de María. Como todavía esta reciente, me gustaría inspirarte a practicarla, porque es pedida por Nuestra querida Madre Celestial y Jesús ha manifestado un deseo de que sea practicada. También me parece que serias muy afortunada querida madrina, no solo de saberla y de darle a Jesús la consolación de practicarla, pero también de hacerla conocida y abrazada por muchas otras personas.
Consiste de esto: Durante cinco meses en los Primeros Sábados, recibir a Jesús en la Sagrada Comunión, recitar un Rosario, mantener quince minutos de compañía a la Virgen mientras se meditan los misterios del Rosario, y hacer una confesión. La confesión se puede hacer unos pocos días antes, y si en esta confesión previa tu haz olvidado la intención (requerida), la siguiente intención se puede ofrecer, siempre y cuando en el Primer Sábado uno reciba la Sagrada Comunión en estado de Gracia, con la intención de hacer reparación por las ofensas en contra de la Santísima Virgen y las cuales afligen Su Inmaculado Corazón.
Me parece, querida Madrina, que somos afortunados de poder darle a nuestra querida Madre Celestial esta prueba de amor, porque nosotros sabemos que Ella desea que se le ofrezca esto. En cuanto a mi, Yo reconozco que nunca estoy tan contenta como cuando llega el Primer Sábado. No es verdad que nuestra mas grande felicidad es pertenecerle completamente a Jesús y a María, y amarles a ellos y a ellos solamente, sin reserva?
Nosotros vemos esto claramente en las vidas de los santos... Ellos estaban contentos porque ellos amaban, y nosotros, mi querida madrina, nosotros tenemos que buscar amar como ellos lo hicieron, no solamente para disfrutar a Jesús, lo cual es lo menos importante "porque si no lo disfrutamos aquí abajo, nosotros lo disfrutaremos al arriba" pero para darles a Jesús y María la consolación de ser amados... y que a cambio de este amor ellos podrían salvar muchas almas."
Enviado por Moderador el Vie, 08/31/2007 - 12:31. Espiritualidad
Sábado 06 de Agosto 2011 Lugar Colegio Santa María Eufrasia Jirón Tacna 360 – Magdalena del Mar (Altura de la cuadra 40 de la Av. Brasil) 10:00 am Exposición del Santísimo – Santo Rosario 11:30 am Consagración al Inmaculado Corazón de María
La Virgen Santísima pide que hagamos cenáculos, ya que, a través del acto de consagración que hacemos al final, entramos en su Corazón Inmaculado, para prepararnos allí a recibir el Espíritu de Amor, el Espíritu Santo.
MOVIMIENTO SACERDOTAL MARIANO - M.S.M. ES UN REGALO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA A LA IGLESIA EN NUESTROS TIEMPOS, PARA CONFORTARLA EN SU GRAN DOLOR Y AYUDAR A SUS HIJOS A VIVIR CON CONFIANZA Y FILIAL ESPERANZA LOS MOMENTOS DOLOROSOS DE SU PURIFICACIÓN.
LOS TRES COMPROMISOS DEL M.S.M. 1- Consagarción al Inmaculado Corazón de María 2- La unión con el Papa y la Iglesia a él unida 3- Difundir los Cenáculos para consagrar almas al Corazón Inmaculado de María
MENSAJES DE LA VIRGEN - MOVIMIENTO SACERDOTAL MARIANO MENSAJES DE LA VIRGEN MARIA AL PADRE STÉFANO GOBBI
"Hoy el que no está con el Papa no logrará permanecer en la Verdad. Las seducciones del maligno han llegado a ser tan peligrosas que pueden engañar a cualquiera. Pueden caer incluso los buenos. No caerán jamás los que estén siempre con el Papa. He aquí por que quiero hacer de vosotros un ejercito ordenado, obediente y dócil también a los deseos de este mi primer hijo predilecto, del Vicario de mi Hijo Jesús"
Fallece el padre Gobbi, fundador del Movimiento Sacerdotal Mariano (InfoCatólica).El sacerdote italiano Stefano Gobbi, fundador del Movimiento Sacerdotal Mariano (MSM), falleció el 29 Junio 2011( Dia de San Pedro y San Pablo) a mediodía, según han informado fuentes cercanas al movimiento, tras haber sufrido un ataque cardiaco el 19 de junio. Al MSM están adheridos «algunos Cardenales, más de 350 Arzobispos y Obispos y 150 000 sacerdotes del clero secular y de todas las órdenes e institutos religiosos». El sacerdote italiano Stefano Gobbi, fundador del Movimiento Sacerdotal Mariano (MSM) falleció ayer, solemnidad de los santos Pedro y Pablo a las 15 horas, según han informado fuentes cercanas al Movimiento. El padre Gobbi publicó sus locuciones o inspiraciones de la Virgen María en el llamado “Libro azul”, cuya primera edición es del año 1973.
Entre los miembros de este movimiento sacerdotal hay innumerables sacerdotes, y también obispos y cardenales. Precisamente el P. Gobbi tendría que haber predicado los Ejercicios Espirituales para sacerdotes en Collevalenza, Umbría (Italia) desde el 22 al 28 de junio. Según fuentes del MSM y la agencia Kath.net, el padre Stefano Gobbi, que padecía del corazón y a quien se le practicó un bypass en 1998, sufrió un ataque cardiaco el 19 de junio y falleció ayer tras pasar varios días en “situación muy crítica”.
El Movimiento Sacerdotal Mariano y los Cenáculos de oración El 8 de mayo de 1972, durante un una peregrinación a Fátima, don Stefano Gobbi, mientras rezaba en la Capilla de las Apariciones por algunos sacerdotes rebeldes contra la Iglesia, se sintió inspirado interiormente por la Virgen María a invitarles a consagrarse a su Corazón Inmaculado. En el mismo mes, el padre Gobbi habría recibido también un pequeño signo que confirmaba esa inspiración, en el Santuario de la Anunciación en Nazaret.
El Movimiento Sacerdotal Mariano, tuvo su primera reunión, de 80 sacerdotes, en septiembre de 1973, y se difundió rápidamente por Italia y luego por todo el mundo, con el principal objetivo de fomentar la Consagración al Inmaculado Corazón de María y la plena fidelidad al Magisterio del Papa, principalmente por parte de los sacerdotes. A partir del año 1974, el padre Gobbi ha viajado por todo el mundo apoyando la creación de Cenáculos de Oración, a imagen de la reunión de los apóstoles con la Virgen María en el Cenáculo en espera de Pentecostés.
De acuerdo con la página web oficial del Movimiento, los tres compromisos que caracterizan la Espiritualidad del Movimiento Sacerdotal Mariano son la Consagración al Corazón Inmaculado de María, la unión con el Papa y con la Iglesia a El unida y conducir a los fieles a una vida de entrega confiada a la Virgen.
Uno de los aspectos controvertidos del Movimiento está constituido precisamente por las locuciones interiores de la Virgen María que el P. Gobbi sostiene haber tenido desde 1973 hasta 1997, mensajes que están publicados en su diario espiritual “A los Sacerdotes, Hijos Predilectos de la Santísima Virgen”, y que por el momento no han sido reconocidas oficialmente por la Iglesia. El libro “contiene las meditaciones o inspiraciones que Dn. Esteban Gobbi recibe bajo forma de palabras interiores dichas al corazón”, y ha sido el instrumento por el que “ya se han adherido al Movimiento Sacerdotal Mariano algunos Cardenales, más de 350 Arzobispos y Obispos, 150 000 sacerdotes del clero secular y de todas las órdenes e institutos religiosos, y decenas de millones de fieles”.
Visito el Peru en varias ocaciones y se alegraba bendecir a vientres gestantes y recien nacidos. Fue su entierro el 02 de Julio 2011, el primer sabado de mes, dia dedicado a la Virgen Maria.
INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA La devoción al corazón de María ha sido siempre a lo largo de toda su historia una fuente inagotable de vida interior para las almas marianas. Las escuelas de Helfta, benedictina, franciscana y dominicana, durante toda la edad media, nos ofrecen textos de incomparable valor ascético y místico. Posteriormente, el humanismo devoto de san Francisco de Sales hace del corazón de la virgen María el lugar de encuentro de las almas con el Espíritu Santo. La escuela berulliana, apartándose de este humanismo, tiende más bien hacia una espiritualidad desencarnada, que satisface solamente a las almas más elevadas. Así, p. ej., la fiesta sulpiciana de la Intimidad de la virgen María, aun siendo teológicamente válida, altera el verdadero sentido de la devoción al corazón de María. San Juan Eudes, a pesar de haber sufrido fuertemente el influjo de Olier, no se dejó arrastrar por este exceso de angelismo. En su obra más significativa Le Coeur admirable de la Mere de Dieu restablece el equilibrio entre el espiritualismo berulliano y el humanismo desbordante de los jesuitas franceses. Pero la influencia de Paray-le-Monial vuelve a romper peligrosamente el equilibrio en favor de un fisicismo (acentuación de la importancia del corazón como órgano físico) que pierde de vista el sentido genuino de la espiritualidad de esta devoción. En nuestros días, la espiritualidad cordimariana se ha enriquecido con la aportación de los nuevos estudios sobre el corazón de Jesús. Y no hemos de olvidar que los últimos escritos de sor Lucia, sobre todo su Cuarta Memoria, ofrecen riquísimos elementos para una espiritualidad sobre el mensaje de Fátima de indudable alcance místico. Por otra parte, las grandes almas marianas de nuestra época constituyen un claro ejemplo del alto nivel espiritual que puede alcanzar una auténtica espiritualidad cordimariana. COR/QUE-ES: Sin embargo, es necesario que la devoción al corazón de María reexamine el simbolismo que ha utilizado hasta ahora. Si, superando la reciente decadencia semántica, usamos el término corazón en su significado original, suscitará en nosotros una imagen mucho más profunda y rica de contenido, no limitada a la esfera afectivo-sentimental. Para lograrlo es necesario superar más de dos siglos de historia, durante los cuales esta noble palabra —palabra-clave— siguió estando anclada o, mejor dicho, varada en un primer tiempo en las arenas del preciosismo francés, que impregna los textos de santa Margarita María, y luego en las del romanticismo alemán, que domina todo el s. XIX. A pesar de ello, en la literatura cristiana esta palabra-clave permaneció abierta a una semántica plenamente humana y con sólidas raíces teológicas. Si entendemos el término corazón en toda su riqueza semántica, semita y cristiana, por la que viene a designar el punto de referencia, el lugar en donde se concentra su esencia y del que parten sus palabras y sus acciones, y si entendiéndolo así aplicamos el término a la Virgen, veremos que la imagen que evoca es el signo sagrado de la persona y de las acciones de la misma Virgen. Conviene insistir en la sacramentalidad del corazón; no se ve, pero se prevén sus acciones; se trata de una realidad vital, pero que remite a realidades más altas, humanas y sobrenaturales. La devoción al corazón de María no puede reducirse a la contemplación del signo del corazón, como sucedió a veces en épocas de gusto decadente. Tiene que abrazar toda la realidad de María, captada como misterio de gracia, el amor y el don total que ella hizo de sí misma a los hombres. Para concluir, digamos que la espiritualidad cordimariana está llamada a desempeñar, en el terreno más amplio de la espiritualidad mariana, tres funciones importantes: informar, interiorizar y purificar. Ante todo, por los motivos ya indicados, informa de sí misma a todas las devociones genuinas a la Virgen. Luego, desempeña una función de interiorización al exigir que los fieles vivan coherentemente en su intimidad (en su corazón) las expresiones externas de piedad que dirigen a la Virgen. Finalmente, ejerce una función catársica respecto a las diversas expresiones de piedad mariana, para que todas ellas alcancen un alto nivel espiritual; para que, sin perder su espontaneidad y su sinceridad, purificadas de las escorias de un folclore deteriorante. hagan brillar el oro de la genuina devoción. •ALONSO-J-M .................... Memoria litúrgica actual La MC, de Pablo Vl, incluye la memoria del Corazón inmaculado de la bienaventurada Virgen María entre las "memorias o fiestas que... manifiestan orientaciones que brotan en la piedad contemporánea" (MC 8). Es algo perfectamente cierto. 1. ORIGEN HISTÓRICO DE LA FIESTA. El que promovió de hecho la celebración litúrgica del Corazón de María fue san Juan Eudes (16011680), como se deduce también de las explícitas declaraciones de León Xlll (1903) y de Pío X (1909)` que le dan el nombre de "padre, doctor y primer apóstol" de la devoción y particularmente del culto litúrgico a los sagrados corazones de Jesús y de María, a los que el santo quiso consagrar de manera especial a los religiosos de su congregación. Ya hacia el año 1643 —unos veinte años antes de la fiesta del Corazón de Jesús— empezó a celebrar con sus seguidores la fiesta del Corazón de María. Cinco años después, el 8 de febrero de 1648, esta fiesta se celebró también en público, en la ciudad de Autun, con misa y oficio compuestos por el santo y aprobados por el obispo diocesano. Estos textos litúrgicos propios de san Juan Eudes encontraron la aprobación de numerosos obispos, a pesar de la viva oposición de los jansenistas. El 2 de junio de 1668 la fiesta y los textos litúrgicos recibieron también la aprobación del cardenal legado para Francia. Pero cuando al año siguiente se pidió a Roma la confirmación de esta ratificación, la Congregación de Ritos respondió negativamente. Fue el jesuita p. Gallifet el que en 1726 renovó una petición formal a la Santa Sede para la aprobación de la fiesta. La causa fue tratada por Próspero Lambertini, el futuro Benedicto XIV, que era entonces promotor de la fe. La Congregación de Ritos respondió por primera vez en 1727 con un non proposita, es decir, con la invitación a no insistir en la petición, ya que ésta, por las dificultades doctrinales que presentaba, habría tenido que encontrarse con una respuesta negativa. Pero Gallifet no se dio por vencido, volvió a insistir, y en esta ocasión, el 30 de julio de 1729, se respondió oficialmente: negative. Como es sabido, la Santa Sede concedió en 1765 un oficio propio festivo al Sagrado Corazón de Jesús; pero en aquella ocasión no se pensó en proponer otro para el Corazón de María. En 1799 Pío VI autorizó a la diócesis de Palermo a celebrar una fiesta en honor del Corazón santísimo de la bienaventurada virgen María. Pío VIl, en 1805, decidió conceder esta celebración litúrgica a todos los que la solicitasen expresamente a Roma, con la obligación de utilizar mutatis mutandis el oficio de la fiesta de nuestra Señora de las Nieves. En tiempos de Pío IX, en 1855, la Congregación de Ritos aprobaba para la celebración del Corazón purísimo de María nuevos textos para la misa y el oficio, utilizando en parte los de san Juan Eudes, pero destinados siempre y solamente a aquellas diócesis y familias religiosas que hubieran hecho la debida solicitud. En 1914, con ocasión de la reforma del misal romano, la fiesta del Corazón de María fue trasladada del cuerpo del misal a un apéndice del mismo, entre las fiestas "pro aliquibus locis". Posteriormente se presentaron a la Santa Sede muchísimas peticiones que imploraban la extensión de esta fiesta a toda la iglesia. Esas peticiones estaban promovidas, por una parte, especialmente por el celo de los misioneros Hijos del Corazón inmaculado de María (claretianos) y, por otra, por la difusión de una devoción semejante sobre todo después de las apariciones de Fátima. Y esta vez Roma respondió de forma afirmativa. El 31 de octubre de 1942 (y luego, solemnemente, el 8 de diciembre en la basílica vaticana), en el 25 aniversario de las apariciones de Fátima, Pío Xll consagraba la iglesia y el género humano al inmaculado corazón de María; como recuerdo perenne de aquel acto, el 4 de marzo de 1944, con el decreto Cultus liturgicus, el papa extendía a toda la iglesia latina la fiesta litúrgica del Inmaculado Corazón de María, asignándole como día propio el 22 de agosto —octava de la Asunción— y elevándola a rito doble de segunda clase. El calendario actual ha reducido la celebración a memoria facultativa y ha querido encontrarle un lugar más adecuado poniéndola el día después de la solemnidad del Sacratisimo Corazón de Jesús. 2. CONTENIDOS DE LOS TEXTOS LITÚRGICOS. Esta cercanía de las dos festividades nos hace retornar al origen histórico de la devoción; efectivamente, san Juan Eudes en sus escritos no separa nunca los dos Corazones. Por lo demás, durante nueve meses la vida del Hijo de Dios hecho carne estuvo rítmicamente palpitando con la del corazón de María. Pero los textos propios de la misa del día puntualizan además el esfuerzo espiritual del corazón de la primera discípula de Jesucristo. El canto para el evangelio y la antífona de comunión, que utilizan a /Lc/02/19, y el trozo evangélico de /Lc/02/41-51 con su conclusión, nos presentan a María tensa —en la intimidad de su corazón— a escuchar la palabra de Dios y a profundizar en ella. En el primer texto Lucas pone de relieve la amorosa atención de la Virgen a todo lo que ve y escucha y a los acontecimientos divinos en los que se ve envuelta; también José y otros muchos escucharon en particular el testimonio de los pastores, pero María —según nos dice el evangelista— es la única que medita, que intenta penetrar dentro de su corazón en el misterio que está viviendo. Luego, en el segundo texto, Lucas indica a propósito que María y José no comprendieron las palabras de Jesús en el templo; pero, apenas recordada la vuelta a Nazaret, llama la atención sobre una constante de la actitud de María: "Y su madre conservaba todas estas cosas meditándolas en su corazón". De esta forma María, que se había convertido en la madre del Hijo de Dios adhiriéndose a la palabra del Padre en la anunciación, va realizando ahora progresivamente su madurez maternal escuchando y guardando en su corazón las palabras del Hijo. Éste fue el vínculo más profundo que los unió, ya que no habrían sido suficientes los vínculos de la carne y de la sangre (cf Lc 8,21 y 11,28; Mt 12,49-50; Mc 3,34-35). Ella llevó realmente a Jesús más en su corazón que en su seno; lo engendró más con la fe que con la carne. Así pues, María escuchaba y meditaba en su corazón la palabra del Señor, que era para ella como un pan que la alimentaba en su intimidad, como un agua generosa que riega un terreno fecundo. A lo largo de todo el AT se impone frecuentemente al pueblo elegido la obligación de recordar y meditar en su corazón todo lo que Dios había hecho en favor suyo, de forma que pudiera confirmar y profundizar cada vez mas su fe. Ahora la Virgen muestra que ha heredado dignamente esta dote de sus padres. También ella tiene una doble actitud frente a los acontecimientos y las palabras de Jesús: por una parte conserva su recuerdo y por otra se esfuerza en ahondar en su comprensión, reflexionando en su corazón o bien —según el tenor original del verbo symbállein utilizado por Lc 2,19—confrontándolas en su corazón. He aquí la fase dinámica de la fe de María: recordar para profundizar, confrontar para encarnar, reflexionar para actualizar. Y he aquí la enseñanza para nosotros. Con este esfuerzo de su corazón por comprender la divina palabra, María nos enseña cómo hemos de albergar a Dios, cómo hemos de alimentarnos de su Verbo, cómo hemos de vivir saciando en él nuestra hambre y nuestra sed. Es sobre todo la colecta de la misa donde se recogen estas referencias prácticas: "Oh Dios, tú que has preparado en el corazón de la virgen María una digna morada al Espíritu Santo, haz que nosotros, por intercesión de la Virgen, lleguemos a ser templos dignos de tu gloria". María se convierte así en el prototipo de aquellos que escuchan la palabra de Dios y hacen de ella su tesoro; el modelo perfecto de todos los que en la iglesia deben descubrir con profunda meditación el hoy de este mensaje divino. Imitar a María en esta actitud quiere decir estar siempre atentos a los signos de los tiempos, es decir, a todo lo nuevo y admirable que Dios va realizando en la historia tras las apariencias de la normalidad, en una palabra, quiere decir reflexionar con el corazón de María sobre los acontecimientos de la vida cotidiana, deduciendo de ellos —como lo hizo María— conclusiones de fe. D. SARTOR DICC-DE-MARIOLOGIA. Págs. 951-954)
San Juan Eudes (1601-1680) –fundador de la Congregación de Jesús y María– consideraba como una sola las devociones al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María, a tal punto que hablaba del “Sagrado Corazón de Jesús y María”. Para acentuar la íntima unión de ambas devociones, el santo utiliza el singular como si se tratara de un solo corazón.
Dos devociones inseparables
En verdad, no ama al Sagrado Corazón de Jesús quien no ama al Inmaculado Corazón de María. Es la razón por la que en el reverso de la Medalla Milagrosa hay dos corazones acuñados: el de Jesús cercado de espinas y el de María traspasado por una espada. Con motivo de la celebración en Paray-le-Monial del centenario de la Consagración del género humano al Sagrado Corazón de Jesús, realizada por León XIII el 11 de junio de 1899, Juan Pablo II envió un mensaje en el que acentuaba la unidad de la devoción al Corazón de Jesús y al Corazón de María Santísima: “Después de San Juan Eudes, que nos enseñó a contemplar a Jesús –el corazón de los corazones– en el Corazón de María y a hacer que amásemos a estos dos corazones, se expandió el culto prestado al Sagrado Corazón”. “Nada nos puede dar mayor confianza, esperanza mejor fundada, estímulo más cierto, afirma el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira, que la convicción de que en todas nuestras miserias, en todas nuestras caídas, no sólo nos mira la infinita Santidad de Dios con rigor de Juez, sino también el corazón lleno de ternura, de compasión, de misericordia, de Nuestra Madre Celestial”. Como Omnipotencia suplicante, Maria Santísima sabe obtener para nosotros todo cuanto nuestra debilidad pide para la gran tarea de nuestra recuperación moral. Con este corazón, todos los terrores se disipan, todos los desánimos se desvanecen, todas las incertidumbres se aclaran. El Corazón Inmaculado de María es la puerta del Cielo, abierta de par en par a los hombres de nuestro tiempo, tan extremadamente débiles. Y esta puerta, nadie la podrá cerrar, ni el demonio, ni el mundo, ni la carne. En Fátima, Nuestra Señora dijo a los pastorcitos que la devoción al Corazón Inmaculado de María sería el medio de salvación del mundo contemporáneo. En consecuencia, si queremos salvar al mundo, difundamos el medio providencial para su salvación. El día en que tengamos legiones de personas verdaderamente devotas del Corazón Inmaculado de María, el Corazón de Jesús reinará sobre el mundo entero. Por lo tanto, esas dos devociones no se pueden separar. La devoción a María Santísima es la atmósfera propicia para la devoción a Nuestro Señor. El verano trae las flores y los frutos. La devoción a María Santísima genera como fruto necesario el amor sin reservas a Nuestro Señor Jesucristo. Y el mundo estará salvado cuando vuelva a Jesús por medio de María.
Analogía entre Paray-le-Monial y Fátima
En Paray-le-Monial, Nuestro Señor dijo a Santa Margarita Maria Alacoque: “No tengas ningún recelo; Yo reinaré a pesar de mis enemigos y de todos aquellos que quieranoponerse a ello” (Sainte Marguerite Marie, Sa vie écrite par elle même, Ed. Saint Paul, 1947, p. 192). Más de tres siglos después, el 13 de Julio de 1917, Nuestra Señora confirmó indirectamente esta revelación al afirmar categóricamente en Fátima: “¡Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará!” Es la confirmación de la victoria final, cuando se haga efectiva la realeza sagrada del Corazón de Jesús y María sobre la Tierra entera; el restablecimiento del reino social de Nuestro Señor Jesucristo sobre todos los corazones, sobre todos los pueblos. Con la realización de esas dos grandes promesas, habrá sido escuchada la súplica rezada desde hace dos mil años por la Cristiandad en el Padre Nuestro “Venga a nosotros Tu Reino, hágase Tu voluntad en la tierra como en el Cielo”.
HISTORIA DE LA DEVOCION AL INMACULADO CORAZON DE MARIA La historia de la devoción del Inmaculado Corazón se inicia en el siglo XVII, como consecuencia del movimiento espiritual que procedía de San Juan Eudes. Más adelante, en diciembre del año 1925 la Virgen Santísima se le apareció a Lucía Martos, vidente de Fátima, y le prometió asistir a la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, a todos aquellos que en los primeros sábados de cinco meses consecutivos, se confesasen, recibieran la Sagrada Comunión, rezasen una tercera parte del Rosario, con la intención de darle reparación. En la tercera aparición de Fátima, Nuestra Madre le dijo a Lucía: "Nuestro Señor quiere que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado. Si se hace lo que te digo se salvarán muchas almas y habrá paz; terminará la guerra.... Quiero que se consagre el mundo a mi Corazón Inmaculado y que en reparación se comulgue el primer sábado de cada mes.... Si se cumplen mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz.... Al final triunfará mi Corazón Inmaculado y la humanidad disfrutará de una era de paz." En un diálogo entre Lucía y Jacinta, ella, de diez años, dijo a Lucía: "A mí me queda poco tiempo para ir al Cielo, pero tú te vas a quedar aquí abajo para dar a conocer al mundo que nuestro Señor desea que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado de María". "Diles a todos que pidan esta gracia por medio de ella y que el Corazón de Jesús desea ser venerado juntamente con el Corazón de su Madre. Insísteles en que pidan la paz por medio del Inmaculado Corazón de María, pues el Señor ha puesto en sus manos la paz del mundo." El Papa Pío XII, el 31 de Octubre de 1942, al clausurarse la solemne celebración en honor de las Apariciones de Fátima, conforme al mensaje de éstas, consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María. Asimismo, el 4 de mayo de 1944 el Santo Padre instituyó la fiesta del Inmaculado Corazón de María, que comenzó a celebrarse el 22 de Agosto. Ahora tiene lugar el Sábado siguiente al Segundo Domingo de Pentecostés. http://www.aciprensa.com/Maria/corazonmaria/historia.htm y