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Domingo de Ramos con Maria 2018

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Domingo de palmas con Maria 2018

sábado, 31 de agosto de 2013

Homilia del Domingo XXII del T.O. - C


Todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido

Lectura del santo evangelio según san Lucas 14,1. 7-14



Entró Jesús un sábado en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.

Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso este ejemplo:

- Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro, y te dirá:

«Cédele el puesto a éste». Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.

Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que cuando venga el que te convidó, te diga: «Amigo, sube más arriba». Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales.

Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Y dijo al que lo había invitado:

- Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote y quedarás pagado.

Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.

Palabra de Dios


01 09 2013

Comentario al Domingo 22º del tiempo Ordinario – Ciclo c
Posted by: Javier San Martín in COMENTARIOS A LA LITURGIA DE LOS DOMINGOS

¿TE GUSTAN LOS PUESTOS IMPORTANTES?

Lucas 14,1.7-14



ESTIMADOS AMIGOS:

Bienvenidos a nuestro encuentro dominical para celebrar juntos el Día del Señor. Hoy, junto con toda la Iglesia, celebramos el domingo vigésimo segundo del tiempo ordinario.

Una vez más el Evangelio viene acertadamente a tocar uno de los puntos de la vida diaria en el aspecto social.




Todos reconocemos que existe en el corazón del hombre un deseo de ocupar los puestos importantes, para que en ellos podamos, no solo ser notados por los demás, sino también para disfrutar de todas las ventajas que ofrecen estos puestos.

La ocasión que tuvo Jesucristo para referirse a este punto fue una invitación que tuvo un día sábado de uno de los principales fariseos del pueblo. Jesús no era el único invitado y por eso pudo notar que todos los invitados cuando llegaban a la casa, trataban inmediatamente de colocarse en los puestos principales. Jesús observaba esta actitud que se repetía en uno y en otro, y en un momento dado, les dijo:

“Cuando te inviten a una boda no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú y vendrá el que les convidó a ti y al otro y te dirá: Sédele el puesto a este. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que cuando venga el que te convido, te diga: Amigo, sube más arriba ‘entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enáltese será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.”

Todos los invitados escucharían estas palabras de Jesús reconociendo en ellas una actitud personal. Igualmente nosotros cuando las escuchamos nos damos cuenta que describe nuestra tendencia personal que se manifiesta en muchas ocasiones y de diversas maneras. Comenzando por nuestra misma casa. Deseamos que los demás nos otorguen un puesto de importancia. Si soy el esposo quiero que todos los de la casa obedezcan mis instrucciones y me tengan un gran respeto. Si soy la esposa, no quiero que nadie, ni mi propio esposo, vayan a interferir en mis deseos, en mis proyectos, en mi manera de pensar y de vivir.

Igualmente en el trabajo y en la sociedad, aspiramos a ocupar aquellos puestos que tengan el reconocimiento de los demás, que sean bien pagados y que tengan el relumbre para que la gente nos admire y aprecie.

En donde aparece aún con mayor claridad esta actitud es en el campo político, en donde se busca ocupar los puestos más importantes, y cuanto más altos mejor, y muchas veces, solamente, por el deseo de satisfacer esa inclinación personal a sentarse en los sillones de mando, de incienso y alabanzas.

No cabe duda que hay una gran diferencia entre los puestos principales y los últimos puestos. En aquellos advertimos un olor de arrogancia, autosuficiencia, egoísmo personal, mientras que en los últimos puestos notamos una fragancia de servicio, humildad, buen humor y sentido de la vida.

Muchos se pelean por ingresar a los puestos principales y utilizan los más diversos medios. En nuestra sociedad esta el tarjetazo, la amistad interesada, los regalos con cola y tantos otros medios. Y cuando dice el Señor “no te sientes en los puestos principales”, estas son palabras que ni se quieren escuchar porque parecen fuera de sentido. En cambio, los últimos puestos, aquellos en los cuáles uno esta sometido a los otros, al servicio de los demás, no son cotizados por la gente, mas al contrario, son menospreciados. Y qué gran sorpresa nos da Jesús al alabar estos puestos.

Bien sabemos que Él quiere dar una recompensa eterna a los hombres y, en esta parábola, entendemos que Él ira a buscar a las personas que quiere dársela entre aquellas que ocupan los puestos más humildes y despreciados de nuestra sociedad. Solo a estos dirá: “amigo, sube mas arriba”. ¿Y que hará con aquellos que se han colocado en los puestos tan importantes de la sociedad? A ellos Jesús les dirá algo muy distinto. No les dirá “amigo” sino un mandato muy seco y frío “Tú sédele el puesto a este hombre”. Y entonces los arrogantes, avergonzados, irán a ocupar los últimos puestos.

Como vemos la enseñanza de este Evangelio es muy clara. Debe estar grabada en nuestra mente la figura de Jesús acercándose a los que eran los últimos de la sociedad para decirles: “Sube más arriba”. Estos son los puestos que están bañados por la mirada de Dios.

Y AHORA VIENE LO MÁS IMPORTANTE.

Y BIEN AMIGOS, así terminamos nuestro breve comentario a la liturgia de este domingo,

Pero ahora viene el momento más importante: tu encuentro personal con el Señor Jesús.

Te invito, pues, a tomar el texto del evangelio en tus manos: San Lucas, Capítulo 14, versículos 1 y del 7 al 14, y trata de escuchar lo que el Señor Jesús, a través de él, te quiere comunicar:

Te agradezco muy sinceramente haber estado con nosotros,

Y nos encontramos el próximo domingo por este medio.

http://faculty.shc.edu/