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domingo, 18 de marzo de 2012

MEJ Movimiento Eucarístico Juvenil - 1° Parte




Movimiento Eucarístico Juvenil - 1º Parte - Historia

1. ¿Qué es el MEJ?

El MEJ es un Movimiento Internacional de formación cristiana para niños, niñas y jóvenes de 5 a 25 años, y desea enseñarles a vivir al estilo de Jesús. Quiere guiarlos a una relación amorosa y “de corazón a corazón” con Jesús, basado en una espiritualidad eucarística. Los prepara a vivir como cristianos adultos comprometidos en el servicio de sus hermanos y hermanas en un mundo injusto y secularizado.

El MEJ es la rama juvenil del Apostolado de la Oración, Asociación confiada por la Iglesia a la Compañía de Jesús.

El Movimiento Eucarístico Juvenil es la renovación de la antigua Cruzada Eucarística, la cual tuvo gran éxito en muchos países en torno a la mitad del siglo pasado. Esta renovación se inició en Francia, que en 1962 dio al Movimiento este nuevo nombre, y que fue tomado también por otros países alrededor del mundo.

Presente en unos 50 países en los cinco continentes, el MEJ se estructura en torno a claras líneas de acción, etapas de crecimiento cristiano, y una Coordinación Nacional sólida.

Con una metodología basada en la formación de comunidades, con una clara conciencia eclesial, en la vivencia de la oración, la Eucaristía, la Palabra de Dios y el discernimiento, los jóvenes son conducidos hacia una vida de servicio, atentos a las necesidades del mundo actual. Para ello, el MEJ propone a los jóvenes diversos medios (vida de equipo, encuentros, cantos, etc.) para detenerse, hablar de lo que viven, actuar y meditar, con el fin de ayudarles a crecer y orientarlos en sus elecciones.

“Somos jóvenes que queremos decir al mundo que nuestra alegría juvenil brota del encuentro con Dios, de amar desinteresadamente, de mirar nuestra historia con esperanza, del proyecto de Jesús que nos entusiasma y nos mueve a actuar.”
(Del Manual Latinoamericano del MEJ.)


2. Historia

Un proyecto para jóvenes.

El 3 de diciembre de 1844 el Padre espiritual de un grupo de jóvenes jesuitas, Francisco Javier Gautrelet SJ, hizo una famosa exhortación de la que nació el Apostolado de la Oración (AO). Era el día de la fiesta de San Francisco Javier, en Vals, cerca de Le Puy, Francia. Lleno del deseo de satisfacer la impaciencia de sus hermanos jesuitas en formación por marchar en misión a lejanas tierras, les exhortó a ser misioneros desde sus estudios, por medio de la oración y el ofrecimiento de la vida de todos y cada uno de los días, en unión con Jesucristo en la Eucaristía.

En 1865, Pío IX hace una llamada a los hombres católicos, adultos y jóvenes, a que acudan en su ayuda. Muchos estudiantes están impacientes por enrolarse.

Entonces el P. Cros asume la idea del P. Gautrelet, y explica a los jóvenes que pueden participar apoyando al Papa con sus oraciones, horas de silencio, sacrificios y comuniones. La idea se difunde con gran rapidez por los Colegios y Residencias de Francia, Bélgica, Canadá, Inglaterra y por todo el mundo católico. Así entran los primeros niños en esta dinámica de oración y entrega, y son llamados los Cruzados.

En 1870, el P. Enrique Ramière, sucesor del P. Gautrelet, pide a Pío IX que otorgue su bendición a ésta, por llamarlo así, Milicia Pontificia. En la carta que acompaña su petición, explica que la Milicia Pontificia es una sección del Apostolado de la Oración adaptada a los jóvenes cristianos, para defender la causa de la Santa Sede con sus armas propias, especialmente a través de la Comunión frecuente e intensas horas de estudio, ofrecidas por esta intención. Contaba ya con 100.000 miembros en todo el mundo, impulsando en todas las ciudades y diócesis la participación en la vida sacramental.

En 1881 se lleva a cabo el 1er Congreso Internacional, en Lille, en el cual se dirá:
«el AO es una cruzada eucarística permanente».

En 1883 el P. Ramière emprende una campaña a favor de la comunión mensual de los niños en las parroquias, con la finalidad de que los que asisten a las escuelas primarias públicas y libres no queden al margen de esta renovación sacramental.

Se publican los decretos de Pío X de 1905 y 1910 sobre la Comunión Frecuente y la Comunión Temprana, respectivamente, para reforzar la vida eucarística de los fieles.


La Cruzada Eucarística de los Niños.

De ello resulta que, de 1911 a 1914, nacen las Ligas Eucarísticas fundadas para niños, adolescentes y adultos, con objeto de poner en práctica estos decretos. Y como consecuencia del Congreso Eucarístico de Lourdes (en julio de 1914) surge la idea de la “Cruzada Eucarística de los Niños” (Croisade Eucharistique des Enfants) con el objetivo de acercarlos a la Eucaristía; sin embargo, el inicio de la Primera Guerra Mundial retrasará este proyecto.

En 1916, ante las hostilidades, el AO organiza entre los niños diversos grupos de oración a favor de los combatientes y por la paz, proyecto apoyado por el Papa Benedicto XV.

En 1917 la Cruzada Eucarística se organiza en el interior de la AO, y es confiada a la dirección de la Compañía de Jesús.

En 1932, el P. Ledochowski, Superior General de los Jesuitas, obtiene de Pío XI el reconocimiento de la Cruzada Eucarística del Apostolado de la Oración como Asociación Primaria.

En 1945 el padre Gilles Arbellot propone una renovación pedagógica, y desea ofrecer a los cruzados un itinerario espiritual que los sostenga en su ofrenda diaria, a saber: educación para la oración, la vida eucarística y el apostolado. También se crean dos secciones nuevas para los niños de 12 años: los Caballeros de Cristo y los Mensajeros de Cristo.

En 1958, Pío XII aprueba con carta autógrafa las Nuevas Normas de la Cruzada Eucarística. Seguidamente, el P. Juan Bautista Janssens, Superior General de la Compañía de Jesús, pide a todos los Provinciales jesuitas que asignen ese ministerio a hombres competentes: «Tres o cuatro Padres que se consagren enteramente a la Cruzada Eucarística, la organicen sólidamente, formen a los promotores de la misma, dirijan las revistas periódicas y den formación religiosa y moral a cientos de miles de niños y adolescentes».


El Movimiento Eucarístico.

Durante la peregrinación de 3,522 delegados de la Cruzada Eucarística de Francia a Roma en 1960, en el 50° aniversario del Decreto de Pío X sobre la Comunión temprana, Juan XXIII evitó emplear la palabra «cruzada» en su alocución, llamando así al grupo de peregrinos: “niños del Movimiento Eucarístico francés”.

Entre el 21 y 23 de marzo de 1962, la Asamblea de Cardenales y Obispos de Francia promueve la nueva denominación: Movimiento Eucarístico Juvenil (MEJ).

Sin embargo no se trata sólo de un cambio de nombre, sino que significa también una renovación en la pedagogía y una actualización que se ofrece adecuada a cada etapa de la vida del niño y del adolescente (nombres, objetivos y métodos específicos de formación). Otros países, como Italia, España, Chile, Argentina, Madagascar, etc., hacen lo mismo, con un programa adaptado a los niños y adolescentes de cada país.

En 1970 un encuentro nacional de responsables se lleva a cabo en Tours, Francia. Delegados de diferentes puntos se reúnen para analizar el futuro del Movimiento.

Desde 1970, el MEJ de Francia depende directamente de la Conferencia Episcopal Niñez-Juventud, contando con la ayuda de los Jesuitas en el Consejo Nacional, a fin de mantener la inspiración ignaciana reconocida como específica del Movimiento.

En los otros países mencionados más arriba, como Italia, España, Chile, Argentina, Madagascar, etc., la vinculación con la Compañía de Jesús y el Apostolado de la Oración se mantiene con la especificidad de que la Compañía de Jesús considera el AO y el MEJ un servicio pastoral que puede y debe prestar a la Iglesia universal y a las Iglesias locales.

En la alocución dirigida al Congreso de Secretarios Nacionales del AO de 1985, Juan Pablo II decía explícitamente: «Atención especial debe prestarse a los niños y jóvenes que constituyen el Movimiento Eucarístico Juvenil, versión actual de la clásica Cruzada Eucarística».

Por su parte, la Congregación General de la Compañía de Jesús de 1995, en el decreto sobre la colaboración de los laicos en la misión, decía: «La Compañía sostiene y promueve este servicio pastoral que le ha confiado el Santo Padre, como también el Movimiento Eucarístico Juvenil».
La espiritualidad del MEJ parte de la Iglesia, se desarrolla en la Iglesia y está al servicio de la Iglesia. Se afirma del MEJ lo mismo que se dice del Apostolado de la Oración, que “no es importante por ser Apostolado de la Oración sino por ser Iglesia”.


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Agradecemos al P. Antonio González Callizo, S.J. Director nacional del A.O. por brindarnos esta información
http://formacionpastoralparalaicos.blogspot.com/2012/03/movimiento-eucaristico-juvenil-1-parte.html