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sábado, 7 de febrero de 2015

Historia de la Misión Jesuita en el Perú - I





Historia de la Misión del Perú - I

HISTORIA DE LA MISION

DEL PERU


Desde sus comienzos

Hasta Setiembre de 1875

Por el

P. FRANCISCO J. HERNAEZ

de la Compañía de Jesús





-I-


NOTICIAS PRELIMINARES


SUMARIO:          1. Garantías de la Compañía en el Perú en 1851.

                               2. Ley del año de 65 prohibiendo nuestro Instituto.


1.       Las primeras garantías que reconoce la Compañía de Jesús en el Perú datan del año 1851.  Expulsados los Padres del Ecuador en 21 de Noviembre del mismo año, se replegaron al Perú los PP. Luis Segura, Pablo Pujadas, Manuel Fernández, León Tornero y Francisco Hernáez, con los HH. Coadjutores Juan Garriga y Luis Serarols.  Salieron estos siete sujetos de la Residencia de Guayaquil, y embarcados en un bergantín francés, tomaron tierra en Tumbes, con mucho pesar de Urbina que los enviaba a Panamá, y por favor del Capitán que les quiso hacer esta gracia.

Pero esta nos hubiera servido poco si el Capitán del Puerto de Tumbes nos hubiera negado la entrada en el Perú, por lo cual se le daba un favor más insigne habiéndonos admitido, siendo Tumbes un Puerto cerrado donde nadie podía desembarcar.

En esta primera población del Perú se detuvieron los PP. lo necesario para buscar bestias, continuando luego su viaje  a Paita que dista sesenta leguas.  Apenas llegaron los PP. a esta población cuando se presente el Capitán del Puerto, y con todas las demostraciones de veneración y aprecio, nos manifestó las dificultades que había para nuestra admisión en el Perú, pero al mismo tiempo nos consoló diciendo que daría cuenta al Supremo Gobierno, y suplicaría que no se nos perturbase.  Así sucedió, en efecto; pues a los pocos días contestó el Presidente Echenique que, habiendo tomado ya tierra en el Perú, no era conforme a razón el expulsarlos, y que se les dejase libres para ir a donde quisieran.

Con una garantía tan generosa se creyeron libres los PP. para existir en cualquier punto de la República, y comenzando a hacer uso de ella pasaron a Piura el P. Segura, Superior de la sección, y el P. Arnáez y dividiéndola en dos residencias.  Llegaron a Piura en el mes de Febrero de 1852, y allí permanecieron hasta el año siguiente en que por orden del Superior, P. Pablo de Blas, partieron todos a Guatemala.

Poco fue el tiempo que permaneció la Compañía de Jesús en el Perú, pero fue lo suficiente para conocer la índole noble y religiosa de la gente peruana y para tomar posesión de la Compañía del Perú, la cual se perdió entonces porque no había llegado el tiempo predestinado por Dios para ocuparlo.

Gobierno de Echenique (1851 – 1855)


2.       Es cierto que doce años después no mandaba ya Echenique, sino otro gobierno muy distinto, y en las cámaras se dio la ley en Diciembre de 1865 prohibiendo el Instituto de la Compañía de Jesús en la Republica.

Pero aquí es necesario advertir que esta ley no se dio por encono u odio contra la Compañía, sino por una circunstancia particular.  Se hacia la Guerra en aquellas Cámaras a los PP. Descalzos y contra ellos, según nos han dicho, se dictó en primer lugar la ley.  Mas, reclamando después contra esta medida el pueblo y las personas más notables de Lima, quiso remediar el mal el mismo Congreso, y el medio más obvio que excogitó fue declinar la ley contra la Compañía, o como suele decirse, contra los Jesuitas.  De este modo se concilio la paz de los Descalzos con el vigor de la ley, y el congreso salvó el compromiso de retractar su sanción.  Por esta razón quedó tan oculta esta ley contra la Compañía, que pocos eran los que la conocían y menos los sabedores de esta trama.  Sin embargo se publicó dicha ley en el “Peruano”, en cuyas columnas se encuentra hasta el día; y esta es la famosa ley que en alta voz pregonan nuestros adversarios cuando les conviene.  Con todo eso ninguno de ellos la ha invocado desde que salió, por falta de materia circa quam, pues faltaba la Compañía del Perú, y acaso también el temor de que pudiese dar un nuevo asalto, hasta que llegó el día preordinado por Dios para restablecer la Compañía de Jesús en la Republica Peruana.


(Continuará)
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