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domingo, 26 de octubre de 2014

"LA DEPOSIZIONE" en la IGLESIA DEL GESÙ de Roma






"LA DEPOSIZIONE" EN LA IGLESIA DEL GESÙ DE ROMA

La obra de un gran artista contemporáneo colocada en una de las iglesias más bellas del tardo Cinquecento es por sí misma un evento. Si además la obra es acogida en la Iglesia del Gesù en Roma y bendecida por el papa Francisco, en ocasión del segundo centenario de la restauración de la Compañía de Jesús, el evento asume el grado de extraordinario.



La pintura – una gran "Deposición de Jesús" sobre tela del bosniaco Safet Zec, realizada para el altar de la capilla de la Pasión - ha sido bendecida el sábado por el papa Francisco. El pontífice, primer jesuita papa, se emocionó al contemplar el cuerpo de Cristo muerto sostenido por tres de sus compañeros: San José de Pignatelli (1737-1811), protagonista de la restauración de la Compañía; el siervo de Dios Jan Philip Roothaan (1785-1853), segundo general de la re-naciente Compañía; y Pedro Arrupe (1907-1991), general y figura decisiva en el "aggiornamento" de la Compañía luego del Concilio. Con la colación de la obra de Zec, la capilla de la Pasión, donde se veneran estos tres hijos de Ignacio, recupera la integridad temática del ciclo pictórico de Giuseppe Valeriana y Gaspero Celio, perjudicada por la desalación de la pintura cinquecentesca de Scipion Pulzone, removida al inicio de 1800 y ahora expuesta en el MoMa de New York.

"El recorrido hecho para la realización de la nueva pintura ha sido largo y difícil – dice el Padre Daniel Libanori, rector de la Iglesia del Gesù-. Se ha tratado de superar las reservas sobre la oportunidad de colocar una obra de arte contemporáneo en un contexto de historicidad  y además individualizar, a través de un concurso internacional, un artista que pueda y quiera aceptar el inevitable reto del confrontarse con lo antiguo y capaz de responder a los rigurosos criterios de la autoridad estatal responsable del lugar. La obra no debía responder a un objetivo celebrativo, sino exprimir el espíritu que anima a la Compañía de Jesús y su voluntad de servicio cada vez que es enviada a cualquier parte del mundo llevando el Evangelio"

Y Zec ha asumido el reto de la mejor manera, pues sabe que la libertad creativa nada tiene que ver con la improvisación, sino que es fruto de decisión absoluta, de estudio preparatorio, en la soledad del estudio veneciano, como ha ocurrido también para "La Deposizione". Zec mira hoy la realidad con nuevos ojos a partir de la guerra en Bosnia, de su cara a cara con la muerte, del amor ansioso por la vida que se puede perder, la propia y la de los seres queridos. Parece una paradoja: la guerra que destruye todo, ha hecho más fecundo el camino creativo. Pero aquí está la esperanza, el misterio de la belleza que es capaz de exprimir la potencia del nacimiento y el soplo sutil del último respiro. Es el milagro de Safet, una mirada capaz de ofrecernos la esencia de las cosas y de nosotros mismos.

De este recorrido artístico surge "La Deposizione": Del dolor y la muerte de los inocentes al cuerpo desconsolado del inocente. Zec se ha dejado capturar de la paradoja de la belleza cristiana: Jesús es el "más bello entre los hijos del hombre", pero también el Ecce homo, "sin belleza ni esperanza". Dos rostros de un único amor, aquel que da la vida. Escribe el curador Giandomenico Romanelli, por 30 años presidente de la Fundación Museos Civiles de Venecia: "De hecho, ninguno más que él, sabe y puede acoger con sinceridad y participación el momento en el que la humanidad de Cristo aparece más violada y más débil, más inerte y más tirada a la derrota".

"La Deposizione" de Zec es verdadera porque ha sabido acoger en el diálogo entre figuras y miradas, la muerte de Dios, no sólo como memoria, sino como evento que se repite en nuestros terribles días. Y es verdadera porque nos muestra la esperanza del Resucitado,  inexplicable de otra manera, en la serenidad de los rostros de la virgen y de los tres jesuitas. Así, el misterio de la redención se vuelve verdadero arte, hoy.













Belleza sin igual