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miércoles, 15 de octubre de 2014

“Es mucho más fácil engañar a un adulto que a un niño”



“Es mucho más fácil engañar a un adulto que a un niño”

Miércoles, 15 de octubre de 2014 | 4:30 am
Entrevista a Mago Plomo por Maritza Espinoza

¿A la gente le gusta que la engañen?
¡Pero claro! Vivimos engañados en todo. Por ejemplo, en la alimentación, hoy la ciencia va descubriendo que un montón de cosas que creíamos sanas no lo son, pero, a pesar que nos lo dicen, seguimos comiéndolas igual. 

Tu que vives de engañar, ¿el engaño causa algún placer?
El engaño sí tiene un placer desde el punto de vista de que estás usando una ventaja sobre el otro. Una aventura amorosa, por ejemplo. Hay mil canciones, libros y arte sobre el placer del engaño. No digo que esté bien o mal, digo que se genera una cuota de placer. Luego puede venir culpa, pero eso ya es otra cosa.

Pero tú engañas sin culpa.
Claro. Yo tengo probablemente uno de los oficios más bonitos del mundo: tengo permiso para engañarte. Tú sabes que te voy a engañar, me permites hacerlo y cuando lo hago me aplaudes (risas). Entonces es como el paraíso.

¿No hay la tentación de extender el engaño a otras áreas de tu vida?
Sí, y hay a lo largo de la historia muchos magos que han usado sus virtudes porque a mí no me gusta decir poderes para engañar realmente, como pretender fungir de espiritistas u otras cosas.  

¿Y tú no has sentido la tentación?
Mira, cuando estaba en la universidad, quizás para algún examen, ¿no? (Risas) En realidad, a mí la universidad se me hizo muy fácil. Incluso la dejé porque me aburrí del sistema educativo. Me paré, di un discurso en mi clase y me fui caminando por la puerta escoltado por dos miembros de seguridad.

¿Y no tuviste miedo de tu futuro?
No. Una de las cosas que me han inculcado mi padre y mi madre es de avanzar a paso seguro en mis decisiones, y que las dudas existen, pero no puedes dejar que te dominen. 

Además la duda en un acto de magia debe ser mortal, ¿no?  
Imagínate. Yo tengo que treparme al escenario a transmitir una seguridad absoluta. Yo creo que la magia es un juego de percepción y un juego de emociones, porque tú llevas al público de la risa a la emoción, a la melancolía... En mi show del 2011, por ejemplo, la gente lloraba al final del show, porque yo le hice un homenaje a mi padre contando una historia muy bonita, muy melancólica, de mi infancia.

Eres un mago atípico, porque el ilusionista busca lo espectacular...
 Allí es donde entra mi duda y hasta discuto con mi psiquiatra si soy mago o no, porque yo no me siento mago. Desde el punto de vista de que lo que hago lo podrías hacer perfectamente tú.

Además trabajas con el truco abierto, algo que los otros magos no hacen.
Yo trabajo mucho con el truco abierto. También trabajo en grupo y eso no se hace en la magia. Además ando pregonando que la magia no existe sin el público. ¿Yo puedo hacer magia solo? No. Si yo agarro una moneda y la desaparezco en mi mano, no me sorprendo, y si no hay sorpresa no hay magia.  

¿Es esa actitud atípica frente a la magia la que te ha ganado enemistades entre los magos más tradicionales?
Seguro que sí y antes más que ahora, porque cuando era más chico y no me conocía nadie decía lo mismo y era el chibolo idiota que hablaba tonterías y había que chancarlo. Cuando vas creciendo, ya no es tan fácil chancarte y, segundo, aunque no creo ser un personaje famoso, dentro de la magia sí me he hecho un camino medianamente respetable.  

Pero hay quienes no te validan como mago...
Hay otros que en un momento no, en otro sí y otros que hasta ahora no. Pero yo, la verdad, no me peleo con ellos. No sé si ellos se pelearán conmigo. Yo hago la mía y por eso yo no pertenezco a ninguna asociación ni nada.  

¿Has decidido no asociarte o no te han asociado?
No. Yo he decidido no asociarme en ninguna de las que hay. En general, grupos de ese estilo terminan haciendo política y eso mí no me interesa. A mí me interesa el arte, el entretenimiento y, además, tengo mi grupo de magos Casa Májica, donde somos un amigos que trabajamos juntos y la pasamos bien.  

¿Qué diferencia hay entre tu nuevo show y los anteriores?
En todos mis unipersonales lo cambio todo, y este, que es el cuarto, es el que más me gusta. Creo que este es el más “Plomo” de los shows.  Tiene humor, tiene dos monólogos sobre lo que no entiendo del mundo, tiene una parte de mesa de técnica de cartas fina, depurada, y tiene la parte del juego con la gente y trucos de escenario.  

Tu estilo se ha definido un poco como magia para adultos. ¿Por qué?  
A mí me encantan los niños, pero no para hacerles magia. No me siento bueno haciéndolo y hay que conocer las limitaciones de cada uno. No tengo la conexión escénica con los niños.  

¿A quién es más fácil engañar a un adulto o a un niño?
A un adulto infinitas veces, porque el adulto ya está contaminado, pero el niño no. 

¿Y el niño la pesca más rápido?
Mucho más rápido. De hecho, en este show, voy a hacer un número donde explico por qué no hago magia para niños. Voy a disfrazar a un adulto de niño y le voy a hacer cuatro trucos que los niños siempre descubren y le voy a apostar a que él no va a poder descubrirlo. Y no va a poder.  

FICHA

Se llama Ernesto Carpio, pero hasta su mamá le conoce como Plomo. Aunque estudió varias carreras, es un mago autodidacta desde hace 18 años. Ha dado más de cinco mil shows privados y con su agrupación Casa Májica, ha hecho muchas obras de teatro-magia como Magia al Qubo, y T.R.U.C.O. Ahora, está presentando, su nuevo unipersonal Tu mamá haciendo Taekondo, todos los martes y miércoles de octubre y noviembre en el Teatro Larco.