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PAPA Robert : LEON XIV y ESCUDO Pontificio 2025

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viernes, 9 de marzo de 2012

« ¿Se puede pecar hoy? » - Cuaresma




«¿Se puede pecar hoy?»

Por Padre Francisco Aranda
Quien nos ayudará a acercarnos a la realidad del pecado en este tiempo en que estamos llamados a la conversión y explica cómo vivir sanamente la experiencia del pecado

Un amigo me contaba hace pocos años una conversación escuchada en una emisora de mientras realizaba un trayecto en automóvil. Ante la proximidad de la Cuaresma, el locutor del programa preguntó a unos jóvenes si sabían lo que era el pecado, y éstos contestaron, con franqueza, que no estaban muy seguros, pero que creían que era «algo que antes daba mucho miedo a la gente». A continuación, el periodista les preguntó si a ellos también les daba miedo el pecado, y los jóvenes respondieron con toda espontaneidad: «¡No, qué va...! ¡A nosotros nos da la risa!». La escena, en mi opinión, refleja con crudeza la existencia de un clima cultural nuevo, en el que ciertos términos tradicionales de la religiosidad cristiana carecen de significado para las nuevas generaciones. No resulta fácil hoy hablar de pecado. Con sólo pronunciar la palabra, observamos que emite un contenido emocional «políticamente incorrecto». Nuestra sociedad del bienestar y el entretenimiento ha trivializado enormemente la densidad del mal y la responsabilidad que, en su génesis y perpetuación, tenemos los seres humanos, hasta el punto de que hablar de «pecado», de «culpa» o de «perdón» en una conversación normal resulta de poco gusto, incómodo o trasnochado.

Por otra parte, los objetivos socialmente compartidos del «sentirse bien», «estar en equilibrio», «dar buena imagen», «triunfar», «no parecer vulnerables», etc., impulsan una estrategia de aislamiento emocional, de permanente autojustificación ética, de negación de los aspectos oscuros de nuestra realidad personal o de ensimismamiento psicológico, que dificultan alcanzar la autenticidad necesaria para reconocernos culpables de algo o necesitados de cambio y de perdón. Efectivamente, para que la palabra «pecado» pueda recobrar su significado es imprescindible que las personas pasen a tomarse completamente en serio tres cuestiones básicas: la relación con Dios, la poderosa realidad del mal y la necesidad humana de perdón.

1. ¿Qué es el pecado?

La verdad antropológica del pecado ha sido expresada por Leonardo Boff: «Existe una experiencia profunda que realiza todo hombre: la experiencia de la ruptura culpable con los otros y con Dios. Se siente dividido y perdido. Anhela la redención y la reconciliación con todas las cosas. El sacramento del retorno (penitencia) articula la experiencia del perdón y el encuentro entre el hijo pródigo y el Padre bondadoso». No sé si, como dice Boff, «esa experiencia profunda la realiza todo hombre», pero sí estoy seguro de que, si alguien no se reconoce en esta experiencia, no descubrirá el sentido de la palabra «pecado» ni, en consecuencia, la necesidad del sacramento del perdón. Naturalmente, sólo tiene sentido hablar de pecado desde la fe, es decir, desde el reconocimiento vital de que Dios es nuestra referencia constituyente. Quien no ha descubierto esa presencia podrá sentirse malvado o culpable, pero no pecador.

Con todo, para hablar del pecado no debemos empezar por los fallos del ser humano, sino por el enorme amor que Dios nos tiene y por el proyecto de fraternidad que sueña para nosotros. Desgraciadamente, la Iglesia ha alimentado muchas veces una visión inaceptable de Dios como juez implacable que amenazaba con la condenación eterna a los seres humanos por cosas que hoy nos parecen ridículas. Durante siglos, el Dios del miedo ha generado mucho sufrimiento, y apartarse de él ha sido para muchos una verdadera liberación. Hemos llegado a pensar a Dios como alguien peor que el más mediocre e insensible de los padres. ¿Seremos los humanos mejores que Dios?, se preguntaba Andrés Torres Queiruga hace pocos años reflexionado sobre esta cuestión. Como sabemos, es ésta una de las aberraciones más graves en las que ha caído la teología cristiana. Pareció quedar en el olvido aquella sentencia evangélica: «Si vosotros, siendo malos, dais cosas buenas a vuestros hijos, cuanto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a quienes se lo pidan» (Mt 7,11).

En este contexto, el descubrimiento del Dios Abba, precisamente el rostro de Dios revelado por Jesús, fue una verdadera buena noticia. Él quiere que todos los seres humanos sin excepción sean felices, y por eso «hace salir su sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos e injustos» (Mt 5,45). Jesús recalca que «habrá mas alegría en el cielo por un solo pecador que se arrepienta que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de convertirse» (Lc 15,7). Según la reflexión cristiana, Dios es un padre que, preocupado hasta lo indecible por nosotros, envía a su propio hijo para que colme de vida a todos sus hermanos: «Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga la vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él» (Jn, 3,16-17). Y, según el evangelio de Juan, ésa parece que era la autoconciencia del Maestro de Nazaret: «Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10,10).

Pero, en este marco positivo, ¿somos responsables ante Dios? Para no enrollarnos demasiado, vamos a contestar al asunto apuntando algunas convicciones básicas. Ya decía Santo Tomás de Aquino que a Dios no podemos ofenderle aislada y directamente: «no ofendemos a Dios sino en cuanto actuamos contra nuestro propio bien». Según la tradición cristina, Dios «sufre» porque se ha hecho solidario con nuestra historia y se ve afectado de algún modo por el avance o el retroceso del Reino de Dios, por el dolor o la alegría de cada ser humano, por su realización o por su fracaso. Si «la gloria de Dios es que el hombre viva», como señaló San Ireneo, la muerte del hombre y el triunfo del mal no pueden dejar de dañar esa gloria. Si Dios ama de verdad al ser humano, se habrá hecho vulnerable de algún modo a su rechazo o a su odio, por muy analógica que tenga que ser esa vulnerabilidad.

Es muy difícil saber cuándo puede una persona rechazar consciente y completamente a Dios como horizonte de su salvación, tanto porque

1) nadie puede acceder al centro de la conciencia de un ser humano cuanto por el hecho, no menos evidente, de que
2) Dios no se presenta de forma clara o impositiva a la experiencia humana e, incluso,
3)porque puede haber formas de reconocimiento de Dios mucho más serias que aquellas que acontecen en la confesión de palabra. Recordemos la clave evangélica irrenunciable: «No basta con que me digáis “Señor, Señor” para entrar en el Reino de los Cielos, sino que habéis de hacer la voluntad de mi Padre que está en el cielo» (Mt 7,21). Hay, sin duda, formas de situarse ante el mundo y ante la vida tan auténticas, nobles, íntegras y generosas que implican lo que los creyentes denominamos expresamente «acoger a Dios en la vida». Por eso el cristianismo es capaz de identificar el rechazo o la aceptación de Dios con el rechazo o la aceptación de las demás personas, y especialmente de los pobres (Mt 25,31-46).
Con todo, la reflexión teológica cristiana tampoco excluye la posibilidad de pecar contra Dios. Si compartimos la opinión de San Agustín: «Nos creaste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta descansar en ti»6; entonces cabe suponer que las personas podemos fracasar en nuestro camino existencial si excluimos consciente y voluntariamente a Dios de nuestra vida, ya que sólo él puede, en último término y con nuestra colaboración, llevarnos a la plenitud. «La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz» (Jn 3,19). No olvidemos que el evangelio señala la seriedad de esta posibilidad cuando indica que sólo un pecado no puede perdonarse: el que se realiza contra el Espíritu Santo (Mt 12,31-32). Es decir, cuando la autosuficiencia humana cierra –conscientemente– todas las puertas al amor de Dios, éste no puede imponerse contra nuestra libertad y fracasa en su misión. En definitiva, el pecado ante Dios sólo puede concebirse como rechazo de un amor ofrecido, y por eso quien más sufre sus consecuencias es el pecador, es decir, el que rompe o desprecia esa oferta de amor y de vida.

Desde esta perspectiva, se redescubre la moral cristiana, no en clave legalista, sino en una perspectiva gratuita. El creyente no ha de cumplir los mandamientos para granjearse el favor de Dios (para «comprarle», diríamos en términos castizos), pues éste ya está de su parte, ya le ama. Le ha dado la vida y la oportunidad de realizarla antes de cualquier iniciativa tomada por el ser humano. Al contrario, la moral cristiana es correspondencia al amor recibido y difusión eficaz de ese amor en el tejido de la humanidad y de la historia. Las normas morales forman parte de la propia revelación de Dios: ponen de relieve caminos que aportan felicidad a las personas y mayor libertad y justicia a la sociedad (G. Von Rad). La cuestión no consiste en saber si Dios está de nuestra parte, sino en saber si lo estamos nosotros.

El cristiano (y, potencialmente, cualquier persona) está constitutivamente abierto a cinco relaciones: con los demás seres humanos, con el conjunto de la naturaleza, con los hermanos en la fe, consigo mismo y con el misterio último, origen y meta de todo lo que existe, que llamamos «Dios».

Por eso, desde un punto de vista creyente, podemos pecar contra Dios, contra los demás miembros de la familia humana, contra la comunidad, contra la creación y contra nosotros mismos. En todos esos planos los seres humanos sentimos en determinadas ocasiones la necesidad de ser perdonados, de poder cambiar de rumbo, de tener la oportunidad de empezar de nuevo. Y esas relaciones son, muchas veces, interdependientes. Por ejemplo, degradar la naturaleza es, al mismo tiempo, atacar el espacio donde cada uno vive, destruir el hábitat de la familia humana (actual y futura) y atentar contra la creación, regalo de Dios mismo.

2. ¿Qué factores determinan la vivencia actual del pecado?

En un periodo realmente breve de tiempo, los valores morales y religiosos han cambiado radicalmente.
Hasta no hace mucho, el pecado estaba omnipresente. Como ha señalado José Mª Castillo, «es un hecho que la teología cristiana se ha elaborado de manera que a cualquier teólogo le resulta más fácil hablar del sufrimiento que de la alegría; más fácil también hablar del dolor que de la felicidad; más fácil hablar del llanto que de la risa; y más fácil, por supuesto, hablar de la muerte que de la vida, sobre todo si se trata de una vida de gozo, de dicha y de disfrute de las cosas buenas, de tantas cosas buenas y agradables que Dios ha puesto en esta vida. No es superficial ni frívolo el dicho popular según el cual todo lo que está bueno o es pecado o engorda».Hoy, sin embargo, como dirían nuestras abuelas, parece que todo vale. ¿A qué se debe este cambio? Al aumento de la secularización, pero, también en parte, a un cambio en la cultura.

Durante los últimos dos siglos hemos descubierto numerosos factores que actúan como profundísimos condicionantes de nuestro comportamiento. Existen, sin ninguna clase de dudas, múltiples condicionamientos biológicos, económicos, psicológicos, sociológicos, políticos y culturales que inciden poderosamente sobre el modo en que adoptamos nuestras decisiones. El desvelamiento de algunas de estas restricciones o influencias sobre la libertad ha sido una de las grandes aportaciones intelectuales de genios como Adam Smith, Karl Marx, Sigmund Freud, B. Frederic Skinner, Mijail Bakunin, Max Weber, Emile Durkheim, etc. Más aún, algunos de estos influjos son para nosotros tan ocultos, desconocidos o incluso inconscientes que no podemos hacer casi nada por evitarlos. En consecuencia, la teoría tradicional del libre albedrío ha quedado muy cuestionada, y la tendencia a condescender con cualquier tipo de conducta ha ido en aumento.

Sin embargo, la convicción que compartimos los cristianos consiste en que las limitaciones e influencias que operan sobre nuestra libertad no llegan a determinar por completo nuestra actuación. Si lo hicieran, ni seríamos libres (una de las notas distintivas de la dignidad humana) ni podríamos ser responsables o culpables de nada. Ciertamente, nuestra libertad no es absoluta: está situada e influida por múltiples factores; pero, en definitiva, siempre es posible elegir entre distintas alternativas, como muestra la experiencia universal, y por eso podemos cargar con el peso moral de nuestros actos y de sus consecuencias.

Efectivamente, «otro mundo es posible» cada vez que los seres humanos nos comportamos de forma solidaria en lugar de prestar sólo atención a nuestros propios intereses; cada vez que practicamos el perdón en lugar de ejercer la violencia; cada vez que somos sensibles a la situación de los débiles en lugar de legitimar cualquier forma de opresión...

Por eso, aunque parte del proceso histórico reciente debe ser valorado positivamente desde el punto de vista del desarrollo ético de la humanidad, ya que ha podido conducir a una ampliación de la libertad humana (que se ha desembarazado de los «corsés» derivados de la ignorancia, los prejuicios y las imposiciones morales), no me cabe duda tampoco de que se han extendido entre nosotros una permisividad y un relativismo éticos excesivos, que los creyentes estamos llamados a combatir en nombre de sus víctimas8. En el siempre revelador mundo de la música actual tenemos una perfecta muestra del fenómeno que estamos intentando describir. Así, el grupo «Jarabe de Palo» obtuvo un gran éxito con su canción «Depende», cuyo estribillo dice: «Depende... ¿De qué depende?... De según como se mire todo depende». No se puede decir (en este caso cantar) mas claro.

Pero una cosa es reconocer que distinguir lo que es bueno o malo resulta con frecuencia muy difícil, y otra muy distinta olvidar que existen actitudes que hacen crecer la vida humana y actitudes también que la degradan o que amenazan su misma existencia. El mal en el mundo (entendido como generador de muerte, alienación, opresión y exclusión) es tan apabullante que el trivializarlo no deja de ser uno de los posicionamientos morales más criticables.

La extensión de una forma de vivir que diluye la responsabilidad moral con el recurso al peso de las circunstancias, a la existencia de mecanismos estructurales perversos, al influjo imponderable del azar, a la generalización del «todo el mundo lo hace», al pluralismo cultural o a la actuación de los poderosos (ricos, gobierno, etc.) tiene consecuencias nefastas para la vida social (E. Fromm).

El mal se hace anónimo e impersonal. Nadie es, en serio, responsable de nada (nadie conoce a nadie) : el pecado queda así reducido a error, a fallo, a ignorancia, a necesidad, a limitación. Para quienes asumen esta perspectiva dejará de tener sentido pedir y obtener perdón. Todo lo más, cabrá solicitar y conseguir alguna forma de «sucedáneo» de perdón (el olvido, la condescendencia, la comprensión, la tolerancia, la disculpa, etc.). De forma natural, este planteamiento lleva a muchos de nuestros conciudadanos a buscar una terapia psicológica que permita superar el sentimiento de culpa (hay culpa sin culpable) y recuperar la autoestima, más que a dirigirse a quien hemos herido o al sacramento del perdón, que presupone el carácter personal del mal, una relación interpersonal dañada y la necesidad de asumir esa responsabilidad para intentar restablecer la justicia conculcada.

No se trata de negar que hoy existan valores morales, pero sí de constatar la debilidad con que se asumen y la falta de vigor con que se defienden. Dando la palabra a Lipovetski, «“sociedad posmoralista” no significa sociedad sin moral, sino sociedad que exalta los deseos, el ego, la felicidad y el bienestar individuales en mayor medida que el ideal de la abnegación. Desde los años cincuenta y sesenta, nuestra cultura cotidiana ya no está dominada por los grandes imperativos del deber difícil y sacrificial, sino por la dicha, el éxito, los derechos del individuo, y ya no sus deberes [...]. Esta época no crea una conciencia regular, difícil, interiorizada del deber; crea más bien, por decirlo en palabras de Jean-Marie Guyau, una “moral sin obligación ni sanción”, es decir, una moral emocional intermitente que se manifiesta sobre todo con ocasión de las grandes aflicciones humanas [...]. Ya no tenemos fe en el imperativo de vivir para el otro, en el ideal moral tradicional de la preferibilidad del prójimo».

Un último factor –en este caso, interno a la misma Iglesia– parece también haber contribuido a este debilitamiento de la conciencia de pecado. En un entorno de pluralismo e incertidumbre con respecto a los valores éticos y a los significados vitales, la autoridad de los padres se ha reducido enormemente, como reflejan algunas expresiones coloquiales juveniles: «mi viejo», «papi», «papi chulo»... ¿Qué significará hoy que «Dios es padre/madre» para un adolescente o un joven que tiene unos «padres virtuales» (porque no los ve nunca) y con los que mantiene una relación utilitaria (porque los padres, que se sienten culpables por no atenderle, prefieren ser permisivos por una mezcla de comodidad y falta de convicción interior)? Creo que no resulta exagerado afirmar que la imagen de Dios que poseen las nuevas generaciones ha sufrido con mucha frecuencia una seria degradación. Dios ya no es sólo misericordioso y comprensivo, sino alguien que todo lo acepta como bueno, que todo lo tolera como poco importante, que no establece exigencias personales nítidas ni fundamenta criterios morales. La gratuidad de su perdón y de su amor ha acabado convirtiéndose en «gracia barata». No puedo por menos de recordar –ante este deterioro y banalización de la experiencia religiosa– las palabras del genial humorista y teólogo José Luis Cortés: «Dios, incluso tratado con humor, es un tema serio».

3. ¿Cómo vivir sanamente la experiencia del pecado?

¿De qué tengo que pedir perdón? Es la pregunta que se hacen desde hace años tantos cristianos honrados, pero desconcertados por este vertiginoso cambio de valores. ¿Da todo igual en el terreno de las decisiones éticas? Reconociendo que la mentalidad actual puede haber tenido un efecto desdramatizador muy saludable frente a cierto rigorismo moral del pasado, parece también razonable trabajar por una recuperación de la dimensión ética que reconozca la seriedad del actuar humano. Una tolerancia indiscriminada y paternalista no toma en consideración ni la responsabilidad de las personas al obrar ni el dolor de los que sufren por nuestras acciones y omisiones.

¿Qué significa creer en Dios Padre y qué consecuencias morales puede tener esta afirmación? ¿Somos niños, adolescentes o adultos ante Dios? Parece que la respuesta no puede consistir ni en el sometimiento ni en la autosuficiencia; ni en el infantilismo ni en el paternalismo; ni en el temor ni en la frivolidad. En la evolución psicológica del ser humano se atraviesan diversas etapas de maduración: el niño comienza siendo completamente dependiente de los padres, el adolescente pasa a ser contradependiente, el joven busca ser independiente...; pero el adulto, a pesar de la asimetría que existe entre un padre y un hijo, puede llegar a establecer una relación de confianza, amor, agradecimiento y reciprocidad que introduce en el ámbito de la interdependencia. Quizá, salvando –como siempre– las distancias y reconociendo que el misterio de Dios siempre nos desborda, tengamos que caminar en la fe del mismo modo: no somos súbditos de Dios, sino hijos muy amados (e incluso amigos, diría Jesús en el evangelio de Juan) que podemos abandonarlo (ésa es la grandeza y la tragedia humana), pero que siempre lo tendremos con las manos abiertas, esperándonos.

Al mismo tiempo, hemos de sostener que la vocación humana radica en estar llamados a crecer, a dar de nosotros lo más posible, a desarrollar todos nuestros talentos, a realizarnos el máximo posible en la entrega de lo que somos y en el establecimiento de relaciones personales profundas, libres y amorosas. Dios, como padre, nos ha regalado la vida y nos presta su amor incondicional, respeta radicalmente nuestra libertad, pero también espera de nosotros una existencia lograda, fecunda, solidaria. Si fracasamos como seres humanos, si olvidamos la llamada a la fraternidad y la justicia, si atentamos contra las demás personas, si rechazamos la invitación a mejorar el mundo en que vivimos seremos responsables ante nosotros y ante los demás, pero también ante Dios. El fracaso es una posibilidad real; el pecado existe realmente; la mediocridad es una oportunidad al alcance de todos los bolsillos.

Me parece que hoy andamos bastante lejos de la delicada sensibilidad religiosa del genial pintor, escultor e inventor renacentista Leonardo da Vinci, quien al final de sus días, y tras haber producido una ingente obra artística y científica de un valor extraordinario, declaraba: «He ofendido a Dios y a la humanidad, porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido». Puede que tras estas palabras se escondiera una personalidad enfermizamente perfeccionista, pero también podría ocurrir que, en el momento último de su existencia terrenal, Leonardo da Vinci estuviera expresando la profunda convicción de cualquier creyente: en definitiva, toda vida humana es respuesta –más o menos lograda– a la invitación amorosa de Dios a ser fecundos y solidarios.

Es posible también que sea demasiado exagerada la afirmación de San Agustín «O felix culpa», cuando afirma que nuestro pecado tuvo el efecto positivo de tener tan gran redentor como Jesucristo, aunque no deja de ser cierto que los errores son expresión del enorme valor de la libertad y que –cuando se reconocen honradamente y alcanzan el regalo del perdón– pueden ayudar a madurar a las personas y proporcionarles una visión más humilde, afectuosa y comprensiva de sí mismas y de los demás. No obstante, en lo que creo que el santo de Hipona acertó plenamente fue en resumir la esencia de la moral cristiana en el aforismo «ama y haz lo que quieras»16. Sabemos que el amor es más fuerte que la muerte y que el pecado. Y los cristianos creemos que, pase lo que pase y hagamos lo que hagamos, «nadie podrá separarnos del amor de Dios» (Rm 8,35) si no lo rechazamos. Para ayudarnos a recordar y experimentar esta convicción central de nuestra fe existe el sacramento del perdón.

Sólo tomando el amor con la debida seriedad podremos captar la necesidad del perdón y su hondura. No es de extrañar, por tanto, que las personas que tienen mayor conciencia de estar necesitadas de perdón no sean las que –como podríamos pensar en un primer momento– actúan de un modo más dañino –que, mas bien, suelen ser incapaces de reconocer su culpa–, sino las que tienen una sensibilidad religiosa más acusada y que, aunque nos parezcan excelentes en su comportamiento e intenciones –y de hecho lo sean–, son más conscientes que nadie de la infinitud del amor de Dios y de la mediocridad de su respuesta. Esa experiencia es también la que suele proporcionar una visión más comprensiva de las debilidades ajenas y la convicción de que todos estamos hechos del mismo barro. La vida de los grandes santos muestra estas constantes casi con la regularidad de una ley física. Y no se trata muchas veces de individuos particularmente escrupulosos o espiritualistas, sino de personas lúcidas plenamente realistas con los demás y consigo mismas.


4. Conclusión

Un par de relatos pueden expresar las convicciones básicas que han guiado esta reflexión.

a) El primero, una antigua leyenda árabe, cuenta lo siguiente:

«Un rey tenía tres hijos y muchas posesiones. Ante todo, un diamante de incalculable valor. A la hora de repartir sus bienes ¿a qué hijo daría su diamante?... Decidió someterlos a una prueba: iría a parar a manos del que realizase en un día la acción más heroica. Al llegar la noche de aquel día, se presentaron los tres hermanos, y cada uno relató su hazaña. El mayor había logrado dar muerte a un ladrón que desde hacía mucho tiempo sembraba el pánico entre las gentes del reino. El segundo hijo logró reducir por sí solo, y valiéndose de una pequeña daga, a diez hombres magníficamente armados. El más pequeño habló en tercer lugar y dijo:

– Salí esta mañana y encontré a mi mayor enemigo dormido al borde de un acantilado. Le dejé que durmiera. Después volví de nuevo, le desperté y le perdoné. El rey se levantó de su trono, abrazó a su hijo menor y le entregó el diamante».

La certeza del viejo rey es la mía: dada la realidad del pecado, el perdón es un tesoro para la convivencia humana que reclama verdadera valentía en quienes desean pedirlo y otorgarlo. No obstante, me parece que los tiempos que corren se parecen más a la situación descrita en la parábola titulada

b) «El invento del siglo»:

«Un médico, intentando mejorar la máquina de los Rayos “X”, descubrió por casualidad un nuevo tipo de rayos, los Rayos “Y”. Lo sorprendente de estos rayos era que, en lugar de ver en la radiografía los huesos, los pulmones, los riñones o el hígado, lo que se veía era la bondad o maldad que había en la cabeza, el amor o el egoísmo que tenía el corazón, la sinceridad de la lengua, la paz que se respiraba en los pulmones, la generosidad que contagiaban las manos, la solidaridad de la sangre, el rencor del estómago, etc. Acababa de descubrirse el invento del siglo. Algo revolucionario. Si con los Rayos “X” se podían detectar y curar las enfermedades físicas, ahora, con los Rayos “Y”, se podría detectar y curar la maldad que había en el interior de las personas. Cuando dio a conocer al mundo entero su invento, todos quedaron asombrados ante tal descubrimiento, y fueron muchos los premios que se le otorgaron.

Pero cuando instaló la máquina de Rayos “Y” en el primer hospital, nadie quiso acudir allí para hacerse una revisión. Pasó el tiempo, y sólo unos pocos fueron a curarse. Casi nadie se reconocía enfermo de maldad, de egoísmo, de mentira, de odio, etc. Todos pensaban que eran los demás los que se encontraban enfermos. El médico se sorprendió de que fueran tan pocos los que se sintieran enfermos y necesitados de ser curados. Quizá fuera porque este tipo de enfermedades no causaban apenas dolor y molestias en uno mismo: eran los demás los que sufrían principalmente las consecuencias.

El invento tuvo poco éxito: no era fácil encontrar pacientes que quisieran ser curados. Al final, el médico no tuvo más remedio que inventar una nueva máquina: la máquina delos Rayos “Z”. Con ella se podría curar el profundo dolor que causaban continuamente en las personas aquellos que no se reconocían enfermos de egoísmo y maldad. Curiosamente, esta máquina tuvo un gran éxito. Nunca se le acabaron los pacientes. Siempre había largas colas de personas esperando ser curadas».

¡Delicioso retrato del mundo en el que vivimos!



Francisco Aranda Otero - sacerdote - Director del Departamento Cultural y Artistico. Catedral de Málaga

http://www.diocesismalaga.es/



La Nueva Evangelización empieza en el confesionario: S.S.Benedicto XVI






Benedicto XVI: La Nueva Evangelización empieza en el confesionario
9 de marzo, 2012. (Romereports.com) El Aula Pablo VI del Vaticano se llenó de más de 600 sacerdotes. Son los participantes al curso sobre el foro interno organizado por la Penitencieria Apostólica. Como broche de oro, los participantes fueron recibidos por el Papa. El cardenal Manuel Monteiro di Castro, Penitenciero Mayor explicó al Papa la importancia de este curso.


Card. Manuel Monteiro di Castro
Penitenciero Mayor
“Somos muy conscientes de que el Sacramento de la reconciliación entra directamente en el proyecto de la Nueva Evangelización, por ser una experiencia de fe que permite percibir la presencia de la Misericordia de Dios”.
El Papa apuntó que la Nueva Evangelización pasa directamente por el confesionario y que el papel de los sacerdotes en la confesión es ser “instrumentos del encuentro de Dios con los hombres”. Benedicto XVI recordó también que cada confesión es un paso adelante en la Nueva Evangelización.
Benedicto XVI
“De tal manera que de cada confesión de la que un cristiano salga renovado, es un paso adelante en la nueva evangelización”.
Benedicto XVI definió la confesión como “un encuentro y un abrazo con Cristo” y dijo a los sacerdotes que serán “colaboradores y protagonistas de tantos nuevos inicios”.
La Penitenciería Apostólica organiza un curso para sacerdotes sobre el foro interno desde hace 23 años.

http://www.romereports.com/




domingo, 4 de marzo de 2012

50° Congreso Eucaristico Internacional - Dublin 2012



El Congreso Eucarístico Internacional de Dublin conmemorará el 50 aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II y el 80 aniversario del Congreso Eucarístico de 1932, realizado también en la capital irlandesa que recordaba los 1500 años de la llegada de San Patricio, Patrono de este país europeo. Se desarrollará desde el 10 al 17 de junio del 2012.


¿Qué es un Congreso Eucarístico Internacional?
Es como una gran “parada” en la cual se detiene el mundo católico con el fin de que el mundo conozca mejor el misterio de la Eucaristía

Un Congreso Eucarístico Internacional es, ante todo, una fiesta de toda la Iglesia de Cristo, en torno a Él, su Señor y Maestro, presente en la Eucaristía. La Iglesia es convocada a reunirse para agradecer al Señor el tesoro más grande que le ha dejado: la Sagrada Eucaristía. Se congrega de todas partes para reflexionar en torno al misterio eucarístico, para celebrarlo, para adorarlo y para renovar con entusiasmo, fortalecida por Cristo Eucaristía, su compromiso evangelizador en el mundo contemporáneo.

Los Congresos Eucarísticos “deben considerarse como una estación (statio) esto es, como una pausa de compromiso y de oración, a la que una comunidad invita a la Iglesia universal o una iglesia local invita a las demás iglesias de toda una región, o de la misma nación o aun de todo el mundo, para que unánimemente se dediquen a considerar con mayor profundidad un determinado aspecto del misterio eucarístico ofreciendo así un homenaje de pública veneración, con el vínculo de la caridad y de la unidad. Tales congresos deben ser un signo auténtico de fe y de caridad por la plena participación de la Iglesia local y la presencia representativa de las otras Iglesias”. (Ritual de la Sagrada Comunión y del culto de la Eucaristía fuera de la Misa, n° 109)

Un Congreso Eucarístico es internacional o mundial (Statio Orbis), no solamente en el sentido sociológico y social. Es, ante todo, un acontecimiento de dimensión sobrenatural y religiosa; se trata de una asamblea que tiene la intención de formar un solo Cuerpo, el Cuerpo Místico de Cristo. Es una asamblea en la cual se reúne el pueblo cristiano de diferentes razas, lenguas, pueblos y naciones, con Cristo presente bajo las especies del Pan y del vino, con un gran número de Obispos, con el Papa o con su representante. Es como una gran “parada” en la cual se detiene el mundo católico en un lugar determinado, en una iglesia local concreta, con el fin de que el mundo conozca mejor el misterio de la Eucaristía.

Su objetivo principal es glorificar a Jesucristo presente en la Iglesia, manifestar la fe del Pueblo de Dios en la presencia de su Señor y hacer nuevos compromisos eucarísticos actuales con relación a la evangelización del mundo.

"Congreso Eucarístico Internacional" es una asamblea de la Iglesia Católica que, convocada por el Papa, se reúne durante unos días en una ciudad determinada por la Santa Sede, para dar culto a la Eucaristía y orientar la misión de la Iglesia Católica en el mundo. Reúne a obispos, sacerdotes, religiosas, religiosos y fieles laicos presididos por el mismo Papa o por un Delegado nombrado.




Tema del Congreso
El Papa Benedicto XVI ha dado su aprobación formal al tema propuesto por el Arzobispo Martin para el 50º Congreso Eucarístico Internacional: La Eucaristía: Comunión con Cristo y entre nosotros.
A continuación se ofrece una breve presentación del Tema. El Documento Teológico del Congreso, que es una explicación más sustancial del tema.
El tema del Congreso La Eucaristía: Comunión con Cristo y entre nosotros, Tiene sus raíces en La Constitución Dogmática sobre la Iglesia, (Lumen Gentium) del concilio Vaticano II, donde leemos:
Participando realmente del Cuerpo del Señor en la fracción del pan eucarístico, somos elevados a una comunión con Él y entre nosotros. «Porque el pan es uno, somos muchos un solo cuerpo, pues todos participamos de ese único pan» (1 Col 10,17). Así todos nosotros nos convertimos en miembros de ese Cuerpo (cf. 1 Col 12,27) «y cada uno es miembro del otro» (Rom. 12, 5). (Lumen Gentium,7).
La eclesiología del Vaticano II es una eclesiología de Comunión. Sobre esto, El Papa Juan Pablo Il, en su mensaje a la Curia Romana en 1990, explicaba:
Koinonia es la dimensión que reviste la constitución misma de la Iglesia y su expresión: Desde la profesión de fe hasta el testimonio de la praxis, desde la transmisión de la doctrina hasta la articulación de las estructuras de la misma. Con razón insiste la enseñanza del Concilio Vaticano , haciéndola inspiración y el eje central de sus documentos. Es una cuestión de comunión teológica y trinitaria de cada uno de los fieles con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, la cual, se refleja efusivamente en la comunión de los fieles entre sí, reuniéndolos en un único pueblo... con una dimensión especial que es a la vez visible y social. De este modo la Iglesia aparece como la comunión universal de caridad, que se funda en la fe, en los sacramentos y el orden jerárquico, en el que, los pastores y los fieles, personal y comunitariamente se nutren de la fuente de la gracia, obedientes al Espíritu del Señor que es el Espíritu de Amor y de Verdad. (Discurso a la Curia Romana, 20/12/1990, AAS 83, 1991, 742)

¿Qué motiva la elección de este tema?
El Congreso Eucarístico hacer palpable «el lugar central de la Eucaristía en la vida de la Iglesia y en su misión pro mundi vita» (Estatutos, Art. 16) La eclesiología de comunión crea lazos importantes entre la Iglesia y la Eucaristía. La Iglesia es una comunión, que obtiene su vida de la Eucaristía (cf. Ecclesia de Eucharistia). Esta comunión está constituida por la presencia real de Cristo, pero también por la presencia de aquellos que, siendo muchos o pocos, se reúnen en Su nombre «en la única mesa de la Palabra y del Pan de vida.» (Dies Domini, 36), y entran en un encuentro real y personal con Cristo en la Eucaristía, el cual informa sus vidas.
En un mundo en el cual muchas formas de Comunidad han caído, la Iglesia no es sólo Comunión, sino que también tiene un elemento esencial en su misión: la tarea de proponer, construir y sostener las formas de comunidad.
La Eucaristía dominical, congregando semanalmente a los cristianos como familia de Dios entorno a la mesa de la Palabra y del Pan de vida, es también el antídoto más natural contra la dispersión. Es el lugar privilegiado donde la comunión es anunciada y cultivada constantemente. Precisamente a través de la participación eucarística, el día del Señor se convierte también en el día de la Iglesia, que puede desempeñar así de manera eficaz su papel de sacramento de unidad. (Novo Millennio Ineunte, 36; cf. también 43-45)



Esperamos que el tema La Eucaristía: Comunión con Cristo y entre nosotros contribuirá a un entendimiento más enriquecido de la Eucaristía como una comunión verdadera y personal con Jesucristo y a un entendimiento renovado de la Iglesia como Comunidad esencialmente eucarística.
Posibles desarrollos del Tema:
Es posible identificar varias direcciones en las que el tema se puede desarrollar, y a través de los cuales podría contribuir a un renovado entendimiento de la centralidad de la Eucaristía en la vida y misión de la Iglesia. Estas posibilidades incluirían:
Comunión con Cristo: Dios es una comunión de vida y amor, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Constantemente estamos siendo atraídos hacia esta comunión de amor por la acción de Dios, en la invitación que se nos ofrece por el Hijo y que se mantiene ante nosotros por la acción del Espíritu Santo. El sacramento del Bautismo, por el cual nos convertimos en miembros del Cuerpo de Cristo, «introduce a la Eucaristía» (Catecismo de la Iglesia Católica, 1244) que completa nuestra iniciación y nos atrae a una comunión con Cristo. (cf. Lumen Gentium 7; Ad Gentes 39). Es Cristo quien nos invita a participar en la Eucaristía, como muestra de su amor. Es su Palabra la que escuchamos en el Evangelio. Es su Cuerpo y su Sangre lo que recibimos. Es en su nombre que somos enviados.
Comunión entre nosotros: Somos atraídos a una comunión de vida en el sacramento del bautismo. Esta Comunión se nutre y fortalece en la eucaristía (cf. Lumen Gentium 7; Ecclesia de Eucharistia 24; Sacramentum Caritatis, 15 y 76; Plegaria Eucarística I para la Reconciliación). No estamos invitados a la mesa del Señor como simples individuos. Nos sentamos juntos a escuchar su palabra. Compartimos “un único pan.” Como los primeros discípulos, somos enviados, no solos sino juntos.
La Eucaristía y el Sacerdote: La Eucaristía es el centro del misterio del sacerdote y es a través de la Eucaristía que ellos se están «comunicando con Cristo cabeza y conduciendo a otros a la misma comunicación» (Ad Gentes, 39). La actividad misionera de la Iglesia consiste en extensión de comunión por medio de la construcción, día a día, del Cuerpo de Cristo.
La Eucaristía y el Matrimonio Cristiano: El sacramento del matrimonio es el signo visible y eficaz del amor sacrificial de Cristo por la Iglesia. La participación en la Eucaristía enriquece al matrimonio cristiano y viceversa, la vivencia fiel del matrimonio cristiano enriquece la participación en la Eucaristía. El matrimonio es una comunión de vida que, como la Eucaristía, usa el lenguaje del cuerpo para manifestar el don total de sí, (cf. Familiaris Consortio, 11, 13). El matrimonio, al igual que otros sacramentos, se nos da para la construcción del Cuerpo de Cristo y se nutre de la Eucaristía.
La Vida Religiosa: Los religiosos están llamados a vivir en una «comunión de un mismo espíritu», «A ejemplo de la primitiva Iglesia, en la cual la multitud de los creyentes eran un corazón y un alma, ha de mantenerse la vida común en la oración y en la comunión del mismo espíritu, nutrida por la doctrina evangélica, por la sagrada Liturgia y principalmente por la Eucaristía». (Perfectae Caritatis, 15)
La Eucaristía y la Reconciliación: El pecado personal «comporta también una herida para la comunión eclesial, en la que estamos insertados por el Bautismo». (Sacramentum Caritatis, 20). «Quienes se acercan al sacramento de la penitencia obtienen de la Misericordia de Dios el perdón de la ofensa hecha a Él, y al mismo tiempo se reconcilian con la Iglesia, a la que hirieron pecando, y que colabora a su conversión con la caridad, con el ejemplo y las oraciones». (Lumen Gentium,11). En las palabras de la absolución, se recuerda al penitente que Dios Padre de Misericordia ha reconciliado consigo al mundo «por la muerte y resurrección de su Hijo».
Solidaridad Cristiana: La Eucaristía, entendida en términos de comunión, es signo efectivo de la solidaridad cristiana, la cual promueve la adecuada participación. La solidaridad ve al otro como prójimo «para hacerlo partícipe, como nosotros, del banquete de la vida al que todos los hombres son igualmente invitados por Dios». (Sollicitudo Rei Socialis, 39). Bajo esta dirección uno puede ver cómo la Eucaristía sostiene algunos principios claves de la doctrina social de la Iglesia, como la «destinación universal de los bienes», «el derecho a la participación», «la prioridad del trabajo sobre el capital» y el «amor preferencial por los pobres».
El Mundo del Sufrimiento: Misterio curativo de Cristo, es un misterio que permite a los hombres que han sido marginados por enfermedades, participar una vez más en la vida de la comunidad. Esto permanece como un reto para la Iglesia tanto en un nivel social como pastoral. «Aunque el mundo del sufrimiento exista en la dispersión, al mismo tiempo contiene en sí un singular desafío a la comunión y la solidaridad». (Salvifici Doloris, 8). Muchos católicos son incapaces de estar físicamente en la celebración eucarística, sea por enfermedad o vejez. Es importante, para ellos y para la comunidad como un todo, que no sean excluidos de la comunión.
Comunión y Ecumenismo: No sería posible celebrar verdaderamente nuestra comunión con Cristo en la mesa del cuerpo del Señor, sin ser conscientes de nuestra responsabilidad de buscar la comunión completa con los que «recibieron el bautismo debidamente, quedan constituidos en alguna comunión, aunque no sea perfecta, con la Iglesia católica». (Unitatis Redintegratio, 3).
Los fieles Difuntos: La Eucaristía es el signo efectivo de nuestra comunión con los fieles difuntos. (cf. Sacramentum Caritatis 32). Los fieles difuntos no son solo gente que ya murió y por quienes debemos hacer luto “como hacen los paganos” (1 Tes. 4,13). Son personas que, porque fueron nutridas con la Eucaristía, vivirán para siempre. (Jn. 6)
La Comunión de los Santos: La Eucaristía es «una prenda de la gloria venidera» (Sacrosanctum Concilium, 47) a través de la cual tenemos vida eterna y somos atraídos a la comunión con los santos, que comparten el banquete celestial. (cf. Sacramentum Caritatis, 31). La Eucaristía es el memorial de la muerte y resurrección de Cristo. Como tal no mira simplemente atrás a un hecho histórico, sino también adelante, hacia el fin último de nuestra humanidad. Si el culto de los santos ha decaído en tiempos modernos, se debe, en parte, a la pérdida de vista de ese fin último, al cual está dirigida toda vida humana.



Logo del Congreso Eucaristico 2012
El logo, llamado Pueblo en Comunión, fue diseñado en nombre del Comité del Congreso por Martin Barlow de Portadown, en el condado de Armagh.

El concepto de diseño se basa en la idea de la gente "de toda nación, raza, tribu y lengua" (Rev.7: 9) atraídos en conjunto en Comunión como "Un Cuerpo", formado por la fe en la persona de Jesucristo, el Cordero de Dios y el sacrificio que hizo en la cruz.

Como explica Martin Barlow:

"Nuestro sentido de comunidad, pertenencia, celebración y aceptación se refleja en el diseño de la representación gráfica del Pueblo con ambos brazos extendidos.

Hay dos fuentes diferentes de inspiración para el diseño:

• Párrafo 7 de Lumen Gentium, dice: "Participando realmente del Cuerpo y la Sangre del Señor en la fracción del pan eucarístico, somos elevados a una comunión con Él y entre nosotros. Porque el pan es uno, aunque somos muchos, somos un solo cuerpo, pues todos participamos de ese único pan".

• Párrafo 3 de la Carta encíclica Ecclesia de Eucharistia del Papa Juan Pablo II, que resume el diseño, dice: Del misterio pascual nace la Iglesia. Precisamente por eso la Eucaristía, que es el sacramento por excelencia del misterio pascual, está en el centro de la vida eclesial ....

El resultado final es un diseño muy moderno a través del uso de color y gráficos. A veces, el "pueblo" gráfico se puede separar de la redacción, lo que le permite tomar una forma icónica. "



Programa Congreso Eucaristico Dublin 2012

Domingo 10 June
- Feast of the Day: Corpus Christi.
- Theme: Gathering
Opening Ceremony
- Main Liturgy: Celebration of the Eucharist
- Papal Legate
Lunes 11 June
- Feast of the Day: St Barnabas
- Theme: Communion in One Baptism
Morning Mass by Language Groups
Principal Liturgy: Ecumenical Liturgy of Word and Water
- Br. Alois Löser (Prior of the Taizé Community, France),
- Dr Maria Voce (President of Focolare)
- Right Rev. Michael Jackson (Anglican Archbishop of Dublin and Glendalough)
- Metropolitan Hilarion Alfeyev (Metropolitan Archbishop of Volokolamsk -Russian Orthodox)
Martes 12 June
- Feast of the Day: Ordinary week day
- Theme: Communion in Marriage and Family
(Family Day)
- Principal Liturgy: Celebration of the Eucharist
- Most Rev. Barry Hickey (Archbishop of Perth)
- Dr Carl Anderson (Supreme Knight, Knights of Columbus)
- His Eminence André Cardinal Vingt Trois (Archbishop of Paris)
Miercoles 13 June
- Feast of the Day: St Anthony of Padua
- Theme: Priesthood and Ministry in the Service of Communion
- Principal Liturgy: Celebration of the Eucharist
Evening Eucharistic Procession
- Most Rev. J. Michael Miller (Archbishop of Vancouver, Canada)
- Ms Noreen Carroll (Foxrock parish, Dublin)
- His Eminence, Oscar Andrés Cardinal Rodríquez Maradiaga (Archbishop of Tegucigalpa, Honduras)
Jueves 14 June
Feast of the Day: Ordinary week day
Theme: Reconciliation in our Communion
Principal Liturgies:
- Liturgy of Reconciliation (Morning)
- Celebration of the Eucharist (Afternoon)
- His Eminence, Peter Cardinal Turkson (President, Pontifical Council for Justice and Peace, Rome)
- Mr Richard Moore (Children in Crossfire)
- His Eminence, Seán Cardinal Brady (Archdiocese of Armagh, Ireland)
Viernes 15 June
Feast of the Day: Sacred Heart of Jesus
Theme: Communion in Suffering and in Healing
Principal Liturgy: Celebration of the Eucharist with Anointing of the Sick
- Ms Rose Busingye (Meeting Point, Kampala, Uganda)
- Partriarch Fouad Twal (Latin Patriarch of Jerusalem)
Sabado 16 June
Feast of the Day: Immaculate Heart of Mary
Theme: Communion in the Word through Mary
Principal Liturgy: Celebration of the Eucharist
- Most Rev. Luis Antonio Tagle (Archdiocese of Manila, Philipines)
- Dr John Monaghan (Deputy President, Society of St Vincent de Paul)
- His Eminence, Robert Cardinal Sarah (President, Pontifical Council Cor Unum, Rome)
Domingo 17 June
Statio Orbis (In Croke Park)
Principal Liturgy: Celebration of the Eucharist
Papal Legate


http://es.catholic.net/
http://www.iec2012.ie/es/

María Carmen Mateu, valenciana, defiende ante al ONU el valor de SU maternidad



María Carmen Mateu, valenciana con 4 hijos, despedida dos veces por estar embarazada, defiende ante al ONU el valor de la maternidad

Viaja a la sede en Nueva York para intervenir, invitada por varias ONGs católicas. Ya lo hizo en el año 2010 y asegura que “supuso un momento en el que Dios se me hizo presente en todo ese desbarajuste de sede, de diplomáticos negociando... porque ví cómo el Señor me regalaba momentos únicos conmigo a solas y donde fui más que nunca consciente de que la maternidad es lo que más debemos cuidar y, sobre todo, enseñar a nuestros hijos lo que significa este don”.

3 de marzo de 2012.- Una mujer valenciana, casada y madre de cuatro hijos, que ha sido despedida en dos ocasiones de su trabajo en sendas multinacionales por estar embarazada, viajará mañana a Nueva York invitada por varias ONGs católicas, para defender ante la ONU el valor de la maternidad y la no discriminación de las embarazadas. María Carmen Mateu es presidenta del Instituto de Política Familiar (IPF) de la Comunidad Valenciana y ponente ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), donde ya intervino en 2010, ante la Comisión Ejecutiva de la Mujer.
“Desde hace tiempo, se vincula la salud materna con el ‘derecho’ al aborto y a la planificación familiar, y la mayoría de los fondos destinados al cumplimiento de este objetivo se destinan a que las mujeres no tengan hijos. Sin embargo, estos fondos deberían destinarse a que las mujeres en particular y las familias en general puedan tener el número de hijos que deseen mediante unas políticas de apoyo a la natalidad, y no de sustento del aborto”,explica María Carmen Mateu.



(AVAN) Respecto a su intervención en el año 2010 ante la Comisión Ejecutiva de la Mujer de la ONU la presidenta del IPF de la Comunidad Valenciana asegura que“para mí, Nueva York, la ONU, supuso un momento en el que Dios se me hizo presente en todo ese desbarajuste de sede, de diplomáticos negociando... porque ví cómo el Señor me regalaba momentos únicos conmigo a solas y donde fui más que nunca consciente de que la maternidad es lo que más debemos cuidar y, sobre todo, enseñar a nuestros hijos lo que significa este don. Cuando los niños desde pequeños viven eso es muy difícil que a lo largo de su vida no lo repitan y difícil que en sus vidas profesionales cuando crezcan no lo pongan en práctica”.
Además, la celebración del Día Internacional de la Mujer, el próximo 8 de marzo, “es un buen momento para resaltar el indispensable papel de las mujeres como madres, esposas, en el hogar, así como trabajadoras fuera del hogar. Es esencial reconocer no solo el trabajo remunerado fuera del hogar sino también el trabajo no remunerado de las mujeres en la casa. Son las dos caras de una misma moneda, y su labor en ambos papeles es fundamental”, afirma María Carmen Mateu.
Recuerda cómo fue “despedida de dos multinacionales por ser madre, incluso en la última el motivo del despido fue `por estar embarazada´”. Sin embargo, “doy gracias a Dios por esos despidos porque han sido la forma en la que he entendido el valor de la maternidad, lo importante que es estar abierta a los planes de Dios. En esos momentos no coincidían con los míos pero ahora veo que debo dar las gracias porque entiendo que eran los planes que Él tenía reservado para mí”.

http://www.levante-emv.com/valencia/
http://www.caminocatolico.org


sábado, 3 de marzo de 2012

Homilia al II Domingo de Cuaresma 2012

Transfiguracion del Señor


CADA UNO TIENE UNA SUBIDA PENOSA Y DOLOROSA
Escrito por Padre Javier San Martin SJ

* * * 2º Domingo de Cuaresma - ciclo “B” ***


4 de marzo 2012

San Marcos 2, 2 - 10


Bienvenidos a nuestra cita semanal para celebrar juntos el día del Señor.
Hoy, Segundo Domingo de Cuaresma del Ciclo B, la Iglesia pone ante nuestros ojos la grandiosa escena del Tabor, que fue uno de los momentos más importantes de la vida de Jesús. Él había invitado a sus amigos más cercanos para que lo acompañaran a subir a una alta montaña. Él iba allí para orar, para encontrarse, en el misterio de la oración y en el silencio de la montaña, con su padre Dios. Le gustaba pasar horas de la madrugada o del atardecer en coloquio íntimo con Él, que le daba fuerzas, que le daba Compañía.


Aquel día tres apóstoles subieron con Jesús a la montaña: Pedro, Santiago y Juan. Ellos se quedaron cerca del sitio en donde Jesús hacía su oración. Conversaban un poco entre ellos, y se adormillaban otro poco. Pero, en un momento dado se dieron cuenta, con gran sorpresa, de lo que estaba ocurriendo.

Su amigo y maestro Jesús había tomado una apariencia jamás vista hasta ahora: sus vestidos estaban resplandecientes y de un color blanco, blanquísimo. Algo ciertamente extraordinario estaba ocurriendo. Pero, ¿Qué era eso? ¿Qué pasaba?

En ese mismo momento, atónitos, ven cómo junto a Jesús aparecen dos personajes del antiguo Testamento: Moisés y Elías, que fueron grandes líderes y profetas. Los tres sostenían una amena y reconfortante conversación. Hablaban de que dentro de poco a Jesús le esperaba un gran sufrimiento que culminaría en su propia muerte en la ciudad de Jerusalén.

Pedro, no cabía de la sorpresa y él, siempre con su temperamento impulsivo, exclama lleno de emoción y loco de alegría: - Señor, -¡Qué bien se está aquí! ¡Pongamos tres tiendas de campaña una para Jesús, otra para Elías y otra para Moisés, y nos quedamos todos aquí!… Y fue en este momento que se escuchó una voz potentísima que decía: -¡Este es mi Hijo queridísimo! ¡Escúchenle!… Estaban todos absortos y desconcertados. Pero minutos después, todo pasó y volvió a la normalidad. Vieron a Jesús, y era el mismo, el de siempre, quien les menciona que ahora tiene que ir a Jerusalén para padecer y morir…

Los discípulos no lograban comprender qué es lo que estaba sucediendo. Y algo semejante, ¿no nos ocurre también a nosotros ante este hecho tan bello y tan grande?. De hecho, lo que ellos vieron fue la gloria de Jesús. Gloria que desata los anhelos legítimos de todo ser humano. Gloria que constituye nuestra esperanza: ¡así, así! Queremos vernos revestidos de ese esplendor y esa inmortalidad de que Jesucristo hace gala en el Tabor.

Aquel día comprendimos que hay una tarea que no se puede eludir. Nos dimos cuenta de que sin hacerla, no llegaremos nunca a la meta deseada en lo más hondo de nuestro ser. Hay que subir a Jerusalén y morir. Nos dimos cuenta de que cada uno tiene su Jerusalén. Cada uno tiene un lugar y una hora en donde tiene que morir crucificado. Cada uno tiene una subida dolorosa y final. Y ¿qué hacer? Hay muchas veces que deberemos cerrar los ojos para poder subir allí a donde Dios me pide, a pesar de que yo no veo el por qué.

Es necesario que pasemos por estas circunstancias para llegar a la gloria de nuestra transfiguración así como llegaron toda la nube de santos de todos los tiempos. Como dirá Jesús cuando todo se haya cumplido, cuando todo el sufrimiento de la pasión se haya bebido, se podrá entrar en la gloria. ¿Pablo no dice a las Iglesias que ha fundado: -Es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios…? Y efectivamente, los que han entrado al Reino, las han pasado de verdad. Jesús sube a Jerusalén y a sus puertas, exclama: -Si el grano de trigo no cae en la tierra y no muere, permanece solo: pero si muere, germina y da mucho fruto.

Señor, hoy siento que aquí está todo el misterio de nuestra vida. Aceptar hacer la voluntad tuya aunque no comprendamos el por qué. Creer en Dios, aunque no se vea nada. Obedecer a Dios, hasta cuando se pide el sacrificio último. A Jesús le pidió la propia vida. Se necesita a veces mucha fe para descubrirte en nuestra propia vocación. Por eso, hoy brota de mi corazón decirte con sinceridad: ¿me pides este sacrificio? ¡Pues lo hago con toda el alma aunque me suenen los dientes!… solo así, podré decir: Esa gloria de Jesús en el Tabor también será gloria mía.

Y ahora viene lo más importante.

Y bien amigos, así terminamos la breve reflexión sobre el Evangelio de este Domingo.

Pero ahora viene tu encuentro personal con el Señor Jesús. Toma el evangelio en tus manos, San Marcos Capitulo 2 versículos 2 al 10, y trata de sentir lo que el Señor te quiere comunicar.

Quédate pues ahora a solas con El.

Cecilia de Málaga y Javier San Martín, agradecemos muy sinceramente el haber estado con nosotros.

¡Y nos despedimos hasta el próximo domingo.


+ Lucio Dalla hará su "casita chiquita" en el cielo con Caruso



Lucio Dalla (Bolonia, 4 de marzo de 1943 - Montreux, 1 de marzo de 2012)1 fue un cantautor italiano con 50 años de actividad artística.

Muere Lucio Dalla, uno de los más reconocidos cantautores italianos
El autor de temas como "Caruso" falleció hoy a los 68 años de un infarto mientras se encontraba en Montreaux, Suiza, donde iba a dar una serie de conciertos.

Lucio Dalla, uno de los más reconocidos cantautores italianos, murió hoy en Montreaux, Suiza, a causa de un infarto a los 68 años, según informan los medios italianos tras confirmación de su sello discográfico, Pressingline.
El autor de temas como "Caruso" y "Attenti al lupo", que participó en el Festival de Viña en 1995, se encontraba en Suiza para realizar una serie de conciertos, y estaba a días de festejar el 4 de marzo su cumpleaños número 69.
Según el medio italiano La Repubblica, los cercanos al artista aseguran que anoche se encontraba bien, y que se fue a dormir sin manifestar problemas.
Uno de sus amigos comentó, incluso, que "lo escuché anoche, y estaba muy vivo". "Estaba bien, feliz, cómodo, divertido y en paz consigo mismo", agregó.

Lucio Dalla hará su "casita chiquita" en el cielo
Dalla fue uno de los principales cantautores de su generación y se presentó en el Festival de Viña del Mar el sábado 11 de febrero de 1995. Fue conocido por sus canciones "Attenti al lupo" (Atento al lobo) "Piazza grande", "Caro amico ti scrivo" y "Come é profondo il mare", entre otras.


http://www.latercera.com/noticia/
www.lacuarta.com

Caruso (Live). Luciano Pavarotti & Lucio Dalla,autor (HQ)


Luciano Pavarotti interpreta "Caruso" junto a Lucio Dalla, su autor. Ocurrió durante el primero de los conciertos de Pavarotti & Friends de Modena (Italia) el año 1992.
Subido por TheTelevideo

Ora canteranno insieme, due grandi della musica italiana e mondiale ci hanno lasciato
Lucio Dalla (Bolonia, 4 de marzo de 1943 - Montreux, 1 de marzo de 2012)1 fue un cantautor italiano con 50 años de actividad artística.

Lucio Dalla________"CARUSO"

Qui dove il mare luccica,
e tira forte il vento
sulla vecchia terrazza
davanti al golfo di Surriento
un uomo abbraccia una ragazza

Qui dove il mare luccica,
e tira forte il vento
sulla vecchia terrazza
davanti al golfo di Surriento
un uomo abbraccia una ragazza
dopo che aveva pianto
poi si schiarisce la voce,
e ricomincia il canto

Te vojo bene assai
ma tanto tanto bene sai
è una catena ormai
che scioglie il sangue dint’e vene sai…

Vide le luci in mezzo al mare,
pensò alle notti là in America
ma erano solo le lampare
e la bianca scia di un’elica
senti il dolore nella musica,
e si atzò dal pianoforte
ma quando vide uscire
la luna da una nuvola,
gli sembrò più dolce anche la morte
guardò negli occhi la ragazza,
quegli occhi verdi come il mare
poi all’improvviso usci una lacrima
e lui credette di affogare

Te vojo bene assai
ma tanto tanto bene sai
è una catena ormai
che scioglie il sangue dint’e vene sai...

Potenza della lirica,
dove ogni dramma è un falso
che con un po’ di trucco e con la
mimica
puoi diventare un altro
ma due occhi che ti guardano,
così vicini e veri
ti fan scordare le parole,
confondono i pensieri
così diventa tutto piccolo,
anche le notti là in America
ti volti e vedi la tua vita,
dietro la scia di un’elica
ma sì, è la vita che finisce,
è non ci penso poi tanto
anzi, si sentiva già felice,
e ricominciò il suo canto

Te vojo bene assai
ma tanto tanto bene sai
è una catena ormai
che scioglie il sangue dint’e vene sai...

Te vojo bene assai
ma tanto tanto bene sai
è una catena ormai
che scioglie il sangue dint’e vene sai...
(x 2)


Lucio Dalla ______"Caruso"_____ letra en español

Aquí donde el mar reluce
y sopla fuerte el viento
sobre una vieja terraza
frente al golfo de Sorrento
un hombre abraza a una muchacha
después de que había llorado
luego se aclara la voz
y vuelve a dar comienzo al canto.

Te quiero mucho,
pero mucho, mucho, sabes...
es un cadena ahora
que funde la sangre en las venas, sabes...

Vio las luces dentro del mar,
pensó en las noches allí en América
pero sólo era el reflejo de algunos barcos
y la blanca estela de una hélice.
Sintió el dolor en la música,
se levantó del piano
pero cuando vio la luna salir tras una nube
le pareció dulce incluso la muerte.
Miró en los ojos la muchacha,
esos ojos tan verdes como el mar
luego de repente salió una lágrima
y él creyó de ahogar.

Te quiero mucho
pero mucho, mucho, sabes...
es un cadena ahora
que funde la sangre en las venas, sabes...

Fuerza de la lírica
donde cada drama es un falso,
donde con un buen maquillaje y con la mímica
puedes llegar a ser otro.
Pero dos ojos que te miran
tan cercanos y tan auténtícos,
te hacen olvidar palabras,
confunden pensamientos.
Así todo parece tan pequeño,
también las noches allí en América
miras atrás y ves tu vida
como la estela de una hélice.
Sí, es la vida que se acaba
sin embargo él no lo pensó tanto
por el contrario, se sentía ya feliz
y volvió a comenzar su canto.

Te quiero mucho
pero mucho, mucho, sabes...
es un cadena ahora
que funde la sangre en las venas, sabes...
(x2)


HISTORIA DE LA CANCION "CARUSO"- La primera y original versión de esta canción fue escrita y cantada por Lucio Dalla, que dedicó esta canción a Caruso después de haber estado en Sorrento y haber quedado impresionado por la belleza de esta ciudad.
A Lucio Dalla se le estropeó el barco y en Sorrento solo había disponible el lujoso apartamento en el Grand Hotel Excelsior Vittoria, donde Caruso vivió los dos últimos meses de su vida y donde se conservaban intactos sus libros, sus fotografías y su piano.
Angelo, que tenía un bar en el puerto le contó esta historia ... y él nos la regala con música. Caruso estaba enfermo de cáncer en la garganta y sabía que tenía los días contados pero eso no le impedía dar lecciones de canto a una joven de la cual estaba enamorado. Una noche de mucho calor no quiso renunciar a cantar para ella que lo miraba con admiración, así que, aún encontrándose mal, hizo llevar el piano a la terraza que daba al puerto y empezó a cantar una apasionada declaración de amor y sufrimiento. Su voz era potente y los pescadores, oyéndole, regresaron al puerto y se quedaron anclados bajo la terraza. Las luces de las barcas eran tantas que parecian estrellas o quizás las luces de los rascacielos de Nueva York... Caruso no perdió las fuerzas y siguió cantando sumergiéndose en los ojos de la muchacha apoyada al piano. Esa noche su estado empeoró. Dos días más tarde, el 2 de agosto de 1921, moría en Nápoles. Esta canción narra el drama de esa noche... con luces y sombras del pasado... con muerte y vida...
un hombre enfermo que busca en los ojos de la muchacha un futuro que ya no existe...
un testamento de amor... este fue su último concierto... y este fue su excepcional público... el mar, las estrellas, los pescadores, las luces de las barcas y su amada... Fuente: nuevopatio.blogspot.com


ATENTO AL LOBO_______Lucio Dalla

Subido por BadtzMaruMx en Telehit
Attenti al lupo, por Lucio Dalla, versión en español.


SEI FOSSI UN ANGELO___Lucio Dalla

Subido por Acutojunior
Tutta l'Italia è triste ma Lucio era tutto nostro dobbiamo essere orgoglioso di aver avuto un artista cosi'...in altri paesi non ci sono esempi del genere.


Primer Sabado de Mes: Corazon Inmaculado de Maria



Primer Sábado de Mes: Reparación al Corazón Inmaculado de María

Aprovechemos las innumerables gracias que Dios concede a quienes desagravian el Sagrado Corazón de María los primeros sábados de mes.

Fue solicitado por la Virgen en Fátima (donde el día profetizado para la aparición, el sol bailó ante la mirada de miles de personas incluyendo ateos que odiaban la Religión y donde Juan Pablo II puso en la corona de la Virgen, la bala destinada a asesinarlo, milagrosamente desviada por la mano maternal de María):

1. Confesarse ANTES (máximo 8 días) con la intención de reparación al Inmaculado Corazón de María (si uno se olvidó de la intención, y no está en pecado mortal, puede confesarse después del sábado pero lo antes posible, recordándola). La confesión requiere dolor de los pecados, conversión de corazón y propósito de enmienda.

2. Comulgar en estado de Gracia (si se está en pecado mortal, por ejemplo, por faltar a la Misa dominical, para recuperarlo, basta confesarse antes de comulgar)

3. Rezar una corona del Rosario (5 decenas) con ternura por nuestra Madre Inmaculada.

4. Rezarle a la Virgen 15 minutos adicionales meditando los misterios del Rosario (por lo menos Gozosos, Dolorosos y Gloriosos) con la intención de reparar.

Aclaraciones:

La Virgen prometió asistencia a la hora de la muerte pero esto no significa que debamos aprovecharnos de la generosidad de Jesús y dejar de luchar por la máxima santidad posible en cada momento de nuestra vida.

Recordar que seremos recompensados proporcional e infinitamente por cada acto de amor en cada momento.

Aún si hicimos la reparación durante 5 sábados, no quita que no podamos tener la intención de reparar en otros momentos las cinco formas en que es ofendido su Inmaculado Corazón:

1. Ataques contra la Inmaculada Concepción de María.

2. Ataques a su Perpetua Virginidad.

3. Ataques a su Divina Maternidad y el rechazo de aceptarla como la Madre de toda la humanidad.

4. Por aquellos que tratan públicamente de implantar en los niños indiferencia, desprecio y aun odio por esta Madre Inmaculada.

5. Por aquellos que la insultan directamente en sus imágenes sagradas.

Historia

Esta devoción fue revelada por la Virgen María en Fátima a la Hermana Lucía el 10 de Diciembre de 1925 mientras estaba arrodillada en la capilla del Convento.

Nuestra Señora se le apareció con el Niño Jesús quien le dijo:

"Ten compasión del corazón de tu Santísima Madre. Éste está cubierto con espinas, con las cuales hombres ingratos lo hieren en cada momento y no hay nadie que las remueva con un acto de reparación."

Nuestra Señora se mostró también sosteniendo un corazón rodeado con espinas agudas y le dijo:

"Mira, mi Corazón rodeado de espinas que los hombres ingratos, a cada momento, me clavan con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, haz algo por consolarme y dí, en mi nombre, que a todos aquéllos que durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la sagrada comunión, recen el rosario y me acompañen quince minutos meditando sus misterios con el fin de desagravarme, yo prometo asistirlos en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para su salvación".

Lucía le habló (a Jesús) de la confesión para los primeros sábados y preguntó si valía hacerla en los ocho días. Jesús contestó: "Sí; todavía con más tiempo, con tal que me reciban en estado de gracia y tengan intención de desagraviar al Inmaculado Corazón de María".

"He aquí hija mía, por que ante este Inmaculado Corazón ultrajado, se movió mi misericordia a pedir esta pequeña reparación, y, en atención a Ella, a conceder el perdón a las almas que tuvieran la desgracia de ofender a mi Madre. En cuanto a ti procura incesantemente con tus oraciones y sacrificios moverme a misericordia para con esas almas".

La intención de hacer esta reparación al Inmaculado Corazón de María puede ponerse al principio.

Carta de la Hermana Lucía explicando esta devoción
(1 Noviembre de 1927 a Doña María Miranda, su Madrina)

"Yo no se si tu ya sabes acerca de la devoción reparatoria de los cinco primeros Sábados al Inmaculado Corazón de María. Como todavía esta reciente, me gustaría inspirarte a practicarla, porque es pedida por Nuestra querida Madre Celestial y Jesús ha manifestado un deseo de que sea practicada. También me parece que serias muy afortunada querida madrina, no solo de saberla y de darle a Jesús la consolación de practicarla, pero también de hacerla conocida y abrazada por muchas otras personas.

Consiste de esto: Durante cinco meses en los Primeros Sábados, recibir a Jesús en la Sagrada Comunión, recitar un Rosario, mantener quince minutos de compañía a la Virgen mientras se meditan los misterios del Rosario, y hacer una confesión. La confesión se puede hacer unos pocos días antes, y si en esta confesión previa tu haz olvidado la intención (requerida), la siguiente intención se puede ofrecer, siempre y cuando en el Primer Sábado uno reciba la Sagrada Comunión en estado de Gracia, con la intención de hacer reparación por las ofensas en contra de la Santísima Virgen y las cuales afligen Su Inmaculado Corazón.

Me parece, querida Madrina, que somos afortunados de poder darle a nuestra querida Madre Celestial esta prueba de amor, porque nosotros sabemos que Ella desea que se le ofrezca esto.
En cuanto a mi, Yo reconozco que nunca estoy tan contenta como cuando llega el Primer Sábado. No es verdad que nuestra mas grande felicidad es pertenecerle completamente a Jesús y a María, y amarles a ellos y a ellos solamente, sin reserva?

Nosotros vemos esto claramente en las vidas de los santos... Ellos estaban contentos porque ellos amaban, y nosotros, mi querida madrina, nosotros tenemos que buscar amar como ellos lo hicieron, no solamente para disfrutar a Jesús, lo cual es lo menos importante "porque si no lo disfrutamos aquí abajo, nosotros lo disfrutaremos al arriba" pero para darles a Jesús y María la consolación de ser amados... y que a cambio de este amor ellos podrían salvar muchas almas."

Enviado por Moderador el Vie, 08/31/2007 - 12:31.
Espiritualidad

Fuente: www.IESVS.org
http://panoramacatolico.info/articulo/primer-sabado-de-mes-reparacion-al-corazon-inmaculado-de-maria


viernes, 2 de marzo de 2012

UP ¡ Felices 50 años Universidad del Pacifico !


¡Felices 50 años UP!




Palabras del Rector de la Universidad del Pacifico: Felipe Portocarrero Suarez
La Universidad del Pacífico celebra en el 2012 su quincuagésimo aniversario de vida institucional. Fundada en 1962 como resultado de la iniciativa de un grupo de empresarios que tuvo la visión de crear una organización educativa de excelente nivel académico, su principal propósito ha sido el de formar ciudadanos con las competencias profesionales y los valores éticos necesarios para dirigir la economía y las empresas del país.
En estos 50 años, hemos logrado posicionarnos como la mejor institución de educación superior del Perú dedicada a la formación en economía y negocios. Lejos de la autocomplacencia por este destacado desempeño institucional, la Universidad del Pacífico se nutre de un espíritu de modernización, innovación y actualización permanentes. Por ello, durante el año 2012 se desarrollará una variedad de eventos con el fin de congregar a nuestra comunidad universitaria en torno a diversas manifestaciones intelectuales, culturales y sociales, que nos permitirán mantener nuestra posición de liderazgo y vanguardia como un foco de difusión del conocimiento y la responsabilidad social.
Este esfuerzo expresa el renovado dinamismo con el cual la Universidad del Pacífico mira hacia el futuro y aspira a contribuir al desarrollo del Perú.​





INAUGURACION DE NUEVO LOCAL
La nueva sede de la calle Sánchez Cerro implicó una inversión de 78 millones de soles y fue diseñada por el reconocido arquitecto José Orrego.

En un acto que contó con la presencia del rector de la Universidad del Pacífico, Felipe Portocarrero, la vicerrectora, Matilde Schwalb, así como tres ex rectores de esta casa de estudios, R.P. Raimundo Villagrasa, José Javier Pérez y Estuardo Marrou, se dio por inaugurado el nuevo edificio de la UP. La develación de la placa recordatoria, ubicada en el hall principal del edificio, fue precedida por la bendición del padre José Leopoldo Piedra.



Minutos después, en el Auditorio Juan Julio Wicht, S.J., se realizó la Eucaristía por el 50 aniversario de la Universidad del Pacífico, fundada el 28 de febrero de 1962. Asimismo, en esta ceremonia de apertura, se recordó al desaparecido catedrático y sacerdote jesuita, Juan Julio Wicht, ex director del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico y que desempañara un rol fundamental en la crisis de los rehenes en la embajada de Japón en 1997.
Un momento especial ocurrió cuando el hermano del recordado maestro, José Luis Wicht, entregó al rector de la Universidad del Pacífico, Felipe Portocarrero, la Medalla del Congreso de la República del Perú, que perteneciera en vida a Juan Julio Wicht. “No existe una mejor manera de rendirle tributo al trabajo que realizó mi hermano Juan Julio que colocándole su nombre a este auditorio”, mencionó José Luis Wicht.
La celebración por el 50 aniversario de la Universidad del Pacífico, en su día central, concluyó con un almuerzo para el personal administrativo en el Club Hípico Peruano.

http://www.jesuitasperu.org/noticia.php?id=968
http://www.up.edu.pe/50aniversario/historia-up.aspx?idsec=60s

08-11.03: VIII ENCUENTRO BINACIONAL DE JUVENTUD PERÚ - ECUADOR 2012




DEL 8 AL 11 DE MARZ0 SE REALIZARÁ EN PIURA EL
VIII ENCUENTRO BINACIONAL DE JUVENTUD PERÚ - ECUADOR
* Evento es organizado por la Comisión Episcopal de Juventud

Del 8 al 11 de marzo se llevará a cabo en la ciudad de Piura, el VIII Encuentro Binacional de Juventud Perú-Ecuador, organizado por la Comisión Episcopal de Juventud de la Conferencia Episcopal Peruana, y que tendrá como tema: “Juventud y medios de comunicación, una ventana para compartir nuestra fe, arraigados en Cristo”.

El encuentro, coordinado con la Comisión Episcopal de Juventud de Ecuador y la Comisión Arquidiocesana de Juventud de Piura, tiene como objetivo, fortalecer en los jóvenes de Perú y Ecuador el protagonismo juvenil, incentivando el uso y la presencia en las nuevas tecnologías y medios de comunicación, como mediación evangelizadora, que permita arraigar nuestra fe en Cristo. Asimismo, se buscará incorporar los recursos sobre el uso responsable de los medios de comunicación social en la tarea evangelizadora de la Pastoral Juvenil.

Los Encuentros Binacionales comenzaron en 1999, luego de la firma de la paz entre Nuestro País y Ecuador. Nace de la juventud comprometida con Cristo. En el año 1999 jóvenes de Zumba en Ecuador y San Ignacio en Perú se reúnen para celebrar y dar gracias a Dios por la Paz. Desde esa fecha se ha tenido los Encuentros Binacionales cada dos años en forma alternada.

Los Encuentros Binacionales fueron en este orden :
1999 Zumba (Ecuador ) y Jaen (Perú)
2001 Jaen (Perú) Integracion Regional
2003 Loja ( Ecuador)
2005 Cajamarca (Peru) Identidad Popular
2007 Cuenca (Ecuador) A quien iremos Señor
2009 Chiclayo (Perú) Discipulado y compromiso misionero juvenil
2010 Machala (Ecuador)
2012 Piura (Perú) Juventud y medios de comunicacion: Una ventana para compartir nuestra fé, arraigados en Cristo.

http://www.iglesiacatolica.org.pe/desarrolloinformacion.htm
http://prelaturacaraveli.blogspot.com/2012/02/viii-encuentro-binacional-de-juventud.html

¡ Como ganar el Cielo... en 9 meses !



1er Viernes de mes:

Cómo ganar el Cielo en 9 meses
Devoción de los nueve viernes dedicados al Sagrado Corazón.

Hoy, que es primer viernes de mes, aprovechemos esta oportunidad:

"Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento."

Eso le dijo el Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María de Alacoque (cuyo cuerpo permanece incorrupto a pesar de los 330 años transcurridos), el 16 de junio de 1675. Ver Catecismo: punto 478 y 2669


Aprovechemos las innumerables gracias que Jesús concede a quienes desagravian su Sagrado Corazón los primeros Viernes de mes.


Las Doce Promesas del Sagrado Corazón

1. Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.
2. Les daré paz a sus familias.
3. Las consolaré en todas sus penas.
4. Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.
5. Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.
6. Los pecadores encontrarán en mi Corazón un océano de misericordia.
7. Las almas tibias se volverán fervorosas.
8. Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección.
9. Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada.
10. Otorgaré a aquellos que se ocupan de la salvación de las almas el don de mover los corazones más endurecidos.
11. Grabaré para siempre en mi Corazón los nombres de aquellos que propaguen esta devoción.
12. Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento.


Condiciones para ganar esta gracia:

1. Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción (obviamente, sin estar en pecado mortal, por ejemplo, por faltar a la Misa dominical). Se sugiere confesión con intención de reparar las ofensas al Sagrado Corazón.

2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.

3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.



ORACIÓN PARA DESPUÉS DE CADA UNA DE LAS COMUNIONES DE LOS NUEVE PRIMEROS VIERNES

Jesús mío dulcísimo,
que en vuestra infinita y dulcísima misericordia
prometisteis la gracia de la perseverancia final a los que comulgaren en honra de vuestro Sagrado Corazón nueve primeros viernes de mes seguidos,
acordaos de esta promesa y a mí, indigno siervo vuestro que acabo de recibiros sacramentado con este fin e intención, concededme que muera detestando todos mis pecados, creyendo en vos con fe viva, esperando en vuestra inefable misericordia y amando la bondad de vuestro amantísimo y amabilísimo
Corazón.
Amén.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS VIERNES

Jesús mío, os doy mi corazón, os consagro toda mi vida, en vuestras manos pongo la eterna suerte de mi alma y os pido la gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones necesarias para ser partícipe de la más grande de vuestras promesas, a fin de tener la dicha de volar un día a veros y gozaros en el cielo. Amén.



ORACIONES PARA LOS NUEVE PRIMEROS VIERNES

PRIMER VIERNES

Yo te prometo, en el exceso de la misericordia de mi corazón, que mi amor omnipotente concederá a todos los que comulguen los primeros viernes de mes, durante nueve meses consecutivos, la gracia de la penitencia final, y que no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, asegurándoles mi asistencia en la hora postrera.

¡Oh buen Jesús, que prometisteis asistir en vida, y especialmente en la hora de la muerte, a quien invoque con confianza vuestro Divino Corazón! Os ofrezco la comunión del presente día, a fin de obtener por intercesión de María Santísima, vuestra Madre, la gracia de poder hacer este año los nueve primeros viernes que deben ayudarme a merecer el cielo y alcanzar una santa muerte.
Amén.

Oración Final: Jesús mío, os doy mi corazón...
Oración para después de la Comunión: Jesús mío dulcísimo,...


SEGUNDO VIERNES

Les daré todas las gracias necesarias a su estado.

Jesús misericordioso, que prometisteis, a cuantos invoquen confiados vuestro Sagrado Corazón, darles las gracias necesarias a su estado: os ofrezco mi comunión del presente día para alcanzar, por los méritos e intercesión de vuestro Corazón Sacratísimo, la gracia de una tierna, profunda e inquebrantable devoción a la Virgen María.

Siendo constante en invocar la valiosa providencia de María, Ella me alcanzará el amor a Dios, el cumplimiento fiel de mis deberes y la perseverancia final.
Amén.

Oración Final: Jesús mío, os doy mi corazón...
Oración para después de la Comunión: Jesús mío dulcísimo,...


TERCER VIERNES

Pondré paz en las familias. Bendeciré los lugares donde se venera la imagen de mi Corazón.

Jesús amantísimo, que prometisteis bendecir las casas donde se venera la imagen de vuestro Sagrado Corazón, yo quiero que ella presida mi hogar; os ofrezco la comunión del presente día para alcanzar por vuestros méritos y por la intercesión de Vuestra Santa Madre que todos y cada uno de los miembros de mi familia conozcan sus deberes; los cumplan fielmente y logren entrar en el cielo, llenas las manos de buenas obras.

¡Oh Jesús, que os complacéis en alejar de nuestro hogar las disensiones, las enfermedades y la miseria! Haced que, vuestra vida sea una no interrumpida acción de gracias por tantos beneficios. Amén.

Oración Final: Jesús mío, os doy mi corazón...
Oración para después de la Comunión: Jesús mío dulcísimo,...


CUARTO VIERNES

Seré su consuelo en todas las tribulaciones.

Jesús mío, que prometisteis consuelo a cuantos a Vos acuden en sus tribulaciones: os ofrezco mi Comunión del presente día para alcanzar de vuestro Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de vuestra Madre Santísima la gracia de venir al Sagrario a pedir fuerza y consuelo cuantas veces me visiten las penas. ¡Oh Jesús, oh María, consolad y salvad a los que sufren! ¡Haced que ninguno de sus dolores se pierda para el cielo!
Amén.

Oración Final: Jesús mío, os doy mi corazón...
Oración para después de la Comunión: Jesús mío dulcísimo,...


QUINTO VIERNES

Derramaré copiosas bendiciones en todas sus empresas.

Jesús mío, que prometisteis bendecir los trabajos de cuantos invoquen confiados Vuestro Divino Corazón: os ofrezco la comunión del presente día para alcanzar por vuestra Santísima Madre la gracia de que bendigáis mis estudios, mis exámenes, mi oficio, y todos los trabajos de mi vida.

Renuevo el inquebrantable propósito de ofreceros cada mañana al levantarme, y por mediación de la Santísima Virgen, las obras y trabajos del día..., y de trabajar con empeño y constancia para complaceros y alcanzar en recompensa el cielo.
Amén.

Oración Final: Jesús mío, os doy mi corazón...
Oración para después de la Comunión: Jesús mío dulcísimo,...


SEXTO VIERNES

Los pecadores hallarán en mi Corazón un océano de misericordia.

Sagrado Corazón de Jesús, siempre abierto a los pecadores arrepentidos: os ofrezco la comunión del presente día para alcanzar por vuestros méritos infinitos y por los de vuestra Santísima Madre la conversión de cuantos obran mal. Os suplico, ¡buen Jesús!, inundéis su corazón de un gran dolor de haberos ofendido. Haced que os conozcan y os amen. Dispensadme la gracia de amaros más y más y en todos los instantes de mi vida, para consolaros y reparar la ingratitud de quienes os olvidan.
Amén.

Oración Final: Jesús mío, os doy mi corazón...
Oración para después de la Comunión: Jesús mío dulcísimo,...


SÉPTIMO VIERNES

Las almas tibias hallarán fervor. Las almas fervorosas llegarán presto a la perfección.

Sin vuestro auxilio, Jesús mío, no podemos avanzar en el camino del bien. Señor, por mediación de la Virgen María, os ofrezco la comunión de este día para que avivéis en mi alma el amor a vuestro Corazón Sagrado y concedáis este amor a cuantos no lo sienten. Ayudado de vuestra divina gracia lucharé, Señor, para que cada semana, cada mes, avance un poco en la virtud que más necesito.
Amén.

Oración Final: Jesús mío, os doy mi corazón...
Oración para después de la Comunión: Jesús mío dulcísimo,...


OCTAVO VIERNES

Daré a cuantos trabajan por la salvación de las almas el don de ablandar los corazones más endurecidos.

Sagrado Corazón de Jesús, que prometisteis inspirar a los que trabajan por la salvación de las almas aquellas palabras que consuelan, conmueven y conservan los corazones; os ofrezco mi comunión de hoy para alcanzar, mediante la intercesión de María Santísima, la gracia de saber consolar a los que sufren y la gracia de volver a Vos, Señor, a los que os han abandonado.

¡Dulce Salvador mío, concededme y ayudadme a salvar almas! ¡Son tantos y tantos los desgraciados que empujan a los demás por el camino del vicio y del infierno! Haced, Señor, que emplee toda mi vida en hacer mejores a los que me rodean y en llevarlos conmigo al cielo.
Amén.

Oración Final: Jesús mío, os doy mi corazón...
Oración para después de la Comunión: Jesús mío dulcísimo,...


NOVENO VIERNES

Guardaré recuerdo eterno de cuanto un alma haya hecho a mayor gloria de mi Corazón. Los que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón, de donde no será borrado.

Os ofrezco, Jesús mío, la Comunión del presente día para alcanzar la gracia de saber infundir en el alma de cuantos me rodean ilimitada confianza en vuestro Corazón Divino. Dadme cuanto necesito para llevar a Vos a los que luchan, a los que lloran, a los caídos, a los moribundos. Y dignaos, ¡oh Jesús!, escribir hoy mi nombre en vuestro Corazón y decir a los ángeles que rodean vuestro Tabernáculo: Este nombre es el de un devoto que, amándome mucho, quiere consolarme del olvido e ingratitud de tantos hombres.
Amén.

Oración Final: Jesús mío, os doy mi corazón...
Oración para después de la Comunión: Jesús mío dulcísimo,...

Autor: El equipo de voluntarios de IESVS.org Fuente: www.iesvs.org/

http://es.catholic.net/

Agenda del Papa para el VII Encuentro Mundial de las Familias Milán Junio 2012


Agenda del Papa para el Encuentro Mundial de las Familias Milán Junio 2012


Los organizadores del próximo VII Encuentro Mundial de las Familias en Milán han presentado los planes del Papa para su visita del próximo mes de junio. Y aseguran que esperan 300 mil participantes de todo el mundo.


Card. Angelo Scola
Arzobispo de Milán (Italia)
“Vienen para reflexionar, para vivir juntos la belleza de la propuesta de la familia”

El viernes 1 de junio, Benedicto XVI llegará a Milán por la tarde y tendrá un encuentro con los ciudadanos en la Plaza del Duomo. Luego asistirá a un concierto en el Teatro alla Scala.

La mañana del sábado tendrá una meditación con religiosas, religiosos y sacerdotes en el Duomo y después se encontrará con jóvenes que se preparan para la confirmación en el estadio del Inter de Milán. Por la tarde, se trasladará al Aeropuerto de Bresso donde se reunirá con las familias en la “Fiesta de los testimonios”.

El domingo por la mañana, en el mismo Aeropuerto de Breso, una Misa multitudinaria. Por la tarde regresará a Roma.

Con el de Milán suman ya siete ediciones del Encuentro Mundial de las Familias. La inició en 1994 Juan Pablo II en Roma para subrayar el papel fundamental de la familia en la sociedad.

(Romereports.com)