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PAPA Robert : LEON XIV y ESCUDO Pontificio 2025

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domingo, 31 de julio de 2016

31.07 Santuario de San Ignacio de Loyola

¿Todavía no has volado hasta la tierra natal de San Ignacio?


En el día de su fiesta te invitamos a hacerlo con este video de la web www.santuariodeloyola.org

martes, 28 de julio de 2015

31.07 Misa a San Ignacio de Loyola - Lima / Valencia y otros - 2015

El Papa concede la indulgencia plenaria a los peregrinos que lleguen a Loyola
31.07 San Ignacio de Loyola
En Lima

INVITACION



El próximo viernes 31 de julio a las 7.30 de la noche tendremos la misa solemne por la Fiesta de San Ignacio de Loyola. 

Lugar: Parroquia Virgen de Fatima 
Av Armendariz - Miraflores - Lima

Estamos todos invitados.
Exalumnos llegemos temprano.

A.M.D.G.

Parroquia Virgen de Fatima - Miraflores - Lima




El Papa concede la indulgencia plenaria a los peregrinos que lleguen a Loyola

Aprueba un decreto que perdona los pecados de los fieles que caminen hasta la basílica en el primer Año Jubilar

La Penitenciaría Apostólica de la Santa Sede ha firmado dos decretos por los que concede indulgencia plenaria a los fieles católicos que peregrinen a los santuarios de Loyola y Manresa durante la celebración del primer Año Jubilar del Camino Ignaciano, cumpliendo las condiciones establecidas por el derecho canónico.
Para conseguir la indulgencia plenaria, los peregrinos deberán asistir a alguna celebración en los santuarios o, al menos, rogar durante un tiempo conveniente a Dios "por la fidelidad de España a la fe cristiana, por las vocaciones sacerdotales y religiosas y por la defensa de la institución de la familia humana".
El primer Año Jubilar del Camino Ignaciano comenzará este viernes, festividad de San Ignacio de Loyola, y se prolongará hasta el 31 de julio de 2016. Además, el Padre Provincial de la Compañía de Jesús ha proclamado otro Jubileo entre el 31 de julio de 2021 y 2022 coincidiendo con el 500 aniversario de la conversión de Iñigo de Loyola y su peregrinación.

En Manresa y Loyola


Los actos de apertura de este primer Año Jubilar se celebrarán en Manresa el día 31 de julio y en Loyola el 1 de agosto. Concretamente, en Manresa, a las 20,00 horas se procederá a la apertura de la puerta jubilar en el Santuario de la Cova de St. Ignasi en una Eucaristía Solemne, mientras que en Loyola, el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, celebrará una misa a las 11,00 horas a la que se espera la asistencia de autoridades del Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Gipúzcoa y el Ayuntamiento de Azpeitia.


En Valencia

Fiesta de San Ignacio de Loyola


Mañana, viernes 31 de Julio, a las 20 horas, se celebrara en Valencia la fiesta de San Ignacio de Loyola, con una Eucaristía.


Lugar:  Iglesia de la Compañía (detrás de la Lonja)
Valencia

En la eucaristía intervendrá el coro universitario Sant Yago al que acompañará la música del órgano “Cabanilles.

Iglesia de la Compañía - Valencia

Ignacio de Loyola (Loyola, Guipúzcoa, 1491- Roma, 1556) fundó en 1540 la Compañía de Jesús de la que fue elegido primer superior general. En 1535 llegó a la ciudad de Valencia donde residió a lo largo de varias semanas. Asimismo, impulsó en 1544 la creación de un colegio jesuítico en la capital valenciana, con la que tuvo gran vinculación así como con el entonces arzobispo Santo Tomás de Villanueva. En el año 1622 fue canonizado por el papa Gregorio XV.

Gregorio XV

Carta autógrafa en la Catedral

Además, la Catedral de Valencia conserva, en la actualidad, y desde el siglo XVIII, una carta autógrafa de San Ignacio de Loyola fechada en Roma el 13 de enero de 1543 y guardada en un relicario. Se trata de un texto escrito en castellano clásico y lenguaje protocolario dirigido al Rey “en el que el santo solicita y recomienda la audiencia con el `obispo del Puerto´”, según fuentes del Archivo de la Seo.


El documento, de 22 líneas, que el santo encabeza con las letras “A mi Señor”, perteneció a la condesa viuda de L’Alcúdia, Maria Ana de Bracamonte, que en 1746 lo legó a un noble valenciano de nombre Antonio Escrivá y, tras la muerte de éste, la carta pasó a la Catedral. (AVAN)


En Buenos Aires

Fiesta de San Ignacio de Loyola

La parroquia San Ignacio de Loyola, Bolívar 225, celebrará este viernes 31 de julio la fiesta en honor del fundador de la Compañía de Jesús, orden a la que pertenece Jorge Mario Bergoglio, hoy el papa Francisco. El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Mario Aurelio Poli, presidirá a las 19 horas la Misa. También se venerarán las reliquias de San Ignacio y habrá una celebración especial junto a la colectividad española e instituciones vascas de la Argentina. Al finalizar la celebración eucarística, habrá un concierto de la Orquesta Infanto-Juvenil de San Ignacio.




En Córdoba 
(Argentina)

Fiesta de San Ignacio de Loyola

Charla
Jueves 30 de Julio - 20:45 horas
"El Papa Francisco y su espíritu ignaciano"

Misa
Viernes 31 de Julio - 20:00 horas
Iglesia Compañía de Jesús
Ob. Trejo esq. Caseros - Córdoba



Hoy en la Historia
31 de Julio:
1548/ A petición de S. Francisco de Borja, el Papa Paulo III publicó un Breve, “Pastoralis officii”, aprobando el libro de los Ejercicios Espirituales.

St. Ignatius of Loyola SJ/ El “Peregrino” gustaba de sus años de vagabundo en busca de Dios, tras una conversión dramática; sin embargo, se hizo famoso como el fundador de la Compañía de Jesús.

*

2015: Año de la Vida Consagrada



viernes, 10 de julio de 2015

Preparando el Dia de San Ignacio de Loyola




Julio: mes de San Ignacio de Loyola
Su fiesta: 31 de Julio


En este mes en que se celebra la fiesta de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús - Jesuitas, compartimos las publicaciones dedicadas a su vida y su obra, para ello acceda a los siguientes enlaces:






A.M.D.G.


viernes, 25 de julio de 2014

26.07 Monólogo de San Ignacio de Loyola en Mexico




Monólogo de San Ignacio de Loyola

No satisface el saber mucho, sino el sentir y gustar internamente de las cosas... Iñigo de Loyola.

26 JULIO 2014

Monólogo de la vida y obra de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús.
Teatro unipersonal con el actor Ulises Mendoza
Cita: Vestíbulo del museo
13:00 horas
Entrada libre



San Ignacio será personificado por Ulises Mendoza, actor que al usar una sotana y llevar en mano varios de los atributos que porta San Ignacio en las diferentes representaciones artísticas. Busca de la mejor manera ejemplificar y hablar sobre la vida del fundador. De igual forma captura de atención de todo aquellos que visitan el museo, debido a que la obra está dirigida a un público familiar para que todas las edades puedan comprender sobre lo que se habla.

La próxima fecha es este sábado 26 de julio 2014. Por ello te invitamos a participar y te recordamos que dentro del museo no se pueden tomar fotografías con flash, esto por las afectaciones y repercusiones que tienen sobre las pinturas.

Te invitamos a que vivas, disfrutes y realices las diferentes actividades que ofrece Tepotzotlán como Pueblo Mágico, esperamos los disfrutes y nos hagas llegar tus comentarios.

 MUSEO NACIONAL DEL VIRREINATO
Plaza Hidalgo 99, Bo. San Martín, Tepotzotlán, Estado de México,  México, CP 54600
Teléfonos. 5876-2770, 5876-0245, 5876-2770


http://www.virreinato.inah.gob.mx/

No satisface el saber mucho, sino el sentir y gustar internamente de las cosas... 
Iñigo de Loyola.

miércoles, 31 de julio de 2013

31.07 Homilia del Santo Padre Francisco en el dia de San Ignacio de Loyola


Poner al centro a Cristo y a la Iglesia
31 julio 2013 (RV).- En su homilía de hoy en la fiesta de San Ignacio, el Papa Francisco propuso una reflexión basada sobre tres conceptos: poner al centro a Cristo y a la Iglesia; dejarse conquistar por Él para servir y sentir la vergüenza de nuestros límites y pecados para ser humildes ante él y ante los hermanos.
 
“El lema de nosotros, los jesuitas, “Iesus Hominum Salvator” - dijo- nos recuerda constantemente una realidad que nunca debemos olvidar: la centralidad de Cristo para cada uno de nosotros y para toda la Compañía que precisamente San Ignacio quiso que se llamase “de Jesús” para indicar el punto de referencia... Y esto nos lleva a nosotros, los jesuitas y a toda la Compañía a ser “descentrados”, a tener siempre delante a “Cristo siempre mayor”... Cristo es nuestra vida. A la centralidad de Cristo corresponde también la centralidad de la Iglesia: son dos fuegos que no se pueden separar: yo no puedo seguir a Cristo si no en la Iglesia y con la Iglesia. Y también en este caso, nosotros los jesuitas y toda la Compañía, estamos por decirlo así “desplazados”, estamos al servicio de Cristo y de la Iglesia... Ser hombres radicados y fundados en la Iglesia: así nos quiere Jesús. No puede haber caminos paralelos o aislados. Sí, caminos de búsqueda, caminos creativos, sí, es importante; ir hacia las periferias... pero siempre en comunidad con la Iglesia, con esta pertenencia que nos da el valor para ir hacia adelante”. El Pontífice continuó subrayando que el camino para vivir esta centralidad doble es “dejarse conquistar por Cristo. Yo busco a Jesús y lo sirvo porque Él me ha buscado en primer lugar... En español - precisó- hay una palabra que es muy descriptiva: “Él nos primerea”. Es siempre el primero... Ser conquistado por Dios para ofrecer a este Rey toda nuestra persona y nuestra fatiga... imitarlo en el soportar incluso injurias, desprecio, pobreza”. “Dejarse conquistar por Cristo significa estar siempre tendidos hacia quién tengo enfrente, hacia la meta de Cristo”.
El Papa evocó además las palabras de Jesús en el Evangelio: "quien quiera salvar la propia vida la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la salvará... quién se avergüence de mi..." y las comparó con la "vergüenza" de los Jesuitas. "La invitación que hace Jesús es la de no avergonzarse nunca de Él, sino de seguirle siempre con total dedicación, fiándose y confiando en Él". "Mirando a Jesús, como San Ignacio nos enseña en la Primera Semana, -dijo el Obispo de Roma- sobre todo mirando a Cristo crucificado, sentimos esa sensación tan humana y tan noble que es la vergüenza de no estar a la altura... Y esto nos lleva siempre, a cada uno por separado y como compañía, a la humildad, a vivir esta gran virtud. Humildad que nos hace conscientes todos los días de que no somos nosotros los que tenemos que construir el Reino de Dios, sino que es siempre la gracia del Señor la que obra en nosotros; la humildad que nos lleva a ponernos a nosotros mismos no a nuestro servicio personal o al servicio de nuestras ideas, sino al servicio de Cristo y de la Iglesia, como vasijas de barro, frágiles, inadecuadas, insuficientes, pero con un inmenso tesoro que llevamos y comunicamos".
El Santo Padre señaló luego cómo siempre en el ocaso de su existencia, "cuando un jesuita termina su vida" le vienen a la mente dos imágenes; la de san Francisco Javier, mirando a China, y la del padre Arrupe, en su última conversación en el campo de refugiados. "Dos imágenes -aseguró- que a todos nos hará bien observar y recordar. Pedir la gracia que nuestro ocaso sea como el de ellos". Finalizando su homilía en la Iglesia romana del Gesù, el Papa Francisco animó a los congregados a pedir a la Virgen que "nos haga sentir vergüenza por ser inadecuados para el tesoro que nos ha sido confiado, para vivir la humildad ante Dios. Que acompañe nuestro camino la intercesión paternal de San Ignacio y de todos los santos jesuitas, que siguen enseñándonos cómo hacer todo, con humildad, ad maiorem Dei gloriam".
 (RC-RV)
 
Papa Francisco a los jesuitas:
sigan el camino de Cristo y la humildad en sus vidas 
 
Homilía Completa del miércoles 31 Julio 2013 en Roma en el Día de San Ignacio de Loyola
 
"En esta Eucaristía en la que celebramos a nuestro Padre Ignacio de Loyola y a la luz de las lecturas que hemos escuchado, quisiera proponerles tres pensamientos sencillos guiados por tres expresiones: Poner al centro a Cristo y la Iglesia; Dejarse conquistar por él para servir; sentir la vergüenza de nuestros límites y pecados para ser humildes delante de él y de los hermanos.
 
1. El signo de nosotros jesuitas es un monograma, las siglas de "Iesus Hominum Salvator" (IHS). Cualquiera de ustedes me podrá decir: ¡lo sabemos muy bien! Pero este signo nos recuerda continuamente una realidad que no debemos olvidar nunca: La centralidad de Cristo para cada uno de nosotros y para la entera Compañía, que San Ignacio quiso justamente llamar "de Jesús" para indicar el punto de referencia.
Asimismo, los Ejercicios Espirituales nos ponen desde el inicio de frente a nuestro Señor Jesucristo, al nuestro Creador y Salvador (EE 6). Y esto nos lleva a nosotros jesuitas y a toda la Compañía a ser "descentrados", a tener delante a "Cristo siempre mayor", el "Deus Semper maior". El "intimior intimo meo" que nos saca continuamente de nosotros mismos, nos lleva a una cierta kenosis, a un "salir del propio amor, querer e interés" (EE 189). No se da por descontada la pregunta para nosotros, para todos nosotros: ¿Es Cristo el centro de mi vida? ¿Pongo de verdad a Cristo en el centro de mi vida?. Porque esta siempre presente la tentación de pensar que somos nosotros el centro. Y cuando un jesuita se pone al centro en vez de Cristo, se equivoca. 
En la primera lectura Moisés repite con insistencia al pueblo que amen al Señor, que caminen por sus caminos, "porque él es tu vida". ¡Cristo es nuestra Vida!  A la centralidad de Cristo corresponde también la centralidad de la Iglesia: son dos fuegos que no pueden separarse: yo no puedo seguir a Cristo si no en la Iglesia y con la Iglesia. Y también en este caso, nosotros los jesuitas y toda la Compañía estamos, por decirlo así, «desplazados», estamos al servicio de Cristo y de la Iglesia, la Esposa de Cristo nuestro Señor, que es nuestra Santa Madre Iglesia Jerárquica (EE 353). Ser hombres radicados y fundados en la Iglesia: así nos quiere Jesús. No puede haber caminos paralelos o aislados. Sí, caminos de búsqueda, caminos creativos, sí, es importante; ir hacia las periferias, las tantas periferias. Para esto se necesita creatividad, pero siempre en comunidad, en la Iglesia, con esta pertenencia que nos da valor para ir hacia adelante. Servir a Cristo es amar a esta Iglesia concreta y servirla con generosidad y espíritu de obediencia.
 
2. ¿Cuál es el camino para vivir esta doble centralidad? Veamos la experiencia de San Pablo, que es también la experiencia de San Ignacio. El Apóstol, en la segunda lectura que hemos escuchado, escribe: "Me esfuerzo por correr hacia la perfección de Cristo, "porque también yo he sido conquistado por Jesucristo". Para Pablo esto se dio en el camino de Damasco, para Ignacio en su casa de Loyola, pero el punto fundamental es común: Dejarse conquistar por Jesús. Yo busco a Jesús, yo sirvo a Jesús porque él me buscó primero, porque he sido conquistado por él: y esto es el corazón de nuestra experiencia. Pero él es primero, siempre. En español hay una palabra que es muy gráfica y que lo explica bien: El nos "primerea". Él es primero siempre.  Cuando nosotros llegamos, él ya ha llegado y nos espera.
Y aquí quisiera recordar la meditación sobre el Reino de la Segunda Semana. Cristo, nuestro Señor, Rey Eterno, llama a cada uno de nosotros diciéndonos: "quien quiera venir conmigo, debe trabajar conmigo, porque siguiéndome en el sufrimiento, me seguirá también en la Gloria" (EE 95): ser conquistado por Cristo para ofrecer a este Rey toda nuestra persona y nuestras fatigas (Cfr. EE 96). Decirle al Señor que queremos hacer todo para su mayor servicio y lo de  imitarlo también en el soportar injurias, desprecio, pobreza (Cfr. EE 98). Pero pienso en nuestro hermano en Siria en este momento. Dejarse conquistar por Cristo significa estar siempre tendidos hacia quien tengo enfrente, hacia la meta de Cristo y preguntarse con verdad y sinceridad: ¿Qué he hecho por Cristo? ¿Qué hago por Cristo? ¿Qué debo hacer por Cristo? (EE 53)
 
3. Y llego al último punto. En el Evangelio Jesús nos dice: "quien quiera salvar la propia vida la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la salvará...quién se avergüence de mi..." (Lc 9,23). La vergüenza del Jesuita. La invitación que hace Jesús es la de no avergonzarse nunca de él, sino de seguirle siempre con total dedicación, fiándose y confiando en él.
Pero mirando a Jesús, como nos enseña San Ignacio en la Primera Semana, sobretodo mirando a Cristo Crucificado, sentimos esa sensación tan humana y tan noble que es la vergüenza de no estar a la altura; miramos la sabiduría de Cristo y nuestra ignorancia, su omnipotencia y nuestra debilidad, su justicia y nuestra iniquidad, su bondad y nuestra maldad (Cfr EE 59). Pedir la gracia de la vergüenza; vergüenza que viene del constante coloquio de misericordia con él; vergüenza que nos hace enrojecer delante de Jesucristo; vergüenza que nos pone en sintonía con el corazón de Jesús que se ha hecho pecado por mí; vergüenza que pone en armonía nuestro corazón en las lágrimas y nos acompaña en el seguimiento cotidiano a "mi Señor".
Y esto nos lleva siempre, a cada uno por separado y como Compañía, a la humildad, a vivir esta gran virtud. Humildad que nos hace conscientes todos los días de que no somos nosotros los que tenemos que construir el Reino de Dios, sino que es siempre la gracia del Señor que obra en nosotros; la humildad que nos lleva a ponernos a nosotros mismos no a nuestro servicio personal o al servicio de nuestras ideas, sino al servicio de Cristo y de la Iglesia, como vasijas de barro, frágiles, inadecuadas, insuficientes, pero con un inmenso tesoro que llevamos y comunicamos (2 Cor, 47).
 
A mí me ha gustado siempre pensar en el atardecer del jesuita, cuando un jesuita termina su vida, cuando "tramonta". Me vienen a la mente dos imágenes de este atardecer del jesuita: una clásica, la de san Francisco Javier, mirando a China. El arte ha pintado tantas veces este atardecer, este final de Javier. También la literatura, esas bellas líneas de Pemán. Al final, sin nada, pero delante del Señor. Pensar esto me hace tanto bien.
El otro atardecer, la otra imagen que me viene como ejemplo es la del P. Arrupe  en su último diálogo en el campo de refugiados, cuando nos había dicho -algo que el mismo decía- "Esto lo digo como si fuera mi canto de Cisne: Recen". La oración, unión con Jesús. Y luego de decir esto, tomó el avión y llegó a Roma con el ictus, que dio inicio a ese largo y ejemplar atardecer. Dos atardeceres, dos imágenes que a todos nos hará bien observar y recordar. Pedir la gracia que nuestro atardecer sea como el de ellos.
 
Queridos hermanos, dirijámonos a nuestra Señora. Ella que ha llevado a Cristo en su vientre y ha acompañado los primeros pasos de la Iglesia, nos ayude a poner siempre al centro de nuestra vida y nuestro ministerio a Cristo y su Iglesia. Ella que ha sido la primera y más perfecta discípula de su Hijo, nos ayude a dejarnos conquistar por Cristo para seguirlo y servirlo en toda ocasión; Ella que ha respondido con la mayor humildad al anuncio del ángel: "He aquí la sierva del Señor, hágase en mi según tu palabra"(Lc 1, 38), nos haga sentir vergüenza por ser inadecuados para el tesoro que nos ha sido confiado, para vivir la humildad ante Dios. Que acompañe nuestro camino la intercesión paternal de San Ignacio y de todos los santos jesuitas, que siguen enseñándonos  cómo hacer todo, con humildad, ad maiorem Dei gloriam".
 
EL SALUDO DEL PADRE GENERAL

"Con estas palabras quiero solamente dar las gracias a nuestro hermano Francisco por unirse a nuestra Celebración de San Ignacio.
He dicho varias veces a los nuestros que siempre me ha impresionado ver cuán profundamente Francisco se siente Jesuita. En el avión de vuelta de Rio, en la conferencia de Prensa de la Sorpresa, Francisco dijo: Yo pienso como Jesuita. Pensar y sentir se unen en una sola realidad. Y hace pocos días me dijo que lo único que quería hoy era "Celebrar la Fiesta de San Ignacio con mis hermanos jesuitas". Gracias, Francisco.
Hoy queremos que nos digas qué esperas de nosotros, tus hermanos, al servicio de la Iglesia y del Evangelio. Y sobre todo queremos experimentar (corno ya lo estamos experimentando) qué natural y qué agradable es esta unión con Pedro, nuestra cabeza, algo que ha sido siempre tan central e importante a todos los Jesuitas desde San Ignacio hasta Arrupe y Kolvenbach".
 
Roma, 31 de Julio del 2013
 
 
“Iesus Hominum Salvator”
 

31.07 Fiesta de San ignacio de Loyola en Roma - Valencia - Lima - Buenos Aires

 
En Roma
Los jesuitas se encontrarán con el Papa Francisco.
El 31 de julio, fiesta de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, el Papa Francisco, por su deseo expreso, se encontrará con sus hermanos jesuitas. El encuentro tendrá lugar en la Iglesia del Gesù con una concelebración presidida por él, y con la participación del Padre General, de sus Asistentes y de los jesuitas de las Casas de Roma. Será un encuentro fraterno y familiar, en el que el Papa se sentirá aún más cercano a sus compañeros jesuitas y al mismo tiempo los jesuitas sentirán aún más fuerte el vínculo que los une al Sumo Pontífice y le renovarán su "disponibilidad de ser enviados a la Viña del Señor conforme al espíritu de nuestro voto especial de obediencia que nos une al Santo Padre de manera particular", como ha escrito el Padre Adolfo Nicolás en su carta al Papa al día siguiente de su elección.
 
 
En Valencia
Los jesuitas en Valencia conmemoran a su fundador, San Ignacio de Loyola, con una misa y música del órgano “Cabanilles”
El miércoles 31 de julio a las 20 horas, en la iglesia de la Compañía de Jesús
REDACCIÓN
Los jesuitas conmemorarán hoy, miércoles, en Valencia la festividad litúrgica de su fundador, San Ignacio de Loyola, con una misa concelebrada a las 20 horas en la iglesia de la Compañía de Jesús en la que serán interpretadas también piezas de música sacra con el órgano “Cabanilles”, según han informado a la agencia AVAN fuentes de la orden religiosa. En la solemne eucaristía, intervendrá el coro universitario Sant Yago al que acompañará la música del órgano “Cabanilles”, dedicado al que fuera organista en la Catedral de Valencia de 1665 a 1712 y compositor, Juan Bautista Cabanilles, natural de Algemesí.
Asimismo, el templo, situado en la parte posterior de la Lonja de Valencia, acogerá igualmente la celebración de misas a las 8.30 y a las 13.15 horas, han añadido. La iglesia de los jesuitas acoge desde el año 2002 este órgano, que es el más grande de la Comunidad Valenciana, con doce metros de alto por ocho de ancho, cinco mil tubos de hasta nueve metros de largo y 74 registros.

Ignacio de Loyola (Loyola, Guipúzcoa, 1491- Roma, 1556) fundó en 1540 la Compañía de Jesús de la que fue elegido primer superior general. En 1535, un año después de haber emitido sus primeros votos, llegó a la ciudad de Valencia donde residió a lo largo de varias semanas. Asimismo, impulsó en 1544 la creación de un colegio jesuítico en la capital valenciana, “con la que tuvo gran vinculación así como con el entonces arzobispo Santo Tomás de Villanueva”, según explica el sacerdote valenciano Arturo Llín en una de sus biografías. En el año 1622 fue canonizado por el papa Gregorio XV.

(AVAN) Carta autógrafa en la Catedral Además, la Catedral de Valencia conserva, en la actualidad, y desde el siglo XVIII, una carta autógrafa de San Ignacio de Loyola fechada en Roma el 13 de enero de 1543 y guardada en un relicario. Se trata de un texto escrito en castellano clásico y lenguaje protocolario dirigido al Rey “en el que el santo solicita y recomienda la audiencia con el `obispo del Puerto´”, según fuentes del Archivo de la Seo. El documento, de 22 líneas, que el santo encabeza con las letras “A mi Señor”, perteneció a la condesa viuda de L’Alcúdia, Maria Ana de Bracamonte, que en 1746 lo legó a un noble valenciano de nombre Antonio Escrivá y, tras la muerte de éste, la carta pasó a la Catedral.

https://www.facebook.com/centroarrupejesuitasvalencia http://www.elperiodicodeaqui.com/noticias/Los-jesuitas-en-Valencia-conmemoransu-fundador-San-IgnacioLoyocon-una-misa-y-musicaorgano-Cabanilles/48044



En Lima
Ordenaciones Sacerdotales Jesuitas en la Fiesta de San Ignacio de Loyola
Este mes de julio, como es tradicional entre los jesuitas del Perú, nuevos compañeros recibirán el orden del Presbiterado.

Por una parte el 31 de Julio Eddy Fernández SJ y Juan Carlos Pallardel SJ recibirán el ministerio en la Iglesia de San Pedro de Lima (7. 30 pm.)
Y en su natal Arequipa, Paulo Valencia SJ fue ordenado sacerdote el ultimo viernes 26 julio, en el Templo de la Compañía de Jesús.

Todos están cordialmente invitados

Eddy Fernández Ladera, SJ
Primera Misa : Capilla Virgen del Carmen (Año Nuevo, Comas-Lima). Viernes 2 de agosto, 8 pm.
Juan Carlos Pallardel Aparicio SJ
Primera Misa : Iglesia de Nuestra Señora de Fátima (Miraflores-Lima). Domingo 4 de agosto, 7.30 pm.
 
Paulo Valencia Valdivia, SJ
Primera Misa fue en : Capilla del Colegio San José de Arequipa. Sábado 27 de julio, 12 pm
 
 

En Buenos Aires
Fiesta de San Ignacio
* Miércoles 31 - Solemne Misa 20 horas:
Preside SER Mons. Joaquín Sucunza - Obispo Titular de Saetabis - Vicario General del Arzobispado de Buenos Aires
Acompaña musicalmente Capilla Musical de San Ignacio
Se venerarán las reliquias de San Ignacio - Santo fundador de la Compañía de Jesús
Celebramos junto a la colectividad española e instituciones vascas de Buenos Aires
* Miércoles 31 - Concierto 19:00 horas:
Concierto de la Orquesta de niños de San Ignacio en Honor a San Ignacio de Loyola Co-organiza y auspicia El Centro Laurak Bat y la Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay

Para quienes quieran conocer más sobre la Restauración y Puesta en Valor y disfrutar de este valiosísimo Patrimonio Cultural e Histórico: Visitas guiadas y explicativas - Sábado, 16 hs - Domingo , 12 hs Bolivar 225 Moncerrat, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

www.sanignaciodeloyola.org.ar
 
A.M.G.D.

martes, 24 de julio de 2012

Novena en Honor a San Ignacio de Loyola 2012


La Novena de San Ignacio que se celebra del 22 al 30 de julio en el Santuario de Loyola arrancará con la Misa oficiada por el Vicario General de la diócesis de San Sebastián, Joseba González, que en su homilía tratará el tema “Encontrarse con Dios cada día”. La novena, que se celebrará diariamente a las 19:00 horas, culminará el día 30, con la Eucaristía que celebrará Kepa Susperregi, Rector de Azpeitia, y que incluirá la oración de Completas y la Salve. Además, en cada una de las Misas participará una coral diferente de Gipuzkoa.

Programa
22 de Julio, domingo: “Encontrarse con Dios cada día”. Joseba González, Vicario General de la diócesis de San Sebastián. Coral Iraurgi de Azkoitia.
23 de Julio, lunes: “Encontrar a Dios en este tiempo de crisis”. Manu Arrue SJ. Coro de la Parroquia de Azkoitia
24 de Julio, martes: “Encontrar a Dios en la reconciliación”. Luzio Agirre SJ. Coro de la Parroquia de Zumarraga.
25 de Julio, miércoles: “Encontrar a Dios en la Iglesia actual”. Ignacio Arregi SJ. Coral Zumaiako Beheko Plaza.
26 de Julio, jueves: “Encontrar a Dios en lo escondido”. Jaime Badiola SJ. Coral de Oñati.
27 de Julio, viernes: “Encontrar a Dios en los pobres”. Koldo Katxo SJ. Coral Mariaren Bihotza.
28 de Julio, sábado: “Encontrar a Dios en la ciencia”. Jose Mª Guibert SJ. Coral Aita Donostia.
29 de Julio, domingo: “Encontrar a Dios en las fronteras”. Jose Mª Etxeberria SJ. Coral Aretxabaleta.
30 de Julio, lunes: EUCARISTÍA, COMPLETAS Y SALVE. “Encontrar a Dios en el entorno parroquial”. Kepa Susperregi, Rector de Azpeitia. Coro de la Parroquia de Azpeitia y coral Julian Berrenetxea. Más información: www.santuariodeloyola.org

sábado, 30 de julio de 2011

31.07 Dia de San Ignacio - Homilia


San Ignazio Eguna - Día de San Ignacio
30/07/2011
Día de San Ignacio y Misa con autoridades
El día 31, Festividad de San Ignacio, el Obispo de San Sebastián presidirá la procesión con el Santo y celebrará la Eucaristía en la parroquia de Azpeitia, a las 11:00 horas.

Y el día 1 de Agosto, D. José Ignacio Munilla presidirá la Solemne Misa que se celebrará en la Basílica de Loyola a las 11:00 horas, con presencia de las autoridades.




31/07/2011
Homilía de monseñor José Ignacio Munilla hoy en Azpeitia
Querido D. Kepa Susperregi, párroco de Azpeitia, y queridos sacerdotes concelebrantes; querido superior del Santuario de Loyola y jesuitas aquí presentes; queridos azpeitiarras y devotos de San Ignacio; queridas autoridades:


Celebrar la fiesta de San Ignacio en su pueblo natal, y ante la pila bautismal en la que fue bautizado, tiene unos matices y unos ecos muy especiales… En primer lugar, debiéramos comenzar reconociendo que los santos no nacen, sino que se hacen. Cuando la Iglesia canonizó a Ignacio proponiéndolo ante la Iglesia Universal como modelo de imitación para todos nosotros, es obvio que no lo hizo pensando en el pequeño Íñigo que nació y pasó los primeros años de su vida en Azpeitia. No, aquel niño de la Casa Torre de Loyola todavía no era santo, le faltaba mucho camino por recorrer, a lo largo del cual Dios completaría la tarea de purificación de su corazón… Es decir, cuando la Iglesia proclama “santo” a uno de sus hijos, lo hace examinando la etapa cumbre de su vida, y no tanto sus primeros pasos… Ciertamente, no sería modelo de imitación para nosotros alguien que en los primeros años de su vida hubiese alcanzado un nivel muy alto de virtud y perfección, y que posteriormente, llegada la madurez, se hubiera apartado del camino de Dios. Sin embargo, son muchos los santos que después de haber vivido más o menos alejados de la voluntad de Dios, durante una etapa de su vida, llegaron finalmente a encaminarse con decisión por la senda de la santidad, en la madurez.


Ahora bien, lo anteriormente expuesto, no quiere decir que las circunstancias en las que Íñigo de Loyola nació y vivió su infancia y adolescencia, no tuviesen incidencia e importancia en su camino de santidad. Cuando uno se acerca a la vida de los santos, comprueba cómo fueron moldeados por la Providencia de Dios, desde los comienzos. Recurriendo al refranero castellano, podríamos decir que “Dios no da puntada sin hilo”, de modo que no es difícil reconocer cómo a cada uno de nosotros, nos ha preparado para la santidad ya durante nuestra infancia, adolescencia y juventud.

Como recordaréis, recientemente celebrábamos la beatificación de Juan Pablo II. Es obvio que la Iglesia no ha elevado a los altares a Karol Wojtyla, movida por el recuerdo de su juventud en Polonia, sino más bien por el eco que alcanzaron sus últimos años como Papa. Pero al aproximarnos a su historia personal, fácilmente reconocemos que Dios estaba labrando la talla de un futuro santo desde los primeros pasos de su vida.


Por ejemplo, impresiona comprobar las durísimas circunstancias en las que Karol Wojtyla vivió su infancia y su juventud. Él tenía nueve años cuando falleció su madre, y a penas era un adolescente cuando murió su único hermano. Su padre fallece durante la ocupación alemana, cuando Karol tenía veintiún años. Su etapa de seminarista la vive en la clandestinidad, participando de la resistencia cultural frente a la ocupación nazi. Tras la derrota alemana, viene la ocupación soviética, continuando así la persecución contra la Iglesia Católica. El joven Karol se ordena sacerdote sin que a su Primera Misa asistiese ningún familiar. Estaba solo en el mundo, únicamente un puñado de amigos le acompañaban. ¡No es difícil suponer la influencia tan decisiva que todas estas circunstancias llegarían a tener en él a la hora de forjar un alma tan recia y fuerte, como la de Juan Pablo II! El modelo de santidad que Dios ha pensado para cada uno, se va moldeando a fuego en la forja de la vida…


Algo parecido podemos decir de Íñigo de Loyola. Nuestro Santo Patrono nació en un tiempo, lugar y circunstancias, que labraron su alma. Íñigo fue un niño un tanto aislado, por el espacio físico en el que nace (la Casa Torre de Loyola), así como por la distancia que impone el linaje…


En aquel momento, la Casa Torre resultaba mucho más aislada de lo que hoy la percibimos… Disponemos de una descripción de 1551, en la que se nos cuenta que la Casa Torre estaba rodeada de un bosque frondoso: “Toda cercada de una floresta y árboles de muchas maneras de frutas, tan espesos, que casi no se ve la casa hasta que están a la puerta”. Sin duda alguna, también tuvo que condicionarle a aquel niño el ser hijo de una familia noble, así como el hecho de ser el pequeño de trece hermanos. Íñigo había nacido veinticuatro años después del matrimonio de sus padres, y todo parece dar a entender que perdió a su madre a los pocos años de vida. Tal vez no llegó a conocerla, o fue para él alguien sin rostro, porque es un hecho, que no nos consta mención alguna sobre su madre por parte de San Ignacio. Cuando Íñigo tiene dieciséis años muere su padre, y antes habían muerto dos de sus hermanos mayores en Nápoles, en la conocida Guerra del Gran Capitán. Este hecho, unido a la historia guerrera de su abuelo, llenaría su alma de ideales, según la costumbre hidalga de su tiempo (baste recordar la novela del Amadís de Gaula).

Llegaría un día en que su hermano mayor, Martín, intentaría convencerle para que no se marchase como un trotamundos, abandonando la Casa Torre, sin conocer el destino al que se dirigía… Pero Ignacio había forjado su alma de forma que el amor a sus raíces no había derivado en apego, sino que había labrado un corazón recio, libre e idealista.


Íñigo estuvo privado en su infancia de los cuidados maternos, lo cual tal vez nos lleva a explicar su gran devoción a la Virgen María, y el episodio tan especial que aconteció en la Casa Torre, cuando estaba convaleciente de la batalla de la defensa de Pamplona. La Virgen María, madre siempre, vino a su encuentro, purificó su corazón y recondujo los sueños de Íñigo sobre alguna dama de la alta alcurnia de su tiempo, hacia la realidad de la incomparable belleza de la Madre del Cielo.

En este Valle de Urola Erdia, una mujer, de nombre María Garín, le había amamantado como nodriza. La relación de Íñigo con aquella mujer, que habitaría en un caserío vecino, sería muy intensa, y le ayudaría a compaginar su condición de noble con la cercanía de trato con los habitantes del valle. Más tarde, muerto ya Ignacio, los primeros jesuitas pudieron fechar con exactitud su nacimiento, gracias al testimonio de aquella mujer, María Garín, nodriza del pequeño de los trece hermanos de la Casa Torre de Loyola. Para ella sería todo un honor haber dado el pecho y acompañado los primeros pasos de Íñigo, quien daría tanta gloria a Dios en su vida y después de su muerte.



La cuñada de Íñigo, Doña Magdalena de Araoz, esposa de quien ostentaba el mayorazgo, fue también un instrumento de Dios para cuidar el cuerpo y el alma del pequeño de los Loyola. Era una mujer piadosa, que no tenía en su biblioteca libros mundanos, que pudiesen acompañar a Íñigo, sino solamente vidas de santos y obras literarias piadosas. Una vez más, Dios cuida y prepara el camino personal de cada uno, a través de tantas mediaciones humanas, en las que tenemos que saber descubrir su mano providente…


Queridos azpeitiarras, no olvidéis que Íñigo acudía cada domingo junto con su familia, desde la Casa Torre de Loyola hasta esta Iglesia de Azpeitia, para asistir a la Santa Misa. Era un acontecimiento que centraba el día del Señor y reunía a toda la familia. Nos podemos imaginar al señor de Loyola acompañado de su numerosa prole camino de Azpeitia. La familia poseía en Azpeitia una “Jantzi-Etxe” para acicalarse antes de asistir a la Iglesia, haciendo valer su patronazgo. Llegaría un día en que Ignacio se despojaría de sus vestiduras de caballero, y las intercambiaría con las de un mendigo en Montserrat. Pero todo a su debido tiempo… ¡Todavía no había llegado su hora!




Y ahora, queridos hermanos, nos toca pasar de la historia de Ignacio a nuestra historia personal. No podemos olvidar que cualquiera de nosotros somos santos en potencia, y más aún, que si no llegamos a la santidad que Dios espera de nosotros, podemos considerar nuestra vida fracasada. La búsqueda de la santidad no es un “extra” para un cristiano; nos lo pide a todos el mismo Cristo en la Sagrada Escritura: “Sed Santos como vuestro Padre Celestial es santo” (Mt 5, 48). Hemos nacido para la santidad, y cualquier otra meta en nuestra vida que no se integre en la santidad, sería un gran error de planteamiento.

Quizás también a nosotros nos corresponde en un día como el de hoy, hacer memoria de las circunstancias en las que Dios nos ha ido conduciendo, desde nuestros primeros pasos, para descubrir cómo su mano providente nos guía hacia la santidad. Este año os sugiero el siguiente propósito en el día de nuestro Santo Patrono: hacer una relectura de nuestra vida, desde la infancia hasta el momento presente, descubriendo el hilo conductor del amor de Dios, que quiere conducirnos a la meta. ¡No rompamos ese hilo, sigámoslo fielmente!

“Él nos ha elegido para que seamos santos e irreprochables ante él, por el amor” (Ef 1, 4) ¡Feliz día de San Ignacio para todos!


+ José Ignacio Munilla Aguirre - Obispo de San Sebastián



Basílica de San Ignacio de Loyola



Felicidades a todos los Jesuitas e Ignacianos en el mundo, en su labor de evangelizacion.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Un santo patron de la JMJ de Madrid 2011: San Ignacio de Loyola

San Ignacio de Loyola, el hallazgo de la vocación
La lectura de vidas de santos ayudó al fundador de la Compañía de Jesús a descubrir a Cristo

Madrid, 31 de julio de 2010.- El 31 de julio se celebró la fiesta de san Ignacio de Loyola, uno de los santos patronos de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011. Descubre su vocación al sacerdocio mientras yacía convaleciente de las heridas recibidas durante una batalla.

Año 1521. Pamplona está ocupada por el ejército francés. Proponen que se rinda el castillo. Herrera pide hablar con el jefe de las tropas francesas, y lleva consigo a tres de los defensores. Uno de ellos, Iñigo, "disuadió también el acuerdo por parecerle vergonzoso, y así fue causa de que se pusiesen en armas y se combatiese el castillo". Recibe una bombarda en una pierna, "y porque la pelota pasó por entre las dos piernas, también la otra fue mal herida".

Este joven vasco tiene que darse temporalmente de baja, ingresa en un hospital, es operado. Sufre dolores fuertes, muy fuertes. "Nunca habló palabras, ni mostró otra señal de dolor que apretar mucho los puños". Su situación es grave, hasta el punto que los médicos le aconsejan que se confiese, y "que, si hasta la media noche no sentía mejoría, se podía dar por muerto". La noche de San Pedro comienza a sentir alivio: sale de peligro de muerte.



Sin embargo, la operación no ha salido del todo bien: "le quedó debajo de la rodilla un hueso montado sobre otro, por lo cual la pierna quedaba más corta; y quedaba allí el hueso levantado, que era cosa fea; lo cual él no lo podía aguatar porque estaba decidido a seguir el mundo, y juzgaba que aquello le afearía. Se informó con los cirujanos si se podía cortar aquello; y ellos dijeron que claro que se podría cortar, pero que los dolores serían mayores que todos los que había pasado, por estar aquello ya sano, y ser necesario espacio para cortárselo. Y sin embargo él se decidió a martirizarse por su propio gusto".

Esta segunda operación prorrogó el tiempo de inactividad y reposo de convalecencia. Era dado a la lectura. Pidió libros. Le dieron una Vida de Cristo y un libro de la vida de los santos (se trata de Leyenda aurea, un libro que todavía se edita). Cuenta que leía largos ratos, ratos que alternaba con otros "embebido -escribe él mismo- en pensar en ella (una chica) dos y tres y cuatro horas sin sentirlo, imaginando lo que había de hacer en servicio de una señora, los medios que tomaría para poder ir a la tierra donde ella estaba, los piropos, las palabras que le diría, las hazañas de armas que haría en su servicio".

Estas lecturas le llevaban, poco a poco, a pararse "a pensar, razonando interiormente: -¿Qué sería, si yo hiciese esto que hizo San Francisco, y esto que hizo Santo Domingo?-. Y así discurría por muchas cosas que hallaba buenas, proponiéndose siempre a sí mismo cosas dificultosas y graves, que cuando las proponía, le parecía hallar en sí facilidad de ponerlas por obra. Mas todo su discurso era decirse: Santo Domingo hizo eso; pues yo lo tengo que hacer. Duraban también estos pensamientos buen rato, y después. sucedían los del mundo, mencionados más arriba, y en ellos también se paraba grande rato".

Otra reacción de aquellos días: "gustando mucho aquellos libros, le vino al pensamiento sacar algunas cosas resumidas más esenciales de la vida de Cristo y de los santos; y así se pone a escribir un libro con mucha prontitud -porque ya comenzaba a levantarse un poco por casa-; las palabras de Cristo, en tinta colorada; las de Nuestra Señora, en tinta azul".

En poco tiempo irá a estudiar teología a París y fundará la Compañía de Jesús, para llevar a Cristo a todos los lugares del mundo. Muere en 1556, a los 65 años de edad.
Resulta interesante el punto de inflexión, la circunstancia de la que Dios se sirve, o mejor, la circunstancia que le permite abrirse a Dios y descubrirlo: el reposo y la lectura. Reposo y lectura de la vida de Cristo y de los santos.

¿Leemos el evangelio, cada día, aunque sean unos pocos versículos? Pero el evangelio tal cual. Es nuestro libro de mano. ¿He leído la vida de algún santo? Resulta sorprendente que a veces no conocemos ni siquiera la historia del santo del que hemos tomado el nombre. ¿Por qué no leer la vida, al menos, de mi santo? ¿y la del patrono de mi ciudad? ¿o la de alguno que me resulte más atractivo por el motivo que sea?

San Ignacio, te pedimos por toda la juventud. Que seamos ambiciosos, que seamos capaces de sufrir, que dediquemos tiempo al reposo, que conozcamos de primera mano el Evangelio, que leamos vidas de esos hombres que han sabido amarte y se han dejado modelar por ti. Pedimos a Cristo, con tu lema, que hagamos todo 'Ad maiorem Dei Gloriam', que vivamos para mayor gloria de Dios.
http://www.madrid11.com/JMJ2011ESP/REVISTA/articulos/


"El alma de Madrid",

miércoles, 28 de julio de 2010

31.07 San Ignacio de Loyola en dibujos


Vídeo de S. Ignacio de Loyola para niños

Chiesa del Sacro Nome di Gesù - Rome



Facade of Chiesa del Gesù, a church in Rome, Italy
Fachada de Giacomo della Porta de la iglesia del Gesù, un precursor del barroco.



Rome, Église du Gesù, Fresque
Triunfo del Nombre de Jesús, por Giovanni Battista Gaulli, sobre el techo de la iglesia.

Rome, Église du Gesù, Intérieur
Interior de la iglesia del Gesù.


Frescoes of the cupola of the Gesù (Rome, Italy) by Baciccia
Domo central




Kirche Il Gesù in Rom, Hauptorgel im linken Querhaus
Los transeptos recortados cumplen la función de grandes capillas: Capilla de San Ignacio



La Iglesia del Gesù
(en italiano, Chiesa del Sacro Nome di Gesù, o Iglesia del Santo Nombre de Jesús) situada en la plaza del Gesù en Roma, es la iglesia madre de la Compañía de Jesús, conocida como los jesuitas, una orden de la Iglesia católica. Su fachada está reconocida como «la primera verdaderamente barroca» y fue el modelo de innumerables iglesias jesuitas en todo el mundo, especialmente en el continente americano.
Concebida por vez primera en 1551 por san Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús, y activo durante la Reforma Protestante y posterior Contrarreforma, el Gesù fue también el hogar del General Superior de la Compañía de Jesús hasta la supresión de la orden en 1773.
Aunque Miguel Ángel se ofreció a diseñar la iglesia gratis, el esfuerzo recibía fondos del cardenal Alejandro Farnesio, nieto del papa Pablo III, quien había autorizado la fundación de la Compañía de Jesús. Al final, los principales arquitectos implicados en la construcción fueron Jacopo Vignola y Giacomo della Porta, cuya revisión del diseño de la fachada de Vignola ha ofrecido a los historiadores de la arquitectura oportunidades para una comparación minuciosa entre la equilibrada composición de Vignola en tres planos superpuestos y la tensión dinámicamente fusionada de Della Porta, debida a sus fuertes elementos verticales, contrastes que han agudizado las percepciones de los historiadores de arquitectura durante el último siglo (Whitman 1970:108). El diseño rechazado de Vignola permaneció disponible para los arquitectos y posibles mecenas gracias a un grabado de 1573.


La impresionante Capilla de San Ignacio es la obra maestra de la iglesia, diseñada por Andrea Pozzo y que alberga la tumba del santo. El altar realizado por Pozzo muestra a la Trinidad, mientras que cuatro columnas chapadas de lapislázuli encierran la colosal estatua del santo obra de Pierre Legros. Sin embargo, la última es una copia, probablemente de Adamo Tadolini trabajando en el taller de Antonio Canova: el papa Pío VI hizo que se fundiera el original, seguramente para pagar las reparaciones de guerra a Napoleón, como se estableció en el Tratado de Tolentino, 1797. Originalmente, el proyecto fue diseñado por Giacomo della Porta, luego por Cortona; pero al final Pozzo ganó un concurso público para diseñar el altar. Un lienzo del santo recibe el monograma con el nombre de Jesús del Cristo resucitado celestial atribuido a Pozzo. Hay una urna de bronce, obra de Algardi que conserva el cuerpo del santo, debajo quedan dos grupos de estatuas de La Religión flagelando a la Herejía por Legros a la derecha del altar, y Triunfo de la Fe sobre la Idolatría de Jean-Baptiste Théodon, a la izquierda del altar.
http://es.wikipedia.org/

31.07 San Ignacio de Loyola


El 31 de julio, la Iglesia se viste de fiesta para conmemorar el nacimiento para el cielo de SAN IGNACIO DE LOYOLA, en el aniversario de su santa muerte, ocurrida en un día como hoy de 1556 en Roma, Italia. Nacido en Loyola, España, en 1491, fue fundador de la Compañía de Jesús. En 1622 El Papa Gregorio XV le proclamó SANTO. Es patrono de los jesuitas y de los ejercicios espirituales. Sus restos se veneran en la Iglesia del Jesús, en Roma. Unidos a la familia ignaciana y a cuantos hacen de su vida un ofrecimiento para la "mayor gloria de Dios", brindemos nuestro vivo aplauso a San Ignacio de Loyola.

MEDITACION

QUERIDO SAN IGNACIO: recordar tu vida, es compartir contigo el maravilloso proceso de conversión y crecimiento espiritual que vivió tu alma. La gracia y la naturaleza hicieron de ti a uno de los santos más grandes de la Iglesia. Todo empezó en aquella batalla en el castillo de Pamplona cuando, atacado por Francisco I de Francia, caes herido en una pierna. Durante tu convalescencia, llegan a tus manos algunos libros, en lugar de las de novelas de caballería que habías pedido: la vida de Cristo, de Ludolfo de Sasonia, y la vida de los Santos. Éstos fueron poniendo un nuevo horizonte en tu vida: ser santo como ellos. Empiezas a aprender a "discernir los espíritus" que actúan en tu interior, para seguir el "bueno y rechazar el malo". Así, dejas Loyola, y comienzas tu peregrinaje a la santidad. ¿Qué he hecho por Cristo? ¿Qué hago por él? ¿Qué debo hacer?. Estas preguntas fueron orientando e impulsando tu camino hacia la perfección. Te reúnes con un grupo de amigos con quienes compartes tu ideal de "La mayor gloria de Dios y la salvación de las almas". En una visión extraordinaria a las orillas del río Cardoner empiezas a ver las cosas de una manera totalmente nueva y decides organizar con tus amigos un grupo: nace así la Compañía de Jesús, marcada desde el principio por el signo del amor y la contradicción. En aquel pequeño cuarto del Jesús, en Roma, escribes las Constituciones: "Imitar a Cristo, vivir en pobreza, ser obediente como bastón de hombre viejo, encontrar a Dios en todas las cosas", estas fueron las columnas de la orden que dejas en herencia a la Iglesia

Santoral para todo el Año
P. Javier San Martin S.J. - Sra Cecilia Mutual
latam@vatiradio.va