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PAPA Robert : LEON XIV y ESCUDO Pontificio 2025

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martes, 4 de mayo de 2010

Fotos del Santo Sudario o Sindone




CANTEMUS DOMINO GLORIOSE ENIM MAGNIFICATUS EST

lunes, 3 de mayo de 2010

02.05 Visita a Turin de S.S.Benedicto XVI












En Turín, Benedicto XVI dice que Cristo afrontó la cruz para poner un dique al mal; para anticipar el momento en el que toda lágrima será enjugada y no habrá más muerte, ni luto, ni angustia

Domingo, 2 may (RV).- Benedicto XVI ha llegado esta mañana en vista apostólica a Turín en ocasión de la Ostensión de la Sábana Santa. La capital piamontesa le ha tributado una gran acogida. Más de 50 mil fieles han participado a la solemne ceremonia eucarística, que el Papa ha concelebrado en la plaza de San Carlo y que ha podido ser seguida también en los alrededores a través de pantallas gigantes. El escenario donde se ha celebrado la Misa ha estado erigido entre las dos iglesias gemelas de la plaza: la de san Carlo y la de santa Cristina. La llegada del Santo Padre en papamóvil ha sido saludada por una gran aclamación de la multitud. El arzobispo de Turín, cardenal Severino Poletto ha dicho que la llegada del Papa “es un evento especial de gracia para la Iglesia piamontesa”. El Papa en su homilía ha recordado que “estamos en el tiempo pascual, que es el tiempo de la glorificación de Jesús. En el misterio pascual pasión y glorificación están estrechamente ligadas entre sí”, ha dicho. Juan lo hace comprender claramente: señalando que la glorificación de Jesús inició con su pasión. “Su gloria, es la gloria del amor, que dona todo de sí mismo”. Pero la pasión es solo el inicio. Por eso Jesús afirma que su glorificación será también futura. Y anuncia un “mandamiento nuevo”. “Como yo os he amado, así amaos los uno a los otros”. Lo que es nuevo es precisamente eso “amar como Jesús amó”. El Antiguo Testamento no presentaba ningún modelo de amor, sino que formulaba solo el precepto de amar. Jesús, en cambio, se nos ha dado él mismo como modelo y fuente de amor. El Papa ha hablado de la rica tradición de santidad en los siglos pasados de la Iglesia de Turín, que ha conocido un generoso servicio a los hermanos gracias a la obra de celosos sacerdotes, religiosos y fieles laicos. Y ha dicho que “dándonos el mandamiento nuevo, Jesús nos pide vivir su mismo amor”. Y aunque “hay siempre en nosotros una resistencia al amor y son muchas las dificultades que provocan divisiones, rencores y resentimientos”, el Señor nos ha prometido que si estamos unidos a Cristo, podemos amar a este mundo”. Amar a los demás como Jesús nos ha amado es posible sólo con aquella fuerza que nos es comunicada en la relación con Él, especialmente en la Eucaristía, en el que se hace presente de un modo real su Sacrificio de amor que genera amor.Tras ofrecer una palabra de estímulo a todos los sacerdotes y religiosos de esta Iglesia, que se dedican con generosidad al trabajo pastoral, el Pontífice ha aludido a las muchas tribulaciones de la vida cotidiana. “La vida cristiana, queridos hermanos y hermanas, no es fácil” ha dicho. En Turín no faltan las dificultades, los problemas, las preocupaciones. “Pero es precisamente la certeza que nos viene de la fe -ha explicado el Santo Padre-, la certeza de que no estamos solos, que hace posible afrontar, vivir y superar la fatiga de los problemas cotidianos”. “Fue el amor universal de Cristo resucitado el que impulsó a los apóstoles a salir de sí mismos, a difundir la palabra de Dios, a consumirse sin reservas por los otros, con coraje, alegría y serenidad”. Benedicto XVI ha exhortado a las familias a vivir la dimensión cristiana del amor en las sencillas acciones cotidianas, en las relaciones familiares superando las divisiones e incomprensiones, cultivando la fe que hace más fuerte la comunión. También ha pedido que no falten testimonios del amor evangélico en el mundo de la Universidad, de la cultura y en el de la administración pública:La colaboración para perseguir el bien común y hacer que la Ciudad sea más humana y vivible, es un signo de que el pensamiento cristiano sobre el hombre no está nunca contra su libertad, sino que favorece una mayor plenitud que solo en una “civilización del amor” encuentra su realización. “A todos, en particular a los jóvenes, quiero decir que no pierdan nunca la esperanza, aquella que viene de Cristo”, ha subrayado el Santo Padre, que ha añadido que “Aquél que estuvo crucificado, que compartió nuestros sufrimientos, como nos recuerda también, de manera elocuente, la Sábana Santa, es aquél que está resucitado y nos quiere reunir a todos en su amor.¿La Sábana Santa no comunica el mismo mensaje? En ella vemos, como reflejados, nuestros padecimientos en los sufrimientos de Cristo: “Passio Christi. Passio hominis”. Precisamente por eso, ella es un signo de esperanza: Cristo ha afrontado la cruz para poner un dique al mal; para hacernos ver, en su Pascua, la anticipación de aquel momento en el que también para nosotros, toda lágrima será enjugada y no habrá más muerte, ni luto, ni lamento, ni afanes. “La primera cosa absolutamente nueva realizada por Dios fue la resurrección de Jesús, su glorificación celestial”. Ella es el inicio de toda una serie de “cosas nuevas”, ha terminado diciendo el Papa.“Cosas nuevas” son un mundo lleno de alegría, en que no haya más sufrimientos y atropellos, no más rencores y odios, sino solo el amor que viene de Dios y que transforma todo. Antes de concluir esta solemne celebración, el Santo Padre dirigiéndose, en el rezo del Regina Coeli a María Santísima, venerada en Turín como Patrona principal, a Ella ha confiado la ciudad y todos sus habitantes. La Virgen María es aquella que más que cualquiera ha contemplado a Dios en el rostro humano de Jesús. Lo ha visto apenas nacido, mientras, envuelto en pañales, era colocado en un pesebre; lo ha visto apenas muerto, cuando, depuesto de la cruz, lo envolvieron en una sábana y lo llevaron al sepulcro. Dentro de ella se imprimió la imagen de su Hijo martirizado; pero esta imagen ha sido después transfigurada por la luz de la Resurrección. Así, en el corazón de María, está custodiado el misterio del rostro de Cristo, misterio de muerte y de gloria. De ella podemos aprender siempre a mirar a Jesús con mirada de amor y de fe, a reconocer en aquel rostro humano el Rostro de Dios.Con gratitud el Papa ha encomendado a la Virgen todos los que han trabajado en la realización esta su Visita, y para la Ostensión de la Sábana Santa. La breve visita papal de apenas 10 horas, ha proseguido después con un almuerzo del Papa con los obispos de Piamonte. Por la tarde, Benedicto XVI encontrará a los jóvenes, sucesivamente rezará ante el Santo Sudario, y visitará a los enfermos en la Pequeña casa de la Divina Providencia fundada por san José Benito Cottolengo, en los suburbios de Turín en 1832. http://www.radiovaticana.org/spa/Articolo.asp?c=376855



CANTEMUS DOMINO GLORIOSE ENIM MAGNIFICATUS EST

lunes, 12 de abril de 2010

Apertura de la Sabana Santa de Turin


Omelia S. Messa di apertura dell'ostensione della Sindone
Passio Christi, Passio hominis
Cattedrale di Torino, 10 Aprile 2010

Premessa
Carissimi tutti,
siamo finalmente arrivati al momento tanto atteso nel quale i nostri occhi stupiti e commossi possono fermarsi a fissare impressa sulla santa Sindone, esposta qui davanti a noi, l’immagine silenziosa ma fortemente eloquente di un uomo crocifisso, che presenta in modo impressionante tutti i segni caratteristici delle violenze subite dal corpo di Gesù durante la sua Passione, così come sono descritte dai Vangeli. La coronazione di spine, i numerosi colpi di flagello, le ferite dei chiodi nelle mani e nei piedi e il petto squarciato dal colpo di lancia di un soldato sono tutti elementi legati alla Passione del Signore e riconoscibili nell’immagine che sta qui davanti a noi visibile su questo sacro Lino e sono per noi – come disse nel 1998 il Venerabile Papa Giovanni Paolo II – “provocazione all’intelligenza perché il fascino misterioso esercitato dalla Sindone spinge a formulare domande sul rapporto tra il sacro Lino e la vicenda storica di Gesù”.
1. La Parola di Dio
Stiamo celebrando l’Eucaristia e non possiamo prescindere dal compito di fermarci a riflettere sul messaggio che la liturgia della seconda Domenica di Pasqua ci offre attraverso la Parola di Dio ed in particolare nella pagina del Vangelo. Giovanni ci narra che, mentre i discepoli stavano chiusi nel cenacolo per timore dei Giudei, venne Gesù, si fermò in mezzo a loro e disse: «Pace a voi». Detto questo mostrò loro le mani e il fianco. E i discepoli gioirono al vedere il Signore. In questa celebrazione eucaristica Gesù si rende ancora una volta presente in mezzo a noi nel sacramento e la sua, pur essendo una presenza nascosta nei segni del pane e del vino consacrati, è una vera presenza reale in quanto Egli è ormai risorto e vive per sempre. Il suo corpo risorto porta però ancora i segni della sua passione e morte e Gesù li fa vedere ai discepoli per convincerli della sua vera identità di Messia, Figlio di Dio, morto in croce, ma ora vittorioso sulla morte e sul peccato. Questo suo apparire provoca nei discepoli una gioia grande perché finalmente possono constatare che le notizie ricevute dalle donne che, andate al sepolcro, avevano sentito dagli Angeli l’invito a “non cercare tra i morti colui che è vivo” (Cf Lc 24, 5) corrispondono a verità. Anche il dubbioso Tommaso, che lancia la sfida dicendo che crederà soltanto quando potrà toccare con le sua mani le ferite dei chiodi e del costato, riceverà un segno di benevolenza da Gesù che ritorna per raccogliere questa sfida. Ma Tommaso non tocca, si ferma davanti al mistero e proclama la sua fede nel Risorto dicendo: «Signore mio e Dio mio!».
2. La Sindone “specchio del Vangelo”

Ci può essere una analogia tra quanto vissuto dai discepoli secondo questo testo di Giovanni e quello che proviamo noi davanti alla Sindone? Qual è il fascino che questo sacro Lenzuolo suscita nella moltitudine di persone che verranno a Torino per vederlo, contemplarlo in meditazione orante e silenziosa? Noi sappiamo che la nostra fede non si fonda sulla Sindone, bensì sui Vangeli e sull’annuncio che i testimoni, gli Apostoli, ci hanno dato della verità della risurrezione di Gesù da morte perché sono stati con Lui e hanno mangiato e bevuto con Lui dopo che era uscito vivo dal sepolcro. Non trattandosi di materia di fede la Chiesa non ha competenza specifica nel pronunciarsi sull’autenticità o meno della Sindone. Compete agli scienziati e storici seri, non ai prevenuti, valutare e risolvere tale questione, cioè dire con certezza se la Sindone corrisponde o no al vero lenzuolo che ha avvolto il corpo di Gesù durante la sua breve sepoltura. A noi basta per ora affermare che quanti finora l’hanno studiata a lungo e con criteri scientifici oggettivi non sono ancora riusciti a spiegare come si sia formata quell’immagine, che certamente non è un manufatto, per cui permangono fondate, con alto grado di probabilità, le ragioni in favore della sua autenticità.
La nostra fede in Gesù, che patì sotto Ponzio Pilato, fu crocifisso, morì e fu sepolto e soprattutto risuscitò dai morti secondo le Scritture e quindi è il vero ed unico nostro Salvatore, non ha bisogno della Sindone bensì del Vangelo, ma la Sindone, ed è qui il suo fascino misterioso, è un grande aiuto alla fede e alla preghiera dei credenti perché ci invita a meditare commossi e stupiti sulla Passione del Signore, di cui essa ci presenta i segni visibili, ed il nostro animo è rapito dal pensiero di come e a quale prezzo il Signore Gesù ci ha amati fino a morire per noi.


3. Passio Christi, Passio hominis

Le parole “Passio Christi, Passio hominis” che ho scelto come motto di questa Ostensione ci invitano a mettere in relazione la passione così carica di sofferenza del Signore Gesù con le tante passioni, croci e sofferenze che nel corso della storia ed in particolare anche oggi segnano la vita dell’umanità e scoprire come la passione del Signore illumina di luce nuova le numerose e spesso inspiegabili croci che gravano sulle spalle di tante persone.

Fissare lo sguardo sull’immagine sindonica significa cogliere il profondo mistero di una sofferenza scelta, accettata e offerta per amore da parte del Signore Gesù. Ma nello stesso tempo la Sindone ci ricorda che Gesù ha preso su di sé ogni sofferenza umana, ogni nostra sofferenza. Ricordo ancora le parole di Giovanni Paolo II pronunciate qui nel ’98: “L’impronta del corpo martoriato del Crocifisso, testimoniando la tremenda capacità dell’uomo di procurare dolore e morte si suoi simili, si pone come l’icona della sofferenza dell’innocente di tutti i tempi: delle innumerevoli tragedie che hanno segnato la storia passata e dei drammi che continuano a consumarsi nel mondo. Davanti alla Sindone, come non pensare ai milioni di uomini che muoiono di fame, agli orrori perpetrati nelle tante guerre che insanguinano le Nazioni, allo sfruttamento brutale di donne e bambini, ai milioni di esseri umani che vivono di stenti e di umiliazioni ai margini delle metropoli, specialmente nei Paesi in via di sviluppo? Come non ricordare con smarrimento e pietà quanti non possono godere degli elementari diritti civili, le vittime della tortura e del terrorismo, gli schiavi di organizzazioni criminali?”. Ora anche noi ci domandiamo: come non pensare qui davanti a questa immagine della sofferenza di Cristo alle grandi tribolazioni di molte famiglie povere, dei senza lavoro, alle croci quotidiane dei malati e dei moribondi, di quanti faticano a vivere dignitosamente, e alle tante sofferenze nascoste vissute nel silenzio tra lacrime e disperazione?

Soltanto la luce che promana da Gesù sofferente e risorto riesce ad arricchire di significato redentivo, molto spesso misterioso ma sempre efficace, tutte le nostre sofferenze, se vissute e offerte con amore e con la certezza che nulla di quanto nel nostro vissuto quotidiano ci accosta alla croce di Cristo è privo di senso o va perduto.


Conclusione

San Giovanni nel suo Vangelo ci ricorda che «Vicino alla croce di Gesù stava Maria sua Madre» (Gv 19, 25). Anche qui, vicino a questa immagine sindonica, intensa e struggente, che ci parla dello strazio inenarrabile del Signore Gesù, è lecito pensare alla presenza di Maria che è qui per ricordare ai pellegrini che passano in silenziosa preghiera che la passione di Gesù rimane il vero balsamo di consolazione per ogni nostra sofferenza perché con la sua risurrezione il Signore ci ha dimostrato che il dolore finisce e la morte passa, mentre la vita e la gloria che Egli ci offre sono doni definitivi che ora viviamo nella speranza, ma che un giorno si riveleranno come una realtà di gioia senza fine quando «saremo sempre con il Signore» (1 Ts 4, 17).

Il frutto spirituale che chiedo al Signore per quanti si avvicineranno in preghiera a questa santa Immagine sindonica è di percepire con certezza di fede il dono di grazia che Dio ci offre attraverso la passione di Gesù, così come leggiamo nella Prima Lettera di Pietro: «Cristo patì per voi, lasciandovi un esempio, perché ne seguiate le orme: egli non commise peccato e non si trovò inganno sulla sua bocca; insultato, non rispondeva con insulti, maltrattato, non minacciava vendetta, ma si affidava a colui che giudica con giustizia. Egli portò i nostri peccati nel suo corpo sul legno della croce, perché, non vivendo più per il peccato, vivessimo per la giustizia; dalle sue piaghe siete stati guariti» (1 Pt 2, 21-24).


+ Severino Card. Poletto

Arcivescovo di Torino


http://www.sindone.org/santa_sindone/news_e_info/00025177_Omelia_S._Messa_di_apertura_dell_ostensione_della_Sindone.html





CANTEMOS DOMINO GLORIOSE ENIM MAGNIFICATUS EST

martes, 9 de marzo de 2010

Exposicion: Sindone de Turin 2010


La ciudad italiana de Turín se prepara para la exposición pública de la Sábana Santa, la tela de lino que según la tradición cubrió el cadáver de Jesús. Será la primera vez que Benedicto XVI la visite como Papa y la primera muestra pública después de su última restauración.
La Sábana Santa, también llamada Síndone siempre ha estado rodeada de misterio y de múltiples preguntas que la Ciencia no ha conseguido responder.

Mons. Giuseppe GhibertiPresidente, Comisión Síndone diócesis de Turín :

“Los problemas de naturaleza científica se reducen prácticamente a dos: la fecha de la tela con la imagen y cómo se ha plasmado la imagen”.
Algunos científicos pensaron que el problema se había resuelto después de la prueba del Carbono 14 sobre un trozo de tela. Tras los análisis, se concluyó que el lienzo es del siglo XIV. Sin embargo, otros científicos señalaron que la tela se encuentra demasiado dañada como para que el resultado sea fiable y que el trozo analizado estaba formado por varias telas. La cuestión sigue abierta y la Iglesia ha señalado en varias ocasiones que los científicos tienen la última palabra sobre la veracidad de la tela. Así lo dijo Juan Pablo II en su primera visita a la Síndone, en 1998. Al mismo tiempo apuntó que este lino ayuda a las personas a hacerse una idea del sufrimiento de Jesús antes y durante la Crucifixión.

“La Síndone no es motivo de discusión sobre Jesús, porque esta imagen quiere ser entendida por lo que es. Una imagen puede ser un reclamo y el signo de un hecho. Lo que nos interpela es este hecho”.
Para conmemorar la exposición, que se extenderá del 10 de abril al 23 de mayo, la diócesis de Turín, junto con instituciones públicas y privadas, ha organizado varias iniciativas como una muestra sobre la imagen de Jesús y sobre la Sïndone, concursos para niños o conferencias. Una experiencia única que se vivió por última vez hace nueve años y no se sabe cuándo se volverá a repetir.