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PAPA Robert : LEON XIV y ESCUDO Pontificio 2025
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lunes, 16 de junio de 2014
Homilia del Domingo de la Santísima Trinidad - 2014
domingo, 3 de junio de 2012
03.06 Homilia Domingo de Santisima Trinidad en VII Jornada Mundial de la Familia en Milan por Papa Benedicto VII - 2012
Homilia Solemnidad de la Santisima Trinidad
Por Su Santidad Benedicto VII
Celebración Eucaristica en el VII Encuentro Mundial de las Familias - Milan 2012
Queridos hermanos y hermanas
*
PP Benedistus VII
[00752-04.01] [Texto original: Italiano]
http://www.radiomaria.es/ y RV
sábado, 2 de junio de 2012
Homilia al Domingo de la Santisima Trinidad 2012
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http://faculty.shc.edu/jsanmartin/.
sábado, 18 de junio de 2011
Homilia de la Santisima Trinidad
DIOS ES AMOR
Escrito por: Padre Javier San Martín sj
COMENTARIO A LA FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, ciclo A
San Juan 3, 16 al 18.
19 de junio, 2011
¡Hola amigos! Qué alegría estar nuevamente juntos para celebrar el día del Señor.
Hoy celebramos la fiesta de La Santísima Trinidad, un solo Dios en tres Personas distintas. Un misterio que la tradición popular celebra con alegres cantos, aceptando la limitación de la inteligencia humana para comprenderlo.
Ya San Pablo exhortaba a los fieles a saludarse “en la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre y la comunión del Espíritu Santo”.
Pero, ¿qué es la Santísima Trinidad? ¿es como una presidencia conjunta y eterna que controla a los hombres para darle a cada uno su merecido?
Veamos lo que San Juan en el capítulo 3, nos dice:
“[16] ¡Así amó Dios al mundo! Que le dio al Hijo Único, para que quien cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna. “
Este hermoso versículo nos revela que Dios ama al mundo, ama sus cosas y personas, ama su historia y sus circunstancias, con un amor tan infinito que le dio lo más íntimo de sí mismo que es su hijo Jesucristo para su salvación.
Entrar en tu corazón de Dios es ver un misterio, algo insondable, que supera nuestra capacidad de comprensión. Pero aunque no comprendo tu identidad de Dios en tres personas, si logro intuir que lo único que existe en este misterio es el amor y que la única motivación de todas tus acciones es el amor. Esto lo intuyo porque yo también me siento hecha para amar. Y esta intuición me produce una gran tranquilidad y una gran ilusión por amar, a pesar de todas las cosas negativas que uno pueda ver alrededor. Si tú, Padre, decidiste enviar a tu Hijo al mundo a pesar de ver en nosotros tantas cosas negativas, desprecios, olvidos, a mi no me queda otra cosa sino amar y darme. Amar a pesar de todo es lo que más me entusiasma de ti, Señor.
La Trinidad, se traduce entonces con la palabra amor, amor a pesar de todo. El mismo San Juan nos dice:
“[17] Dios no envió al Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo gracias a Él”.
Y esta afirmación nos revela otra característica fundamental de la Trinidad, la de levantar, alzar, poner en pie. Mientras que el mal busca hundir, postrar a la persona, el Dios Trinitario alza a los caídos.
Sí, estas palabras me hacen ver con claridad cual es la acción de Dios sobre el mundo y sobre mi vida. Se que de ti no puedo recibir jamás una palabra de condena ni postración sino siempre de ánimo, de alzarnos de la duda, de la desilusión. Cuando siento el impulso a seguir caminando, a ponerme en pie, a seguir amando, aun a los que me hacen daño, se que eres tú, Santísima Trinidad, quien me esta motivando. Pero cuando me siento desanimada, con temor, angustia, miedo a enfrentarme a las dificultades, se que es el espíritu del mal quien esta actuando en mi. En esta fiesta quiero abrir de par en par las puertas de mi corazón al Dios que levanta, que da ánimos, que impulsa al amor. Para que a pesar de las complicaciones y confusiones de la vida, nunca me olvide que hay un Dios que no me condena sino que me salva, que me levanta, y ese eres tú Santísima Trinidad.
¿Pero cuál es la condición para que Dios, nos levante? San Juan mismo nos responde con mucha claridad:
“[18] Para quien cree en Él no hay juicio. En cambio, el que no cree ya se ha condenado, por el hecho de no creer en el Nombre del Hijo único de Dios.”
Esto nos enseña que la actitud central del hombre a Dios es la fe. Si creemos que Jesucristo es superior a todas las acciones negativas de nuestra vida, si estamos convencidos de su capacidad de amor hacia nosotros a pesar de todas nuestras debilidades, alcanzaremos la salvación. Y la única manera de perder esa salvación es precisamente en no creer que Dios es así. Si uno duda del amor infinito de Dios para salvarnos, ya se ha condenado así mismo.
Señor, muchas veces dudo que tu puedas perdonar cuántas cosas, circunstancias, personas porque a mí me resulta realmente imposible perdonar, y siempre las condeno. No son pocas las veces, Señor, que yo quisiera que esa persona desaparezca por las cosas malas que ha hecho, cuantas veces juzgamos negativamente a las personas. Por eso, creer que tu siempre estas dispuesto a salvarnos resulta difícil pero al mismo tiempo maravilloso. Porque me hace comprender que esa es la manera más hermosa de vivir: respondiendo a las ofensas con amor. Creer en ti es estar convencido de esta gran verdad: tú buscas siempre nuestro bien. Esta fe me anima, me hace vivir con optimismo. Me hace comprender que detrás de mí hay siempre una mirada positiva, una mirada de Padre dispuesto a darme su Hijo amado. Te pido Señor que nunca pierda la fe en la Trinidad.
Pero lo más importante es
Toma ahora el texto del evangelio en tus manos, San Juan, Capítulo 3, versículos del 16 al 18.
Cecilia Mutual, y Javier San Martín, agradecemos muy sinceramente tu compañía,
¡ y te esperamos nuevamente el próximo domingo!.
http://faculty.shc.edu/jsanmartin/2011/06/
lunes, 8 de junio de 2009
Santisima Trinidad y Pentecostes 2009
Uno para todos ... y todos para UnoPADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO.
Hoy no me equivoco con la fiesta de hoy como ayer, os aseguro que hoy se celebra en la Iglesia la Santísima Trinidad, ¿cómo se me va a olvidar si es el día de las elecciones europeas? (No tiene nada que ver pero así enlazo el tema). Hoy hay que ir a votar para el parlamento europeo, las gentes acudiremos en masa (¡je!) a depositar un voto en una urna. Entre las decenas de partidos que se presentan, algunos rarísimos, ganará alguno o dirán que han ganado casi todos, y mandaremos nuestros representantes al parlamento europeo. Luego habrá que buscar consensos, apoyos y demás negociaciones para que dentro de unos años volvamos a repetir todo el juego. La democracia es el menos malo de los sistemas políticos, pero cuando hay que estar votando continuamente te llegan a cansar, siempre los mismos políticos, con las mismas manías, las mismas mentiras y los mismos olvidos.«Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.» Dios no es democrático, lo siento. Dios es. No existe eso que muchos dicen “para mi Dios es …” Dios no es para ti una cosa y para el otro, otra. Dios es como es para todos, y en la vida no nos dedicamos a cambiar de Dios cada cuatro años, sino que nuestra tarea es conocerle y amarle y Jesucristo nos revela quién es Dios Padre y nos manda el don del Espíritu Santo para unirnos a Él. No podemos cambiar a Dios (entonces no sería Dios), ni podemos dejar de ser hijos, ya que Dios es Padre. No podemos hacer -como tristemente hacen algunos-, el cambiarnos de Iglesia porque las normas de una o de otra se adapten mejor a nuestra situación actual o sean más comprensivas con nuestro pecado. Eso no es buscar la verdad, es buscarse a sí mismo. Nunca podrán darse pasos en al ecumenismo por consenso, sino con una búsqueda sincera y auténtica de la verdad.“Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que el Señor, tu Dios, te da para siempre”. En la fiesta de hoy reconocemos a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Reconocemos la verdad de Dios tal como nos ha sido revelada. La agradecemos y nos adherimos a ella. Jesucristo es el Señor, nosotros somos hijos en el Hijo y procuramos vivir unidos, cada día más, a Dios nuestro Padre y caminar iluminados por el Espíritu Santo. La verdad de la Santísima Trinidad no ha llegado a nosotros por elucubración o consenso, no hemos votado al Dios que tiene que ser, se nos ha dado a conocer el Dios que es. Por eso hoy no podemos más que contemplar y dar gracias.La hija de Dios Padre, la madre de Dios Hijo, la esposa del Espíritu Santo, nuestra Madre la Virgen, nos ayude hoy a ser muy contemplativos y a unirnos al misterio que Dios nos ha revelado porque nos quiere. AM
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PENTECOSTES
El otro día nos contaron un chiste que de tonto te hace gracia. Dice así: Tal vez el Señor nos pregunte un día a nosotros: ¿Cómo es posible que después de taitantos años de vida todavía no seas santo? Y tal vez le respondamos: “Verá señoría, lo fui dejando, lo fui dejando…” La obra de nuestra santificación, lo único realmente importante en nuestra vida, no podemos aplazarla más. Hoy es Pentecostés, hoy el Espíritu Santo vendrá a nuestras vidas como cada día, nos hará que vivamos por Cristo y en Cristo, pero tal vez lo dejemos pasar una vez más.“Nadie puede decir: «Jesús es Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo.” A veces pensamos que ser santo significa hacer muchas cosas, prepararnos muy bien para recibir al Espíritu Santo. Y sin embargo el Espíritu de Dios viene cuando menos lo esperas, cuando estás con las puertas cerradas por miedo a los judíos, cuando te pesa tu pecado o tus debilidades, cuando piensas que ya no puedes más o te sientes más lejos de Dios. Entonces, de pronto, dices con los labios y con el corazón: “Jesús es el Señor” o musitas un padrenuestro. Eso no es labor tuya, no es que hayas alcanzado un grado de perfección, sino que el Espíritu Santo está trabajando en ti. Simplemente con no ponerle obstáculos el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad. Podemos sentirnos indignos, débiles o pequeños, perfecto, ese es el primer paso para dejar actuar al Espíritu Santo.Entonces verás al que es “don en sus dones espléndido” y recibirás sus siete dones la sabiduría, el entendimiento, el consejo, la fortaleza, la ciencia, la piedad y el temor de Dios; y gozarás de sus frutos la caridad, el gozo, la paz, la paciencia, la longanimidad, la bondad, la benignidad, la mansedumbre, la fidelidad, la modestia, la continencia y la castidad. Ya sé que a veces nos sienta un poco mal que todo esto no sea fruto de nuestro esfuerzo, nuestro logro personal, nuestra batalla ganada: ¡Ya he llegado a ser casto, fiel, bueno,…! No, no es logro nuestro, es un don y como don hay que pedirlo y acogerlo. Dejar trabajar al Espíritu Santo en nuestra vida implica lo que decía Juan Pablo II :”Abrir de par en par las puertas a Cristo” No importa lo que se encuentre dentro, lo desordenada que haya estado nuestra vida, el Espíritu Santo pondrá las cosas en su sitio y pondrá valentía donde estaba la cobardía, fortaleza en la debilidad, fe en la duda, esperanza en nuestros miedos, alegría en nuestra tristeza. Es Él el que realiza la obra de nuestra santificación, pero no lo hará sin nosotros, si no le dejamos, si no confiamos.En estos días en que leemos noticias tan tristes de eclesiásticos infieles o depravados tenemos que pedir sin cesar el don del Espíritu Santo en la Iglesia y en el mundo entero. Él lo hace todo nuevo, regenera las heridas y robustece a los vacilantes. Es el momento en que todos nos pongamos delante del Sagrario y lloremos por los pecados de escándalo, por los que no lloran sus faltas, por los que desconfían de Dios aunque Dios ha confiado en ellos y les ha dado el poder de atar y desatar en esta tierra los pecados. Es momento de ponernos con más docilidad delante de Dios y dejarle trabajar, no ponerle trabas ni obstáculos.Hoy se confirmarán tres chavales del centro de reclusión de menores que asisto. su pasado ha podido ser complicado, pero su presente, su hoy, es dejar que el Espíritu Santo cambie sus vidas. Vamos a decidirnos tu y yo también a que nos guíe el Espíritu Santo, aunque hayamos torcido el sendero tantas veces. Hoy también es una fiesta de la esposa del Espíritu Santo, de nuestra madre la Virgen, vamos a dejar que ella nos visite y nos conceda el pedir con humildad que el Espíritu Santo guíe realmente nuestra vidas y guíe a su Iglesia. AM
Dos fechas muy importantes, que merecen ser registradas,








