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PAPA Robert : LEON XIV y ESCUDO Pontificio 2025

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domingo, 18 de marzo de 2018

19.03 Últimos Votos de Carlos Quintana sj







Celebración de los Últimos Votos del P. Carlos Quintana SJ, a realizarse, en el DIA DE SAN JOSE,  el lunes 19 de marzo, a las 7: 30 pm, en la Capilla de la Casa de Retiros Santa María de Chiclayo.

¡Nos esperan! 


Face: Jesuitas del Perú

               











19.03 Misa Acción de Gracias - Arequipa





El Colegio San José de Arequipa, invita a la Misa de Acción de Gracias por sus 120 años de Fundación institucional, a celebrarse este lunes 19 de marzo en el Templo de la Compañía de Jesús, las 8.00 pm

Face: Jesuitas del Perú



sábado, 8 de octubre de 2016

¿ Como sera la elección del nuevo Superior General de los Jesuitas ?





Así se elegirá al nuevo Superior General de los Jesuitas

El jesuita Orlando Torres está muy ocupado estos días, porque es uno de los 212 jesuitas electores encargados de buscar y elegir un nuevo general para la Compañía de Jesús.

Hablamos con él sobre el mecanismo de elección, un proceso apasionante diseñado por San Ignacio de Loyola, en el que no hay ni candidatos ni campaña electoral. Sin embargo, vistos los resultados, debe ser muy eficaz.

P. ORLANDO TORRES
Jesuita
"El Padre Nicolás en 2008 fue elegido en el segundo escrutinio, en la segunda votación; y el Padre Kolvenbach, el precedente superior general, elegido en 1983, fue elegido a la primera. Eso es extraordinario. Eso quiere decir que se había llegado a un consenso discernido de quién es la persona indicada en este momento para poder asumir los retos de la Compañía”.

Ahora están en la fase llamada de "murmuraciones” cuando los electores intercambian impresiones sobre personas concretas. Sólo pueden hablar cara a cara y no pueden pedir el voto para ninguno.

P. ORLANDO TORRES
Jesuita
"Le puedo preguntar, bueno, ¿y en Europa hay algún nombre de alguien que te parezca que pueda realizar esta labor y responder a los retos que enfrenta la Compañía hoy? Y él me dice, pues sí, pienso en en tal persona. Dime cuáles son sus cualidades. Y él me las dice. Y le pregunto. Dime cuáles son sus limitaciones. Y me las dice. Pero no me puede decir: "Vota por él”, porque eso es hacer propaganda. Y tampoco puede decirme "No votes por él”, porque eso es hacer propaganda. Eso está prohibido”.

El día de la votación, después de una Misa para pedir ayuda al Espíritu Santo, se reúnen en esta aula y rezan de nuevo en silencio durante una hora antes de empezar a votar.

Para ser elegido, el nuevo general deberá obtener la mitad más uno de los votos.

P. ORLANDO TORRES
Jesuita
"Al terminar la elección, hay que hacer un decreto evidentemente sobre el nuevo general, se llama al Papa. Antes había que ir al Papa a comunicarle la noticia. Ahora, con el celular...”

"Es el primero en saber quién ha sido elegido. No es para aprobación, es para informar. El Papa no tiene que aprobar la elección: Se le informa de la elección que ha hecho la congregación. Porque a veces hay personas que piensan: el Papa tiene que aprobar... No, no, no. No tiene que aprobar. Se le informa de la elección”.

Esta es quizá la primera elección del general de los jesuitas que se retransmite en las redes sociales.

La Congregación General tiene cuentas muy activas en Facebook, Twitter, YouTube e Instagram, en las que ofrece interesantes contenidos, como vídeos y fotografías del ambiente.

También el padre James Martin, quizá el jesuita más popular de Internet, ha preparado este vídeo imprescindible para seguir este apasionante proceso.


JMB - MG- PR - Up: ag




martes, 13 de septiembre de 2016

09.09 P. Antonio Gonzales Callizo S.J. en la Casa del Padre P. Antonio Gonzales Callizo S.J. en la Casa del Padre


P. Antonio Gonzales Callizo S.J. 
en la Casa del Padre

El P. Callizo partió a la Casa del Padre, un sacerdote ejemplar, un gran colaborador del blog: Formación pastoral para laicos.

Compartió  materiales, en especial del Apostolado de la Oración cuando fue Secretario Nacional. Partió a la Casa del Padre el 9 de septiembre 2016 a los 98 años de edad, cuando llevaba dos años en la Comunidad Jesuita de Fátima.

En San Pedro destacó su entrega a su ministerio, que tuvo como servicio principal el Sacramento de la Reconciliación, recordado por sus consejos y siendo uno de los confesores más permanentes a quien acudían muchos fieles laicos, religiosos y sacerdotes.

Asimismo, destaca su servicio con el Apostolado de la Oración, acompañando a sus miembros y elaborando siempre las hojas del Ofrecimiento Diario - Intenciones mensuales del Papa, labor que se continúa haciendo y que acompañan publicándolas en el blog: Formación pastoral para laicos.

Se le recordara siempre del P. Callizo por su permanente disponibilidad a su ministerio, su gran entrega movido por su gran amor a Dios, que se demostraba en especial cuando se encontraba delicado de salud, porque no se tomaba descanso ya que apenas recibía las atenciones médicas, inmediatamente se ponía a brindar sus servicios en la Parroquia.

El P. Callizo  deja como testimonio su estilo de vida y entrega a su ministerio, un ejemplo no solo para los laicos, sino en especial para los sacerdotes, religiosos y religiosas.


NOTA DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS

El P. Antonio González Callizo nació el 16 de enero de 1918 en Zaragoza. Ingresó a la Compañía de Jesús en el Noviciado de Aranjuez en 1950, con 32 años de edad, siendo una de las escasas vocaciones tardías que se daban en aquellos años.

Antes de ser jesuita, estudió parte de la secundaria en Pau (Francia) y cursó estudios en la Escuela de Altos Estudios Mercantiles (1931-1936) en Madrid donde le sorprendió el comienzo de la Guerra Civil española. Aunque fue alistado al ejército republicano, no pudo incorporarse por una enfermedad. Acabada la guerra, retoma los estudios interrumpidos y ejerce la profesión de perito mercantil durante 9 años. Tras ganar unas oposiciones, de 1944 a 1950, trabaja en el Instituto Nacional de Previsión, el seguro social público de aquella época.

Conoció a la Compañía de Jesús en unos ejercicios espirituales donde tuvo una fuerte experiencia vocacional y decidió dejar su exitosa vida profesional para ingresar en el noviciado de Aranjuez en 1950. Llegó al Perú para hacer el segundo año de Noviciado en Miraflores donde también realizó el Juniorado de 1952 a 1953. Regresa a España para realizar los estudió de Filosofía en Madrid (1953-1955) y Teología en la facultad de Granada (1955-1959) sin pasar por la etapa del magisterio. Fue ordenado sacerdote en 1958 en Madrid y completó su formación con la Tercera Probación en Mont Laurier y St Jerome (Quebec-Canadá).

Desde que se incorporó a la vida activa, gran parte de su trabajo estuvo vinculado a temas administrativos y económicos, aunque, en su misión, siempre ocupó un lugar relevante el ejercicio del ministerio sacerdotal. En cuanto regresó a la Viceprovincia, en 1961, fue nombrado ecónomo y administrador de casas y obras hasta 1968 residiendo en la comunidad Nuestra Señora de Fátima. Ese mismo año fue destinado a la Curia General en Roma como ayudante del ecónomo General donde permaneció 20 años.

Acabado su servicio en Roma en 1988, se incorpora a la comunidad de San Pedro en la que permanece hasta 2014. En esta etapa mantiene alguna colaboración en el ámbito económico (algunos años de revisor de arcas y consejero de la comisión económica), pero su actividad central será la pastoral en tres líneas principales: vicario parroquial, confesor y dirección de ejercicios. Sin duda, el ministerio en el que más se distingue, es en el sacramento de la reconciliación. También, durante todos estos años, fue Secretario Nacional del Apostolado de la Oración.

Antonio era el jesuita decano de la Provincia. Cuando llega a la Enfermería en 2014 con 96 años, su salud todavía es buena, salvo los problemas de vista, y, por ello, se mantuvo en actividad en la medida que sus fuerzas lo permitían. En ese tiempo, siguió recibiendo a muchas personas para la confesión, especialmente religiosas y seminaristas o era llevado a los conventos para confesar. Sin embargo, su salud decayó de forma súbita hace una semana y falleció en la tarde del día viernes 9 de septiembre, de un ataque cardiaco.

Del P. Antonio cabe destacar su gran identidad sacerdotal y una especial capacidad de acogida y de transmitir paz, dones que le convertían en un sacerdote muy requerido para el sacramento de la reconciliación. Era un hombre bondadoso, que vivía agradecido a Dios y a la Compañía y lo manifestaba de forma permanente a su entorno. Entregó su vida hasta el final como un operario fiel en un sencillo servicio cotidiano.

Demos gracias a Dios por su vida ejemplar, de entrega apasionada al Señor, anunciando siempre su Palabra, y la confianza en el cariño maternal de María.








lunes, 15 de febrero de 2016

Francisco se reúne con jesuitas en la Nunciatura en México 2016


El Papa se reúne con jesuitas en la Nunciatura

14.02.2016.-Ciudad de México. El papa Francisco se reunió hoy durante alrededor de media hora con seis jesuitas en la Nunciatura Apostólica, informó Federico Lombardi, vocero del Vaticano.

En conferencia de prensa detalló que los jesuitas vieron al Pontífice luego de que éste regresó del Hospital Infantil de México 'Federico Gómez'.

La reunión fue “un pequeño encuentro fraternal”, en el cual los sacerdotes regalaron al Papa una reliquia del beato mexicano Miguel Agustín Pro Juárez.

El jesuita Pro (1891-1927) fue fusilado durante la Guerra Cristera (1926-1929) de México. Fue beatificado en 1988 por el Papa Juan Pablo II. Su canonización está en proceso.

Lombardi no habló de los temas que el Pontífice trató con los integrantes de esta congregación, a la cual pertenece.

Aunque se le preguntó en repetidas ocasiones si en esta reunión se tocó el tema de un posible encuentro con los padres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, el vocero descartó pronunciarse al respecto.

El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, dependiente de la Compañía de Jesús en México, asesora a los padres de los estudiantes de Ayotzinapa.

“No hago un reporte del encuentro. Me dijo que podía hablar sobre la reliquia, sobre otras cosas no tengo qué decir”.

Lombardi también refirió que en la mañana del domingo, de camino hacia el Campo Marte, Jorge Mario Bergoglio también tuvo un encuentro con Monjas de la Visitación de Santa María, religiosas de clausura.

Añadió que cuando iba en helicóptero hacia Ecatepec, el Papa pudo observar las pirámides de Teotihuacán, sobre las cuales hizo un sobrevuelo.

Detalló que más de un millón de personas salieron al encuentro del Papa en las calles de Ecatepec, mientras que en la misa se congregaron unas 300 mil.

Por su parte, el jesuita Antonio Sapadaro, presente en la reunión con el Papa, difundió imágenes del encuentro en su cuenta de Twitter @antoniospadaro.

El Papa "nos hizo reír, aquí en México", escribió Spadaro en uno de sus mensajes. "Historias divertidas".

En otro tuit dijo que fue una "gran conversación" de treinta minutos y un "relajante y profundo momento".

Por Carolina Gómez Mena



viernes, 5 de febrero de 2016

05.02 Fue hace 25 años (1991-2016)


25 años 
+
 (1991-2016)

Tan cerca de nosotros no había estado el Señor, acaso nunca;
ya que nunca habíamos estado tan inseguros.

Padre Arrupe 




El 14 de noviembre de 1980 el Padre Arrupe, por aquel tiempo Superior General de la Compañía de Jesús, anunciaba la creación del Jesuit Refugee Service (JRS). La idea había surgido durante las Navidades del año anterior, en las que había quedado “profundamente impresionado y conmovido por las penalidades de los miles de prófugos del mar y de los refugiados”. Entonces eran los que huían de Vietnam.


Quizá obedeciera simplemente a una hermosa casualidad, pero me gusta pensar que el hecho de que el JRS “naciera” en Navidad tiene que ver con algo que se ha ido encarnando en la vida del que ha hecho los Ejercicios Espirituales. El que ha escuchado esas palabras que hablan de “hacer redención del género humano” y luego ha contemplado cómo el Señor nacía “en suma pobreza, y a cabo de tantos trabajos de hambre, de sed, de calor y de frío, de injurias y afrentas…”, tiene que acabar oyendo esos gritos arrinconados en los márgenes.

Redacción de Espiritualidad Ignaciana 



(Part 1 of 3) Arrupe, The Man Who Set His Hands On The Plough And Did Not Look Back

(PART 1 OF 3)
ARRUPE, THE MAN WHO SET HIS HANDS ON THE PLOUGH AND DID NOT LOOK BACK

Fr. Jose Cecilio J. Magadia, SJ

*Note: Pedro Arrupe, SJ was the 28th Superior General of the Society of Jesus whose vision and leadership guided the Society in the post-Vatican II world. He died on February 5, 1991. The following reflection was originally part of Fr. Jose Cecilio J. Magadia, SJ’s (former Provincial Superior) points for the Philippine Province Recollection last January 1, 2002, on the occasion of Fr. Arrupe’s 10th death anniversary. This year, as we commemorate Fr. Arrupe’s 25th death anniversary, we are re-posting the reflection in three parts.
There are those who would say that we have in Pedro Arrupe, a real saint. G.K. Chesterton says: “The Saint is a medicine because he is an antidote…. He will generally be found restoring the world to sanity by exaggerating whatever the world neglects, which is by no means always the same … in every age. Yet each generation seeks its saint by instinct; and he is not what the people want, but rather what the people need.”
I submit that for us, Jesuits living in these early years of the 21st century, Arrupe is a saint in this Chestertonian sense of being an antidote to the world, of providing the world, not what it wants but what it really really needs.
After three months in Lourdes in the summer of 1926, and after having witnessed the miraculous cures attributed to Our Lady, the young medical student Pedro Arrupe decided to put his hand to the plough. On his return to Spain, he made the necessary arrangements with the Jesuits of Loyola, without telling anybody. Then, in January of 1927, he broke the news to his sisters, who were completely surprised by the decision. They were especially pained because their father had just passed away, and they looked to Pedro as their source of hope and consolation. And now, this, another separation. They didn’t sleep that night; they just talked and cried, and his sisters saw that Pedro’s heart was set. They knew.
A brother-in-law, Joaquin, accompanied Pedro from Bilbao to the novitiate in Loyola. When they arrived, they found out from the Master of Novices that there was still one other document lacking. Joaquin proposes that they go back to Bilbao. But, surprisingly, Pedro says no. He tells Joaquin to go to Bilbao, while he waits in a hotel in Loyola. Why? Because that was the way of Pedro Arrupe: once he has made that step forward, nothing and no one can make him turn back.
This world needs men who do not turn back. Ours is an age of great complexities, where the divisions between peoples have become more pronounced, where problems are built on top of older problems, and they meld into, and exacerbate, and feed on, each other. In search for an answer, many have found themselves lost and confused, as if in a maze of ideas and ideals that blur the ideological boundaries, and soften distinctions, and throw away many of the old fundamentals. There are those who have turned to a distinct kind of atheism, which insists on living only for the moment and rejects all transcendence. There are others who have become content with individualism, who have ran to forms of religiosity which are a cheap imitation of the noblest ascetical practices of non-Christian religions, but which are devoid of any contact with a loving and personal God. There are also others who, in the midst of the many ambiguities and ambivalences of today’s world, have fallen into the trap of relativization, and the abandonment of absolutes, rejecting hard and fast judgments of any kind, emphasizing a destructured and decentered way of life, treating tradition with irreverence – yes making for great creativity of expression and playfulness and spontaneity, but also creating a world of fence-sitters, without spine.
In this complex world, Arrupe provides a distinctly Christian response of undying commitment to bringing back a sense of the sacred, a love for God, that leads to the creation of, to use Arrupe’s own words, “men and women for others” – men and women who dare to commit to an absolute and to place a stake in caring for those who have been victimized by the processes that have come to be tagged as “development”.
It is said that Arrupe’s determination, his setting his hands on the plough, sometimes approached that stubbornness that has been identified with the Basque people. But it was always a healthy kind of stubbornness, that was not easily dissuaded or discouraged. Fr. Francisco Ivern, a Jesuit who has worked closely with Don Pedro, recounts that when Arrupe would come up with a new project or think of a new idea, which happened quite often, his counselors would sometimes deliberately ignore him, as if what he was proposing was so unrealistic and impossible. But they knew, Ivern says, that he would come back, again and again and again, with the same proposal, until he was persuaded that, after all, it would not be so practical.
My friends, in the face of the world that can tempt us to compromise on some of our ideals and commitments, to give up easily in the face of complexity and confusion, to try wishy-washy principles and short-term, temporary, stop-gap responses: Arrupe’s example of life invites us to ask ourselves once more some very critical questions. What are the ploughs I have set my hand onto? Where does it lead me? Does it bear the mark of God? Does it fit in God’s scheme of things? Have I really given myself so completely to it? What am I willing to give up for it?


Hoy esa misión es ocasión de agradecimiento por poder estar junto a quienes son -misteriosamente- presencia de Dios, recordándonos nuestros despistes y trabajando por arrancar el egoísmo de nuestro corazón.





Los padres jesuitas son los pioneros de la Misericordia - 2016





"Los padres jesuitas son los pioneros de la Misericordia"          

“Me ha parecido muy oportuno que una puerta de la Misericordia esté aquí en Fátima porque ustedes, padres jesuitas, siempre están a la espera de los penitentes, están como pioneros de la Misericordia. Los invito a que haya una verdadera cantidad de gente que entre, por esa puerta que es Cristo, que entre a los corazones… 


Les agradezco por aquí [en la parroquia Nuestra Señora de Fátima] y en San Pedro, todo Lima sabe que siempre encontrará un sacerdote dispuesto a escuchar y confesar, ojalá en muchas Iglesias tuviéramos esa disponibilidad”. Con estas palabras El Cardenal Juan Luis Cipriani abrió una de las últimas puertas santas de la Arquidiócesis de Lima en la parroquia Nuestra Señora de Fátima en Miraflores a cargo de los sacerdotes de la Compañía de Jesús.


La soledad es la enfermedad de este mundo

En la santa Misa, el Primado del Perú recordó a todos los asistentes el llamado constante que hace el Santo Padre Francisco de acercarnos más a Jesús y de nunca sentirnos solos.
“La enfermedad más dura que hoy se extiende en la juventud, en la gente madura y en la gente de la tercera o cuarta edad, es la soledad, que se olviden de mí. Pero Dios no es soledad. Nunca estamos solos, con trabajo o sin trabajo, con salud o enfermedad, llenos de pecado o limpios de pecados, pobres y ricos, Jesús está con nosotros.”

“Esa soledad del twitter, del whatsapp, del facebook, nos aísla. Esa es la enfermedad que hoy le pedimos al Señor en este año de la misericordia: Sal al encuentro de nosotros, acompáñanos, conviértenos en esos agentes, testigos de la misericordia. La respuesta a ese pecado que te aísla es lograr que la familia sea el gran centro de la misericordia y preguntarnos: ¿Qué puedo hacer yo en mi familia? ¿Puedo sonreír más, puedo ser más amable?, ¿puedo escuchar un poco más? Cada miembro de la familia pregúntese qué puede hacer para hacer del ambiente de la familia un lugar más agradecido, más alegre, y más servicial.”


Misericordia en Familia

En otro momento el Cardenal Juan Luis pidió recuperar el ambiente del hogar de los padres y de los abuelos convirtiendo a la familia en la primera escuela de donde el centro de sus vidas sea la misa dominical.

“Misericordia en la familia como fruto de la misericordia de Dios en tu corazón. Cuántos milagros van a ocurrir pasando por esa puerta, al encuentro del perdón y de la eucaristía, miles y miles de milagros, no solo de salud sino de paz, de amor de Dios, de entrega al prójimo, de volver a empezar una situación familiar. […] Dejemos de lado la comodidad, la pereza y la televisión; ya no es el martirio, son como esas pequeñas flojeras que se han metido que nos llevan muchas veces a alejarnos de este día central de la fe en que se renueva el misterio pascual, en que Jesús vuelve a entregar su cuerpo y alma, en que Jesús vuelve a acercarse a cada uno para perdonarlo, para llenarlo de alegría, para invitarlos a esa felicidad eterna.”


"El pecado nos aísla"

En otro momento, el Cardenal Juan Luis indicó a los cientos de fieles que llegaron hasta Miraflores que el pecado nos aísla y recordó el pedido del Papa Francisco de reconocer que somos pecadores.

“Hermanos, el pecado aísla, esa gran enfermedad de la soledad se va extendiendo porque el pecado nos va aislando, promete mucho pero nos deja solos y la gran respuesta es rehacer la familia, empezando por la reconciliación personal.”
“Todos somos pecadores; es bueno repetirlo al interior: Soy pecador porque necesito de tu misericordia y perdón, no somos un grupo de perfectos contra un grupo pecadores, ¡No! Somos los pecadores. No somos llamados a un éxito, a un triunfo, a una redención hecha a nuestra manera. Jesús el rostro de la misericordia nos conoce,  y nos quiere y perdona. Para todo eso en ese amor y en esa conversión Jesús nos dice: Yo vengo a tu alma pero llévame.”


Finalmente les recordó a los fieles que el año de la Misericordia debe ser un año de obras de misericordia. Concelebraron, Monseñor Pedro Barreto, Arzobispo de Huancayo, el Párroco Carlos Cardó Franco y los vicarios parroquiales.



viernes, 8 de enero de 2016

03.01 Homilia Fiesta Titular de la Compañía de Jesus


HOMILÍA – FIESTA TITULAR DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.– 

D– 3 Ene 2016

Hoy se celebra en el Perú la fiesta de la Epifanía y en el calendario litúrgico de la Iglesia hoy es también la fiesta del Santísimo Nombre de Jesús. La Epifanía nos recuerda que Jesús ha venido al mundo como Salvador de todos los pueblos. Esta verdad fundamenta la acogida y respeto fraterno que debemos mostrar a todas las personas que, por encima de su ubicación social o cultural, en el tiempo o en la geografía del mundo, buscan –siempre guiados por el único Dios y por su Espíritu– darle un sentido trascendente a sus vidas, obrar con rectitud de conciencia y empeñarse en la construcción de la paz y la justicia. Para todos ellos nace el Señor.

La estrella que guía a los Magos de oriente simboliza la presencia del Salvador que brilla en el interior de los seres humanos y de las culturas, y los guía en sus caminos, por extraños que nos parezcan, en sus éxodos, tantas veces trabajosos y difíciles. El Espíritu de Dios ilumina como “luz de estrella que brilla en la noche” (Sab 10,17) a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, pequeños o grandes, pobres o sabios de todos los tiempos que buscan el logro pleno de su vida en el amor y la justicia.

Esta importante fiesta de la Epifanía no deja en penumbra el significado de la fiesta del Nombre de Jesús. Según el evangelio de San Lucas (2, 21), “al cumplirse los ocho días, cuando tocaba circuncidar al Niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción”.

Tradicionalmente, los jesuitas celebramos en esta fecha del Santísimo Nombre de Jesús, nuestra fiesta titular. Damos gracias a Dios por haber inspirado a San Ignacio este nombre para nuestra orden y pedimos la gracia de cumplir lo que en él se significa.

Ignacio de Loyola y sus primeros compañeros deliberaron entre sí cómo responderían a quien les preguntase qué congregación era la suya. Relata Juan de Polanco, secretario de Ignacio, que en Vicenza, 1537, “comenzaron a darse a la oración y pensar qué nombre sería más conveniente, y, visto que no tenían cabeza ninguna entre sí ni otro prepósito sino a Jesucristo, a quien sólo deseaban servir, parecióles que tomasen nombre del que tenían por cabeza, diciéndose la Compañía de Jesús”. Reconocen que es el Señor quien ha tomado la iniciativa de reunir en su Iglesia este grupo apostólico y desea servirse de él como un instrumento para continuar su obra.

Desde entonces, la Compañía ha mantenido su nombre, lo ha defendido frente a algunos intentos de cambiarlo. Lo ha llevado no sin cierto sentimiento de distinción, pero sobre todo con una serena confianza de que con él expresa la gracia que viene de parte de Dios y el deseo más íntimo nuestro de participar en  el destino de Jesús, en su vida y en su muerte, en sus trabajos y padecimientos para que, siguiéndole en la pena le sigamos también en la gloria (EE 95).

Pedro de Ribadeneira, discípulo y biógrafo de Ignacio, relaciona la elección de este nombre con la visión que tuvo Ignacio camino de Roma, en el sitio llamado de La Storta. Allí el Fundador se confirmó en su propósito de establecer con sus compañeros una compañía que “militara para Dios bajo el estandarte de la cruz, y se distinguiera con el nombre de Jesús, para servir solamente al Señor y a su Esposa la Iglesia bajo el Romano Pontífice, Vicario de Cristo en la tierra”.

El peregrino Ignacio va camino de Roma con el ánimo inquieto. Sabe que allí les esperan malentendidos y quizá persecuciones; el destino mismo de su orden naciente se le escapa de las manos, pero nada de esto constituye, a fin de cuentas, su preocupación de fondo. Su pasión más apremiante es la de poder hallar el medio más eficaz de asemejarse a su Señor, cargar con él su cruz y entregar todo su haber y poseer a la tarea de procurar la gloria de Dios, que es la vida de los hombres. Eso significa la plegaria insistente que dirige a María, la Madre: que le consiga la gracia de ser puesto con su Hijo. Y en una ermita a pocas leguas de Roma, siente que el Padre dice a su Hijo que reciba al peregrino en su compañía. Y el Hijo, cargado de su cruz, le dice a Ignacio: “Quiero que tú nos sirvas. Yo les seré propicio en Roma”.

Consciente de esto, la Compañía vive del deseo de Ignacio, continuamente repetido: que Dios Padre nos ponga con su Hijo, nos haga estar donde Él estuvo y está, y nos haga capaces de hacerlo todo como Él lo hizo. El nombre “Compañía de Jesús” no se nos ha dado para que nos envanezcamos, sino para que procuremos vivir un estilo de vida, un modo de proceder semejante al de Jesús y miremos al mundo desde la perspectiva de misión que su nombre significa.

Así mismo, Ignacio y todos los jesuitas con él, reconocen que el “ser puestos con el Hijo” conlleva indisociablemente un arraigo eclesial muy firme y decidido. La unión a la esposa de Cristo, “que es la santa madre Iglesia hierárchica”, es para Ignacio en toda circunstancia el signo de la fidelidad a Jesús cuyo nombre llevamos. Puesto que la Iglesia es la primera depositaria de la misión de Cristo, la Compañía quiere servir a la Iglesia y en la Iglesia. Quiere colaborar en la misión de la Iglesia que es la de anunciar la Buena Noticia que salva.

Pero sabemos bien que esta misión atraviesa el tiempo, y por tanto ha de concretarse y mediatizarse de acuerdo a los desafíos y necesidades que el tiempo ofrece. Hoy enfrentamos nuevos retos: en el campo de la lucha por la justicia y la defensa de la vida, en el campo de la nueva evangelización, en el campo del diálogo con las culturas y con las otras religiones, y en el campo de la defensa del medio ambiente. Hoy de manera particular, en respuesta a la llamada apremiante del Papa Francisco, debemos enfocar nuestros recursos a “las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dramáticamente crea”, para anunciar y testimoniar allí la misericordia.

Pues bien, en el Nombre mismo que lleva, la Compañía ha de encontrar lo que la libera para lograr la agilidad, adaptabilidad y capacidad de sacrificio que estos nuevos desafíos exigen. Hoy como ayer, en su larga historia de casi cinco siglos (476 años), la Compañía se renueva, se inspira y fortalece en la continua y sincera vuelta al evangelio, en la mirada a Jesús, contemplado día a día para más amarlo y seguirlo.

Para el jesuita es vital repetir de continuo, en toda circunstancia, el nombre amado de Jesús porque para él es el referente y criterio de todo, y lo más íntimo y esencial de su vocación. El Nombre de Jesús es, en definitiva, lo que ha hecho y seguirá haciendo a nuestra Orden libre frente a todo: libre –como decía el P.Arrupe– respecto a sus obras y proyectos, a su prestigio y a su número (que, por cierto, como el de la mayoría de los religiosos decrece cada vez más), libre respecto a los objetivos y metas que se propone. El Nombre de Jesús la desinstala, la pone con el Hijo en la diaria y cruenta pascua del mundo. La renueva desde su raíz para que siga de veras a Jesús, para encarnar en sus personas y en sus obras la misericordia de Dios que salva.

Que esta verdad siga atrayendo a la Compañía muchos jóvenes generosos y decididos. Y que ellos, junto con nosotros, recordemos lo que decía el P. Ribaneira, que “aquellos que por vocación de Dios entran en esta familia religiosa comprendan bien que ellos no son llamados a la orden de Ignacio, sino a la Compañía de Jesús y al servicio del Hijo de Dios Jesucristo nuestro Señor, y que deben seguir sus estandartes, tomar con alegría su cruz y fijar sus ojos en Jesús, único autor”.

Mensaje por la Paz. P. Carlos Cardó, SJ – Parroco

PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA


domingo, 13 de diciembre de 2015

Tiempo de Adviento: como vivirlo


Como vivir el Tiempo de Adviento

Adviento tiempo de petición, de silencio, de conversión, de alegría, de espera, de rebeldía, de preparación…
Pero… ¿Cómo vivir estos días?, ¿Qué los pueden hacer diferentes del resto, del resto de los tiempos litúrgicos, del adviento del año pasado? En el Evangelio de hoy Juan nos dice que partamos nuestra túnica con otro. Esto no solo es dar un trozo de tela, sino partir nuestra vida. Dar un poco de nosotros al otro. Para ello tenemos que preguntarnos por lo que podemos ofrecer. Porque todos tenemos algo que dar. La clave está en ponerse en juego, perder la vergüenza y los miedos que nos hacen centrarnos en nosotros mismos, salir a la calle y decir:” tengo muchas cosas que dar y mucha vida que repartir”.


From: espiritualidad ignaciana de españa



2015 - Año del Jubileo de la Misericordia - 2016

Estamos a pocos días de la ‪Navidad, 
en la que celebraremos el nacimiento del Dios...

viernes, 13 de noviembre de 2015

¿Todavía tienen el virus jesuítico?



XVI Congreso Latinoamericano de exalumnos de la Compañía de Jesús

«El Papa que mueve el mundo» es el lema del XVI Congreso Latinoamericano de ex alumnos Jesuitas, que tiene lugar del 11 al 13 de noviembre 2015 en la ciudad de Guayaquil, en Ecuador; con el objetivo de analizar y aplicar el modelo de liderazgo del Papa Francisco, para lograr resultados estratégicos sin distinción de credo ni religión, teniendo como eje fundamental la espiritualidad ignaciana, que es una espiritualidad de la encarnación y de la acción donde cada persona participa en su entorno para generar cambios positivos, creando un mundo más justo y humilde.
Con motivo de este Congreso el Papa Francisco envió un video mensaje que Radio Vaticana ofrece a continuación.

TEXTO COMPLETO DEL MENSAJE DEL PAPA

(RV).- «Queridos hermanos: Recibí esta carta del  Padre Gilberto Freire; me pide un mensaje para este XVI Congreso Latinoamericano de exalumnos de la Compañía de Jesús que se va a desarrollar en Guayaquil, la querida Guayaquil, del 11 al 13 de noviembre del presente año. Y me mandan algunas preguntas. Yo pensé… hablar a los ex alumnos jesuitas, me da la oportunidad de decir qué es lo que espera, el Papa, la Compañía de Jesús, la Iglesia; de un hombre o de una mujer que estudió en un colegio jesuita o una universidad jesuita.

¿Qué espera? ¿Cómo tiene que ser el perfil? Cuando a mí se me presenta alguien y me dice: “Yo estudié con los jesuitas”, le pregunto: “¿Tenés el virus adentro o no, o ya lo perdiste? Es decir, cuál es el perfil de alguien que se dejó formar por la Compañía de Jesús y qué es lo que tiene que dar al mundo ahora. ¿Cómo tiene que actuar? Y dándole vuelta a la cosa, fui a la fuente, a los Ejercicios y les quiero proponer para inspiración del modo de actuar de ustedes, la Contemplación de la Encarnación: el número 101 de los Ejercicios en adelante. Sí, por ahí alguno de ustedes está pensando: “Uh, este nos viene a hacer una prédica”. Les vengo a decir lo que yo creo que tiene que ser cada uno de ustedes y deseo que lo logren ¡eh!, porque mi intención es acompañarlos en esta celebración y ayudarlos.

El jesuita y por lo tanto aquel que estudió con el jesuita tiene como su herencia; tiene que estar en tensión, continuamente en tensión. En tensión entre el cielo, la tierra y él. No puede esconder la cabeza, como hace el avestruz, de la realidad de la tierra. No puede hacerse un mundo aislado con una religiosidad “light” frente a la realidad de Dios. Y no puede vender su conciencia a la mundanidad. O sea, son tensiones, ¿cómo estoy yo frente a Dios?, ¿cómo estoy frente al mundo?, ¿cómo estoy frente al espíritu mundano que se me propone a cada rato? 

Entonces si ustedes responden a esas tres preguntas, podrán calibrar hasta qué punto la formación que recibieron de la Compañía de Jesús entró o hasta qué punto la tienen guardada en un armario. Hay que sacarla, o sería muy triste si ya ni se acuerdan. Me parece que como sacerdote, como Obispo, como jesuita, es el mejor aporte que les puedo dar a ustedes en este XVI Congreso de la Compañía.

San Ignacio, en la Meditación de la Encarnación nos pone en tensión en tres cosas: Por un lado, nos hace mirar al cielo: las tres Divinas personas. Por otro lado, nos hace mirar la Tierra: la gente, los hombres, los países, las situaciones. Y por otro lado, nos hace mirar una persona: en este caso María la casa de Nazaret, esa persona hoy es cada uno de ustedes. Y dice así:

“Traer la cosa que tengo que contemplar”. ¿Y cuál es la cosa? Cómo las tres personas divinas miraban toda la planicie, la redondez de todo el mundo llena de hombres. O sea Dios mirando a los hombres y como viendo que todos descendían al infierno, es decir, vivían paganamente, se determina en su eternidad que el Hijo se haga hombre para salvarlos. Después continúa… y ver el lugar, ver la gran capacidad y redondez del mundo, en la cual están tantas y tan diversas gentes. Asimismo, ver también qué hace esta gente. Las unas y las otras. En tanta diversidad, así en trajes como en gestos, unos blancos y otros negros, unos en paz otros en guerra, unos llorando, otros riendo, unos sanos y otros enfermos, unos naciendo y otros muriendo; o sea mirar la realidad como es. Esto lo segundo. Y lo tercero, mirar la casa de Nuestra Señora en Nazaret. ¿Y qué hace Dios? ¿Y qué hacen los hombres?

Y Dios decide enviar a su Hijo a salvar. Los hombres reciben la salvación para ser salvados de la ceguedad y las tragedias. Y la Virgen dice que sí. Es curioso como, cuando describe lo que hablan las personas: mirar cómo hablan unos con otros, como juran, blasfeman, como se pelean, como lo que dicen… Y esto es lo que me inspira hablarles. La Iglesia a ustedes ex alumnos jesuitas los quiere en tensión. En tensión entre la fe que profesan, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo; que envía a su Hijo al mundo, y esa fe en tensión con lo que está pasando hoy en el mundo. Esto es un Congreso americano, ¿qué pasa en Latinoamérica?, ¿cuántos chicos no van a la escuela?, porque no pueden, ¿cuántos chicos no tienen alimentación suficiente?, ¿cuántos chicos no tienen salud?
Tres cosas: atención sanitaria, alimentación, educación. Piensen eso. Piensen las “tragedias humanas”, no quiero decir las palabras “tragedias sociales”… sino humanas, porque cada persona es templo de la trinidad. Piensen en las tragedias humanas que están pasando en Latinoamérica. A mí me impresiona mucha en Buenos Aires, una zona de la orilla del Río. Había 36 restaurantes seguidos. Al que iba a cenar ahí le cortaban la cabeza,  le hacían pagar una barbaridad. Estaban normalmente llenos. Terminado eso, había una estación ferroviaria y empezaba enseguida una “villa miseria”, una “chabola”, una “favela”. Y de este lado lo mismo.

Que esa figura les haga ver la tragedia que trae hoy día la falta de justicia, la falta de equidad. Y la gente que estaba comiendo allí, mucha era cristiana, mucha creía en Jesucristo y se profesaba católica, y quizás habrían estudiado en colegios católicos, bueno es un ejemplo. Si vos tenés dentro tuyo el “virus jesuítico”, tenés que mirar qué le decís a Dios cuando ves esta desigualdad, qué le decís a Dios cuando ves la explotación de los chicos del trabajo, la explotación de la gente, qué le decís a Dios cuando ves que no se cuida la tierra y que para sembrar y sembrar se desforesta la tierra, y eso hace daño a la gente; qué le decís a Dios cuando compañías mineras usan el cianuro, el arsénico para extraer el mineral y eso atenta a la salud de tanta gente, de tantos chicos, de tantos adultos.

Esto que San Ignacio nos dice: “Mirar como miraba a Dios la faz de la tierra, mirar a todos los hombre, unos naciendo, otros muriendo, otros llorando otros riendo; la realidad… ¿cómo es tu relación con la realidad?, o de otra manera ¿cómo trascendés de vos mismo?, ¿sos un cerrado en vos mismo?, ¿vos te la imaginás a la Virgen cerrando la puerta para no recibir el llamado de Dios? No podés imaginartela así. Pero si sos cristiano, hacé lo que hizo ella. ¿Cómo mirás a los hombres?, ¿con qué mirada? La mirada de tu comodidad, de tu tranquilidad, del que no quiere problemas, o la mirada de tu bolsillo y ¿cómo mirás a Dios?, ¿cara a cara?, ¿persona a persona?, ¿a quién le hablás? A un “Dios spray”, difuso… o le hablás al Padre que es tu Padre, o le hablás al Hijo que es tu Hijo o le hablás al Espíritu Santo  que recibiste en el Bautismo. Bueno así los quiero a ustedes, en tensión. Y la verdad siempre se da en tensión, la verdad no está quieta, no está cristalizada, es tensionante, te lleva a actuar, te lleva a cambiar, te lleva a hacer, te lleva a imitar a Dios creador, redentor, santificador; te lleva a ser humano.
¿Estás en tensión?, o estás tranquilo, cómodo... “y no quiero problemas”.
En este Congreso, les deseo que se hagan esta pregunta… ¿cómo vivo yo como ex alumno de la Compañía de Jesús esto que San Ignacio nos hace ver en el Misterio de la Encarnación?, ¿cómo vivo?, ¿estoy en tensión o no me importa nada?

Bueno esto es lo que a mí se me ocurre proponerles, les deseo que pasen un buen Congreso. Guayaquil es linda, una ciudad que quiero; que sea fructuoso el Congreso. Fructuoso, concreto para el corazón de cada uno de ustedes, para la gente con la que trabajan ustedes y para Dios con Ustedes; ¿cómo lo meten a Dios en la familia de ustedes? Le pido al Señor que los bendiga, a la Virgen que los cuide y si lo ven al Padre Paquito denle un abrazo de mi parte. Que Dios los bendiga».


 (Transcripción: jesuita Guillermo Ortiz - Programas en español de RADIO VATICANA)



Un hermoso mensaje del Papa Francisco para los participantes del XVI Congreso Latinoamericano de Exalumnos Jesuitas “Papa Francisco mueve el mundo” organizado por A.S.I.A. Javier- Guayaquil.


XVI Congreso Latinoamericano de ex alumnos jesuitas
Una generación que moverá el mundo


Del 11 al 13 de noviembre, se realiza en Guayaquil el XVI Congreso Latinoamericano de Exalumnos Jesuitas,  organizado por ASIA JAVIER, la Asociación de ex alumnos de la Unidad Educativa Javier.

El Congreso tiene como objetivo analizar y aplicar el modelo de liderazgo del papa Francisco, para lograr resultados estratégicos.

Como jesuitas afirmamos que Dios anima nuestros corazones para contemplar el mundo y detectar las necesidades que ahí encontramos. La espiritualidad ignaciana es una espiritualidad de la encarnación y de la acción donde cada persona participa en su entorno para generar cambios positivos, creando un mundo más justo y humilde. El Congreso tiene como objetivo analizar y aplicar el modelo de liderazgo del Papa para lograr resultados estratégicos sin distinción de credo ni religión.

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