“Dio su vida por Dios, la Iglesia y su pueblo” explica sobre Monseñor
Óscar Romero
Se incluye oración intersesora y ceremonia de beatificación
(RV).- El reconocido
teólogo y sacerdote peruano, Gustavo Gutiérrez confía en entrevista a Radio
Vaticano en español la importancia de la beatificación de monseñor Óscar
Arnulfo Romero, calificado por muchos como el “mártir de América”.
Además, el padre
Gustavo Gutiérrez recuerda a monseñor Romero – a quien conoció personalmente y
participó en su funeral – tras haber sido asesinado por un francotirador el 24
de marzo de 1980 mientras celebraba la Misa en
la capilla del hospital ‘La Divina Providencia’ en San Salvador.
Padre Gustavo Gutierrez
“En América Latina y
personas de Iglesia en particular estamos naturalmente muy contentos por la
beatificación. La esperábamos desde hace mucho tiempo y pronto seguramente la
canonización”.
“Yo creo que es un
testigo excepcional de muchas de las cosas que pasaron en América Latina, de
las dificultades que encontraban los que anunciaban el Evangelio, como él, y
creo también que su vida y la beatificación - y canonización posterior - va
aclarar muchas cosas de lo que llamamos en América Latina el “martirio
latinoamericano” porque son muchas las personas asesinadas por su compromiso
con los más pobres”.
Acerca del concepto del
‘martirio de los vivos’ que el Papa Francisco ha mencionado en diversas
ocasiones, el padre Gustavo Gutiérrez explica que “el martirio no es la única
manera de dar un testimonio del mensaje, personas que dan su vida” y precisa
una cuestión abordada en el documento de la V Conferencia general del CELAM en
Aparecida (Brasil).
“A mí me impresiona
mucho algo dicho por Aparecida que es sobre el martirio, recordando el martirio
de tantos, como he dicho, que han ofrecido - dice Aparecida - su vida por Dios,
por la Iglesia y por su pueblo”.
“Y ese añadido de ‘su
pueblo’ me parece muy importante, claro lo de Dios y la Iglesia es fundamental,
pero el añadido del pueblo, yo creo que dice mucho. Es en gran manera una
especie de extensión de las motivaciones del martirio, y así fue”.
“Yo conocí bien en
realidad a monseñor Romero, estuve en su funeral también y él, como cualquier
ser humano, como Jesús también, tenía miedo que lo matarán y lo decía, pero
también estaba convencido de que no podía abandonar a su pueblo”.
“Dios
concedió al Obispo mártir la capacidad de ver y oír el sufrimiento de su Pueblo”.
Sábado 23 mayo 2015
RV).- Con motivo de la
beatificación de Monseñor Óscar Arnulfo Romero Galdámez, el Papa Francisco
envió una Carta, este 23 de mayo, a Monseñor José Luis Escobar Alas Arzobispo
de San Salvador y Presidente de la Conferencia Episcopal de El Salvador.
Dirigiéndose a este
querido hermano, el Obispo de Roma se une a la alegría, en este día de fiesta
para la Nación salvadoreña, y también para los países hermanos
latinoamericanos, dando gracias a Dios porque concedió al Obispo mártir la
capacidad de ver y oír el sufrimiento de su pueblo, y fue moldeando su corazón
para que, en su nombre, lo orientara e iluminara, hasta hacer de su obrar un
ejercicio pleno de caridad cristiana.
El Santo Padre recuerda
que “en ese hermoso país centroamericano el Señor concedió a su Iglesia un
Obispo celoso que, amando a Dios y sirviendo a los hermanos, se convirtió en
imagen de Cristo Buen Pastor: quien en tiempos de difícil convivencia, supo
guiar, defender y proteger a su rebaño, permaneciendo fiel al Evangelio y en
comunión con toda la Iglesia”.
El Papa Bergoglio
también escribe que el ministerio del nuevo Beato “se distinguió por una
particular atención a los más pobres y marginados. Y en el momento de su
muerte, mientras celebraba el Santo Sacrificio del amor y de la reconciliación,
recibió la gracia de identificarse plenamente con Aquel que dio la vida por sus
ovejas”.
Francisco destaca
asimismo que la voz del nuevo Beato “sigue resonando hoy para recordarnos que
la Iglesia (…) es familia de Dios, en la que no puede haber ninguna división”.
Porque la fe en Jesucristo, “cuando se entiende bien y se asume hasta sus
últimas consecuencias genera comunidades artífices de paz y de solidaridad”. De
ahí que agregue que “a esto es a lo que está llamada hoy la Iglesia en El
Salvador, en América y en el mundo entero: a ser rica en misericordia, a
convertirse en levadura de reconciliación para la sociedad”.
“Monseñor Romero nos
invita a la cordura y a la reflexión, al respeto a la vida y a la concordia –
escribe el Santo Padre –. U añade
que “es necesario renunciar a la
violencia de la espada, a la del odio, y vivir la violencia del amor, la que
dejó a Cristo clavado en una cruz, la que se hace cada uno para vencer sus
egoísmos y para que no haya desigualdades tan crueles entre nosotros”.
Antes de concluir su
carta en la que pide al Presidente de la Conferencia Episcopal de El Salvador
que rece y haga rezar por él, el Papa destaca que el nuevo Beato “supo ver y
experimento en su propia carne el egoísmo que se esconde en quienes no quieren
ceder de lo suyo para que alcance a los demás”.
Y recuerda que es un
“momento favorable para una verdadera y propia reconciliación nacional ante los
desafíos que hoy se afrontan”. Por esta razón el Papa participa de sus
esperanzas, se une a sus oraciones para que florezca la semilla del martirio y
se afiancen por los verdaderos senderos a los hijos e hijas de esa nación, que
se precia de llevar el nombre del divino Salvador del mundo”.
(María Fernanda
Bernasconi - RV).
Texto de la Carta del
Santo Padre Francisco con motivo de la beatificación de Monseñor Óscar Arnulfo
Romero Galdámez
Excmo. Mons. José Luis
Escobar Alas
Arzobispo de San
Salvador
Presidente de la
Conferencia Episcopal de El Salvador
Querido Hermano: La
beatificación de monseñor Óscar Arnulfo Romero Galdámez, que fue Pastor de esa
querida Arquidiócesis, es motivo de gran alegría para los salvadoreños y para
cuantos gozamos con el ejemplo de los mejores hijos de la Iglesia. Monseñor
Romero, que construyó la paz con la fuerza del amor, dio testimonio de la fe
con su vida entregada hasta el extremo.
El Señor nunca abandona
a su pueblo en las dificultades, y se muestra siempre solícito con sus
necesidades. Él ve la opresión, oye los gritos de dolor de sus hijos, y acude
en su ayuda para librarlos de la opresión y llevarlos a una nueva tierra,
fértil y espaciosa, que “mana leche y miel” (cf. Ex 3, 7-8). Igual que un día
eligió a Moisés para que, en su nombre, guiara a su pueblo, sigue suscitando
pastores según su corazón, que apacienten con ciencia y prudencia su rebaño
(cf. Jer 3, 15).
En ese hermoso país
centroamericano, bañado por el Océano Pacífico, el Señor concedió a su Iglesia
un Obispo celoso que, amando a Dios y sirviendo a los hermanos, se convirtió en
imagen de Cristo Buen Pastor. En tiempos de difícil convivencia, Monseñor
Romero supo guiar, defender y proteger a su rebaño, permaneciendo fiel al
Evangelio y en comunión con toda la Iglesia. Su ministerio se distinguió por
una particular atención a los más pobres y marginados. Y en el momento de su
muerte, mientras celebraba el Santo Sacrificio del amor y de la reconciliación,
recibió la gracia de identificarse plenamente con Aquel que dio la vida por sus
ovejas.
En este día de fiesta
para la Nación salvadoreña, y también para los países hermanos
latinoamericanos, damos gracias a Dios porque concedió al Obispo mártir la
capacidad de ver y oír el sufrimiento de su pueblo, y fue moldeando su corazón
para que, en su nombre, lo orientara e iluminara, hasta hacer de su obrar un
ejercicio pleno de caridad cristiana.
La voz del nuevo Beato
sigue resonando hoy para recordarnos que la Iglesia, convocación de hermanos
entorno a su Señor, es familia de Dios, en la que no puede haber ninguna
división. La fe en Jesucristo, cuando se entiende bien y se asume hasta sus
últimas consecuencias genera comunidades artífices de paz y de solidaridad. A
esto es a lo que está llamada hoy la Iglesia en El Salvador, en América y en el
mundo entero: a ser rica en misericordia, a convertirse en levadura de
reconciliación para la sociedad.
Monseñor Romero nos
invita a la cordura y a la reflexión, al respeto a la vida y a la concordia. Es
necesario renunciar a “la violencia de la espada, la del odio”, y vivir “la
violencia del amor, la que dejó a Cristo clavado en una cruz, la que se hace
cada uno para vencer sus egoísmos y para que no haya desigualdades tan crueles
entre nosotros”.
Él supo ver y
experimentó en su propia carne “el egoísmo que se esconde en quienes no quieren
ceder de lo suyo para que alcance a los demás”. Y, con corazón de padre, se
preocupó de “las mayorías pobres”, pidiendo a los poderosos que convirtiesen
“las armas en hoces para el trabajo”.
Quienes tengan a
Monseñor Romero como amigo en la fe, quienes lo invoquen como protector e
intercesor, quienes admiren su figura, encuentren en él fuerza y ánimo para
construir el Reino de Dios, para comprometerse por un orden social más
equitativo y digno.
Es momento favorable
para una verdadera y propia reconciliación nacional ante los desafíos que hoy
se afrontan. El Papa participa de sus esperanzas, se une a sus oraciones para
que florezca la semilla del martirio y se afiancen por los verdaderos senderos
a los hijos e hijas de esa Nación, que se precia de llevar el nombre del divino
Salvador del mundo.
Querido hermano, te
pido, por favor, que reces y hagas rezar por mí, a la vez que imparto la
Bendición Apostólica a todos los que se unen de diversas maneras a la
celebración del nuevo Beato.
Fraternamente,
Francisco - Vaticano, 23 de mayo de 2015
Siga en directo la
beatificación del Monseñor Romero
2015-05-22 Radio
Vaticana
(RV).- A las diez de la
mañana hora de El Salvador, usted puede seguir en directo vía Radio online la
Beatificación de Monseñor Óscar Romero:
- En Radio Paz 88.5 FM
- En Radio María 107.3
FM
(from Vatican Radio)
Evento de Beatificación de Monseñor Romero
Subido por Cancilleria El Salvador el 23 mayo 2015
Pero quien era Oscar Arnulfo Romero ?
Nos lo hará saber, Federico
Hernández Aguilar, poeta, ex ministro de cultura, ex diputado y actual director
ejecutivo de la Cámara de Comercio de El Salvador en una entrevista para ACI
Prensa:
Según Hernández, cuando
comenzó a estudiar los documentos biográficos de Mons. Romero, se dio cuenta
que “yo no tenía un retrato sino una caricatura de Mons. Romero. Y eso creo que
es lo que le ha pasado durante los últimos 35 años a los salvadoreños”.
“Luego de su asesinato
(cuando celebraba Misa) en 1980, él comienza a ser muy manipulado, sobre todo
por la izquierda más radical del país, y eso también pesó en contra de su
imagen para muchos salvadoreños”, lamentó. “Somos hijos de una guerra civil que
polarizó el país y todavía lo mantiene bastante polarizado”, agregó.
1.- No era marxista
sino un convencido del Evangelio
Hernández Aguilar ha
estudiado el diario de Mons. Romero, sus cartas pastorales y los ocho tomos de
sus homilías en las que, aseguró, se puede encontrar “una dimensión integral
del personaje, las cosas que realmente decía”.
“Mons. Romero encarnaba
un llamamiento evangélico, encarnaba ese llamado que Jesús nos hacía de cuidar
a los pobres, velar por los demás, no encerrarnos en nuestro propio ombligo”.
Lamentablemente,
señaló, “hay gente que piensa que él solamente criticó la violencia de parte
del ejército, que por supuesto que la criticó y fue muy duro, pero también
criticó la violencia que en aquel momento comenzaba a hacer la guerrilla”.
Mons. Romero, aseguró
el experto, fue además “muy enfático, primero al decir que no estaba a favor
del marxismo, pero además que la violencia radicalizada por las ideas marxistas
no conducían a nada bueno”.
Mons. Romero era un
hombre de profunda oración y “fiel a la Iglesia Católica hasta el último día,
todo lo consultaba con el Magisterio” con una obediencia especial al Papa “a
quien él reconocía como Cristo en la tierra”.
2.- Tenía un especial
cariño por San Josemaría Escrivá y el Opus Dei
Hernández destacó
además el profundo afecto de Mons. Óscar Romero por la Prelatura Personal del Opus
Dei.
“Hay una relación, a lo
largo de toda su vida de Mons. Romero, de cariño por la Obra (Opus Dei)”,
destacó, y recordó que “se sabe de un encuentro que tuvo con el fundador del
Opus Dei, San Josemaría Escrivá, en Roma” que fue muy emotivo.
“En una ocasión cuando
ya Monseñor (Romero) era Obispo fue recibido en Roma por orden de San Josemaría
por gente de la Obra para que lo trataran bien, para que lo hicieran descansar,
y que estuviera tranquilo, porque lo veían nervioso, lo veían tenso por lo que
estaba ocurriendo en El Salvador”.
En 1975, tras la muerte
del fundador del Opus Dei, “uno de los primeros obispos del mundo que mandó
cartas al Papa pidiendo su beatificación fue precisamente Mons. Romero”.
“Luego, quien fue su
sucesor a cargo del Opus Dei, Mons. Álvaro del Portillo, ahora Beato también,
proclamado por el Papa Francisco, tuvieron una correspondencia muy afectuosa”,
señaló.
3.- Nunca dijo “Si me
matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño”
Hernández reveló que
Mons. Romero nunca pronunció una de las frases más populares que le atribuyen.
Roberto Moroso de la
Roca, investigador italiano, realizó una detallada investigación sobre la vida
de Mons. Romero, que fue incluida dentro del proceso de beatificación. En ella,
explicó Hernández Aguilar, queda en evidencia “que la frase es apócrifa”.
“Moroso de la Roca hace
una investigación muy exhaustiva y descubre que un periodista guatemalteco
publica una entrevista que supuestamente se habría dado por teléfono entre él y
Mons. Romero, pero la publica justo días después de su asesinato. Mons. Romero
no podía ya defenderse contra eso”.
Moroso de la Roca
encontró además “que ese periodista tenía ya antecedentes de haber mentido en
otras entrevistas” e incluso años antes se atribuyó a sí mismo “una frase muy
parecida a la que años después atribuye a Mons. Romero”.
En contraste, “si uno
lee los apuntes espirituales de Mons. Romero, días, semanas antes de su
asesinato, uno no descubre ese mesianismo en Mons. Romero”.
“Mons. Romero sí tenía
miedo a morir, se daba cuenta de que su muerte iba a ser violenta además, y
tenía un miedo natural”, señaló Hernández Aguilar, subrayando que “es evidente
que no es capaz de decir unos días antes de su muerte una frase tan mesiánica”.
Para Hernández es “muy
factible que el Papa Francisco se identifique un poco” con Mons. Romero por las
tergiversaciones de la prensa sobre sus mensajes.
“Eso le pasaba todo el
tiempo a Mons. Romero, todo el tiempo. Por eso yo encuentro muy factible que el
Papa Francisco se identifique un poco, hasta por esas razones, con Mons.
Romero”.
Mons. Romero, reiteró,
“fue muy tergiversado. Él mismo además lo denunciaba, él decía ‘no tergiversen
mis palabras, por favor consignen las cosas que he dicho y cómo las he dicho’”.
La guerra civil en El
Salvador comenzó en 1980 y duró doce años, enfrentando a las agrupaciones de
izquierda conglomeradas en el Frente Farabundo Martí para la Liberación
Nacional (FMLN) y las Fuerzas Armadas de El Salvador, que respondía a un
gobierno de extrema derecha.
En este contexto de
enfrentamientos fue asesinado el entonces Arzobispo de San Salvador, Mons.
Óscar Arnulfo Romero, el 24 de marzo de 1980. A inicios de febrero de 2015, el
Papa Francisco reconoció que la muerte del Prelado salvadoreño fue por odio a
la fe y aprobó su beatificación.
“Creo que Mons. Romero
va a ayudar bastante a que en los próximos años no solamente vayamos
reconociendo quién fue en verdad y que nos vayamos también a ir identificando
con su mensaje. Vamos a comenzar a vernos entre nosotros de otra manera”,
agregó Hernández.
“Si eso además nos pone
a rezar y nos hace ver a la Iglesia de otra manera, y quienes manipulan a Mons.
Romero dejan de manipularlo dándose cuenta que destruyen su mensaje y se
convierten en asesinos de su mensaje, como otros lo fueron de su persona, eso
va a ayudar bastante a que el país se reconcilie finalmente”, indicó.
En horas de la noche de
este jueves, arribó al aeropuerto internacional monseñor Óscar Arnulfo Romero,
el cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los
Santos de la Santa Sede y Gadálmez y fue recibido por el vicecanciller
salvadoreño Carlos Castaneda.
"El motivo de mi
presencia es el reconocimiento solemne por la ceremonia de beatificación de la
calidad heroica, de la fe profunda, de la esperanza viva de Monseñor Romero,
hijo y pastor de esta tierra, auténtico testigo del Evangelio", dijo el
cardenal Amato.
Amato -quien presidirá el acto de beatificación- recibió las
llaves de la ciudad de San Salvador y la Declaración de Huésped de Honor de
manos del alcalde Nayib Bukele.
Peregrinación previa a beatificación de Monseñor Romero
ANUNCIA BEATIFICACIÓN DE MONSEÑOR ROMERO
Con la imagen del obispo mártir, se oficializó la noticia en boca del enviado del Vaticano, Vincenzo Paglia, quien es el postulador de la causa de monseñor Oscar Arnulfo Romero, sobre su beatificación.