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PAPA Robert : LEON XIV y ESCUDO Pontificio 2025

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martes, 3 de abril de 2012

Homilia en el Domingo de Ramos 2012



Aun siendo un borrico, Él me eligió


LOS SALUDOS TENÍAN YA COLOR DE TRAICIÓN
Escrito por el Padre Javier San Martin S.J.

Comentario al Domingo de Ramos - “B” 2012

* * *

01 de abril 2012

San Juan 14, 1 al 15,47

Bienvenidos a nuestra cita dominical para celebrar juntos el Día del Señor. Hoy, Domingo de Ramos, la Iglesia presenta una conmovedora narración de los últimos días de la vida del Señor Jesús tomada del evangelista San Marcos. En un pasaje de ella vemos a Jesús reunido con los discípulos en aquel lugar conocido como el Cenáculo, tomando la cena ritual de la pascua. Y en un momento dado, el Señor hace un estremecedor anuncio:

- “Les aseguro que uno de Uds. me va a entregar. Uno que esta comiendo conmigo”.

Los discípulos se quedaron consternados y empezaron a preguntarle:


- ¿seré acaso yo Señor?

Y Jesús les dijo:


- “Es uno de los Doce, el que está mojando en la misma fuente que yo. El hijo del Hombre se va, como esta escrito, pero ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; ¿más le valdría no haber nacido! “.

Uno que esta mojando el pan en el mismo plato. Uno que esta sentado en la misma mesa. Uno que ha compartido la cercanía de Jesús y que ha recibido su amistad, que ha podido descubrir sus anhelos, sus sueños y proyectos, sus miedos y angustias. Uno de ellos, que sabía todo, estaba decidido a traicionarlo y venderlo. Era uno de los íntimos, uno de los escogidos para hacer llegar al mundo el mensaje del maestro. Uno de los invitados a amarlo.Sí, el traidor esta debajo del mismo techo. Pero, ¿cómo puede ser esto posible? Es decir, ¿que no podemos ni confiar de aquellos que están dentro de nuestra casa, en nuestro mismo trabajo, empeñados en nuestra misma aventura?; ¿Cómo es posible que entre los que me miran a diario hayan ojos de traición? No lo puedo comprender ni menos aceptar. Pero esa es la verdad. Gente que me saluda y sonríe y a espaldas planifica mi caída, esta es una dura realidad que nos rebelamos a aceptarla pero que vemos que el mismo Jesús la vivió.

Jesús entró a transitar por el camino del dolor, de la pasión y de la muerte, a causa de un traidor. Esto nos rebela. Pero aunque nos rebelamos ante la presencia de los traidores hay que aceptar que ellos juegan un importante papel en el desarrollo del plan de salvación. Veamos. Jesús fue vendido por un traidor quien le abrió la puerta del camino del dolor que culminó en la cruz. Si no hubiera sido por este traidor, tal vez Jesús no hubiera entrado por este camino que lo llevó, no solo a la cruz, sino a su glorificación. El traidor, que pensaba que con su traición iba a hundir a la persona, se dio con la desagradable sorpresa que le hizo un favor. Porque gracias a este acto de traición, el traicionado entró definitivamente en el camino de la glorificación y de la salvación del género humano.

Por eso, Jesús recibió a su traidor con un beso según la costumbre judía. Por eso Jesús no podía odiar al que lo traicionó. El representaba ese alguien o ese algo que nos pone en disposición de empezar a circular por esa calle marcada con huellas de sangre pero que es la única que conduce hasta la meta de la gloria de Dios. ¡Qué curiosa es esta vida!, ¿verdad? Aquellas personas que nos han traicionado, aquellas que han cargado una pesada cruz sobre nuestros hombros, son las personas que, tal vez, nos han hecho el favor más grande sin ellos pretenderlo ni quererlo. Nos han permitido que entremos por el camino de la felicidad.

Por eso, no debemos tener miedo ni odio a los traidores que se cruzan por nuestra vida o caminan junto a nosotros. Al contrario . Por eso,


Hoy me siento con deseos de decir gracias a todos los que me han hecho mal, porque se que gracias a ello algún día podré ver a Dios y gozar de su presencia por la eternidad. Les doy las gracias de corazón, aunque sigo sin comprender el por qué de este método para llegar a la felicidad eterna


“Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: “tomen, esto es mi cuerpo”

Solo un Dios puede pensar en esto. En el momento más difícil de su vida, cuando ya se siente traicionado, es cuando sin pensar en sí mismo, quiere pensar en los demás y realiza un acto sin precedentes. A pesar de todo, decide quedarse con nosotros, permanecer a nuestro lado. El amor nubla todos los sufrimientos. El decide quedarse con nosotros en la eucaristía para poder seguir caminando a nuestro lado, aunque corra el riesgo de que nuevamente lo traicionemos.

¿Podríamos hacer lo mismo cada uno de nosotros? Decidir ser eucaristía en nuestro mundo, Decidir permanecer, para acompañar, caminar junto al otro, sea este amigo, enemigo, o indiferente ¿Sientes esta inclinación a acompañar a la gente a pesar de todo, o prefieres apartarte, retirarte a tu escondrijo, a tu “cielo”, para poder vivir tu propio egoísmo?

Y ahora viene lo más importante

Y bien amigos, así terminamos esta breve reflexión sobre el Evangelio de este Domingo.

Pero ahora viene el momento más importante, tu encuentro personal con el Señor Jesús. Toma, pues, el evangelio en tus manos, San Juan Capitulo 14 versículo 1 al capítulo 15 versículo 47. y trata de sentir lo que el señor te quiere comunicar.

Quédate pues ahora a solas con El.

Agradecemos muy sinceramente el haber estado con nosotros.

¡ Y nos despedimos hasta el próximo domingo !


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XXVII Jornada Mundial de la Juventud 2012
«¡Alegraos siempre en el Señor!» (Flp 4,4)

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1 de abril de 2011 - Roma
Celebración diocesana
Domingo de Ramos

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El camino de las Jornadas Mundiales de la Juventud

viernes, 15 de abril de 2011

Homilia del Domingo de Ramos 2011


Tu cruz nos abre la puerta de la Vida


PREPARANDO LA ENTRADA
Escrito por: Padre Javier San Martín SJ
COMENTARIO AL DOMINGO DE RAMOS, ciclo A
Mateo 3, 1 al 12.
17 de abril de 2011

Un cordial saludo a todos nuestros amables oyentes. Gracias por dejarnos entrar una vez más en tu hogar y en tu corazón. Hoy, celebramos el DOMINGO RAMOS. Un domingo de contrastes. De triunfo con visos de tragedia. Acompañamos a Jesús en uno de los días más contradictorios de su vida. Un día de gloria y a la vez de Pasión. Un día de triunfo pero que trae ya los rumores del fracaso.
Muy temprano por la mañana Jesús mandó a dos de sus discípulos a la aldea de enfrente para que le traigan una borrica con su pollino. Si alguien les dice algo, díganle que el Señor los necesita y que luego se los devolverá, les dijo Jesús. El, sin duda, iba a vivir una de sus días más significativos. Estaba llegando a la cumbre de su carrera como profeta, pero bien sabía que sus días ya estaban contados. Hoy se juega el todo por el todo. De todas maneras manda a los discípulos a que traigan la borrica, y se lanza a Jerusalén, importante capital de la época.
Señor, cuando has mandado a los discípulos a traer la borrica he sentido como que si a mí me enviaras. He visto en tus ojos una preocupación y una confianza en mí. Me ha dado una gran alegría que te fijes en mí. He ido rápido a hacer lo que me pedías. Es verdad que era algo que no comprendía muy bien. ¿Porque querías entrar en Jerusalén sentado sobre un burrito?. Esto me ayuda a comprender cómo muchas veces me pides que haga cosas que no comprendo muy bien. Pero ahora se que estas cosas un poco raras son para que tus planes se realicen. Ir a buscar un burrito y traértelo quién iba a pensar que serviría para que lleves adelante tu proyecto de salvación. ¡Cuántas cosas simples nos pides cada día!. Esas son las cosas simples que tú necesitas para ir tejiendo nuestra salvación, nuestra felicidad.
[6] Los discípulos se fueron e hicieron como Jesús les había mandado. [7] Le trajeron la burra con su cría, le colocaron sus mantos sobre el lomo y Él se sentó encima.
[8] Había muchísima gente; extendían sus mantos en el camino, o bien cortaban ramas de árboles, con las que cubrían el suelo. [9] Y el gentío que iba delante de Jesús, así como los que le seguían, empezaron a gritar: « ¡Hosanna al hijo de David! ¡Bendito sea el que viene en el nombre del Señor!





Y Jesús veía a la gente, y entre ellos a muchos rostros conocidos. Eran los que habían sido curados por El mismo. Sin embargo, no dejaba de sentir temor. Bien sabía que este ingreso en triunfo estaba levantando las envidias de los fariseos y de las autoridades. Y esto era muy peligroso. No solo para El, sino también para sus discípulos. Pronto iba a llegar el momento de la definición, la prueba de fuego. Seguirlo o abandonarlo.
Señor, cuando escuchaba los gritos de la gente y de los niños, que te vivaban, me sentía contenta. Me alegraba ver cómo después de tantos favores que tu habías hecho, por fin te reconocían. A mi me pasa lo mismo. Cuando las cosas me van bien, cuando recibo favores y regalos, me sale espontáneamente el decirte gracias, el decirte cosas bellas. Pero cuando las cosas me van mal, no me sale ni una palabra de agradecimiento. Hoy en medio de la gente que te viva y te dice Hosanna, me siento contenta. ¿pero permaneceré así mucho tiempo dentro de este grupo que te alaba? ¿Tal vez me cansaré de seguirte, de alabarte, de tenerte como una persona importante en mi vida? Señor, tu bien me conoces, y sabes qué frágil soy en mis decisiones. Pero quiero ser firme. Mantenerme siempre vivándote, aunque amanezcan días grises en mi vida. Quiero seguir gritándote como hoy, Bendito el que viene a mi vida en el nombre del Señor.
Cuando Jesús entró en Jerusalén, toda la ciudad se alborotó y preguntaban:
«¿Quién es éste?» [11]
Y la muchedumbre respondía
«¡Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea!»
Personaje que sabía hablar, era poderoso en obras, realizaba milagros y les decía las cosas claras a los fariseos. Pero siempre estaba la pregunta en el aire, ¿quién es este?, ¿Es un profeta?, ¿Quién es?.
Cuando escucho a la gente preguntarse, ¿quién es este hombre?, yo también me hago la misma pregunta. ¿Quién es este hombre para mí? ¿Un amigo del camino pero que pocas nos encontramos? ¿Una persona que me busca con frecuencia pero que no siempre la atiendo porque estoy ocupada en tantas otras cosas?. De hecho, No se quién eres tú para mí. Tengo tantos deseos, proyectos, actividades, que me queda poco tiempo para estar contigo, para conocerte mejor. Pero quisiera que esta pregunta me acompañe hoy, mañana y todos los días, ¿quien eres tu Señor? Para ir así conociéndote mejor, y pueda ser que algún día te pueda amar. Creo que vale la pena.
Y ahora viene lo más importante:
Y bien amigos, así terminamos la primera parte de nuestra cita dominical. Pero ahora viene la más importante. Te invitamos a tomar el texto del evangelio en tus manos, San Mateo Capítulo 21, versículos del 1 al 11, y trata de sentir lo que el mismo Señor Jesús te quiere decir.
Cecilia Mutual y Javier San Martín agradecemos muy sinceramente tu compañía,
y nos estamos escuchando nuevamente el próximo domingo.

http://faculty.shc.edu/jsanmartin/2011/04/15/preparando-la-entrada/#more-973