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PAPA Robert : LEON XIV y ESCUDO Pontificio 2025

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domingo, 24 de febrero de 2013

22.02 Cátedra de Pedro



22 de FEBRERO
CÁTEDRA DE PEDRO   Escuche
Hoy, 22 de febrero, la Iglesia celebra la fiesta de la CTEDRA DE SAN PEDRO, recordando aquel día en que Jesucristo le dijo a su amigo Pedro: "Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". En los primeros siete años de la Iglesia, la sede o cátedra de Pedro estuvo en la ciudad de Antioquia, Siria, hoy en Turquía, siendo luego trasladada por el mismo Pedro a Roma.

P. Javier San Martin S.J. - Sra Cecilia Mutual

 
 
El Papa y la Cátedra de Pedro
Noticia del 2013-02-22 14:34:23
(RV).- (Con audio) La Iglesia celebra el 22 de febrero la fiesta de la Cátedra de San Pedro. Una fiesta antigua, que ha permitido desarrollar una larga doctrina sobre el papel y la autoridad del Pontífice. También el magisterio de Benedicto XVI ha contribuido en estos años a enriquecer esta reflexión, amplificada ulteriormente amplificada ahora por su elección de renunciar al ministerio petrino.

Conciencia. Lúcida, profunda. Adquirida en una confrontación diaria con las Escrituras, leídas, estudiadas y meditadas. Desde muchacho, seminarista, sacerdote, obispo y Papa. Una confrontación constante con las páginas de la verdad divina, afrontada con la humildad de los Padres de la Iglesia y con una análoga capacidad de penetración. ¿Quién es Pedro? Cuántas veces se lo habrá preguntado Joseph Ratzinger Benedicto XVI. E imaginamos la respuesta buscada, con humildad y tenacidad, allí donde Dios ha hablado a los hombres, y su Hijo a su nuevo pueblo. Allí donde, como cristiano y después como pastor, Joseph Ratzinger ha querido siempre cultivar el alma y la inteligencia, en el Antiguo y en el Nuevo Testamento.

Decía el Papa el 29 de junio de 2006, en la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo:

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“En el ministerio de Pedro se revela, por una parte, la debilidad de lo que es propio del hombre, pero al mismo tiempo también la fuerza de Dios: precisamente en la debilidad de los hombres el Señor manifiesta su fuerza; demuestra que es Él mismo quien construye, a través de hombres débiles, su Iglesia”.
Joseph Ratzinger Benedicto XVI lo había dicho siempre públicamente. Mientras el mundo trata de explicarse lo jamás visto tironeando las categorías a disposición, las de la razón – acto político, fuga del complot, impedimento sanitario, propensión del carácter, dando cada vez la impresión de rozar apenas el borde de una verdad que sigue escapando, si se la interpreta con esos criterios, en su alcance general – y mientras las comunidades cristianas con el pasar de los días tratan de dilatar el corazón sobre el hecho de que, más allá de los análisis, hay que respetar no sólo un confín de la conciencia, sino también un insondable umbral del Espíritu, la decisión del Papa de renunciar al ministerio petrino parece poder ser comprendida y explicada sólo con las razones de la fe.

Esa misma fe que Joseph Ratzinger Benedicto XVI ha alimentado durante decenios y que desde siempre lo ha llevado a decir, repetidamente, que la Iglesia no es de Pedro, sino de Cristo, sin el cual el timonel de la barca sería un marinero perdido entre las tempestades de la historia.

Basta leer el Evangelio, dijo el Papa. Está todo escrito: hay un mar agitado, un Pedro que no sabe qué hacer y está Cristo que aplaca los vientos. Volvamos a las palabras de Benedicto en la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo del 29 de junio de 2006:

“A través de esta caída Pedro – y con él todos sus Sucesores – deben aprender que su sola fuerza no es suficiente para construir y guiar la Iglesia del Señor. Nadie lo logra sólo por sí mismo. Por más que Pedro parezca capaz y bueno – ya en el primer momento de la prueba fracasa".
Joseph Ratzinger Benedicto XVI lo había dicho siempre públicamente. Pedro es la roca porque es Cristo quien lo hace granítico. No es una dote humana adquirida con la elección al Solio pontificio, sino que es y permanece un don divino. De este modo, con la renuncia es como si el Papa hubiera limpiado de las incrustaciones de dos milenios el sentido de un límite, durante siglos escondido por los terciopelos de un prestigio que ha terminado por hacer de Pedro, en la percepción común, un jefe de sí mismo – y un omnipotente de sí mismo – y no aquel que ha sido siempre: un hombre llamado a seguir a su única cabeza, Jesús. Con pura, sencilla y, sobre todo, humilde fe:

Decía el Papa el 19 de febrero del año pasado en su homilía de la misa con los nuevos cardenales:

“En la Iglesia todo se basa en la fe: los Sacramentos, la Liturgia, la evangelización, la caridad. También el derecho, e incluso la autoridad en la Iglesia se basan en la fe. La Iglesia no se auto-regula, no da a sí misma el propio orden, sino que lo recibe de la Palabra de Dios, que escucha en la fe y que trata de comprender y de vivir”.
Nada como la renuncia de Benedicto XVI ha desplazado y barrido del horizonte del Papado la categoría del ejercicio del poder, según el modo con que desde Adán, el hombre lo entiende. Y esto llama la atención no tanto porque es admirable en este gesto el hecho de querer apartarse para dejar lugar a fuerzas nuevas, como ampliamente lo han subrayado los comentarios en este período; sino porque hay más, y también esto Benedicto XVI lo había dicho.

Pedro preside la Iglesia, no se sirve de la política, del dinero o de la influencia de los medios de comunicación. Pedro preside la Iglesia sólo si usa la moneda que tiene curso legal en el reino de Dios, la de la caridad.

Volvamos a la homilía de la misa con los nuevos cardenales del 19 de febrero de 2012:

“Por tanto, ‘presidir en la caridad significa atraer a los hombres en un abrazo eucarístico – el abrazo de Cristo - que supera toda barrera y toda calidad de ajeno y crea la comunión de las múltiples diferencias. El ministerio petrino es por lo tanto, el primado en el amor en sentido eucarístico, o sea diligencia por la comunión universal de la Iglesia en Cristo”.
El ministerio petrino es “primado del amor”. Nada más coherente que esto había podido afirmar “un humilde trabajador en la Viña del Señor”. Un teólogo como pocos en los últimos cincuenta años, cuya inteligencia de la vida cristiana, entrenada por la oración y el conocimiento de la Biblia, no le ha hecho olvidar jamás – ni siquiera en los días más dolorosos – que la Iglesia es una grey que camina, comenzando por Pedro, detrás de Cristo. Y que Él, y sólo Él, la protegerá siempre con la fuerza más grande que cualquier otra fuerza. Por eso afirmaba el 29 de junio de 2009 en la solemnidad de los santos Apóstoles Pedro y Pablo:

“Es el poder del bien – de la verdad y del amor, que es más fuerte que la muerte. Sí, es verdadera su promesa: los poderes de la muerte, las puertas del hades no prevalecerán contra la Iglesia que Él ha edificado sobre Pedro y que Él, precisamente de este modo, sigue edificando personalmente”.

(MariaFernandaBernasconi - RV).
 
 
Cuaresma 2013

martes, 3 de julio de 2012

03.07 : Santo Tomas, Apóstol


SANTO TOMAS, apóstol

Se le conoce a Santo Tomás por su incredulidad después de la muerte del Señor. Jesús se apareció a los discípulos el día de la resurrección para convencerlos de que había resucitado realmente.

Tomás, que estaba ausente, se negó a creer en la resurección de Jesús: "Si no veo en sus manos la huella de los clavos y pongo el dedo en los agujeros de los clavos y si no meto la mano en su costado, no creeré". Ocho días más tarde, cuando Jesús se encontraba con los discípulos, se dirigió a Tomás y le dijo: "Pon aquí tu dedo y mira mis manos: dame tu mano y ponla en mi costado. Y no seas incrédulo, sino creyente." Tomás cayó de rodillas y exclamó: "Señor mío y Dios mío!" Jesús replicó: "Has creido, Tomás, porque me has visto. Bienaventurados quienes han creído sin haber visto."

 
El Martirologio Romano, que combina varias leyendas, afirma que Santo Tomás predicó el Evangelio a los partos, medos, persas e hircanios, y que después pasó a la India y fue martirizado en "Calamina". Conmemora el 3 de julio la traslación de las reliquias de Santo Tomás a Edesa. En el Malabar y en todas las iglesias sirias dicha fecha es la de la fiesta principal, pues el martirio tuvo lugar el 3 de julio del año 72.

 
Santo Tomas, Apóstol

http://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=199

miércoles, 24 de agosto de 2011

24.08 San Bartolomé, apóstol



San Bartolome, Apóstol

A este santo (que fue uno de los doce apóstoles de Jesús) lo pintaban los antiguos con la piel en sus brazos como quien lleva un abrigo, porque la tradición cuenta que su martirio consistió en que le arrancaron la piel de su cuerpo, estando él aún vivo.
Parece que Bartolomé es un sobrenombre o segundo nombre que le fue añadido a su antiguo nombre que era Natanael (que significa "regalo de Dios") Muchos autores creen que el personaje que el evangelista San Juan llama Natanael, es el mismo que otros evangelistas llaman Bartolomé. Porque San Mateo, San Lucas y San Marcos cuando nombran al apóstol Felipe, le colocan como compañero de Felipe a Natanael.

El encuentro más grande de su vida.
El día en que Natanael o Bartolomé se encontró por primera vez a Jesús fue para toda su vida una fecha memorable, totalmente inolvidable. El evangelio de San Juan la narra de la siguiente manera: "Jesús se encontró a Felipe y le dijo: "Sígueme". Felipe se encontró a Natanael y le dijo: "Hemos encontrado a aquél a quien anunciaron Moisés y los profetas. Es Jesús de Nazaret". Natanael le respondió: " ¿Es que de Nazaret puede salir algo bueno?" Felipe le dijo: "Ven y verás". Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: "Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño" Natanael le preguntó: "¿Desde cuando me conoces?" Le respondió Jesús: "antes de que Felipe te llamara, cuando tú estabas allá debajo del árbol, yo te vi". Le respondió Natanael: "Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel". Jesús le contestó: "Por haber dicho que te vi debajo del árbol, ¿crees? Te aseguró que verás a los ángeles del cielo bajar y subir alrededor del Hijo del Hombre." (Jn. 1,43 ).

Felipe, lo primero que hizo al experimentar el enorme gozo de ser discípulo de Jesús fue ir a invitar a un gran amigo a que se hiciera también seguidor de tan excelente maestro. Era una antorcha que encendía a otra antorcha. Pero nuestro santo al oír que Jesús era de Nazaret (aunque no era de ese pueblo sino de Belén, pero la gente creía que había nacido allí) se extrañó, porque aquél era uno de los más pequeños e ignorados pueblecitos del país, que ni siquiera aparecía en los mapas. Felipe no le discutió a su pregunta pesimista sino solamente le hizo una propuesta: "¡Ven y verás que gran profeta es!"


Una revelación que lo convenció.
Y tan pronto como Jesús vio que nuestro santo se le acercaba, dijo de él un elogio que cualquiera de nosotros envidiaría: "Este si que es un verdadero israelita, en el cual no hay engaño". El joven discípulo se admira y le pregunta desde cuándo lo conoce , y el Divino Maestro le añade algo que le va a conmover: "Allá, debajo de un árbol estabas pensando qué sería de tu vida futura. Pensabas: ¿Qué querrá Dios que yo sea y que yo haga? Cuando estabas allá en esos pensamientos, yo te estaba observando y viendo lo que pensabas". Aquélla revelación lo impresionó profundamente y lo convenció de que este sí era un verdadero profeta y un gran amigo de Dios y emocionado exclamó: "¡Maestro, Tú eres el hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey de Israel! ¡Maravillosa proclamación! Probablemente estaba meditando muy seriamente allá abajo del árbol y pidiéndole a Dios que le iluminara lo que debía de hacer en el futuro, y ahora viene Jesús a decirle que El leyó sus pensamientos. Esto lo convenció de que se hallaba ante un verdadero profeta, un hombre de Dios que hasta leía los pensamientos. Y el Redentor le añadió una noticia muy halagadora. Los israelitas se sabían de memoria la historia de su antepasado Jacob, el cuál una noche, desterrado de su casa, se durmió junto a un árbol y vio una escalera que unía la tierra con el cielo y montones de ángeles que bajaban y subían por esa escalera misteriosa. Jesús explica a su nuevo amigo que un día verá a esos mismos ángeles rodear al Hijo del Hombre, a ese salvador del mundo, y acompañarlo, al subir glorioso a las alturas.


Desde entonces nuestro santo fue un discípulo incondicional de este enviado de Dios, Cristo Jesús que tenía poderes y sabiduría del todo sobrenaturales. Con los otros 11 apóstoles presenció los admirables milagros de Jesús, oyó sus sublimes enseñanzas y recibió el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego.


El libro muy antiguo, y muy venerado, llamado el Martirologio Romano, resume así la vida posterior del santo de hoy: "San Bartolomé predicó el evangelio en la India. Después pasó a Armenia y allí convirtió a muchas gentes. Los enemigos de nuestra religión lo martirizaron quitándole la piel, y después le cortaron la cabeza".


Para San Bartolomé, como para nosotros, la santidad no se basa en hacer milagros, ni en deslumbrar a otros con hazañas extraordinarias, sino en dedicar la vida a amar a Dios, a hacer conocer y amar mas a Jesucristo, y a propagar su santa religión, y en tener una constante caridad con los demás y tratar de hacer a todos el mayor bien posible.


miércoles, 27 de julio de 2011

25.07 San Santiago, el mayor - Apostol




25 de Julio
San Santiago el mayor
ApóstoI
Año 44



El nombre Santiago, proviene de dos palabras Sant Iacob. Porque su nombre en hebreo era Jacob. Los españoles en sus batallas gritaban: "Sant Iacob, ayúdenos". Y de tanto repetir estas dos palabras, las unieron formando una sola: Santiago.


Fue uno de los 12 apóstoles del Señor.
Era hermano de San Juan evangelista. Se le llamaba el Mayor, para distinguirlo del otro apóstol, Santiago el Menor, que era más joven que él. Con sus padres Zebedeo y Salomé vivía en la ciudad de Betsaida, junto al Mar de Galilea, donde tenían una pequeña empresa de pesca. Tenían obreros a su servicio, y su situación económica era bastante buena pues podían ausentarse del trabajo por varias semanas, como lo hizo su hermano Juan cuando se fue a estarse una temporada en el Jordán escuchando a Juan Bautista.


Santiago formó parte del grupo de los tres preferidos de Jesús, junto con su hermano Juan y con Simón Pedro. Después de presenciar la pesca milagrosa, al oír que Jesús les decía: "Desde ahora seréis pescadores de hombres", dejó sus redes y a su padre y a su empresa pesquera y se fue con Jesucristo a colaborarle en su apostolado. Presenció todos los grandes milagros de Cristo, y con Pedro y Juan fueron los únicos que estuvieron presentes en la Transfiguración del Señor y en su Oración en el Huerto de Getsemaní. ¿Por qué lo prefería tanto Jesús? Quizás porque (como dice San Juan Crisóstomo) era el más atrevido y valiente para declararse amigo y seguidor del Redentor, o porque iba a ser el primero que derramaría su sangre por proclamar su fe en Jesucristo. Que Jesús nos tenga también a nosotros en el grupo de sus preferidos.
Cuenta el santo Evangelio que una vez al pasar por un pueblo de Samaria, la gente no quiso proporcionarles ningún alimento y que Santiago y Juan le pidieron a Jesús que hiciera llover fuego del cielo y quemara a esos maleducados. Cristo tuvo que regañarlos por ese espíritu vengativo, y les recordó que El no había venido a hacer daño a nadie sino a salvar al mayor número posible de personas. Santiago no era santo cuando se hizo discípulo del Señor. La santidad le irá llegando poquito a poco.


Otro día Santiago y Juan comisionaron a Salomé, su madre, para que fuera a pedirle a Jesús que en el día de su gloria los colocara a ellos dos en los primeros puestos: uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús les dijo: "¿Serán capaces de beber el cáliz de amargura que yo voy a beber?" Ellos le dijeron: "Sí somos capaces". Cristo añadió: "El cáliz de amargura sí lo beberán, pero el ocupar los primeros puestos no me corresponde a Mí el concederlo, sino que esos puestos son para aquellos para quienes los tiene reservado mi Padre Celestial". Los otros apóstoles se disgustaron por esta petición tan vanidosa de los dos hijos de Zebedeo, pero Jesús les dijo a todos: "El que quiera ser el primero, que se haga el servidor de todos, a imitación del Hijo del hombre que no ha venido a ser servido sino a servir". Seguramente que con esta lección de Jesús, habrá aprendido Santiago a ser más humilde.
Después de la Ascención de Jesús, Santiago el Mayor se distinguió como una de las principales figuras entre el gurpo de los Apóstoles. Por eso cuando el rey Herodes Agripa se propuso acabar con los seguidores de Cristo, lo primero que hizo fue mandar cortarle la cabeza a Santiago, y encarcelar a Pedro. Así el hijo de Zebedeo tuvo el honor de ser el primero de los apóstoles que derramó su sangre por proclamar la religión de Jesús Resucitado.


Antiguas tradiciones (del siglo VI) dicen que Santiago alcanzó a ir hasta España a evangelizar. Y desde el siglo IX se cree que su cuerpo se encuentra en la catedral de Compostela (norte de España) y a ese santuario han ido miles y miles de peregrinos por siglos y siglos y han conseguido maravillosos favores del cielo. El historiador Pérez de Urbel dice que lo que hay en Santiago de Compostela son unas reliquias, o sea restos del Apóstol, que fueron llevados allí desde Palestina.
Es Patrono de España y de su caballería. Los españoles lo han invocado en momentos de grandes peligros y han sentido su poderosa protección. También nosotros si pedimos su intercesión conseguiremos sus favores.


Apóstol Santiago: pídele a Jesús que seamos muchos, muchos, los que como tú, nos dediquemos con toda valentía y generosidad a propagar por el mundo la religión de Cristo.

http://www.ewtn.com/spanish/saints/Santiago_el_Mayor.htm