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PAPA Robert : LEON XIV y ESCUDO Pontificio 2025
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sábado, 26 de mayo de 2012
Homilia del Domingo de Pentecostés
viernes, 10 de junio de 2011
Oracion al Espiritu Santo

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
(de Juan XXIII – adaptación)
Espíritu Santo,
perfecciona la obra que Jesús
comenzó en mí.
Apura para mí el tiempo
de una vida llena de tu Espíritu.
Mortifica en mí
la presunción natural.
Quiero ser sencillo,
lleno de amor de Dios
y constantemente generoso.
Que ninguna fuerza humana
me impida hacer honor
a mi vocación cristiana.
Que ningún interés, por descuido mío,
vaya contra la justicia.
Que ningún egoísmo reduzca en mí
los espacios infinitos del amor.
Todo sea grande en mí.
También el culto a la verdad
y la prontitud
en mi deber hasta la muerte.
Que la efusión de tu Espíritu de amor
venga sobre mí, sobre la Iglesia
y sobre el mundo entero.
Domingo de Pentecostes

En Pentecostés (ó Domingo de Pentecostés) se celebra el descenso del Espíritu Santo y el inicio de la actividad de la Iglesia, por ello también se le conoce como la celebración del Espíritu Santo.
Siete semanas son cincuenta días, de ahí el nombre de “Pentecostés” (= cincuenta) que recibió más tarde. La fiesta de Pentecostés es uno de los Domingos más importantes del año, después de la Pascua. En el Antiguo Testamento era la fiesta de la cosecha y, posteriormente, los israelitas, la unieron a la Alianza en el Monte Sinaí, cincuenta días después de la salida de Egipto.
En el calendario cristiano con Pentecostés termina el tiempo pascual de los 50 días. Los cincuenta días pascuales y las fiestas de la Ascensión y Pentecostés, forman una unidad. No son fiestas aisladas de acontecimientos ocurridos en el tiempo, son parte de un solo y único misterio.
Aunque durante mucho tiempo, debido a su importancia, esta fiesta fue llamada por el pueblo segunda Pascua, la liturgia actual de la Iglesia, si bien la mantiene como máxima solemnidad después de la festividad de Pascua, no pretende hacer un paralelo entre ambas, muy por el contrario, busca formar una unidad en donde se destaque Pentecostés como la conclusión de la cincuentena pascual. Vale decir como una fiesta de plenitud y no de inicio.
La fiesta de Pentecostés, es el segundo domingo más importante del año litúrgico en donde los cristianos tienen la oportunidad de vivir intensamente la relación existente entre la Resurrección de Cristo, su Ascensión y la venida del Espíritu Santo.
Espíritu Santo, ¡ven!
En la constitución Lumen Gentium se afirma que el Espíritu “con la fuerza del Evangelio, rejuvenece la Iglesia, la renueva incesantemente”, y eso es lo que hoy se nos recuerda. Mediante los diversos dones, el Espíritu renueva y rejuvenece a la Iglesia sin cesar, dirige su marcha y abre caminos al Evangelio. Ejemplos luminosos los tenemos en los santos de ayer, y los de hoy, en los fundadores de nuevas congregaciones religiosas, y en los nuevos mártires.
También hoy el Espíritu es el gran protagonista de la misión, y esto lo podemos traducir en varias ideas.
En primer lugar, necesitamos profundizar en la "espiritualidad". Es decir, en tomar conciencia de que estamos "habitados" por el Espíritu Santo, por el Aliento de Dios. Esta presencia se hace sentir en la oración (en la oración personal, en la lectura de la Palabra, en la celebración comunitaria de los sacramentos) y va impregnando toda nuestra vida, hasta ser asumida en nuestro yo más profundo.
En segundo lugar, tenemos que habituarnos a mirar el mundo desde la confianza en Dios y desde el amor. De acuerdo que existe el pecado y que son muchos los males que amenazan a la Iglesia, pero son también numerosos los valores que derrama el Espíritu sobre nuestra historia actual.
Y finalmente, tenemos que ser portadores de esperanza. Lo más grave que nos está sucediendo hoy es la ola de conformismo y la consiguiente pérdida de la esperanza. Y cuando uno carece de esperanza, deja de trabajar por un futuro más luminoso y más humano. Junto con la fe en Dios, la esperanza es lo más característico y lo más valioso que podemos aportar los cristianos a nuestro mundo.
En este día de los seglares, se nos invita a que nos abramos al Espíritu, para que el Señor siga suscitando carismas, movimientos e iniciativas que den respuesta a las necesidades actuales.
Homilia del Domingo de Pentecostes 2011
Que tu Espíritu mueva la Iglesia
EL DÍA DEL ESPÍRITU SANTO
DIALOGO A LA FIESTA DE PENTECOSTÉS, ciclo A
• Juan 20, 19-23
• Domingo, 12 DE JUNIO, 2011

Hoy celebramos la fiesta de Pentecostés. Este es el momento en que la tercera persona de la santísima trinidad, El Espíritu Santo, hace de “manera oficial” su ingreso para la conducción del pueblo de Dios

San Juan nos lo cuenta así:
“[19] Ese mismo día, el primero después del sábado, los discípulos estaban reunidos por la tarde, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso de pie en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!».
P. Javier.- Los discípulos de Jesús habían vivido una experiencia muy dura que los había dejado atemorizados. Temor de ver a los soldados, temor de expresar sus ideas, temor de expresar sus sentimientos. Tenían miedo que la gente se enterara de su amistad con el Señor. La alegría vivida durante tres años con la presencia de Jesús se había convertido en gran temor.
Cecilia.- El temor, sí, es un sentimiento tan frecuente en el corazón del hombre, y también tan frecuente en mí corazón. Cuantas inclinaciones profundas y sentimientos hacia otras personas prefiero callarlas por reparo, vergüenza, temor. Es curioso, las cosas que son más mías, las que más amo, son causa de miedo y temor porque son tan mías que es difícil que los demás las comprendan y siempre corro el riesgo de ser mal interpretada. Por eso, comprendo muy bien lo que experimentaban los discípulos, ¿Qué podría decirles a ellos sino compartir mi propia experiencia? Yo también quisiera poder expresar sin temor mi amistad por Cristo, pero tantas veces me da temor hacerlo por miedo al qué dirán. Cómo quisiera tener la fuerza de decirle que le amo, y que quiero seguir sus consejos, y sugerencias, pero no siempre lo hago, porque no me siento con ánimo. Me falta el don de la paz.
P. Javier.- Esto es también lo que necesitaban los discípulos en aquel momento. Por eso
“Jesús les dijo: la paz sea con Uds. Luego les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron mucho al ver al Señor. [21] Y El les volvió a decir: ¡La paz esté con ustedes!”.
Hermoso encuentro. Las credenciales de Jesús eran precisamente los signos de su fracaso: las llagas de la cruz. Y gracias a esta experiencia de dolor y humillación, Jesús puede ahora compartir con sus amigos la paz que lleva en el corazón. Recordemos que en algún momento Jesús, pidió a su padre que si fuera posible le quitara de beber el cáliz de la pasión. Pero gracias a que fue hasta el final, que no solo logró la paz sino que puede ahora transmitirla a todos. El ahora es la fuente de la paz.
Cecilia.- ¡Qué oficio tan hermoso! Fuente de la paz. Y tu gran gozo, Señor, es no solo vivir la paz, sino comunicarla. Me agrada tu oficio de pacificador, y quisiera yo también poderlo desempeñar. Encuentro a tanta gente que lo que necesitan es paz, porque las circunstancias de su vida solo le producen intranquilidad, angustia y temor. ¿Qué hacer para yo también convertirme en un agente de paz? Bien claro siento tu respuesta. Es necesario que beba el cáliz de la pasión de mi vida. Pero bien sabes, tu Señor, lo mucho que me cuesta decir sí al dolor, a la humillación, al desprecio. Bien sabes lo mucho que me cuesta sufrir la cruz de cada día. Pero se que es este el precio de mi pedido. Lo acepto Señor con tal de ser como tu fuente de paz para el mundo.
P. Javier.- Y este es precisamente el plan de Jesús. Voluntarios dispuestos a ir por el mundo a liberar del fardo de la angustia y el malestar a tanta gente para darles la paz. Si no fuera así, todo el esfuerzo de Jesús quedaría en vano. Por eso. Él mismo les dice a sus amigos:
“Como el Padre me envío a mí, así los envío yo también.» [22] Dicho esto, sopló sobre ellos: «Reciban el Espíritu Santo: [23] a quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan, les serán retenidos.»
Y desde ese momento, los amigos de Jesús, llenos con la fuerza del Espíritu Santo, se esparcieron por todo el mundo a cumplir su misión de agentes de paz. Cada vez que nos encontramos con uno de ellos, recordamos al mismo Señor Jesús, el príncipe de la paz.
Cecilia.- Al escuchar estas palabras tuyas, yo también me siento enviada a sembrar la paz, a liberar a los hombres y mujeres del peso de la angustia, del malestar del pecado. Mi palabra no tendrá la fuerza del sacramento, pero sí la del Espíritu Santo que hoy tu me lo has dado. No iré a las grandes reuniones internacionales en donde se debate los destinos del mundo, pero si a los pequeños encuentros de la vida diaria, a las personas solas y abandonadas, a aquellos que no tienen influjo, dinero ni rostro bello, pero se que están esperando el don de la paz. Ellos también tienen derecho a ella porque tu Señor se la haz prometido. Permíteme que yo se la lleve en tu nombre. Qué alegría, y qué honor para mí.
Pero lo más importante es:
Y bien amigos, así terminamos la primera parte de nuestra cita dominical.
Pero ahora viene la segunda que es la más importante: escuchar lo que el mismo Señor Jesús te quiere personalmente comunicar.
Toma el texto del evangelio en tus manos, San Juan, Capítulo 20, versículos del 19 al 23.
Y quédate ahora a solas con el Señor. Cuenta con nuestras oraciones.
Cecilia Mutual, y Javier San Martín, agradecemos muy sinceramente el haber estado con nosotros,
¡ y te esperamos nuevamente el próximo domingo!.
Escrito por el padre Javier SanMartin sj y Cecilia
leer mas en
http://faculty.shc.edu/jsanmartin/
lunes, 8 de junio de 2009
Santisima Trinidad y Pentecostes 2009
Uno para todos ... y todos para UnoPADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO.
Hoy no me equivoco con la fiesta de hoy como ayer, os aseguro que hoy se celebra en la Iglesia la Santísima Trinidad, ¿cómo se me va a olvidar si es el día de las elecciones europeas? (No tiene nada que ver pero así enlazo el tema). Hoy hay que ir a votar para el parlamento europeo, las gentes acudiremos en masa (¡je!) a depositar un voto en una urna. Entre las decenas de partidos que se presentan, algunos rarísimos, ganará alguno o dirán que han ganado casi todos, y mandaremos nuestros representantes al parlamento europeo. Luego habrá que buscar consensos, apoyos y demás negociaciones para que dentro de unos años volvamos a repetir todo el juego. La democracia es el menos malo de los sistemas políticos, pero cuando hay que estar votando continuamente te llegan a cansar, siempre los mismos políticos, con las mismas manías, las mismas mentiras y los mismos olvidos.«Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.» Dios no es democrático, lo siento. Dios es. No existe eso que muchos dicen “para mi Dios es …” Dios no es para ti una cosa y para el otro, otra. Dios es como es para todos, y en la vida no nos dedicamos a cambiar de Dios cada cuatro años, sino que nuestra tarea es conocerle y amarle y Jesucristo nos revela quién es Dios Padre y nos manda el don del Espíritu Santo para unirnos a Él. No podemos cambiar a Dios (entonces no sería Dios), ni podemos dejar de ser hijos, ya que Dios es Padre. No podemos hacer -como tristemente hacen algunos-, el cambiarnos de Iglesia porque las normas de una o de otra se adapten mejor a nuestra situación actual o sean más comprensivas con nuestro pecado. Eso no es buscar la verdad, es buscarse a sí mismo. Nunca podrán darse pasos en al ecumenismo por consenso, sino con una búsqueda sincera y auténtica de la verdad.“Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que el Señor, tu Dios, te da para siempre”. En la fiesta de hoy reconocemos a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Reconocemos la verdad de Dios tal como nos ha sido revelada. La agradecemos y nos adherimos a ella. Jesucristo es el Señor, nosotros somos hijos en el Hijo y procuramos vivir unidos, cada día más, a Dios nuestro Padre y caminar iluminados por el Espíritu Santo. La verdad de la Santísima Trinidad no ha llegado a nosotros por elucubración o consenso, no hemos votado al Dios que tiene que ser, se nos ha dado a conocer el Dios que es. Por eso hoy no podemos más que contemplar y dar gracias.La hija de Dios Padre, la madre de Dios Hijo, la esposa del Espíritu Santo, nuestra Madre la Virgen, nos ayude hoy a ser muy contemplativos y a unirnos al misterio que Dios nos ha revelado porque nos quiere. AM
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PENTECOSTES
El otro día nos contaron un chiste que de tonto te hace gracia. Dice así: Tal vez el Señor nos pregunte un día a nosotros: ¿Cómo es posible que después de taitantos años de vida todavía no seas santo? Y tal vez le respondamos: “Verá señoría, lo fui dejando, lo fui dejando…” La obra de nuestra santificación, lo único realmente importante en nuestra vida, no podemos aplazarla más. Hoy es Pentecostés, hoy el Espíritu Santo vendrá a nuestras vidas como cada día, nos hará que vivamos por Cristo y en Cristo, pero tal vez lo dejemos pasar una vez más.“Nadie puede decir: «Jesús es Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo.” A veces pensamos que ser santo significa hacer muchas cosas, prepararnos muy bien para recibir al Espíritu Santo. Y sin embargo el Espíritu de Dios viene cuando menos lo esperas, cuando estás con las puertas cerradas por miedo a los judíos, cuando te pesa tu pecado o tus debilidades, cuando piensas que ya no puedes más o te sientes más lejos de Dios. Entonces, de pronto, dices con los labios y con el corazón: “Jesús es el Señor” o musitas un padrenuestro. Eso no es labor tuya, no es que hayas alcanzado un grado de perfección, sino que el Espíritu Santo está trabajando en ti. Simplemente con no ponerle obstáculos el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad. Podemos sentirnos indignos, débiles o pequeños, perfecto, ese es el primer paso para dejar actuar al Espíritu Santo.Entonces verás al que es “don en sus dones espléndido” y recibirás sus siete dones la sabiduría, el entendimiento, el consejo, la fortaleza, la ciencia, la piedad y el temor de Dios; y gozarás de sus frutos la caridad, el gozo, la paz, la paciencia, la longanimidad, la bondad, la benignidad, la mansedumbre, la fidelidad, la modestia, la continencia y la castidad. Ya sé que a veces nos sienta un poco mal que todo esto no sea fruto de nuestro esfuerzo, nuestro logro personal, nuestra batalla ganada: ¡Ya he llegado a ser casto, fiel, bueno,…! No, no es logro nuestro, es un don y como don hay que pedirlo y acogerlo. Dejar trabajar al Espíritu Santo en nuestra vida implica lo que decía Juan Pablo II :”Abrir de par en par las puertas a Cristo” No importa lo que se encuentre dentro, lo desordenada que haya estado nuestra vida, el Espíritu Santo pondrá las cosas en su sitio y pondrá valentía donde estaba la cobardía, fortaleza en la debilidad, fe en la duda, esperanza en nuestros miedos, alegría en nuestra tristeza. Es Él el que realiza la obra de nuestra santificación, pero no lo hará sin nosotros, si no le dejamos, si no confiamos.En estos días en que leemos noticias tan tristes de eclesiásticos infieles o depravados tenemos que pedir sin cesar el don del Espíritu Santo en la Iglesia y en el mundo entero. Él lo hace todo nuevo, regenera las heridas y robustece a los vacilantes. Es el momento en que todos nos pongamos delante del Sagrario y lloremos por los pecados de escándalo, por los que no lloran sus faltas, por los que desconfían de Dios aunque Dios ha confiado en ellos y les ha dado el poder de atar y desatar en esta tierra los pecados. Es momento de ponernos con más docilidad delante de Dios y dejarle trabajar, no ponerle trabas ni obstáculos.Hoy se confirmarán tres chavales del centro de reclusión de menores que asisto. su pasado ha podido ser complicado, pero su presente, su hoy, es dejar que el Espíritu Santo cambie sus vidas. Vamos a decidirnos tu y yo también a que nos guíe el Espíritu Santo, aunque hayamos torcido el sendero tantas veces. Hoy también es una fiesta de la esposa del Espíritu Santo, de nuestra madre la Virgen, vamos a dejar que ella nos visite y nos conceda el pedir con humildad que el Espíritu Santo guíe realmente nuestra vidas y guíe a su Iglesia. AM
Dos fechas muy importantes, que merecen ser registradas,



