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viernes, 11 de marzo de 2016

Autobiografía del V. P. Del Castillo - XXV

AUTOBIOGRAFÍA DEL PADRE CASTILLO - XXV


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xxv


A siete de Junio de 1669, sábado por la tarde, se echaron los cordeles para la nueva Capilla de Nuestra Señora de los Desamparados. Este día a las tres de la tarde, habiendo el Excelentíssimo Señor Conde de Lemos venido a la Capilla de Nuestra Señora de los Desamparados, y hecho oración delante de la Santíssima Virgen, que estaba descubierta este día, salió el Señor Virrey a la plazuela de dicha Capilla, y habiendo visto echar los cordeles, tomó Su Excelencia una barreta en las manos y comenzó el primero a barretear en el lugar en donde se ha de hacer el altar mayor de la Santíssima Virgen, acción que edificó mucho a los que se hallaron presentes; luego se fué Su Excelencia a rezar el rosario en Santo Domingo, de donde se volvió Su Excelencia a la Capilla de Nuestra Señora de los Desamparados a despachar los negocios de la dicha Capilla de esta gran Reina.

Una noche, antes de esta función, teniendo el Maestro de la obra de esta Capilla, que se llama Manuel de Escobar, los dibujos, la planta y forma de la Capilla de la Santíssima Virgen de los Desamparados, juntos con otros papeles sobre un escritorio que estaba sobre una mesa dentro de su aposento, dixo el·dicho·Maestro y afirmó a su Excelencia y a mi, que a medianoche vió entrar un perro o mono o un animal muy feroz, y que se llegó al escritorio, y dejando los otros papeles arrebató el papel en que estaba dibujada la Capilla de la Santíssima Virgen, y cogiendo con los dientes le sacó tres bocados y echó en el suelo, en donde por Ia mañana lo halló el maestro, sin haber hallado los tres bocados para pegarlos. Tanto como esto aborrece el demonio este Santuario, aun pintado. Este caso contó el dicho maestro públicamente la tarde en que echó los cordeles, y yo ví el dibujo y dicho papel después remen­dado.

A 22 de Junio de 1669, sábado por la mañana, no se juntaron de limosna para la misa cantada de la Santíssima Virgen y para gastos de la Capilla, si no es quatro pesos tan solamente, con que no había ni aun para pagar la música; hallábame con otros obras también de que la Capilla de la Santíssima Virgen necesitaba. Este día, a las siete de la noche, estando yo en la capilla de la Santíssima Virgen, me avisaron cómo el Señor Inquisidor don Cristóbai de Castilla, electo entonces Obispo de Huamanga, entrava en la Capilla de la Santíssima Virgen; extrañé en aquella hora la visita de su Ilustríssima, díjome el Señor Ollispo el mnotivo de ella, diciendo que allí me llevaba doscientos pesos que la Señora Condesa de Santisteban le había escrito a su Señoría diese en nombre de su Excelencia a Nuestra Señora de los Desamparados, por haber amparado en sus trabajos a su Excelencia, y así me los llevó luego el señor Obispo y los entró por medio de uno de sus criados.

A 29 de Junio de 1669, sábado por la tarde, día del glorioso Apóstol San Pedro, se puso la primera piedra. en el cimiento de la nueva Capilla de la Santíssíma Virgen de los Desamparados; este día amaneció derrumbado por un lado el cimiento, lo cual se puede tener por milagro de la Santíssima Virgen, porque si hubiera sucedido a la tarde, al tiempo de poner la primera piedra, sucediera una gran desgracia y peligraran algunas vidas como pudo también·suceder otra tarde;·si la Virgen Santíssima no guardara a tres o cuatro que estaban dentro un cimiento que estaban abriendo, y se derrumbó. Este día por la tarde, bendijo la primera piedra con mucha solemnidad y con las ceremonias acostumbradas el Padre Luis Jacinto de Contreras, Provincial de esta Provincia, llevó la piedra y la puso en su lugar el Excelentíssimo Señor Conde de Lemos, asistido de toda la Real Audiencia y del Ilustre Cabildo de esta ciudad;·verificándose la profesía del Venerable Padre Fray Pedro Urraca de que había de venir·un señor Virrey que había de acresentar y fomentar mucho las cosas de esta Capilla de Nuestra Señora de los Desamparados Santíssima.


Medalla actual de plata de Nuestra Señora de los Desamparados en el anverso y el reverso la  imagen de san Jose.

Entre las varias monedas que pusieron dentro de la piedra se puso una imagen de plata de Nuestra Señora de los Desamparados y otra del Patriarca gloriosíssimo San Joseph, cuyos nombres pusieron a la Capilla, y una lámina grande de plata encima con las siguientes palabras, escritas con letras góticas, y grabadas en dicha lámina:

Regente Ecclesiam Beatissimo Papa Clemente Nono. Hispaniarum Rege Carolo Secundo, sed gubernante pro eo adhuc subtutrice Serenissima Regina Mariana Áustriaca eius genitrix. Regnorum Novi Mundi in Peruvio clavem tenente Excmo. Principe et prorege rneritiss. D. D. Petro Fernandez de Castro et Borja, Comité de Lemos. Pastore vigilantiss. et Illmo. Presule D. D. Pedro de Villagomez Archiepiscopo Limensi. Universae Societatis Jesu Praeposito Generali Rmo. P. Joanne Paulo Oliva. Provinciae Peruanae eiusdem Societatis R. P. Ludovico Hiacintho de Contreras. Et Rectore Colegii D. Pauli P. Ignacio de las Roelas. Virginis Mariae Derelictorum faustricis nuncucati. Die 29 Junii Principi Apostolorum sacro Petro inquam Petra super quam aedificata est Ecclesia. Anno Domini M. D. V. L. X. I. X.

            Habiéndose puesto la piedra y acabado las ceremonias, entraron todos en la Capilla de la Santíssima Virgen, a dónde se cantó el Te Deum laudamus y las letanías de la Santíssima Virgen, a que asistió el Señor Virrey Audiencia y Cabildo de la ciudad.

A 3 de Julio de 1669, sábado a medio día, alcabando de salir del cimiento la gente de la galera que trabajaba, se derrumbó un lado del cimiento, que si huhiera caído antes, y cogiera la gente debajo, las mata. En otra ocasión, destechando la Capilla antigua, cayó una viga y dió con grande fuerza en la puerta, arrancando tres clavos de ella, que a haber dado la viga en tierra hubiera muerto a tres que estaban debajo de ella, lo cual todos atribuyeron a accidente, favor y milagro de la Santíssima Virgen. Hallándome un día en extrema necesidad para los gastos de la Capilla de la Virgen de los Desamparados, me dijo don Iñígo Vásquez de Acuña, estándole visitando en su casa, sin haberle dicho yo nada, que enviase yo a su casa cuando quisiese por doscientos pesos que tenía de limosna que darme, para lo que yo dispusiese y determináse en servicio de la Virgen Santíssima Nuestra Señora.

Sábado, a 14 de Setiembre, día de la Exaltación de la Santa Cruz de 1669, se depositó la santa y devota imagen de Nuestra Señora de los Desamparados, y el Santíssimio Sacramento en la Capilla de Palacio, hasta que se le acabase la nueva Capilla y casa a la Santíssima Virgen, por cuya devoción cordial y amor la quiso llevar a Palacio el Excelentíssimo Señor Conde de Lemos, haciendo grandes finezas y extremos de amor cordial y afecto; para esto, previniendo su Excelencia el hospedaje al Rey y Reina del cielo y tierra, con un ornamento entero de blanca y de rica tela, y la Excelentíssima Señora Condesa de Lemos con un vestido de raso blanco para la Virgen Santíssima, bordado de seda y oro y matices, que se ha apreciado en seiscientos pesos, y con un azafate de plata y caja muy curiosa y muy rica de ébano y de marfil, en que su Excelencia tiene guardado en su oratorio los vestidos y mantos de esta gran Reina· y madre de Desamparados y desvalidos; la cual comenzó a pagar, desde luego, el hospedaje que estos príncipes le habían hecho, con muy felices y alegres nuevas de España, de la llegada de las dos armadas a un mismo tiempo, la de España a Cartagena y la del Perú a Panamá, y con otras buenas nuevas de Chile, y con el felicíssimo parto que la Excma. Señora Condesa de Lemos tuvo a 19 de Setiembre, día de San Januario, en que parió (como deseaba su Excelencia) una niña. Así ha comenzado a pagar la Virgen de los Desamparados Santíssima el Hospedaje que le ha hecho en Palacio a esta Gran Reina, y espero irá continuando la paga con repetidas mercedes y beneficios a estos piadosos príncipes.

A primero de Octubre, martes, día de San Francisco de Borja, en la tarde, de 1669, por orden y mandado de la obediencia, y a petición del Excelentíssimo Señor Conde de Lemos, fuí padrino y tuve en los brazos en el baptisterio a la Señora Doña Rosa de Santa María de la Concepción, Francisca, Januaria de San Ginés, Alberta, Ana, Joseph, hija del Excelentíssimo Señor Conde de Lemos, a la cual baptizó el Ilustríssimo y Reverendíssimo Señor Doctor Don Pedro de Villagómez, Arzobispo de esta ciudad de los Reyes, en la Iglesia Cathedral, y siendo en el dicho baptismo madrina la Señora Doña María Alberta, hija también del Excelentíssimo Señor Conde de Lemos. Habiéndose acabado el baptismo, volvió el Señor Virrey acompañando a la niña baptizada a Palacio, con uno de los mayores concursos y más lucido y más noble acompañamiento que se ha visto en baptismos en esta ciudad. Entrando el acompañamiento en Palacio, fué pasando por la capilla que está en medio de dos patios, la cual Capilla real estaba muy adornada y aderezada, y descubierta la hermosa y devota imagen de los Desamparados Santíssima; luego que entró su Excelencia y la niña recién baptizada en la dicha Capilla real, comenzaron a cantar los cantores el Te Deum laudamus, con arpa y órgano y demás instrumentos músicos. El Excelentíssimo Señor Conde de Lemos que estaba en la peana del altar, de rodillas, me dió y me puso en los brazos la niña que habían acabado de baptizar, para que yo la ofreciese a la Santíssima Virgen, y así, habiendo yo tenido en los brazos la niña la puse sobre el altar de la Santíssima Virgen para que le echase su bendición y comenzase a correr por su cuenta, acción que enterneció mucho a los que estuvieron presentes entonces.
A once de Octubre, en la noche, comenzando a dormir, a la media noche comenzó mi alma a dar muchos vuelos con fervorosos actos de amor de Dios y con grandes júbilos y dulzuras del corazón, los cuales afectos y regalos atribuí al haberme aquel día mortificado en no comer ni probar un regalo que me podía dar mucho gusto, dejándolo en reverencia y memoria de la sagrada pasión y muerte de Cristo Señor Nuestro.

Publicadas por Enrique Rodríguez  SJ … a la/s 12:56 p.m.