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miércoles, 9 de septiembre de 2015

08.09 Dios elige lo pequeño para grandes cosas - 2015




Dios elige lo pequeño para grandes cosas, dice el Papa en la Natividad de la Virgen María

VATICANO, 08 Sep. 15 / 04:49 pm (ACI).- El Papa Francisco presidió hoy la Misa en la capilla de la Casa Santa Marta en la fiesta de la Natividad de la Virgen María y afirmó que Dios elige lo pequeño para hacer grandes cosas.

Según señala Radio Vaticano, el Santo Padre recordó que Dios es omnipotente y grande pero nos “enseña a hacer la gran obra de la pacificación y de la reconciliación en lo pequeño, en el camino, en el no perder la esperanza con aquella capacidad de soñar de los grandes sueños, de los grandes horizontes”.

Hoy “en la conmemoración de una etapa determinante de la historia de la salvación, el nacimiento de la Virgen, pidamos la gracia de la unidad, de la reconciliación y de la paz”, continuó.

A la pregunta “¿cómo reconcilia Dios?”, el Pontífice explicó que el Señor lo hace en el camino y en lo pequeño. El Señor elige “las pequeñas cosas, las cosas humildes para hacer las grandes obras”. Y también aconseja hacerse pequeños como niños para poder entrar en el Reino de los Cielos”. Dios, precisó, “reconcilia y pacifica en lo pequeño”.

“Pero también en el camino: caminando. El Señor no ha querido pacificar y reconciliar con la varita mágica: hoy ¡pum! ¡Todo hecho! No. Se puso a caminar con su pueblo. Y cuando escuchamos este pasaje del Evangelio de Mateo: pero, ¿es un poco aburrido, no? Esto generó esto, esto generó esto, esto generó esto… Es una lista: ¡pero es el camino de Dios! El camino de Dios entre los hombres, buenos y malos, porque en esta lista hay tantos santos y hay tantos criminales, pecadores también. Hay tanto pecado aquí. Pero Dios no se asusta: camina. Camina con su pueblo”.

En este “hace crecer la esperanza de su pueblo, la esperanza en el Mesías”. El nuestro, dijo retomando un pasaje del Deuteronomio, es un “Dios cercano”. Camina con su pueblo. “Este caminar con buenos y malos nos da nuestro estilo de vida”, dijo luego Francisco.

“¿Cómo debemos caminar como cristianos para pacificar como lo hizo Jesús?”, cuestiona el Papa. Poniendo en práctica el protocolo del amor por el prójimo, es su respuesta, el capítulo 25 del Evangelio de Mateo en el que están las Bienaventuranzas.

“El pueblo soñaba la liberación. El pueblo de Israel tenía este sueño porque le había sido prometido, que iba a ser liberado, que iba a ser pacificado y reconciliado. José sueña: el sueño de José es un poco como el resumen del sueño de toda esta historia de camino de Dios con su pueblo. Pero no sólo José tiene sueños: Dios sueña. Nuestro Padre Dios tiene sueños, y sueña cosas bellas para su pueblo, para cada uno de nosotros porque es Padre y siendo Padre piensa y sueña lo mejor para sus hijos”.

El Papa Francisco dijo además que el camino del Señor siempre está con “cercanía a los otros, como nos enseñan las Bienaventuranzas y Mateo 25 y también, con los grandes sueños. Y continuamos la celebración ahora de la memoria del Señor en lo ‘pequeño’: un pequeño pedazo de pan, un poco de vino…en lo ‘pequeño’. Pero en este ‘pequeño’ está todo. Está el sueño de Dios, está su amor, está su paz, está su reconciliación, está Jesús: Él es todo esto”.






domingo, 9 de septiembre de 2012

08.09 Natividad de la Virgen María - 2015



La Natividad de María


Una ocasión ideal para obtener gracias especiales
Valdis Grinsteins



Nacimiento de la Virgen (1625-1630) Francisco de Zurbaran - Norton Simon Foundation Los Angeles




Si hijos bien educados esperan con impaciencia y celebran con alegría la fecha del cumpleaños de su querida madre, si ellos se emulan en desearle felicidades y ofrecerle algún regalo, aunque sea una simple pero bella flor, ¿qué sentimientos deben palpitar en los corazones de los hijos de María el día en que se recuerda su Natalicio?
¿Cómo puede un hijo —digno de este nombre— no saber u olvidarse de la fiesta de la Natividad de la misma Madre de Dios y nuestra? Es pues de suma importancia recordar la grandeza del día 8 de setiembre.*



Una conmemoración que tardó algunos siglos


Según los cálculos más exactos y las tradiciones más respetables, María nació en Nazareth bajo el reinado de Herodes, cuando este príncipe impío trataba de aniquilar la raza real de David para imposibilitar el cumplimiento de las profecías que anunciaban que el Salvador saldría de la familia de Jesé.

¿Pero por qué —se podría preguntar— no se remontan a los primeros siglos las fiestas en alabanza a María Santísima? Estemos seguros que no se trató de un olvido de parte de la Iglesia.

Desde su fundación, la Iglesia siempre le tributó tierna devoción a la Santísima Virgen. Las circunstancias de los primeros tiempos de la Historia de la Cristiandad no permitían, sin embargo, que tal devoción fuese manifestada. A pesar de ello, las dilaciones que la Iglesia tuvo que hacer hasta poder celebrar públicamente tales fiestas es una prueba más de la sabiduría divina que la caracteriza.
En efecto, la Iglesia nació entre los judíos y creció entre los gentiles.

Mientras sus primeros discípulos, reunidos en pequeño número alrededor de un altar solitario ofrecían sus corazones al único Dios, millones de hombres se prosternaban ante millares de divinidades extrañas. Pues para los gentiles todo era dios... excepto el propio Dios.

¿Cuál era entonces, en aquellos tristes siglos, la principal misión de la Iglesia? —Atraer a los pueblos a la unidad de Dios. Esta es la razón por la cual la Iglesia no prestaba a la Virgen Santísima todas las honras que le eran debidas. Pues en aquellas circunstancias había el peligro de ser mal interpretadas por los paganos recién salidos de la idolatría.


Actuando de ese modo, la Iglesia secundaba los más ardientes deseos de la propia Madre de Dios, que quería ante todo que sólo su Hijo fuese adorado en espíritu y en verdad, por toda la Tierra.

Parecía que el propio Dios autorizaba esa conducta, pues, mientras coronaba de gloria la muerte y el sepulcro de los Mártires, dejaba en una especie de olvido la muerte y asunción de María, así como las gloriosas circunstancias de su vida.

Constantemente fiel a sí mismo y lleno de solicitud por el bien de sus hijos, el Creador había hecho lo mismo con Moisés, cuya muerte y sepultura quiso que fuesen ignoradas y sin testigos, temiendo que los israelitas, siempre inclinados a la idolatría, hiciesen de él una falsa divinidad.

Sin embargo, con el paso de los siglos, la Iglesia fue desarrollando los medios de reanimar la piedad mariana de sus hijos.

Así, si la fiesta de la Natividad no se presenta, al menos con esplendor, desde el origen del Cristianismo, encontramos el primer y más antiguo documento sobre el asunto en el Sacramentario de San León Magno (+461), en el cual figura la fiesta de la Natividad de la Virgen Santísima con Misa y oraciones propias (Benedicto XIV, vol. VIII, p. 543).

Ella se celebraba en la Iglesia antes del siglo VII. En el siglo IX era una de las más solemnes en Francia.


En el Oriente, la fiesta de la Natividad ya era celebrada con pompa desde mediados del siglo XII.




Excepciones a una bella regla


La Iglesia Católica, elevándose a la altura de la fe sobre los sentimientos de la naturaleza, no celebra el nacimiento sino la muerte de sus hijos. Consideremos cuán profunda es la precisión de su lenguaje: llama natividad o nacimiento el momento de la muerte de sus santos.

En efecto, es el día de la muerte que los elegidos dejan esta vida perecible y nacen para una vida inmortal, gloriosa. La Liturgia católica sólo conoce dos excepciones a esta importante regla: la Santísima Virgen y San Juan Bautista. A éste se le celebra la fecha de su nacimiento porque vino al mundo ya santificado y confirmado en gracia. Así, con mucha más razón, debe la Iglesia celebrar la Natividad de María, que apareció en la Tierra llena de gracia y enriquecida con todos los dones concedidos por Dios a una criatura.


Libre de la mancha del pecado original, y predestinada a la Maternidad Divina, es incontestable que María fue el alma más hermosa salida de las manos del Creador, así como, después de la Encarnación, la obra más perfecta y más digna del Omnipotente en este mundo. No sin razón el arcángel San Gabriel la saludó con estas palabras: “Llena eres de gracia”.


¿Cómo celebrar esta Fiesta?


También nosotros debemos saludarla llamándola llena de gracia. Hijos de María, reunámonos en ese día alrededor suyo para presentarle nuestros pedidos y nuestros homenajes.

“Venid —dice San Ambrosio— y contemplad la vida y la virginidad de María, que será como un espejo, en el cual veréis el modelo de la castidad y de la virtud. El primer motivo de imitación es la nobleza del modelo. ¿Y qué hay de más noble que la Madre de Dios? (...) Era virgen de cuerpo y de alma, de una pureza incapaz de simulación, humilde de corazón, grave en sus palabras, prudente en sus resoluciones. Hablaba poco y sólo decía lo necesario. (...) Cifraba su confianza no en las riquezas perecibles, sino en las oraciones de los pobres. Fervorosa siempre, sólo quería a Dios por testigo de cuanto pasaba en su corazón, y sólo a Él encomendaba lo que hacía y poseía.

“Lejos de hacer la menor injuria a alguien, todos reconocían su carácter benéfico. Honraba a sus superiores y no envidiaba a sus iguales. Evitaba la vanagloria, seguía la razón y amaba ardientemente la virtud. (...) Toda su conducta llevaba el timbre de la modestia. Nada se podía observar en sus acciones que no fuese conveniente. Su alegría no era superficial, ni su voz anunciaba lo que procediese de un fondo de amor propio. Su exterior estaba ordenado con tanta armonía, que el movimiento de su cuerpo era la imagen de su alma y un modelo completo de todas las virtudes. Su caridad para con el prójimo no conocía límites. (...) Si salía era solamente para ir al Templo y siempre en compañía de sus padres” (Lib. de Virgin.).




La Virgen Niña rezando (1641-1658), Francisco de Zurbaran - Ermitage, San Petersburgo



Recurramos siempre a María


Esta fecha es pues, razón de alegría para sus hijos. Pero que no sea una alegría superficial y optimista. Temamos perder la confianza y la devoción hacia la Santísima Virgen, porque Ella es el canal de todas las gracias.

Cuando el demonio intenta penetrar en un alma, se esfuerza primeramente en arrancarle la devoción a María, pues está firmemente persuadido de que después de interceptar el canal de la gracia, esta alma no demorará en perder la luz, el temor de Dios y finalmente la salvación eterna.

Así pues recurramos a María, cualquiera que sea el estado de nuestra alma y el número o la enormidad de nuestras ofensas, pues como refugio de los pecadores más abandonados, Ella nos extenderá su mano caritativa y nos salvará. Del fondo de nuestras miserias elevemos a Ella esta oración, a la cual no puede resistir su corazón:


Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir, que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado por Vos.Animado con esta confianza a Vos también acudo, ¡oh Madre, Virgen de la vírgenes!; y gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. No despreciéis mis súplicas, ¡oh Madre de Dios!, antes bien oídlas y acogedlas benignamente. Así sea.


Notas.-

* Este artículo fue redactado en base a los comentarios de Mons. J. Gaume, conceptuado autor francés del siglo XIX, en su obra Catecismo de Perseverancia, t. VIII, Librería Religiosa, Barcelona, 1857. Las citaciones que no están especificadas son de esta obra, con pequeñas adaptaciones.

http://www.fatima.org.pe/

sábado, 8 de septiembre de 2012

08.09 Natividad de la Virgen María

 
 

B. VIRGEN MARÍA NATIVIDAD  Escuche

Hoy, 08 de septiembre, la Iglesia se viste de blanco y azul para celebrar el NACIMIENTO DE LA VIRGEN MARÍA, que tuvo lugar en la ciudad de Jerusalén en el siglo primero antes de Cristo. Hija de Joaquín y Ana, que la dieron a luz a avanzada edad, fue la madre de Dios. La iglesia desde el siglo V, celebró esta fiesta con motivo de consagrarse una Basílica en el lugar donde habría sido su nacimiento.
Unidos, pues, a los muchos que hoy celebran el cumpleaños de María y a cuantos le ofrecen hoy sus mejores dones, brindemos hoy nuestro cálido aplauso a María Santísima por su cumpleaños.

 
Meditación
 
Al recordar mi pasado, mi corazón vuela a mi infancia. Mis padres, Joaquín y Ana, cuántas veces me contaron, en las tardes tranquilas en Nazaret, cómo había sido mi nacimiento. Con mucha devoción me contaban que un ángel se les había aparecido, cuando ya mi madre Ana era anciana, y les había anunciado que tendrían una hija que se llamaría María y que llenaría de estupor y alegría al mundo. Al escuchar estas narraciones, mi corazón de niña se preguntaba que querrían decir estos anuncios de Dios. Cada año recordábamos, en el día de mi nacimiento, estos hechos milagrosos, y yo, conforme iba creciendo, descubría más claramente la voluntad de Dios sobre mi vida. Cuando conocí a Lucas, le conté todo lo que recordaba de éstos primeros momentos, como también los que viviría más adelante como madre de Jesús. Me gustaba el nombre que me dieron mis padres: Miriam, María, que significa "señora, princesa". Esto fui yo delante de mis padres y de Dios, pero lo que más me conmovía al recordar estos hechos de mi nacimiento, era que Dios me dio la vida, con toda la pureza, para que más tarde en mi seno naciera Jesús, el Salvador de Israel. Gracias a mis padres pude ir creciendo como hija de Dios, como mujer y más tarde como madre del Salvador Jesús. Dios desde mi nacimiento ha hecho maravillas en mí. Santo es su nombre.

Santoral para todo el Año
P. Javier San Martin S.J. - Sra Cecilia Mutual

08.09 Natividad de la Virgen Maria

 
 
En este mes de septiembre con esta fiesta de la Natividad de María se inicia quizás el mes más mariano del año por el número de fiestas dedicadas a la Virgen María.
Tenemos la posibilidad de vivir con mayor intensidad la campaña de la Visitación, que finaliza precisamente el próximo 7 de octubre, Virgen del Rosario.

Hoy, con el nacimiento de MARÍA, amanece LA AURORA DE LA SALVACIÓN.
Hoy, con el nacimiento de María, aparece la esperanza, la alegría de vivir… El amor de Dios invade y desborda a María. Es el reflejo de amor de Dios. ¿Por qué razón ella nos dice en el cántico del Magníficat, "me llamarán bienaventurada todas las generaciones"? ¿Puede ser una persona más agraciada y bienaventurada que llegar a ser la Madre de Dios? Hoy me quiero unir a esa multitud de personas que cantan y bendicen las glorias de María.

Acerquémonos a María como se acerca el niño pequeñito a su madre, en total abandono en busca de protección. Por sí mismo no puede nada, depende totalmente de su mamá. Hagamos ese intento de dejarnos coger en sus brazos. Soy tan pequeño y estoy tan necesitado que María está deseándolo, pero me tengo que hacer muy pequeñito...

Te propongo reces, muy despacio, el Ángelus. Nos evoca los misterios centrales de nuestra fe.
 El ángel del Señor anunció a María, y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
- El ángel Gabriel pregunta a María si está dispuesta a recibir el don de ser madre de Dios.
María reflexiona y contesta:
"He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra"
- Ante esta propuesta, después de resolver sus dudas en este diálogo con el ángel. Acepta la invitación. Esta palabra es transformadora hace realidad el anuncio que pronuncia.
"El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros"
- Y por último, después de los nueve meses de gestación, como sucede con una persona cualquiera, el Verbo acampó entre nosotros. Es el Enmanuel, el Dios que se hace hombre para estar con nosotros. El amor de Dios que intuimos, por medio de María su Madre, se hace realidad en Jesús, que nace, muere y resucita por mí. Por cada uno de los hombres.

Te pongo un texto breve que el P. Morales SJ escribió para este día: "La Virgen acaba de nacer en la tierra. Nos congrega a todos y nos dice: "Hijos, escuchadme". Ella, María, la Madre, la Reina,, nos va a hablar… ¿Qué irá a decirnos?
 
 "Felices los que siguen mis caminos… no rechacéis la sabiduría… Dichoso el hombre que me escucha… Quien me alcanza, alcanza la vida…" (cf, Prov 8,32-35)

Una línea recta de olvido propio, en silencio y soledad. Una vida oculta en el amor.
"Aquí la esclava del señor. Hágase en mí según tu palabra".

¡Ven, vive con nosotros y con ella esta fiesta!

Fuente: http://jabenito.blogspot.com/2012/09/natividad-de-santa-maria-puntos-de.html

http://siempre-con-maria.blogspot.com