Refrescando el Verano del Peru

PAPA Robert : LEON XIV y ESCUDO Pontificio 2025

PAPA Robert : LEON XIV y ESCUDO Pontificio 2025
PAPA Robert: LEON XIV y ESCUDO Pontificio 2025
Mostrando entradas con la etiqueta 2 Papas Santos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 2 Papas Santos. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de octubre de 2015

22.10 EWTN San Juan Pablo II


Oración oficial a San Juan Pablo II


¡Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo dónanos tu bendición!

Bendice a la Iglesia, que tú has amado, servido, y guiado, animándola a caminar con coraje por los senderos del mundo para llevar a Jesús a todos y a todos a Jesús.

Bendice a los jóvenes, que han sido tu gran pasión. Concédeles volver a soñar, volver a mirar hacia lo alto para encontrar la luz, que ilumina los caminos de la vida en la tierra.

Bendice las familias, ¡bendice cada familia!

Tú advertiste el asalto de satanás contra esta preciosa e indispensable chispita de Cielo, que Dios encendió sobre la tierra. San Juan Pablo, con tu oración protege las familias y cada vida que brota en la familia.

Ruega por el mundo entero, todavía marcado por tensiones, guerras e injusticias. Tú te opusiste a la guerra invocando el diálogo y sembrando el amor: ruega por nosotros, para que seamos incansables sembradores de paz.

Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios. 
Amén.

Oración fue escrita por el cardenal Angelo Comastri,
Vicario General de Su Santidad para la Ciudad del Vaticano.



Festividad: 22 de octubre.
También conocido como Karol Józef Wojtyła, el Papa viajero, ó Juan Pablo Magno
Nacionalidad: polaca.
Papa: 1920-2005.
Nació: 18 de mayo de 1920
Falleció: 02 de abril del 2005
Fecha de beatificación: 1 de mayo del 2011 por el papa Benedicto XVI en Roma (Italia).
Fecha de canonización: 27 de abril de 2014 por el papa Francisco en Roma (Italia).

Patrón: Jornada Mundial de la Juventud y Jornada Mundial de la Familia.


4  Frases célebres:

"La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida".

"La familia está llamada a ser templo, o sea, casa de oración: una oración sencilla, llena de esfuerzo y ternura. Una oración que se hace vida, para que toda la vida se convierta en oración".

"La Palabra de Dios es digna en todos vuestros esfuerzos.  Abrazarla en toda su pureza e integridad, y difundirla con el ejemplo y la predicación, es una gran misión.  Esta es vuestra misión hoy, mañana y el resto de vuestras vidas".


"Queridos jóvenes, ya lo sabéis: el cristianismo no es una opinión y no consiste en palabras vanas. ¡El cristianismo es Cristo! ¡Es una Persona, es el Viviente! Encontrar a Jesús, amarlo y hacerlo amar: he aquí la vocación cristiana".
Mensaje del Santo Padre Juan Pablo II para la XVIII Jornada Mundial de la Juventud. 25 de julio 2002.




11.10 San Juan XXIII


Oración oficial a San Juan XXIII

Dios, Padre amado, que nos diste como Santo Padre a San Juan XXIII, llamado por todos el Papa de la paz y el Papa bueno.

Te pedimos Padre por su intercesión ser portadores en esta tierra del don maravilloso de tu paz y ser por tanto hombres y mujeres de diálogo, comprensión y tolerancia.

Ayúdanos Señor a ver a todos los que nos rodean como hermanos e hijos de un mismo Dios y a buscar en todo momento el entendimiento sin desvirtuar tu luz y tu verdad.

Queremos, como San Juan XXIII, que nos reconozca el mundo entero porque, como discípulos tuyos, nos amamos unos a otros.

Gracias por este ejemplo de virtudes. Y unidos a todos los santos del cielo y en especial a este Papa bueno te suplico Padre Santo esta gracia particular que necesito (haga aquí su petición).

Gracias te doy de antemano, Señor, porque al ruego de tan gran intercesor estoy seguro de que me será concedida.  
 Amén.

Oración fue escrita por el cardenal Angelo Comastri,
Vicario General de Su Santidad para la Ciudad del Vaticano.




Festividad: 11 de octubre.
También conocido como Angelo Giuseppe Roncalli, el Papa bueno.
Nacionalidad: italiana.
Papa: 1958-1963.
Nació: 25 de noviembre de 1881
Falleció: 03 de junio de 1963
Sepelio: 06 de junio de 1963
Fecha de beatificación: 3 de septiembre de 2000 por el papa San Juan Pablo II en Roma (Italia).
Fecha de canonización: 27 de abril de 2014 por el papa Francisco en Roma (Italia).
Patrón: Delegados papales.



4 Frases célebres:

"La familia es la primera célula fundamental de la sociedad humana"

"Los hombres son como el vino. Algunos se convierten en vinagre, pero los mejores ganan con el tiempo"

"A propósito de la humildad, evitaré en cuanto sea posible el hablar de mí en primera persona"


 "Debo huir de los pronombres yo, me, como si fueran serpientes"


domingo, 27 de abril de 2014

Fue el 27 abril del 2014


Fiesta  11 de Octubre

Fiesta 22 de Octubre

Ruegen por nosotros


En camino y Cadena de Amistad

RealAudioMP3

En el programa Camino del último viernes 25 de abril estuvo dedicado a la canonización de Juan Pablo II y Juan XIII. El jesuita Guillermo Ortiz reflexiona sobre estos dos "Papas del pueblo".


En Cadena de Amistad iremos idealmente al Media Center, ubicado en el atrio del aula Pablo VI, en la Ciudad del Vaticano: lugar en el cual se da acogida a los cientos y cientos de periodistas llegados de todo el mundo que han solicitado acreditación para cubrir las celebraciones Pascuales y la Canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II. Ahí entrevistamos a Genry y Leonor Battista de Radio Inmaculada, y a Gonzalo Penagos de Radio Paz 830AM.

Ante los micrófonos de Radio Vaticana, hablan de cómo se están viviendo los días previos a este gran evento: 

"Es una experiencia única. Grandísima expectativa se vive en estos días, la ciudad está vibrando ante este gran acontecimiento. Vemos que el Espíritu Santo, dador de vida, sigue al cuidado del pueblo de Dios"

"Vamos a cubrir antes, en el momento y después, la experiencia, la fe y el regalo de vida que llevarán consigo los peregrinos a sus familias, a sus parroquias, a sus diócesis".

(GM - RV)




Roncalli y Wojtyla, pastores entre el Pueblo de Dios

REFLEXIONES EN FRONTERA, jesuita Guillermo Ortiz

(RV).- (Actualizado con audio) 
RealAudioMP3


Uno de Italia y otro de Polonia. Roncalli de familia campesina, viene de campo adentro y trae ya ‘olor a oveja’; sentido de familia; de trabajo duro. El otro, Wojtyla, un hombre carismático, un obrero de canteras de piedra que se preparó clandestinamente para el sacerdocio. Los une que los dos pasaron por la silla de Pedro en Roma y la canonización el mismo día.

Con la canonización de Roncalli y Wojtyla, se canonizan personas y no tiempos ni situaciones históricas, pontificados. Se canonizan seres humanos que dentro de sus limitaciones y talentos respondieron de manera heroica a la llamada de Jesús. Lucharon por ser fieles a la generosidad del amor y la misericordia del Señor y por eso se los propone como modelos de seguimiento de Jesús y se los reconoce como intercesores.

Roncalli y Wojtyla abrieron puertas en la Iglesia, salieron, intentaron el diálogo. Bergoglio como Cardenal y como Papa insistió siempre en la necesidad del trato personal con Jesús, para salir con Jesús puertas afuera. Descentrado el misionero de sí mismo, descentrada la Iglesia de si misma, por tener el centro en Jesucristo que sale a los pobres y débiles para llevar el amor, la misericordia de Dios. Es el Espíritu del discípulo misionero. Jesús envió a sus discípulos “vayan por el mundo y hagan que todos sean discípulos míos bautizándolos”. Y Wojtyla salió, recorrió el mundo para encontrarse con la gente de Jesús. Se acercó a la gente con mucha humanidad y así acercó a Jesús a la gente, acercó la Iglesia.

Jesús pidió a los discípulos en el Cenáculo la comunión de la unidad: como yo estoy en el Padre y el padre en mí, así, que todos sean uno para que el mundo crea. La unidad, la comunión, es como la condición de posibilidad de una evangelización; del contagio de la alegría del Evangelio. Y esta comunión se expresa de manera particularidad en la colegialidad de la Iglesia, un tema importante para el Concilio Vaticano II y para Bergoglio. Y no cabe duda que Ángelo Roncalli fue un instrumento del Espíritu de Dios con la convocatoria al Concilio. También muy humano y cercano al pueblo, a la gente. Un hombre de diálogo.

Aunque no se canonizan pontificados sino personas, es difícil separar estas personalidades de su condición de pastores del Pueblo de Dios, con el Pueblo de Dios, entre el Pueblo de Dios. Junto a la infalibilidad papal sobre lo que hay que creer y obrar como cristianos, está la infalibilidad del Pueblo de Dios que no se equivoca en el modo de creer, en el modo de manifestar su fe en el Hijo de Dios Jesús de Nazaret. Roncalli y Wojtyla han hecho visible al mundo entero la Iglesia universal con el Concilio, con los viajes misioneros; han palpitado con la gente, entre la gente, para la gente.
Wojtyla, compartiendo la fe en Jesús, se hizo uno con el modo de expresar la fe de tantos miles de personas, que en distintos lugares del mundo tuvieron con él una experiencia de Iglesia. Y son tantos los que a través de Roncalli y con Wojtyla han conocido a este Jesús de la gente, Jesús del pueblo; se han sentido llamados a su seguimiento, a la oración, al testimonio cristiano de vida.

Los dos se ganaron el cariño de la gente. Es el Papa “bueno”, recuerdo bien que me dijo mi madre a la muerte de Juan XXIII, y me quedó. Y qué joven no se entusiasmó con Juan Pablo II que hacía fiesta cantando con los jóvenes esa canción que habla de Jesús que viene a la orilla, me mira a los ojos, dice mi nombre sonriendo y me llama a seguirlo.

Jesús bueno, Hijo del Padre misericordioso, que nos mira a los ojos y nos llama por el nombre, es una bella imagen de aquel a quien Ángelo Roncalli y Carol Wojtyla entregaron sus vidas con coherencia, generosidad y amor. Ellos transparentaron; hicieron visible a este Jesús bueno que llama por el nombre. Un Jesús que también hoy quiere atraer a todos hacia sí con su amor para curarnos del mal y llenarnos con la fuerza de su vida plena.

Por eso, más allá de todo, si miramos bien, entiendo que lo más profundo y genuino de estas vidas y personalidades aparece Jesús, que es el más importante, que es el centro; ese Jesús que nos mira a los ojos y nos llama por nuestro nombre. Ese Jesús que nos ama y nos perdona.


(Audio de la canción "Pescador de Hombres" en la voz de San Juan Pablo II, en El Salvador) 
RealAudioMP3 
RealAudioMP3

Papa Francisco inciensa las reliquias de los santos papas

Ceremonia de Canonización de los beatos Juan XXIII y Juan Pablo II , hoy SANTOS



Papa Francisco en la 
Canonización de los beatos Juan XXIII y Juan Pablo II
  
Emitido en directo el 27/4/2014 - tv murcia 
Canonización de los beatos Juan XXIII y Juan Pablo II 
En el día de la Divina Misericordia. Un gran Día. 
Gracias a Dios por permitirnos vivir momentos nunca antes vistos, dos Papas santos, dos Papas vivos, Benedicto XVI a quien mucho extrañamos.
Un reconocimiento de la santidad de estas dos personas que dedicaron su vida a su Ministerio.

Homilía del papa Francisco en la solemne misa de canonización
Juan XXIII y Juan Pablo II, santos

En el centro de este domingo, con el que se termina la octava de pascua, y que San Juan Pablo II quiso dedicar a la Divina Misericordia, están las llagas gloriosas de Cristo resucitado.

Él ya las enseñó la primera vez que se apareció a los apóstoles la misma tarde del primer día de la semana, el día de la resurrección. Pero Tomás aquella tarde, como hemos escuchado, no estaba; y, cuando los demás le dijeron que habían visto al Señor, respondió que, mientras no viera y tocara aquellas llagas, no lo creería. Ocho días después, Jesús se apareció de nuevo en el cenáculo, en medio de los discípulos, y Tomás también estaba; se dirigió a él y lo invitó a tocar sus llagas. Y entonces, aquel hombre sincero, aquel hombre acostumbrado a comprobar personalmente las cosas, se arrodilló delante de Jesús y dijo: «Señor mío y Dios mío» (Jn 20,28).

Las llagas de Jesús son un escándalo para la fe, pero son también la comprobación de la fe. Por eso, en el cuerpo de Cristo resucitado las llagas no desaparecen, permanecen, porque aquellas llagas son el signo permanente del amor de Dios por nosotros, y son indispensables para creer en Dios. No para creer que Dios existe, sino para creer que Dios es amor, misericordia, fidelidad. San Pedro, citando a Isaías, escribe a los cristianos: «Sus heridas nos han curado» (1 P 2, 24; Cf. Is 53, 5).

San Juan XXIII y San Juan Pablo II tuvieron el valor de mirar las heridas de Jesús, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado. No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de él, de su cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano (Cf. Is 58,7), porque en cada persona que sufría veían a Jesús. Fueron dos hombres valerosos, llenos de la parresia del Espíritu Santo, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia.

Fueron sacerdotes, y obispos y Papas del Siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue más fuerte; fue más fuerte la fe en Jesucristo Redentor del hombre y Señor de la historia; en ellos fue más fuerte la misericordia de Dios que se manifiesta en estas cinco llagas; más fuerte la cercanía materna de María.

En estos dos hombres contemplativos de las llagas de Cristo y testigos de su misericordia había «una esperanza viva», junto a un «gozo inefable y radiante» (1 P 1,3.8). La esperanza y el gozo que Cristo resucitado da a sus discípulos, y de los que nada ni nadie les podrá privar. La esperanza y el gozo pascual, purificados en el crisol de la humillación, del vaciamiento, de la cercanía a los pecadores hasta el extremo, hasta la náusea a causa de la amargura de aquel cáliz. Ésta es la esperanza y el gozo que los dos papas santos recibieron como un don del Señor resucitado, y que a su vez dieron abundantemente al Pueblo de Dios, recibiendo de él un reconocimiento eterno.

Esta esperanza y esta alegría se respiraban en la primera comunidad de los creyentes, en Jerusalén, como se nos narra en los Hechos de los Apóstoles (Cf. 2, 42-47) que hemos escuchado en la segunda Lectura. Es una comunidad en la que se vive la esencia del Evangelio, esto es, el amor, la misericordia, con simplicidad y fraternidad.

Y ésta es la imagen de la Iglesia que el Concilio Vaticano II tuvo ante sí. Juan XXIII y Juan Pablo II colaboraron con el Espíritu Santo para restaurar y actualizar la Iglesia según su fisionomía originaria, la fisionomía que le dieron los santos a lo largo de los siglos. No olvidemos que son precisamente los santos quienes llevan adelante y hacen crecer la Iglesia. En la convocatoria del Concilio, San Juan XXIII demostró una delicada docilidad al Espíritu Santo, se dejó conducir y fue para la Iglesia un pastor, un guía-guiado, guiado del Espíritu. Éste fue su gran servicio a la Iglesia; por eso a mí me gusta pensar en él como el Papa de la docilidad al Espíritu Santo.

En este servicio al Pueblo de Dios, San Juan Pablo II fue el Papa de la familia. Él mismo, una vez, dijo que así le habría gustado ser recordado, como el Papa de la familia. Me gusta subrayarlo ahora que estamos viviendo un camino sinodal sobre la familia y con las familias, un camino que él, desde el Cielo, ciertamente acompaña y sostiene.

Que estos dos nuevos santos pastores del Pueblo de Dios intercedan por la Iglesia, para que, durante estos dos años de camino sinodal, sea dócil al Espíritu Santo en el servicio pastoral a la familia. Que ambos nos enseñen a no escandalizarnos de las llagas de Cristo, a adentrarnos en el misterio de la misericordia divina que siempre espera, siempre perdona, porque siempre ama.

Papa Francisco
Domingo 27 de abril de 2014



Speciale TG1,saranno santi, Giovanni XXIII e Giovanni Paolo II



Speciale tg1,saranno santi,

Giovanni Paolo II e Giovanni XXIII



Publicado el 20/4/2014 – San Giuseppe da Copertino
In occasione della canonizzazione dei due Pontefici, escuchemos sus discursos, sus viajes.

The Coronation of  Blessed Pope John XXIII .
Publicado el 9/8/2011
Subido por:www.caeremonialeromanum.com